Un cacerolazo —también conocido como caceroleo o cacerolada—, es una forma de protesta en que los manifestantes hacen saber su descontento mediante ruido acompañado, típicamente golpeando cacerolas, ollas u otros utensilios domésticos. Los manifestantes pueden salir a las calles y concentrarse en un lugar determinado o participar desde sus casas, pudiendo de esta manera alcanzar la protesta un alto grado de adhesión y participación.
El cacerolazo se caracteriza por ser una manifestación en rechazo de algo, generalmente se realizan de forma pacífica se usan en la mayoría de los casos para rechazar las políticas de un gobierno o determinadas decisiones gubernamentales, y raramente en pro de algo. Se promueven como un reclamo de interés popular alejado de los intereses partidarios. Al igual que otros tipos de manifestaciones, puede darse de forma espontánea o ser convocado por un grupo de personas, ya sea una fuerza política u otro tipo de organización. Los cacerolazos vienen acompañados a menudo de otras medidas de protesta popular, como apagones voluntarios, boicots al consumo, bocinazos, funas, bloqueos de calles y "sentadas".
Origen Las primeras protestas de este estilo ocurrieron en Francia en la década de 1830, al comienzo de la Monarquía de Julio, por parte de los opositores del régimen de Luis Felipe I de Francia. Según el historiador Emmanuel Fureix, los protestantes tomaron de la tradición del charivari el uso del ruido para manifestar desaprobación, y golpearon cacerolas para hacer ruido contra políticos oficialistas. Esta forma de mostrar descontento se volvió popular en 1832, llevándose a cabo principalmente en la noche y a veces con la participación de miles de personas.
Más de un siglo después, en 1961, se realizaron en Argelia "las noches de las cacerolas", en el marco de la guerra de Independencia de Argelia. Fueron estruendosos despliegues de ruido en ciudades del territorio, realizados con cacharros caseros, silbatos, bocinas y el grito de "Argelia francesa".
En las décadas siguientes este tipo de protesta se circunscribió casi exclusivamente en América Latina, siendo Chile el primer país de la región con registro de ellas. Posteriormente se la ha visto también en España y Argentina —donde se le llama cacerolazo—, y en otros países.
Chile Es en Chile donde se hallan los primeros registros de cacerolazos en Iberoamérica.
Gobierno de Salvador Allende
Este tipo de protesta ocurrió por primera vez en Chile y en América Latina en contra del gobierno de la Unidad Popular (UP) del socialista Salvador Allende (1970-1973), por la crisis económica y fue organizado por sectores de derecha de la población contrarios al gobierno. Convocadas de boca en boca, al caer la noche, en los barrios más acomodados de Santiago mujeres y niños salían a los balcones de sus departamentos y a los jardines de sus casas para hacer sonar las cacerolas. La marcha de las cacerolas vacías se desarrolló por primera vez el 1 de diciembre de 1971, en el centro de la capital chilena, cuando un grupo de mujeres de todos los estratos sociales marchó y golpeó sus cacerolas gritando consignas en oposición al gobierno. La marcha se replicó en varias ciudades del país y se reiteró en numerosas ocasiones con el nombre de "marchas de las cacerolas". De su éxito surgió la agrupación Poder Femenino.• Por lo general se efectuaban entre las 20 y las 21 horas. Además, tuvieron la adhesión del Partido Demócrata Cristiano (PDC), el Partido Nacional (PN) de orientación de derecha y el movimiento nacionalista Patria y Libertad, entre otros partidos de oposición.
En alusión a esta forma de manifestación, el conjunto Quilapayún en 1972 lanzó el tema musical «Las ollitas», del compositor Sergio Ortega Alvarado. En ella se canta: La derecha tiene dos ollitas una chiquitita, otra grandecita...
Dictadura militar miniatura|Panfleto llamando a un caceroleo durante las llamadas Jornadas de Protesta Nacional durante la dictadura militar en 1983. Tras casi una década de la dictadura militar del general Augusto Pinochet, los sectores populares de izquierda se apropiaron de esta forma de protesta iniciada anteriormente por sectores de derecha contra Allende, como una manera de evitar la represión en las calles.
La primera gran manifestación contra la dictadura de Pinochet fue el 11 de mayo de 1983, convocada por la Confederación de Trabajadores del Cobre, liderada en esa época por el joven dirigente sindical Rodolfo Seguel. Según Seguel, la idea era realizar un paro, que fue suspendido al conocerse «que iba a haber una gran matanza», por lo que el reclamo derivó en cacerolazos. A diferencias de los cacerolazos de los años 1970, que se efectuaban por grupos en manifestaciones en el centro de Santiago, estos se hicieron desde las casas, sumando cada vez más gente que sonaba las cacerolas hasta entrada la madrugada en todo el país.
Primer gobierno de Sebastián Piñera
En mayo de 2011 —durante el primer gobierno del presidente Sebastián Piñera— se produjo un cacerolazo en contra del proyecto hidroeléctrico HidroAysén, que pretendía construir cinco centrales hidroeléctricas en la Patagonia. La manifestación tuvo lugar en Concepción, Chillán, Valparaíso, Temuco, Coyhaique, Puerto Montt, Valdivia, Viña del Mar y Santiago; estando acompañadas de un apagón de 15 minutos.
