miniatura|Alianzas militares europeas en 1914, antes de la Primera Guerra Mundial:
Equilibrio europeo, equilibrio de potencias europeas, equilibrio de poder en Europa o sistema europeo de Estados son las denominaciones historiográficas con las que se describe el equilibrio de poder mantenido por las potencias europeas a lo largo de las edades Moderna y Contemporánea mediante un complejo sistema de relaciones internacionales tal como se definió este concepto, que nace precisamente entre los Estados europeos de esos periodos históricos.
A partir del , para garantizar su propia estabilidad y la de todo el denominado Concierto europeo, las potencias reclamaron su derecho a la intervención actuando como una policía internacional para sofocar las sucesivas oleadas de revoluciones burguesas, cometido que cumplieron con relativo éxito (a excepción de la independencia de Bélgica en la revolución de 1830) hasta la crisis final del denominado sistema Metternich con la revolución de 1848. En la segunda mitad del siglo, fue el denominado sistema Bismarck el que consiguió mantener, en beneficio de Prusia (desde 1871 Segundo Imperio Alemán), un delicado equilibrio de alianzas basadas en la diplomacia secreta, que desde la caída del canciller en 1890 degeneró en el establecimiento de dos bloques antagónicos: la Triple Alianza y la Triple Entente.
Durante un siglo (1815-1914), hasta la Primera Guerra Mundial, el Concierto europeo mantuvo el equilibrio de poder consiguiendo evitar guerras a gran escala en Europa,Strachan, p. 4-6 con dos significativas excepciones: las relativas a la denominada cuestión de Oriente (como la Guerra de Crimea), o las vinculadas a las unificaciones nacionales (unificación alemana y unificación italiana). Tras la catastrófica experiencia de la Gran Guerra (1914-1918), que liquidó los grandes imperios (Alemán, Austrohúngaro, Ruso y Turco), uno de los objetivos del Tratado de Versalles fue la abolición del mismo concepto de equilibrio de poder y sustituirlo por el principio de seguridad colectiva que animaba la Sociedad de Naciones y los demás principios expresados por el presidente norteamericano Wilson en sus catorce puntos.
Historia
El fracaso de los poderes universales y de la monarquía universal
Westfalia y Utrecht
La Era de la revolución
Entre 1814 y 1919
La crisis de los veinte años
Estos propósitos, a pesar de los continuados esfuerzos de la diplomacia europea (Tratados de Locarno, 1925, Pacto Briand-Kellogg, 1928), fracasaron claramente en el convulso periodo que siguió a la crisis de 1929. Ya desde el inicio del periodo de entreguerras se venía dividiendo Europa en tres tipos de estados: las democracias occidentales (democracias liberales con sistema capitalista), lideradas por Francia y Gran Bretaña, la experiencia de construcción de un estado socialista en la Unión Soviética y los regímenes fascistas inspirados en la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler. El fracaso de la política de apaciguamiento con que los estados democráticos pretendían controlar el avance de la Alemania nazi, que desde la ocupación de poder por Hitler en 1933 comenzó un programa no oculto de incumplimiento del Tratado de Versalles y de la legalidad internacional que representaba la Sociedad de Naciones (rearme, implicación en la guerra civil española -en la que las democracias habían querido imponer el principio de no intervención-, remilitarización de Renania, Anschluss de Austria, crisis de los Sudetes e invasión de Checoslovaquia), quedó patente en la Conferencia de Múnich de 1938, y en última instancia condujo a la Segunda Guerra Mundial.
Segunda Guerra Mundial Esta se inició con un antinatural pacto germano soviético (1939), y acabó con una alianza temporal entre los aliados occidentales (liderados por los Estados Unidos) y la Unión Soviética. Esa circunstancia determinó la división de Alemania y de toda Europa en dos zonas de influencia separadas por un telón de acero (negociadas en la Conferencia de Yalta, 1944, y la Conferencia de Potsdam, 1945) entre las que figuraban una serie de estados tapón neutrales (Finlandia, Suecia, Suiza, Austria, Yugoslavia).
