thumb|385px|right|Original del Tesoro de El Carambolo, expuesto en el Museo Arqueológico de Sevilla en el 50 aniversario de su hallazgo.El tesoro de El Carambolo es un conjunto atribuido a la tradición tartésica compuesto por varias piezas de oro y cerámica en síntesis con la cultura púnica peninsular.

Estas piezas fueron encontradas en 1958Chamorro, 197. en el cerro de El Carambolo en el municipio de Camas, a tres kilómetros de SevillaInscrito en 2016 por la Junta de Andalucía en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la tipología de Zona Arqueológica. El yacimiento de El Carambolo, en Camas (Sevilla), declarado Zona Arqueológica (http://www.lavanguardia.com/vida/20160426/40137 9171395/el-yacimiento-de-el-carambolo-en-camas-sevilla-declarado-zona-arqueologica.htm l), La vanguardia (26 de abril de 2016).. Los arqueólogos creen que fue enterrado deliberadamente en el s. VI a. CJoshua Rapp Learn (10 de abril de 2018). «Desvelado el origen del misterioso tesoro de El Carambolo» (https://www.nationalgeographic.es/historia/2018/04/desvelado-el-origen-del-mi sterioso-tesoro-de-el-carambolo). National Geographic..

Una investigación científica llevada a cabo en 2018 demostró que las piezas fueron hechas con oro procedente de una zona cercana al hallazgo (20 km), concluyéndose que el tesoro es producto de una mezcla de culturas (local y fenicia) debido a la llamada procedencia del oro y a las distintas técnicas con que se fabricaron las piezas, de las cuales algunas de ellas ya se empleaban desde el III milenio a. C.

Contexto histórico Los Tartessos son una civilización relacionada con las culturas que hacia el año 1000 a. C. se asientan en la península ibérica. Su ubicación es un lugar un tanto desconocido, aunque su foco principal será la zona que corresponde actualmente con las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla. En el año 1000 a. C. se funda la ciudad de Gadir, con un templo a la diosa Astarté.

Llegaron a la península ibérica por el comercio y la riqueza del territorio en materias primas. Mediante un proceso de aculturación, los locales aprendieron de los Tartessos técnicas de agricultura, ganadería, tecnología de metalurgia o adquirieron nuevas especies, como la vid, el olivo o las gallinas. A cambio, los Tartessos adquirían minerales y otras materias primas.

El descubrimiento del Tesoro de El Carambolo supuso un punto de inflexión con relación al estudio de la cultura porque hasta ese momento se estaba viviendo un periodo de frustración porque no se encontraban demasiados restos y la identidad de esta cultura (aún hoy en día) estaba puesta en tela de juicio. Sin embargo, el descubrimiento de este tesoro hablaba de una serie de características claramente tartessas que veremos más adelante.Márquez, K. (2006) “Tartessos, la verdad del mito” en Cambio 16. Nº1787 pp.60-61.

Hallazgo y localización thumb|right|Réplica del conjunto del tesoro del Carambolo. A tres kilómetros de Sevilla, unos pequeños cerros a los que llaman carambolos se elevan casi un centenar de metros sobre las aguas del Guadalquivir. En uno de ellos, en el término municipal de Camas, se encuentra La Real Sociedad de Tiro de Pichón de Sevilla. Esta entidad, que adquirió el terreno en 1940 con la idea de ubicarse físicamente allí, había iniciado unas obras para ampliar sus instalaciones, con motivo de un torneo internacional que tenía previsto celebrarse. La leyenda de que existía un tesoro en el lugar ya venía de antiguo, pero era sólo eso, una leyenda.

Al arquitecto que dirigía las obras no le convencía que unas ventanas que darían a una futura terraza en construcción, pudieran quedar casi al mismo nivel que ésta, por lo que antes de que se colocara el pavimento mandó excavar para que se profundizara unos 15 cm más.

