thumb|El caminante sobre el mar de nubes (1818), cuadro del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich. thumb|La muerte de Chatterton suicida a los 18 años en 1770, cuadro de Henry Wallis (1856). El joven Thomas Chatterton fue un poeta prerromántico precursor del amor de esta estética a la Edad Media, y su figura fue glosada con frecuencia por algunos de sus autores, por ejemplo Alfred de Vigny, quien compuso una tragedia inspirada en su vida, Chatterton (1835). thumb|Las hermanas Brontë, Charlotte, Emily y Anne, todas grandes escritoras del romanticismo, retratadas por su hermano, el pintor Branwell Brontë (representado por la sombra situada en el centro).

La literatura del Romanticismo fue el movimiento literario anticlásico que se inició en el siglo XVIII (ca. 1770) en Alemania, Inglaterra y Francia, tomando al principio la forma de Prerromanticismo, y se dispersó y cultivó por toda Europa hasta mediados del siglo XIX. Su importancia y la renovación estética y artística que supuso fue tal que continúa ejerciendo su influencia hasta la actualidad.

Entre sus características principales se encuentran la constante presencia de temas preindustriales como la naturaleza y los mitos y leyendas medievales con preferencia a los mitos y la historia grecolatina.

También lo constituía una búsqueda constante de la originalidad como forma de hallar la identidad y el individualismo subjetivo y de contraponerse a la profesionalización del artista y a la conversión de la obra de arte en una mercancía más del pragmatismo burgués, dado que los escritores profesionales se servían de unas preceptivas de escritura genéricas, "recetas" tomadas de los géneros literarios grecolatinos (por ejemplo, la regla de las tres unidades en el teatro o no mezclar lo trágico y lo cómico, o la prosa con el verso), efectivas en el mercado; la literatura deja de ser una actividad prioritariamente económica o de fin educativo para ser una necesidad creativa sin fines: se cultiva el arte por el arte mismo, como escribió el poeta romántico Víctor Hugo, y con ello se avanza hacia el arte moderno o de vanguardia al promover la autonomía del objeto artístico.

Concebía al artista como un intermediario entre lo trascendental y lo inmanente; el artista solo escribía con una nueva estética en que se sustituía la belleza de lo perfecto y clásico por el misterio de lo sublime e incompleto, abandonando la mímesis o imitación de la tradición grecolatina y la preceptiva literaria por la inspiración, la libertad y la obra abierta, y expresando las pasiones de los sentimientos desahogados y sinceros por encima de la razón y de las normas asfixiantes y utilitarias. Creó nuevos géneros literarios, como el cuadro de costumbres, la novela histórica, la leyenda, la novela gótica, el drama romántico e inició estéticas en la lírica como el simbolismo (Edgar Allan Poe)

Características principales del movimiento del romanticismo Estas son las características por las cuales se reconoce el movimiento romántico:

