Jack the Ripper: The Final Solution (en español, Jack el Destripador: la solución final) es un libro escrito por el británico Stephen Knight y publicado por vez primera en 1976, notable por proponer una solución a cinco homicidios acontecidos en el Londres de la época victoriana, que fueron atribuidos a un asesino en serie no identificado, conocido como Jack el Destripador.
En su intento por resolver el misterio, Knight presentó una complicada teoría de conspiración que implicaba a la familia real británica, la francmasonería y al pintor Walter Sickert.Knight, pp. 24–39 En su obra concluyó que las víctimas habían sido asesinadas para encubrir un matrimonio secreto entre el heredero al trono, el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale y Annie Elizabeth Crook, una muchacha católica de clase obrera.Knight, pp. 22–28 Hay muchos hechos que contradicen la teoría de Knight y su fuente principal, Joseph Gorman (también conocido como Joseph Sickert), se retractó más tarde y admitió ante la prensa que todo había sido un engaño. La mayoría de los expertos desestimaron la teoría, calificándola como una fantasía, por lo que las conclusiones del libro están ampliamente desacreditadas.
A pesar de la controversia en torno a su veracidad, el libro fue popular y comercialmente exitoso, llegando a publicarse veinte ediciones de él.Andrew Hewson, el agente literario de Knight, citado en Fue la base para la película Murder by Decree y la novela gráfica From Hell, así como el eje de otras dramatizaciones; también ha influenciado a varios escritores de novelas policíacas, tales como Patricia Cornwell y Anne Perry.
Orígenes Entre agosto y noviembre de 1888, al menos cinco homicidios extraordinariamente brutales fueron cometidos en el distrito de Whitechapel, en Londres. Las cinco víctimas fueron Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. El cuerpo de la primera fue descubierto la madrugada del 31 de agosto en Buck's Row, Whitechapel.Rumbelow, pp 24-27 El cadáver de Chapman, la segunda víctima, fue localizado el 8 de septiembre en Spitalfields.Rumbelow, p. 42 Stride y Eddowes fueron asesinadas el 30 de septiembre; se encontró el cuerpo de la primera cerca de la calle Berner, en Whitechapel; mientras que los restos de Eddowes fueron localizados en Mitre Square, en la City; más tarde estos dos casos fueron conocidos como el «doble acontecimiento».Rumbelow, p. 118 Finalmente, el cuerpo de Kelly se encontró el 9 de noviembre en la cama de su habitación, en la calle Dorset de Spitalfields. Aunque era un área empobrecida y comúnmente violenta, los crímenes podían vincularse a un mismo asesino debido al distintivo modus operandi: todos ocurrieron a pocas calles de distancia, tarde por la noche o muy temprano por la mañana y las víctimas eran mujeres cuyas gargantas fueron cortadas. En cuatro de los casos los cuerpos fueron mutilados o incluso eviscerados.Evans y Skinner, pp. 399–402 y Knight, p. 168
La extracción de los órganos internos en tres de las víctimas condujo a las propuestas contemporáneas de que «se evidenciaba un considerable conocimiento anatómico por parte del asesino, el cual parecería indicar que su ocupación era la de carnicero o cirujano».Dr. Winslow, patólogo examinador, citado en Sin embargo, otras hipótesis se oponían totalmente a esta idea.Carta de Thomas Bond a Robert Anderson, 10 de noviembre de 1888, HO 144/221/A49301C, citado en Evans y Skinner, pp. 360–362 y Rumbelow, pp. 145–147 Los medios de comunicación y la policía recibieron muchas cartas supuestamente escritas por el asesino, quien pasó a ser conocido como Jack el Destripador, después de que una las misivas fuera firmada con dicho mote. La mayor parte de las confesiones enviadas por anónimos fueron desestimadas por la policía al ser consideradas como bromas, pero una, conocida como From Hell letter (Carta desde el infierno) debido a una frase usada por el escritor, fue tratada con más seriedad, ya que al ser recibida por la policía iba acompañada de una pequeña caja que contenía la mitad de un riñón humano preservado. No quedó claro si el riñón realmente provenía de una de las víctimas o si era un espécimen médico enviado como parte de una broma macabra.Knight, p. 222; Marriott, pp. 166, 225
A pesar de que la policía realizó una extensa investigación, el asesino nunca fue atrapado y su identidad sigue siendo un misterio. Tanto en aquel tiempo, como posteriormente, muchos investigadores aficionados y profesionales han propuesto soluciones, pero ninguna teoría ha sido aceptada por completo.
