La batalla del Lico fue un enfrentamiento militar ocurrido en el año 66 a. C. entre las tropas de la República romana, dirigidas por el procónsul Cneo Pompeyo Magno, y las del Reino del Ponto, acaudilladas por el rey Mitrídates VI, en el contexto de la tercera guerra mitridática. El encuentro, que tuvo lugar cerca del río Lico, en Jonia (actual Turquía), se saldó con una fácil victoria romana con pocas bajas para estos. Mitrídates VI se suicidaría más tarde, dando fin a la guerra.
Antecedentes Después del invierno del 67 a. C., Mitrídates VI acampó cerca de Gaciura, frente al legado Gayo Valerio Triario.Casio XXXVI.12.1 Su plan era provocarlo y vencerlo antes que llegaraCasio XXXVI.12.2 el procónsul de Asia, Lucio Licinio Lúculo.Apiano XII.13.90 Finalmente, Triario cayó en la trampa y su ejército fue destruido en Zela.Casio XXXVI.13.1Apiano XII.13.89
Pronto se aproximó el procónsul y parecía que pronto vencería al monarca,Casio XXXVI.14.1 pero Mitrídates VI se retiró a las alturas de Talauro, en la Armenia Inferior.Apiano XII.13.90; Casio XXXVI.14.2 También su aliado, el rey Mitrídates de Media atacó a las legiones cuando estaban dispersas y mató a muchos legionarios y estalló un motín en el ejército.Casio XXXVI.14.2 Dos legiones (reclutadas originalmente por el cónsul Lucio Valerio Flaco dos décadas antes), que daban problemas desde el asedio de Nisibis cuando estaban ociosas, con abundancia de suministros y sin un oficial de alto grado al mando. Tal era su comportamiento que fueron relevadas de su servicio.Casio XXXVI.14.3 Entonces el cuñado de Lúculo, Publio Clodio Pulcro, encabezó un motín. Los hombres habían escuchado que el cónsul Manio Acilio Glabrión se aproximaba a relevar a Lúculo. En consecuencia, le perdieron el respeto a su comandante porque ya no era más que un ciudadano privado.Casio XXXVI.14.4 Además, según Apiano, su reemplazó envió heraldos anunciando que el Senado declaraba que Lúculo continuaba la guerra inútilmente y que todo soldado que lo acompañara sería despojado de su botín.
El procónsul quedó perplejo, primero porque el procónsul de Cilicia, Quinto Marcio Rex, le negó la ayuda que le solicitó.Casio XXXVI.15.1 No sabía si levantar el campamento, aunque no tuviera propósito, pero tampoco en reprimir la insurrección. Finalmente, decidió marchar contra Tigranes II de Armenia, esperando poder atacarlo cuando estuviera cansado por la marcha.Casio XXXVI.15.2 Sin embargo, el ejército sólo lo acompañó hasta un punto donde el camino conectaba con una ruta que llevaba a Capadocia, luego tomó rumbo al Oeste sin esperar orden; las legiones reclutadas por Valerio desertaron por completo al saber de su desmovilización.Casio XXXVI.15.3 Así, Lúculo, un general exitoso pero que siempre debió lidiar con su levantisco ejército, simplemente vio como lo abandonaban.Casio XXXVI.16.1 Solamente se quedaron con él los soldados demasiado pobres como para temer el castigo. Según Dion Casio les exigía mucho pero nunca supo ganar su afecto con muestras de cariño, entregándoles honores o repartiendo el botín.Casio XXXVI.16.2 Estos legionarios vieron el motín como una justa consecuencia de sus sufrimientos.Casio XXXVI.16.3