Guerra Fría
En la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, denominada la Guerra Fría, se estableció una política de bloques en la que la paz se mantenía gracias a un equilibrio del terror sustentado por la certeza de la destrucción mutua asegurada (ambos bloques poseían el arma nuclear), y en la que la posibilidad de una guerra convencional limitada en un escenario europeo había quedado descartada, por la decisión con la que ambos bloques enfrentaron los conflictos que fueron surgiendo (el más grave, el bloqueo de Berlín de 1948). El Bloque del Este (militarmente denominado Pacto de Varsovia) quedó construido en la Europa Oriental ocupada por la Unión Soviética (y ampliado sucesivamente mediante violentos conflictos en espacios alejados de Europa, el Tercer Mundo -China, Corea, Vietnam, Cuba-). El Bloque Occidental (militarmente denominado OTAN) quedó construido en Europa Occidental, liderado por los Estados Unidos y en el que se fue formando y ampliando un fructífero proyecto de unión económica: el Mercado Común Europeo.
La distensión entre los dos bloques se expresó en la convocatoria de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (llamada de Helsinki, 1975), que reafirmó la intangibilidad de las fronteras diseñadas en Yalta, aunque permitió la consideración de los derechos humanos como un punto clave en las relaciones internacionales, lo que en la práctica significó un reconocimiento del papel de la disidencia en los países del Este, que con el tiempo se demostró decisivo en la crisis de los regímenes comunistas.
El último episodio de la guerra fría en Europa fue una carrera de armamentos protagonizada por el despliegue de misiles de alcance intermedio (llamados euromisiles: los SS-20 soviéticos y los Pershing estadounidenses -quienes también desarrollaron el misil de crucero-). La Unión Soviética no estuvo en posición de soportar el deterioro económico que le produciría la continuidad de tal incremento de gasto militar, lo que contribuyó a su opción por una solución reformista (la perestroika de Gorbachov).
La Europa actual
La caída del muro de Berlín en 1989 precipitó la disolución de los regímenes comunistas de Europa del Este y de la propia Unión Soviética (1991), el fin de la política de bloques y el comienzo de un nuevo orden mundial en el que la centralidad de Europa quedó cuestionada en beneficio de otros espacios, como Oriente Medio y el área del Pacífico (especialmente por la proyección geoestratégica de China y otros países emergentes). Se puso en duda incluso la capacidad de la ampliada Unión Europea para gestionar por sí misma los asuntos continentales, como demostraron las sucesivas crisis internacionales debidas a las descomposición de Yugoslavia (Guerras Yugoslavas), en las que la intervención de los Estados Unidos fue la decisiva.
El peso económico de la Alemania reunificada no se tradujo en un liderazgo político continental, manteniéndose el denominado eje franco-alemán frente a la posición del Reino Unido, más proclive al mantenimiento de su relación especial transatlántica con los Estados Unidos. Por otro lado tanto la ampliación de la Unión Europea hacia el este como la imposición de soluciones contrarias a Serbia en los conflictos balcánicos fueron asuntos vistos con recelo por la reconstruida Federación Rusa. Su condición de potencia disminuida no la permitió influir en ninguno de ellos, aunque sí que pudo tensionar las relaciones internacionales de forma puntual, especialmente por el incremento de su papel en el abastecimiento energético a Europa Central (conflictos denominados guerra del gas). En cambio, en el Cáucaso sí que se consintió a Rusia la imposición de sus puntos de vista estratégicos (guerra de Chechenia, guerra de Osetia).
Referencias
Bibliografía Clark, Christopher. Iron Kingdom: The Rise and Downfall of Prussia 1600-1947. Penguin Books, 2007 Simms, Brendan. Three Victories and a Defeat. Penguin Books, 2008. Strachan, Hew. The First World War. Simon & Schuster, 2006
Categoría:Relaciones internacionales Categoría:Historia de Europa