thumb|Bandera conmemorativa del 25 aniversario de las huelgas de hambre. La huelga de hambre irlandesa de 1981 fue la culminación de cinco años de protestas durante la época de Los Problemas por parte de los republicanos irlandeses prisioneros en Irlanda del Norte. Las protestas comenzaron con la Protesta de la Manta de 1976, cuando el Gobierno Británico denegó el Estatus de Categoría Especial para los paramilitares convictos. En 1978, después de que varios presos fueran atacados mientras vaciaban sus orinales, la protesta se convirtió en una Protesta Sucia, en la que los prisioneros se negaban a lavarse y embadurnaban las paredes de su celda con excrementos. En 1980, siete presos participaron en una primera huelga de hambre, que finalizó tras 53 días.

La Segunda huelga de hambre tuvo lugar en 1981 y pronto se convirtió en un pulso entre los prisioneros irlandeses y la primera ministra Margaret Thatcher. Uno de los huelguistas, Bobby Sands, llegó a ser elegido Parlamentario durante la huelga, provocando el interés de medios de comunicación de todo el mundo. La huelga fue desconvocada después de que diez prisioneros fallecieran, incluyendo a Sands, a cuyo funeral asistieron unas 100.000 personas. La huelga radicalizó la política nacionalista y convirtió a Sinn Féin, hasta entonces un partido minoritario, en una fuerza política de primer orden.

Trasfondo A lo largo del , la huelga de hambre había sido un recurso habitual de los prisioneros republicanos irlandeses. Desde 1917, doce hombres habían perdido la vida durante estas protestas, incluyendo a Thomas Ashe, Terence MacSwiney, Seán McCaughey, Michael Gaughan o Frank Stagg. Tras la creación de campos de internamiento a partir de 1971, la prisión de Long Kesh -posteriormente conocida como Prisión de Maze (en inglés: HM Prison Maze)- se utilizó como un campo de prisioneros de guerra. Los internos vivían en dormitorios y se organizaban según la disciplina militar, realizaban ejercicios de entrenamiento y leían sobre guerra de guerrillas y política revolucionaria. Estos derechos les fueron negados a los prisioneros convictos hasta julio de 1972 cuando 40 presos del IRA Provisional encabezados por el veterano Billy McKee se declararon en huelga de hambre. Esta Categoría Especial implicaba que los presos eran tratados como prisioneros de guerra; por ejemplo, no tenían que vestir uniformes de presidiario o hacer trabajo carcelario. En 1976 como parte de la política de "criminalización" llevada a cabo por el gobierno de Londres, las autoridades británicas suspendieron la aplicación de este estatus a aquellos presos paramilitares convictos por actos posteriores al 1 de marzo de 1976; no obstante, se respetó para aquellos presos que ya disfrutaban de él. La supresión de este Estatus implicaba una seria amenaza para los mandos paramilitares republicanos, que se veían impedidos para ejercer autoridad sobre sus hombres, además de representar una victoria publicitaria británica, al equiparar a los miembros del IRA con delincuentes comunes.

Protesta de la Manta y Protesta Sucia

El 14 de septiembre de 1976, Kieran Nugent, convicto al que no se le aplicó el Estatus de Categoría Especial, inició la Protesta de las Mantas, que consistió en que los presos del IRA y los del Ejército Irlandés de Liberación Nacional (INLA), se negaron a vestir ropas de presidiario, permaneciendo desnudos o cubiertos con ropas hechas a partir de las mantas de la cárcel. En 1978, después de que varios presos republicanos fueran atacados mientras vaciaban sus orinales, la protesta pasó a ser una Protesta Sucia, en la que los presos se negaban a lavarse y embadurnaban las paredes de sus celdas con excrementos.Provos The IRA & Sinn Féin, p. 220. Estas protestas perseguían la reinstauración del Estatus de Categoría Especial, tratando de garantizar las llamadas "Cinco Demandas": Derecho a no vestir uniforme presidiario; Derecho a no realizar trabajo en la cárcel; Derecho de asociación con otros prisioneros y de organización de actos educativos o recreativos; Derecho a una visita, una carta y un paquete por semana; Plena restitución de la remisión de condena perdida durante la protesta;Provos The IRA & Sinn Féin, pp. 229–234.

Inicialmente, la protesta no recibió especial atención, e incluso el IRA lo consideraba un asunto menor comparado con la campaña armada.Provos The IRA & Sinn Féin, p. 217. Sin embargo, la situación cambiaría a partir de la visita de Tomás Ó Fiaich, arzobispo católico de Armagh, que condenó las condiciones de vida de los presos. En 1979, la antigua parlamentaria Bernadette McAliskey se presentó a las elecciones al Parlamento Europeo al frente de una plataforma de apoyo a los presos, obteniendo el 5,9% de los votos en Irlanda del Norte, pese a que Sinn Féin había hecho un llamamiento al boicot de las elecciones. Poco después se creó el National H-Block/Armagh Committee, que reivindicaba las "Cinco Demandas", con McAliskey como portavoz.Ten Men Dead, pp. 21–22. El período previo a la huelga de hambre se desarrolló en medio de una campaña de asesinatos por ambos bandos. El IRA asesinó a varios funcionarios de prisiones,Ten Men Dead, p. 20. mientras que pistoleros lealistas atacaron y mataron a varios activistas del National H-Block, hiriendo de gravedad a McAliskey y a su marido en un atentado.

