Matilde (en el inglés original, Maude), conocida como la emperatriz Matilde (en latín, ; en anglonormando, ; en inglés moderno, ; ¿7 de febrero de 1102?-10 de septiembre de 1167), fue una pretendiente al trono inglés durante la guerra civil conocida como la Anarquía. Hija del rey Enrique I de Inglaterra, marchó al Sacro Imperio y siendo niña fue desposada con el futuro emperador teutón Enrique V. Viajó con su marido a Italia en 1116, fue coronada en la basílica de San Pedro en medio de una gran polémica y actuó como regente imperial en Italia. Matilde y Enrique V no tuvieron hijos y cuando él murió en 1125, la Corona fue reclamada por Lotario II, uno de sus enemigos políticos.

El hermano menor de Matilde, Guillermo Adelin, murió en el desastre del Barco Blanco en 1120, lo que dejó a Inglaterra en una inminente crisis de sucesión. Después de la muerte de Enrique V del Sacro Imperio, fue llamada a Normandía por su padre, quien hizo los arreglos para que se casara con Godofredo de Anjou y así formara una alianza para proteger sus fronteras meridionales. Enrique no tenía hijos legítimos y la nombró su heredera, lo que obligaba a su corte a jurar lealtad hacia ella y sus sucesores, pero la decisión no fue popular en la corte anglonormanda. Enrique I murió en 1135, pero Matilde y Godofredo V se enfrentaron a la oposición de los barones normandos y no pudieron continuar con sus reclamaciones. El trono fue ocupado por su primo, Esteban de Blois, quien disfrutaba del respaldo de la Iglesia católica en Inglaterra. Esteban tomó medidas para consolidar su nuevo régimen, pero hizo frente a amenazas tanto de las potencias vecinas como de los opositores dentro del reino.

En 1139, arribó a Inglaterra para tomar el reino por la fuerza, con el apoyo de su medio hermano, Roberto de Gloucester, y su tío, el rey David I de Escocia, mientras que Godofredo V se concentró en la conquista de Normandía. Las fuerzas de Matilde capturaron a Esteban en la batalla de Lincoln de 1141, pero su intento de ser coronada reina en Westminster fracasó ante la enconada oposición de las multitudes de Londres. Como resultado de su retirada, nunca fue formalmente declarada reina de Inglaterra y, en cambio, fue titulada «señora de los ingleses» (en latín, domina Anglorum). Roberto fue capturado durante el tumulto de Winchester en 1141 y Matilde aceptó intercambiarlo por Esteban. Quedó prisionera en el castillo de Oxford por las tropas de Esteban en el invierno de ese año y se vio forzada a escapar a través del helado río Isis por la noche para evitar ser capturada. La guerra se estancó, con Matilde controlando gran parte del sudoeste de Inglaterra y Esteban el sudeste y las Tierras Medias. El resto del país estaba en manos de barones locales e independientes.

En 1148, regresó a Normandía, ya en manos de su esposo, y legó sus posesiones a su hijo mayor para continuar la campaña en Inglaterra, quien finalmente ascendió al trono como Enrique II en 1154. Estableció su corte cerca de Ruan y el resto de su vida se encargó de la administración de Normandía, actuando en nombre de Enrique II cuando fuera necesario. En los primeros años del reinado de su hijo, proporcionó asesoramiento político e intentó mediar durante la controversia de Becket. Trabajó exhaustivamente con la Iglesia, fundó monasterios cistercienses y era conocida por su piedad. Fue inhumada bajo el altar mayor de la abadía de Bec después de su muerte en 1167.