Las afirmaciones de Thomas Stowell thumb|right|200px|Príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale, c. 1888 En 1970, el cirujano británico Thomas E. A. Stowell publicó un artículo titulado «Jack the Ripper - A Solution?» («Jack el Destripador - ¿Una solución?») en el ejemplar de noviembre de la revista The Criminologist, una publicación inglesa dedicada al trabajo policial y la medicina forense. En él propuso que el Destripador era un aristócrata que había contraído sífilis durante una visita a las Antillas, situación que lo había conducido a la locura y bajo ese estado mental había perpetrado los cinco asesinatos canónicos atribuidos a Jack el Destripador. Aunque nunca nombró directamente a su sospechoso en el artículo, sí describió detalladamente a la familia, su aspecto físico y apodos; todo esto indicó que se trataba del nieto de la reina Victoria, el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale.Rumbelow, pp. 209–213 También escribió que tras el doble asesinato cometido el 30 de septiembre de 1888, su sospechoso fue confinado por su propia familia en una institución en el sur de Inglaterra, pero más tarde escapó para cometer un último asesinato el 9 de noviembre, antes de morir finalmente de sífilis. Para sostener su teoría comparó la evisceración de las mujeres y el destripamiento de ciervos muertos a tiros durante las expediciones de caza realizadas por la aristocracia. Además afirmaba que su información provenía de los apuntes privados de Sir William Gull, un prestigioso médico que había tratado a los miembros de la familia real. citado en Rumbelow, pp. 209–212 Stowell conocía al yerno de Gull, Theodore Dyke Acland, e incluso actuaba como albacea de sus propiedades.Begg, pp. 288–289 y Knight, pp. 202–203
thumb|left|180px|Sir William Gull fue un prestigioso médico que se retiró por problemas de salud en 1887 El artículo de Stowell atrajo una intensa atención,Ver por ejemplo: Knight, pp. 15–16 y colocó a Alberto Víctor como uno de los sospechosos más sobresalientes, aunque pronto se comprobó su inocencia. Entre otras cosas, Gull murió antes que el príncipe, por lo que no podía haber sabido de la muerte de este.Rumbelow, p. 211 Los tres médicos que asistieron a Alberto Víctor en el momento de su muerte en 1892 coincidieron en que había muerto de neumonía y después de verificar la escala de progresión en el tiempo de la enfermedad sifilítica, es sumamente improbable que tuviera sífilis. Los primeros síntomas de locura que provienen de esta enfermedad tienden a ocurrir aproximadamente quince años después de la primera exposición. Aunque esta escala de progresión nunca es absoluta, para que Alberto Víctor hubiera sufrido de locura sifilítica en 1888 probablemente tendría que haber sido infectado a la edad de nueve años, aproximadamente en 1873, seis años antes de que visitara las Antillas.Rumbelow, pp. 212–213 Stowell aseguró que su sospechoso había sido recluido en una clínica psiquiátrica, al tiempo que el príncipe servía en el ejército británico, hacía apariciones regulares en público y visitaba amigos en sus casas de campo.Rumbelow, pp. 211–212 and Trow, p. 153 Varios reportes de periódico, así como el diario de la reina Victoria, cartas de la familia y documentos oficiales, demuestran que Alberto Víctor asistía a actos públicos o encuentros con la realeza extranjera, a cientos de millas de Londres, al momento de cada uno de los cinco asesinatos.Marriott, p. 268Por ejemplo, el 30 de septiembre de 1888, cuando Elizabeth Stride y Catherine Eddowes fueron asesinadas, Alberto Víctor estaba en el Castillo de Balmoral, la residencia real en Escocia, a más de quinientas millas (más de ochocientos kilómetros) de Londres.
El 5 de noviembre de 1970, Stowell escribió al periódico The Times para negar que fuera su intención insinuar que el príncipe era Jack el Destripador. La carta fue publicada el 9 de noviembre;Stowell, T. E. A. (9 de noviembre de 1970). «Jack the Ripper». The Times volumen 58018; p. 9; col. F al día siguiente, el anciano escritor murió de causas naturales. Esa misma semana, su hijo divulgó que había quemado los papeles de su padre y dijo: «leí solamente lo suficiente como para estar seguro de que no había nada de importancia en esos documentos».PHS (14 de noviembre de 1970). «The Times Diary: Ripper file destroyed». The Times Volumen 58023; p. 12; col. E
Las afirmaciones de Joseph Gorman Aunque la hipótesis de Stowell fuera claramente incorrecta, su artículo volvió a encender el interés en el caso de Jack el Destripador.Knight, p. 15 En 1973, la BBC lanzó una serie de televisión, Jack the Ripper, en la que se investigaban los asesinatos de Whitechapel. La serie era un híbrido entre documental y drama: si bien resultaba destacable la presentación de pruebas verdaderas, el programa era conducido por un par de detectives ficticios, Barlow y Watt, representados por Stratford Johns y Frank Windsor respectivamente.Knight, p. 16 y Rumbelow, p. 223 La serie se convirtió en un libro, The Ripper File, escrito por Elwyn Jones y John Lloyd en 1975. El sexto y último capítulo incluyó el testimonio de Joseph Gorman —quien dijo llamarse Joseph Sickert— y reclamó ser el hijo ilegítimo del reconocido pintor Walter Sickert; aseguró que Sickert le había contado una historia que implicaba no solo a la familia real, sino también a otras famosas personas en los controvertidos crímenes.Knight, p. 22 Según él, los homicidios fueron físicamente ejecutados por Sir Wiliam Gull, el médico personal de la reina Victoria, con la ayuda de cómplices. Stowell había mencionado rumores que implicaban a Gull en su artículo, pero los había desestimado por injustos y falsos.Begg, p. 289
Gorman afirmó también que su abuela, una mujer católica, se había casado en secreto con Alberto Víctor, y que su madre, como hija legítima del príncipe, era la auténtica heredera al trono. Por lo tanto, los homicidios del Destripador habían sido organizados como parte de una conspiración para callar cualquier escándalo potencial, mediante el asesinato de todo aquel que sabía del acontecimiento.Knight, pp. 24–39 En la serie de televisión original, la historia es presentada a través de la percepción de Gorman, pero no de los detectives Barlow y Watt. Cautivado por la historia, el periodista Stephen Knight decidió llevar más allá la investigación,Knight, p. 30 y finalmente la publicó en su obra Jack the Ripper: The Final Solution, en 1976.
Contenido La historia de Gorman thumb|right|180px|Lord Salisbury era el primer ministro británico durante la época de los asesinatos.