El 30 de septiembre de 1958, un obrero de la empresa, Alonso Hinojo del Pino, encontró casi en la superficie un brazalete que luego resultó ser de oro de 24 quilates y de un incalculable valor arqueológico. Al observar que al brazalete le faltaba un adorno, tanto él como el grupo de trabajadores que participaba, siguieron excavando en la búsqueda de la parte restante. Pero la sorpresa fue aún mayor cuando encontraron un recipiente de barro cocido, una especie de lebrillo, conteniendo muchas otras piezas y que por desgracia se partió, y al mezclarse los restos con otros restos de cerámica fue imposible reconstruir.Carrillo González, 2011, pp. 149-150. Aparentemente eran imitaciones de joyas antiguas, de latón o cobre, por lo que no dieron mayor valor a lo encontrado. Tanto es así, que se las repartieron entre los trabajadores que habían intervenidoJulen Berrueta (20 de agosto de 2020): «La polémica del Tesoro del Carambolo: las codiciadas joyas que acabaron con el duque de Alba» (https://www.elespanol.com/cultura/hi storia/20200820/polemica-tesoro-carambolo-codiciadas-joyas-acabaron-alba/514199460_0. html), El Español. Consultado el 8 de agosto de 2023.. Uno de ellos, para demostrar que no podían ser de oro, dobló repetidamente una de las piezas hasta llegar a romperla.

La directiva del tiro de pichón, buscó la intervención del arqueólogo y catedrático Juan de Mata Carriazo y Arroquia, que estableció que estas piezas pertenecían, fijando un amplio margen de error, a un período comprendido entre los siglos y antes de Cristo, y describió el hallazgo así:

Esta táctica de aprovechar un nombre de la mitología clásica o grecolatina, viene del descubridor de Troya, Heinrich Schliemann, que al descubrir unas piezas de oro dijo que eran de la princesa Helena de Troya y una máscara funeraria era de Agamenón, sin tener prueba alguna de ello.

Los arqueólogos creen que el tesoro habría sido enterrado de forma deliberada en el s. VI a. C. aunque es posible que fueran elaboradas dos siglos antes. Ana Navarro, directora del museo Arqueólogico de Sevilla y una de las autoras del estudio publicado en Journal of Archaelogical Science, afirma que jamás se ha encontrado nada de tal extravagancia desde este momento.Navarro Carruesco, J. A. (2009) “El Carambolo. 50 años de un tesoro. Apuntes de una visita.” En Ben Baso: revista de la Asociación de Profesores para la Difursión y Protección del Patrimonio. Nº20. pp. 60-61. Las piezas fueron enterradas en una estructura en la que había abundantes huesos de animales y cerámica del tipo “carambolo” (denominado así por el tesoro).

Fue adquirido por el Ayuntamiento de Sevilla en 1964 y se adscribió a la colección del Museo Provincial de Arqueología, de titularidad estatal y gestión autonómica. En el museo se expone una réplica de las 21 piezas que conforman el tesoro, puesto que las medidas de seguridad del espacio no son las óptimas para un ajuar de tan alta exclusividad.Morales Cañadas, E. (2010) “Exposición El Carambolo. 50 años de un tesoro”. En Mus-A: Revista de los museos de Andalucía. pp. 136-139.

Conservación El yacimiento sigue en la actualidad en manos privadas sin explotarseOlaya, Vicente G. (12 de enero de 2020). «El Carambolo: de tesoro tartésico a vertedero» (https://elpais.com/cultura/2020/01/09/actualidad/1578572839_859425.html). El País. ISSN 1134-6582 (https://portal.issn.org/resource/issn/1134-6582). Consultado el 12 de enero de 2020. y cubierto de basuraPerdiguero, Trinidad (10 de enero de 2020): «El otro frente del Tesoro del Carambolo: nueva pelea por exhibirlo mientras el yacimiento sigue abandonado (https://www.diariodesevilla.es/ aljarafe/Camas-reivindica-Tesoro-Carambolo_0_1426957487.html)», Diario de Sevilla. Consultado el 8 de agosto de 2023.. Sin embargo, las ruinas no corren peligro relativamente ya que están cubiertas por un "búnker" de arena. Así se hace en cualquier hallazgo arqueológico que no se puede mostrar en superficie. Esto se debe a la falta de recursos y financiación para llevar a cabo una excavación.