Primeros años Nació (probablemente) el 7 de febrero de 1102 en Sutton Courtenay en Oxfordshire. Era hija legítima de Enrique I, rey de Inglaterra y duque de Normandía, y su primera esposa, Matilde de Escocia. Enrique I era el hijo menor de Guillermo I el Conquistador, quien invadió Inglaterra en 1066 y creó una especie de imperio que se extendía hasta Gales. La invasión había creado una élite anglonormanda y muchos de sus miembros tenían propiedades extensas a ambos lados del canal de la Mancha. Estos barones solían tener fuertes vínculos con el Reino de Francia, que en ese entonces constituía un grupo de condados y entidades políticas más pequeñas bajo escaso control del rey. La madre de Matilde, su tocaya, era hija del rey Malcolm III de Escocia, miembro por matrimonio de la familia real sajona occidental y descendiente de Alfredo I el Grande. A Enrique I el matrimonio con Matilde de Escocia le había aportado mayor legitimidad como soberano y a ella le había permitido obtener poder y una posición destacada en Inglaterra.

Matilde tenía un hermano legítimo más joven, Guillermo Adelin, y unos veinticuatro ilegítimos, nacidos de las relaciones de su padre con numerosas amantes. Poco se sabe sobre sus primeros años, pero probablemente los pasó con su madre; aprendió a leer y fue educada en moral religiosa. Entre los nobles en la corte de su madre estaban su tío David, más tarde rey de Escocia, y nobles ambiciosos como su medio hermano Roberto de Gloucester, su primo Esteban de Blois y Brian de Wallingford. En 1108, Enrique I dejó a sus hijos al cuidado de Anselmo, arzobispo de Canterbury, mientras viajaba a Normandía; el obispo contaba con el favor de la madre de los niños. No existe una descripción detallada de Matilde: los contemporáneos la describieron como muy hermosa, pero pudo ser por mera convención de los cronistas.

Etapa en el Sacro Imperio Matrimonio con Enrique V y coronación miniaturadeimagen|Ilustración del del banquete de bodas de Matilde y Enrique V.A fines de 1108 o principios de 1109, Enrique V, entonces el rey de romanos, envió mensajeros a Normandía proponiendo que Matilde se casara con él y dirigió una carta por separado a su madre sobre el mismo asunto. Era un buen partido para el rey inglés: el casamiento lo vincularía con una las dinastías más prestigiosas de Europa y reforzaría su posición, ligeramente cuestionada por ser el benjamín de una casa real reciente, y obtendría un aliado en las disputas con Francia. A cambio, Enrique V recibiría una dote de diez mil marcos, necesarios para financiar una expedición a Roma para su coronación como emperador del Sacro Imperio. Los detalles finales del acuerdo se negociaron en Westminster en junio de 1109 y, como resultado de su cambio de estado, Matilde asistió a un concilio real por primera vez en octubre. Partió de Inglaterra en febrero de 1110 hacia el Sacro Imperio.

Matilde y Enrique se reunieron en Lieja antes de viajar a Utrecht, donde se comprometieron oficialmente el 10 de abril. Matilde fue coronada reina de los romanos en una ceremonia en Maguncia el 25 de julio. Había una considerable diferencia de edad entre la pareja, ya que ella solo tenía ocho años, mientras que Enrique V rondaba los veinticuatro. Matilde quedó bajo la custodia de Bruno, arzobispo elector de Tréveris, después del compromiso, que se encargó de inculcarle la cultura, los modales y el sistema de gobierno alemanes. En enero de 1114, estuvo lista para casarse con Enrique V; la boda se celebró en la ciudad de Worms con festejos extravagantes.Aunque Enrique tenía 28 años y Matilde 12. Comenzó entonces su participación en la vida pública alemana, con su propia casa.

Un conflicto político estalló en todo el Sacro Imperio poco después del matrimonio, desencadenado cuando Enrique V arrestó a su canciller Adalberto y a varios príncipes alemanes. Los arrestos originaron rebeliones y cierta oposición dentro de la Iglesia, que representaba un papel importante en la administración del Sacro Imperio, y determinaron incluso la excomunión del emperador teutón por el papa Pascual II. Enrique V y Matilde cruzaron los Alpes camino de Italia a principios de 1116, con la intención de resolver definitivamente el problema con el pontífice romano. Matilde desempeñaba ya entonces un rol destacado en el gobierno imperial: patrocinaba concesiones reales, trataba con peticionarios y participaba en actos ceremoniales. La pareja dedicó el resto del año a consolidar el control del norte de Italia y, a principios de 1117, avanzó hacia Roma.