Primera huelga de hambre El 27 de octubre de 1980, presos republicanos de HM Prison Maze iniciaron una huelga de hambre. Aunque hubo numerosos voluntarios, finalmente fueron siete los presos elegidos, para replicar el número de firmantes de la Proclamación de la República Irlandesa durante el Levantamiento de Pascua de 1916. El grupo estaba formado por los miembros del IRA Brendan Hughes, Tommy McKearney, Raymond McCartney, Tom McFeeley, Sean McKenna y Leo Green y por John Nixon, miembro del INLA. El 1 de diciembre, tres presas de la Prisión Femenina de Armagh se unieron a la protesta, incluyendo a Mairéad Farrell, seguidas poco después por una breve huelga de hambre de varias docenas de hombres en Maze. En una guerra psicológica entre el IRA y el Gobierno Británico, con Sean McKenna entrando y saliendo del coma al borde de la muerte, el gobierno accedió a las "Cinco Demandas" de los huelguistas en un documento de treinta páginas. Con el documento enviado a Belfast, Brendan Hughes decidió desconvocar la huelga para salvar la vida de McKenna y puso fin a la protesta el 15 de diciembre, tras 53 días de ayuno.

Segunda huelga de hambre thumb|left|Monumento conmemorativo de la Huelga de Hambre en el Cementerio de Milltown, Belfast. En enero de 1981 empezaba a estar claro que no se iban a conceder las demandas de los presos. Las autoridades carcelarias comenzaron a proporcionar a los prisioneros ropas de civiles oficialmente autorizadas, pero los prisioneros exigían el derecho a vestir sus propias ropas. El 4 de febrero, los presos emitieron un comunicado afirmando que el gobierno británico había sido incapaz de resolver la crisis, y anunciaban una "huelga de hambre una vez más". Esta segunda huelga comenzaría el 1 de marzo, cuando Bobby Sands, oficial al mando del IRA en prisión, rechazó la comida. A diferencia de la primera huelga, los prisioneros se iban incorporando a la huelga de forma paulatina según intervalos establecidos, con el propósito de atraer la máxima atención pública y ejercer mayor presión sobre la primera ministra Margaret Thatcher.Provos The IRA & Sinn Féin, p. 237.

El movimiento republicano trató desde el principio de lograr el apoyo de la opinión pública para esta segunda huelga de hambre. El domingo anterior a que Sands iniciara su huelga, 3.500 personas se manifestaron en la zona oeste de Belfast; durante la primera huelga, cuatro meses antes, el número de manifestantes había alcanzado los 10 000.Provos The IRA & Sinn Féin, pp. 239–240. Sin embargo, tras cinco días de huelga, se produjo el fallecimiento de Frank Maguire, diputado republicano independiente por Fermanagh y Tyrone Sur, lo que llevó a la convocatoria de elecciones para cubrir su puesto. Surgió entonces el debate entre republicanos y nacionalistas moderados acerca de quién debería ser el candidato: Austin Currie del SDLP mostró su interés, al igual que Bernadette McAliskey y Noel Maguire, hermano de Frank. Tras largas negociaciones, en las que se llegó a amenazar a Noel Maguire, finalmente se decidió no dividir el voto nacionalista presentando a Bobby Sands como candidato contra el Partido Unionista del Ulster, representado por Harry West. Tras una dura campaña, la votación se celebró el 9 de abril, y Sands fue elegido representante en la Cámara de los Comunes por 30.492 votos contra 29.046 obtenidos por West. La victoria electoral de Sands hizo concebir esperanzas de una salida negociada al conflicto, pero Margaret Thatcher se mantuvo firme en su decisión de no conceder las demandas de los huelguistas. Declaró que "no estamos preparados para considerar estatus de categoría especial a ciertos grupos de personas que cumplen sentencia por crímenes. Crimen es crimen, no es política". La atención mundial se centró entonces en Belfast, y varios intermediarios visitaron a Sands en un vano intento de convencerle para poner fin a la huelga de hambre, incluyendo a Síle de Valera, nieta de Eamon de Valera, John Magee, representante del papa Juan Pablo II y varios funcionarios de la Comisión Europea de los Derechos Humanos.Provos The IRA & Sinn Féin, pp. 242–243. Con Sands a las puertas de la muerte, la posición del gobierno permaneció inamovible. El Secretario de Estado para Irlanda del Norte, Humphrey Atkins declaró que "Si Mr. Sands persiste en su deseo de suicidarse, esa es su elección. El gobierno no forzará la aplicación de tratamiento médico".

El 5 de mayo, Sands falleció en el hospital de la cárcel tras sesenta y seis días en huelga de hambre, desencadenando disturbios en las zonas nacionalistas de Irlanda del Norte. Atkins emitió un comunicado afirmando que Sands se había suicidado "siguiendo instrucciones de aquellos que su muerte sería útil para su causa". En torno a 100.000 personas asistieron a su funeral, en el que el IRA le rindió honores militares. Margaret Thatcher no mostró ningún tipo de remordimiento por la muerte de Sands, declarando en la Cámara de los Comunes que "Mr. Sands era un criminal convicto. Eligió acabar con su propia vida. Esa es una elección que su organización no permite a la mayoría de sus víctimas".

En las dos semanas siguiente, fallecieron otros tres huelguistas. Francis Hughes murió el 12 de mayo, lo que provocó nuevos disturbios nacionalistas, especialmente en Derry y Belfast. Tras las muertes de Raymond McCreesh y Patsy O'Hara el 21 de mayo, Tomás Ó Fiaich, por aquel entonces Primado de Irlanda criticó al gobierno británico por su gestión de la situación. Pese a ello, Margaret Thatcher persistió en su negativa a negociar un acuerdo, afirmando en una visita a Belfast a finales de mayo que "Enfrentados con el fracaso de su desacreditada causa, los violentos han elegido en los últimos meses jugar la que muy bien pudiera ser su última carta".