La pasión como eje del pensamiento y de la acción, evolucionada desde el sentimentalismo prerromántico. Individualismo. El eje narrativo del ser humano y sus emociones (manifestación del “yo”). Visión subjetiva de la realidad: escritura exaltada de los sufrimientos y alegrías; postura pesimista según las circunstancias; el paisaje y el clima como reflejo del estado de ánimo (soleado, colorido, radiante; melancólico, gris, nocturno, tormentoso, lúgubre, amenazador,  etc.), el máximo valor de la ética romántica es la libertad y su búsqueda (emocional, creadora, mental, sociopolítica). Arte: personajes realistas que reflejan costumbres que la revolución industrial y la emigración del campo a la ciudad van perdiendo (cuadro de costumbres), arcaísmos, lenguaje coloquial, junto con la evasión en el espacio (la naturaleza americana o africana, hindú, oriental...) y el tiempo (Edad Media) y por drogas como el láudano y el opio. Estética que exalta lo sublime o misterioso por encima de la fría y perfecta belleza clásica. Domina lo incompleto, espontáneo e imperfecto sobre lo completo, pensado y perfecto; la originalidad sobre la imitación de modelos clásicos o del renacimiento; ya no se pueden escribir obras maestras "con receta" y con preceptivas repetidoras. Primacía del sentimiento como criterio del gusto, al ser más individualizador que el criterio generalizador y abstracto de la razón. Es un arte abierto, con raíz en la inspiración, no en la imitación neoclásica. El ansia de libertad exige romper el precepto aristotélico de las tres unidades (acción, tiempo y lugar) que se seguía en el teatro, dando lugar al llamado drama romántico, y además la de estilo que añadieron los franceses: se mezcla lo trágico y lo cómico, la prosa y el verso, se dejan pasajes con puntos suspensivos para que se pueda añadir... se innova en la métrica procurando variar el tipo de verso y estrofa: domina la polimetría. Se adaptan estrofas de métricas extranjeras, las crean ex novo o vuelven a utilizar las de la Edad Media. Se usa también el verso hipercorto. Al promoverse la lírica se puede decir que es el romanticismo el siglo de oro de la poesía lírica. También crea nuevos géneros: el ya citado drama romántico, la oriental, la novela histórica, la novela gótica o de terror, el cuadro de costumbres, la leyenda, la balada, la el artículo de opinión satírico... La búsqueda del misterio origina una estética donde abunda lo lúgubre: la noche, los cementerios, las ruinas (que representan la victoria del tiempo y de la naturaleza sobre una civilización presuntamente eterna), el antes llamado "mal gusto", la violencia, los temas tabú sobre todo en el teatro, como el tiranicidio, el suicidio, los ambientes marginales, los fantasmas, los demonios, las criaturas sobrenaturales como los duendes o las hadas, los milagros... La imaginación sobre la razón (un mundo más personal, metafórico y libre; repleto de fantasías). El héroe romántico es un rebelde que prefiere la libertad y lo natural frente a las normas y la sociedad. Se ponen de moda arquetipos de protagonistas rebeldes o abatidos por el destino, como el antihéroe, Prometeo, don Juan, el libertino, el bandolero, pirata... Rechazo a sistemas dogmáticos, absolutistas y reglados como la religión. Defensa del amor libre. Frente al universalismo y cosmopolitismo de la Ilustración, se reivindica el nacionalismo, el regionalismo, el pasado local, la patria chica y sus antes despreciados idiomas, dialectos y tradiciones como fuente de identidad, inspiración y enseñanza (el gaélico, el escocés, el provenzal, el gallego, el catalán, el flamenco, el romanche, ruso, ucraniano y bielorruso...). Como consecuencia del subjetivismo, reivindicación y búsqueda de una expresión nacional: se reivindican las tradiciones populares o folklore, los idiomas regionales que han dejado de tener cultivo literario vuelven a escribirse literariamente; la poesía colectiva popular tradicional, las leyendas, los relatos feéricos, los cuentos populares, que se empiezan a recoger y estudiar en colecciones.

Romanticismo alemán

thumb|200px|Goethe en la campiña romana (año 1799), por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein. thumb|200px|Busto de Novalis thumb|200px|El filósofo alemán Friedrich Schelling. El Romanticismo alemán no fue un movimiento unitario. Por ello se habla en las historias literarias de varias fases del Romanticismo. Una etapa fundamental fueron los años noventa del siglo XVIII (Primer Romanticismo), pero las últimas manifestaciones alcanzan hasta la mitad del siglo XIX.

Una gran importancia en su nacimiento tuvieron dos movimientos, uno espiritual, el Pietismo, que se desarrolló mucho en Alemania durante la segunda mitad del siglo XVIII y el primer tercio del XIX y procuraba renovar la religión protestante volviendo a la religiosidad individual e íntima frente a los aspectos más formalistas y teológicos del culto, para hacer la religión cada vez más un asunto del corazón y de la vida y no sólo de la inteligencia, y otro de orden estético y anticlásico, el Sturm und Drang.