Pascual II había escapado cuando llegaron Enrique V y Matilde con su ejército y, en su ausencia, el nuncio Maurice Bourdin, que más tarde fue antipapa con el nombre de Gregorio VIII, coronó a la pareja en la basílica de San Pedro, probablemente en la Pascua y con seguridad en Pentecostés, en la que hubiese sido una segunda coronación. Matilde utilizó estas ceremonias para reclamar el título de emperatriz del Sacro Imperio, un país gobernado por soberanos electos que, como Enrique V, habían sido seleccionados por los principales nobles para convertirse en rey de los romanos. Estos reyes esperaban ser coronados posteriormente emperadores del Sacro Imperio por el papa, pero esto no podía garantizarse. Enrique V había coaccionado al pontífice romano para que lo coronara en 1111, pero la situación de Matilde era menos clara que la de su marido. Su matrimonio había hecho de ella la legítima reina de los romanos, título que usó en su sello y cartas, pero había dudas sobre si tenía derecho al título de emperatriz. Después de su coronación en 1111, Enrique V continuó usando el título de rey de los romanos indistintamente con el de emperador.

Tanto la situación de Bourdin como la validez de las propias ceremonias que se llevaron a cabo eran dudosas. Estrictamente, las investiduras de Enrique y Matilde no habían sido coronaciones imperiales, sino actos públicos en los que los soberanos habían aparecido coronados, acontecimiento que se repetía apenas unos pocos al año en la vida de la corte. Por añadidura, Bourdin había sido excomulgado cuando ofició la segunda ceremonia y, más tarde, fue depuesto y encarcelado el resto de su vida por el papa legítimo. No obstante, Matilde defendió que había sido coronada oficialmente como emperatriz en Roma. Los títulos de emperador y emperatriz no siempre se empleaban consistentemente en este período y, en cualquier caso, su uso del título fue ampliamente aceptado. Matilde usó constantemente el título de emperatriz desde 1117 hasta su muerte; parece que ni las cancillerías ni los cronistas pusieron en tela de juicio que lo ostentase con legitimidad.

Viudez Enrique V volvió Alemania a través de los Alpes en 1118 para sofocar nuevas rebeliones y dejó a Matilde como regente de Italia. Existen pocos registros de su gobierno en los siguientes dos años, pero probablemente ganó considerable experiencia práctica como gobernante. Regresó al norte en 1119 para encontrarse con Enrique V en Lotaringia, que por entonces trataba de pactar con el papa, quien lo había excomulgado. Enrique V y probablemente Matilde asistieron al Concilio de Worms de 1122, que resolvió una larga disputa con la Iglesia católica merced a la renuncia del emperador a sus derechos de investir obispos con sus insignias episcopales. Matilde intentó visitar a su padre en Inglaterra ese año, pero el conde de Flandes, Carlos I, cuyo territorio habría necesitado cruzar, se lo impidió; posiblemente tenía la intención de discutir la herencia de la Corona inglesa en ese viaje finalmente frustrado.

La pareja no tuvo hijos, pero ninguno de ellos era considerado estéril y los cronistas contemporáneos culparon de la situación al emperador y a sus pecados contra la Iglesia católica. A principios de 1122, la pareja viajaba por el Rin mientras Enrique V continuaba apaciguando el descontento político, pero ya en ese momento padecía cáncer. Su salud empeoró y murió el 23 de mayo de 1125 en Utrecht, a los 39 años, dejando a su viuda bajo la protección de su sobrino Federico, heredero de sus propiedades. Antes de su muerte, dejó la insignia imperial en manos de Matilde, pero no está claro qué instrucciones le dio sobre el futuro del Sacro Imperio, que se enfrentó a la elección de un nuevo soberano. Posteriormente, Adalberto la convenció de que le entregara la insignia y dirigió el proceso electoral que concluyó con el nombramiento de Lotario de Supplinburg, antiguo enemigo de Enrique V, como el nuevo rey de los romanos.