El 4 de agosto, durante la movilización estudiantil de 2011, la entonces presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Camila Vallejo, convocó a un cacerolazo a las 21 horas por la dura represión que sufrieron los estudiantes unos momentos antes, durante una marcha por la Alameda, no autorizada por el gobierno. A partir de las 20 horas, se comenzaron a escuchar las primeras ollas en el centro de la capital y se comenzaron a ver las primeras personas que salían a los balcones en los alrededores de Plaza Italia, con cacerola y cuchara en mano, apoyando el movimiento estudiantil. Con el correr de los minutos se comenzó a escuchar con más fuerza el sonido de las ollas en todos los sectores de Santiago, y a partir de las 21 horas en todo Chile, reportándose cacerolazos en Viña del Mar, Arica y Concepción. Aunque el mismo fue pacífico, vecinos cercanos a Plaza Italia y a la Casa Central de la Universidad de Chile aseguraron que los carabineros insistían en dispersarlos. La jornada de protestas del 18 que se extendieron hasta la madrugada del 19 también cerraron con cacerolazos en Santiago y otras ciudades del país, como Concepción, Valparaíso, Temuco y La Serena. Ese mismo día, unas 200 personas se manifestaron con cacerolas en favor de las demandas estudiantiles, durante la realización de la parada militar anual que puso fin a las celebraciones de las fiestas patrias, a la que asistieron las principales autoridades del país.
El 11 de julio de 2013, hubo cacerolazos, barricadas, fogatas y bombas molotov en varios puntos de la capital, a pocas horas de haber finalizado un paro nacional convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en demanda de mejoras salariales.
Segundo gobierno de Michelle Bachelet
El 10 de agosto de 2016 —durante el segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet— el movimiento "No + AFP" convocó a cientos de personas en varias calles del país en contra del sistema de pensiones y también como una respuesta a los anuncios realizados por la entonces presidenta Bachelet sobre esta materia. Los cacerolazos se replicaron en varios puntos de la capital y en ciudades como Concepción, Valparaíso, La Serena, Temuco, Cañete, Toltén, Viña del Mar, Los Ángeles y Valdivia. Aunque la protesta fue pacífica, a la altura de la Alameda se dispersaron manifestante con el carro lanza agua.
Segundo gobierno de Sebastián Piñera
miniatura|Cacerolazo durante el toque de queda declarado para la noche del sábado 19 de octubre de 2019 en Maipú, en medio de las manifestaciones por el alza en la tarifa del Metro. A las 21:00 del 18 de noviembre de 2018 se realizó un cacerolazo organizado de forma espontánea, en el cual se exigía la renuncia de Luis Mayol (intendente de la región de La Araucanía) y Andrés Chadwick (ministro del Interior y Seguridad Pública) a raíz de la muerte del comunero mapuche Camilo Catrillanca. En Santiago, ciudadanos se reunieron en varios sectores expresando entre otras pancartas "Camilo asesinado por Piñera" y "Justicia por Camilo".• También se registraron cacerolazos en las comunas de Ñuñoa —acompañados del grito de "asesino" — y Providencia, y ciudades como Valparaíso.
El 26 de junio de 2019 se realizó el Cacerolazo de los Patipelaos, en apoyo al paro nacional establecido por el Colegio de Profesores (CP). La protesta se registró en Iquique, Tocopilla, La Serena, Santiago, Rancagua, Valparaíso y Valdivia, entre otras ciudades.
En varias zonas y ciudades, los cacerolazos fueron parte del estallido social que se originó en octubre de 2019.•
Argentina En Argentina los cacerolazos, aunque iniciaron en 1982, se encuentran asociados en el imaginario colectivo con las jornadas de protestas del 19 y 20 de diciembre de 2001 que culminaron con el fin del gobierno de Fernando de la Rúa. Desde entonces los cacerolazos se popularizaron entre el repertorio de acciones de protesta en los sectores urbanos del país. A partir del año 2000, los gobernantes han evitado tratar el tema de los cacerolazos en su contra,• y en la última década, el gobierno de Mauricio Macri ordenó realizar informes de inteligencia sobre ellos.•
Primeros cacerolazos El primer cacerolazo del que se tiene registro, ocurrió el 20 de agosto de 1982, a finales de la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. En aquel momento, un grupo de mujeres, niños y desocupados, a pesar del terrorismo de Estado, protestó en la Plaza de Mayo, donde golpearon cacerolas, cantaron el Himno Nacional Argentino, agitaron las bolsas de compras vacías y lograron entrevistarse con asesores del Ministro de economía, José María Dagnino Pastore, para elevar un petitorio avalado por 4000 firmas. El 9 de septiembre de 1982, se repitió la imagen en la provincia de Mendoza.
Durante la presidencia de Raúl Alfonsín (1983-89) se dieron varios cacerolazos. El primero de ellos ocurrió el 9 de octubre de 1986, cuando el Movimiento de Amas de Casa del País (ACP) y el Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina lo adhirieron al plan de lucha de la Confederación General del Trabajo (CGT), para la huelga organizada de ese día. Luego vinieron otros: Las organizaciones de mujeres realizaron un cacerolazo en Capital Federal y en Mendoza. En Córdoba el Cacerolazo democrático el 17 de abril de 1987, tras el tras el levantamiento carapintada. El cacerolazo de las comisiones vecinales en Neuquén y el de La Plata en agosto de 1988 por el aumento de las tarifas de servicios. Y los de varias localidades de la provincia de Buenos Aires, como en el partido de San Miguel, también en 1988. De cualquier manera, los cacerolazos más importantes se dieron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como el que se dio en la marcha de la CGT el 9 de septiembre de 1988, y el convocado para el 21 de septiembre de 1988 bajo la consigna «Contra el tarifazo, el cacerolazo». Sobre el final de la década, en el momento más crítico de la hiperinflación, continuaron los cacerolazos, aunque en menor medida. Entre ellos, se dio un cacerolazo organizado por el FREJUPO (Frente Justicialista de Unidad Popular) en el partido de San Isidro en apoyo a la candidatura de Menem.