Mitrídates VI aprovechó para reconquistar y fortificar todo el Ponto e invadir Capadocia, devastándola sin que ni Lúculo, Acilio o Marcio hicieran algo por defenderla.Apiano XII.14.91; Casio XXXVI.17.1 Destaca Acilio, quien deseaba reemplazar al procónsul, pero al enterarse del motín prefirió demorarse en Bitinia.Casio XXXVI.17.1 Marcio dijo que no pudo ayudar porque sus soldados se negaron, pero si recibió a Clodio, quien había abandonado al ejército por miedo a Lúculo, y lo puso al mando de la flota.Casio XXXVI.17.2 Poco después se aprobó la Ley Manilia, propuesta por el tribuno de la plebe Cayo Manilio y con el apoyo de Publio Licinio Craso y Cayo Julio César.Casio XXXVI.42.3, XXXVI.43.3Livio 100.1 Así Cneo Pompeyo Magno se volvió procónsul de Cilicia y Bitinia y quedó a cargo de la campaña contra Tigranes II y Mitrídates VI.Casio XXXVI.42.4
Campaña thumb|250px|izquierda|Busto de Pompeyo. Pompeyo estaba en Cilicia preparándose para ir a Creta para reemplazar a Quinto Cecilio Metelo Crético cuando le llegó la noticia del decreto. Fingió estar molesto al principio, pero en realidad estaba feliz,Casio XXXVI.45.1 pues la isla no era importante para él. De inmediato hizo los preparativos y envió a un tal Metrófanes a negociar con Mitrídates VI.Casio XXXVI.45.2 El rey del Ponto ignoró al embajador, pues esperaba contar con el respaldo del rey Fraates III de Partia, pero Pompeyo fue más hábil y rápidamente convenció al arsácida de invadir Armenia. Alarmado, Mitrídates VI intentó negociar una tregua,Casio XXXVI.45.3Livio 100.4 pues, mientras estaban en Ponto, un país devastado por Lúculo y donde había pocas provisiones, muchos de sus soldados desertaron. El monarca capturó a los que pudo y los quemó vivos, los crucificó o les sacó los ojos. El procónsul exigió que entregara las armas y a los desertores romanos, pero en el campamento del rey había demasiados romanos y estos temían su suerte de ser entregados, lo mismo los guerreros de otras naciones, pues no querían luchar sin ellos. Se inició un motínApiano XII.15.98; Casio XXXVI.45.4 pero el rey consiguió controlarlos al mentirles, diciéndoles que envió a los embajadores sólo a espiar y no a negociar.Casio XXXVI.45.5
Pompeyo decidió que debía luchar y volvió a enlistar a las legiones de Flaco. En Galatia se encontró con Lúculo, quien declaró que no había necesidad de una nueva expedición, pero no convenció a Pompeyo. Entonces, Lúculo insultó al procónsul acusándolo de entrometido y codicioso de botín y guerra, pero este último lo ignoró, declarando que nadie debía hacerle caso y siguió su marcha contra Mitrídates VI.Casio XXXVI.46.1 Luego distribuyó la flota para proteger las costas desde Fenicia hasta el Bósforo. Plutarco afirma que acusó a Pompeyo «salía a pelear contra una imagen y sombra de guerra, siguiendo su costumbre de posarse, como un pájaro carroñero perezoso, sobre los cuerpos que otros habían matado, y despedazar los restos dispersos de las guerras»,Plutarco 31.6 pues sus victorias sobre Quinto Sertorio, Marco Emilio Lépido y Espartaco en realidad se las habría robado a Quinto Lutacio Cátulo, Quinto Cecilio Metelo Pío y Publio Licinio Craso respectivamente, y ahora le hacía lo mismo a él.Plutarco 31.7