Los filósofos dominantes del romanticismo alemán fueron Johann Georg Hamann y Johann Gottfried Herder y, sobre todo, Johann Gottlieb Fichte, con su insistencia en la lucha del yo contra el no-yo, creador del nacionalismo alemán y defensor del iusnaturalismo. Junto con Friedrich Wilhelm Joseph Schelling crearán una corriente fundamental del pensamiento del siglo XIX, el Idealismo alemán, que culminará en Hegel.

En primer lugar, el Prerromanticismo reaccionó contra la Aufklärung o ilustración alemana con autores como Albrecht von Haller y su poema Los Alpes, seguido por la admiración de lo infinito y lo insignificante en el paisaje de Klopstock y el apasionado y suicida poeta Heinrich von Kleist (1777-1811).

Después vinieron autores más importantes, la llamada primera generación romántica (Frühromantik). Son Goethe, autor de la obra maestra de esta estética en literatura, las dos versiones del drama Fausto, el dramaturgo Friedrich Schiller, los poetas Friedrich Hölderlin, Novalis y Karoline von Günderrode, así como los ensayistas Ludwig , hermanos August y Friedrich von Schlegel, Clemens Brentano y Achim von Arnim.

En la segunda etapa (Jüngere Romantik) destacan los hermanos Grimm, Jacob y Wilhelm, importantes filólogos y compiladores de tradiciones y cuentos populares, muchos de ellos de hadas; E. T. A. Hoffmann, creador de relatos fantásticos, y, en el teatro, Georg Büchner fraguará dos tragedias maestras: La muerte de Dantón (1835) y Woyzeck. Otras figuras importantes son Adelbert von Chamisso (1781-1838), autor de La maravillosa historia de Peter Schlemnihl, también sobre el mito de Fausto, y Joseph von Eichendorff, autor de una novela picaresca, Aus dem Leben eines Taugenichts ("De la vida de un tunante", 1826). El poeta más importante es Heinrich Heine, autor de un Romancero y un Libro de cantares.

Romanticismo francés

thumb|200px|Víctor Hugo, por Léon Bonnat (1879). El Romanticismo francés tuvo su manifiesto en Alemania (1813), de Madame de Staël, aunque el gran precursor en el fue Jean-Jacques Rousseau, autor de Confesiones, Ensoñaciones de un paseante solitario, el Emilio, Julia, o La nueva Eloísa y El contrato social, entre otras obras.

En el sobresalieron François-René de Chateaubriand, Víctor Hugo, Charles Nodier, Alphonse de Lamartine, Alfred Victor de Vigny, Alfred de Musset, Gérard de Nerval, George Sand, Alexandre Dumas (tanto hijo como padre), entre otros; son los mayores representantes de esta estética literaria.

Junto a estos autores, cabe reseñar el resurgimiento de literaturas en lenguas no oficiales como la provenzal, en la que escribe el grupo Félibrige, acaudillado por el gran poeta Federico Mistral y que pretende restaurar la antigua poesía trovadoresca medieval. Entre sus obras cabe destacar la Mireya de Mistral.

Romanticismo inglés

thumb|200px|Retrato de John Keats por William Hilton El Romanticismo comenzó en Inglaterra casi al mismo tiempo que en Alemania; en el ya habían dejado sentir un cierto apego reaccionario por la Edad Media (los prerrománticos Thomas Chatterton, James Macpherson) y una nueva sensibilidad melancólica había sido explorada por los llamados Poetas de cementerio, corrientes ambas que convergen en el Prerromanticismo inglés; pero el movimiento surgió a la luz del día con los llamados Poetas lakistas (Wordsworth, Coleridge, Southey), y su manifiesto fue el prólogo de Wordsworth a las Baladas líricas publicadas conjuntamente por los dos primeros, aunque ya lo habían presagiado en el Edward Young con sus Pensamientos nocturnos o el originalísimo William Blake.