Respecto a la conservación del tesoro: el Tesoro original se encuentra celosamente guardado en la caja fuerte de un banco. Sin embargo, puede verse una reproducción del mismo tanto en el Museo Arqueológico de Madrid como en el Ayuntamiento de Sevilla.Martínez García, J.J. (Coord.) (2017) Construyendo la Antigüedad: actas del III Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores del Mundo Antiguo (CIJIMA III). pp. 289-317. Obviando la intervención de las personas que encontraron el tesoro, las piezas cuando fueron enterradas, se optó por ocultarlas dentro de una estructura, como ya se ha mencionado. Esto hizo que haya llegado a nuestras manos en un estado de conservación satisfactorioFernández Gómez, F. (2000). “El Tesoro de El Carambolo: un tesoro tartésico del s. IV a. C. Pero no todo está tan claro”. En PH: Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Nº8 pp. 66-73.

Piezas El tesoro está compuesto por 21 objetos: 16 placas rectangulares, 2 pectorales, 1 collar y 2 brazaletes. Al encontrar un conjunto de piezas para distintas funciones, hallamos variedad de técnicas que fueron empleadas en su ejecución: fundido a la cera perdida, laminado, troquelado y soldado. Algunos elementos, debido a las concavidades que presentan, tuvieron que llevar incrustaciones de turquesas, piedras semipreciosas o de origen vítreo. Perea Afirma que algunas piezas siguieron técnicas locales y otras, como el collar con medallones grabados, con técnicas procedentes de Chipre.

Navarro y su equipo de investigación llevaron a cabo una serie de análisis químicos e isotópicos para examinar los fragmentos de oro desprendidos. Gracias a ello, descubrieron que probablemente el oro hubiera sido obtenido en las mismas minas que las piezas analizadas de los dólmenes de Valencina de Concepción (3000 a. C.), también en Sevilla.

Según la Consejería de Turismo, Cultura y deporte de Andalucía, en función de la decoración que presentan las piezas, se puede realizar una subdivisión en dos grandes grupos. La iconografía será principalmente de motivos geométricos.

Análisis formal de las piezas que conforman el tesoro:

2 pectorales miniaturadeimagen|186x186px medidas: 15,50 cm de longitud y 10,20cm de anchura. Encontramos una pequeña pieza realizada en oro y latón mediante la técnica de fundido a la cera perdida. La pieza mantiene un esquema similar a la piel de un toro extendida o estilizada. Así, consta de un núcleo rectangular de lados convexos con cuatro extremos pronunciados. La ornamentación consta de una alternación de cenefas de semiesferas con umbo y cenefas semicirculares en escama.

2 brazaletes miniaturadeimagen|188x188px medidas: 11cm de altura, 12cm de diámetro y 5mm de grosor. Realizado en oro y latón siguiendo la técnica de fundido a la cera perdida. Hallamos una lámina enrollada y soldada en sus extremos dando lugar a una estructura cilíndrica. Respecto a su ornamentación, volvemos a encontrar una alternancia entre cenefas de rosetas y semiesferas. Estas son separadas por cordones de hilo.

1 collar miniaturadeimagen|280x280px Tiene 28cm de longitud. Sus materiales principales son oro y latón y la técnica empleada la fundición a la cera perdida. Contiene una cadena tipo “loop-loop” según la Red Digital de Colecciones de Museos de España (CERES), siguiendo el estudio de Fernando Marmolejo

Esta cadena tendrá un pasador bicónico con ocho cadenillas de pequeño tamaño y grosor. En origen tendría a su vez 8 colgantes huecos, pero se ha perdido una de ellas. Estos son de forma ovalada cuya ornamentación es de motivos geométricos y florales realizados en filigrana. Gracias a ser huecos, en el interior tienen un elemento móvil que hace las funciones de cascabel.

16 placas rectangulares miniaturadeimagen|188x188px