El ejército póntico se apoderó de una colina, acampando frente a los romanos. Usaban a su caballería para atacar a los forrajeadores romanos, esperando privarlos de alimentos, mientras Mitrídates VI no tenía que preocuparse, pues estaba entre sus súbditos; en esos momentos, las deserciones aumentaron entre los romanos y aliados. El procónsul decidió no atacar la colina y se retiró a un campo rodeado de bosques, neutralizando así a los jinetes y arqueros enemigos. Fue entonces cuando decidió preparar una emboscada.Casio XXXVI.47.3 Con su caballería se aproximó al campamento póntico, atacando y huyendo, desordenado a los guerreros y atrayéndolos al lugar preciso, donde les masacró.Apiano XII.15.98; Casio XXXVI.47.4 El desastre involucró principalmente a la caballería,Livio 100.5 hubiera sido total y los romanos hubieran atacado después el campamento, pero Mitrídates VI hizo avanzar a su infantería y los romanos se retiraron.Apiano XII.15.98 Después de la victoria, Pompeyo pudo recolectar provisiones en paz.Casio XXXVI.47.4
Dion Casio dice que monarca se retiró porque su ejército era más pequeño, devastando todo a su paso en una táctica de tierra arrasada, pero cuando Pompeyo avanzó hacia Armenia,Casio XXXVI.47.1 debió marchar ahí también para evitar su conquista.Casio XXXVI.47.2 Apiano afirma que el rey, debilitado por las pocas provisiones, se retiró y dejó a las legiones entrar en Ponto, esperando debilitarlas al estar en un país tan devastado, pero Pompeyo fue previsor, estableciendo fuertes cada 25 kilómetros para proteger a las caravanas que le trajeran suministros desde el mar.Apiano XII.15.99
Ejércitos enfrentados Según Apiano, el ejército póntico se componía de 30000 infantes y 3000 jinetes. Plutarco da números similares, 30000 infantes y 2000 jinetes. La mayoría de sus soldados eran desertores romanos y asiáticos reclutados recientemente; el núcleo de esta fuerza era su caballería.Leach, 2014: 76
En cambio, las tropas de Pompeyo suelen ser estimadas en unos 50000 efectivos.Beness, 2012: 149; Leach, 2014: 76 Destacaban las tres legiones aportadas por Marcio (unos 15000 legionarios) en CiliciaLeach, 2014: 76, 80 y las dos reclutadas por Valerio; también había numerosos soldados aportados por los reinos asiáticos aún aliados de Roma, destacando la caballería gálata. Su superioridad numérica alarmó a Mitrídates VI, quien intentó lograr un tratado de paz sin éxito,Leach, 2014: 79 y luego intentó negarles los suministros a los romanos.Leach, 2014: 79-80 Pompeyo prefería tener una amplia ventaja numérica, lo que implicaba problemas de organización y suministros, pero que demostró ser capaz de solucionarlos.
Batalla No existe un único relato de la batalla y las fuentes disponibles difieren vastamente, por lo que se han puesto por separado. No sobrevivió la versión de Tito Livio, pero de un epitome (resumen) se sabe que creía que fue una batalla nocturna y que después el rey huyó al Bósforo.Livio 101.1
Dion Casio thumb|izquierda|350px|Mapa de las campañas del año 66 a. C.. En rojo los movimientos de Lúculo y Pompeyo y en verde los de Mitrídates VI. Pompeyo se adueñó de la región armenia de AnaitisCasio XXXVI.48.1 e incorporó a las legiones de Marcio, lo que intimidó a Mitrídates VI, quien se retiró de noche para unirse a Tigranes II, haciendo toda la marcha de noche.Casio XXXVI.48.2 Pompeyo lo siguió deseoso de dar batalla, pero no hubo ningún encuentro, pues de día los pónticos se quedaban en su campamento, y de noche los romanos no se movía por miedo a una emboscada en terreno desconocido.Casio XXXVI.48.3 Así, aprovechó una ocasión que los pónticos descansaban al mediodía para adelantarse y llegar antes a un sitio por donde sabía que pasarían, un desfiladero entre colinas. Dispuso a sus hombres en el terreno elevado y espero.Casio XXXVI.48.4 Cuando los pónticos entraron sin tomar precauciones, creyendo que los romanos ya no les seguían, el procónsul atacó.Casio XXXVI.48.5