thumb|220px|Virreinatos de la América española en 1800. Los proyectos españoles para la independencia de América fueron una serie de planes de la Monarquía Española para independizar sus dominios americanos de forma pacífica y regulada.

Proyectos anteriores a la rebelión hispanoamericana Reinado de Carlos I En 1541, durante el reinado de Carlos I, fray Toribio de Benavente ya sugirió convertir Nueva España en un reino gobernado por un infante de España, argumentando que la lejanía de América y la dificultosa navegación harían difícil la buena administración de la tierra si no contaba con su propio rey español.

Reinado de Carlos III thumb|150px|Carlos III de España. La reorganización de las provincias americanas se realiza entre 1760 y 1810, principalmente durante el reinado de Carlos III de España; se trata de una reforma administrativa que va desde la creación del cargo de Secretario de Indias a la reubicación de unidades territoriales y que tiende a centralizar el poder y pretender el desarrollo desde una visión ilustrada.Morón & Medina, 1995: 8

No parece que Carlos III tomase posición a favor o en contra, pero es evidente que se trataba de un asunto que estaba presente y siendo tratado muy seriamente en el ambiente político español de máximo nivel. Durante 1781, un comisario regio, Francisco de Saavedra, fue enviado a Nueva España a entrevistarse con el virrey Martín de Mayorga y otras altas autoridades, quedando deslumbrado por la riqueza y el potencial de dicho virreinato pero también presenció el descontento cada vez más extendido por todas las clases sociales con el sistema de administración imperial, el odio de los criollos por los más favorecidos peninsulares en cargos administrativos y el peligroso ejemplo que significaban los Estados Unidos, aunque también diferenciaba que las Trece Colonias no eran más que «fábricas o depósitos de negociantes transeúntes» mientras que las provincias españolas de Ultramar «en lugar de las españolas que son una parte esencial de la nación separada de la otra. Hay pues vínculos muy sagrados entre estas dos porciones del imperio español, que el gobierno de la metrópoli debe procurar estrechar por todos los medios imaginables».Navarro García, Luis (2012). "De las reformas a la Independencia: La política indiana de España en torno a 1800". Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras (RAHA). No. 2. ISSN 2174-0445. Discurso de ingreso como Académico Correspondiente en Sevilla, originalmente publicado en Cádiz, el 23 de noviembre de 2011.

Durante la década siguiente se enfrentaron dos propuestas distintas ante el monarca: la colonialista de José de Gálvez, partidario de simplemente reformar en lo necesario el sistema existente, y la unionista del Conde de Floridablanca, dispuesto a cambiarlo en profundidad para mejorar la cohesión del imperio. Para los dos personajes, muy influyentes, España requería de reformas para sobrevivir a las ambiciones de potencias extranjeras y, alarmados por lo sucedido en las colonias británicas, presentaron sus respectivas propuestas de solución. Ninguno logró imponerse.

José Abalos José Abalos presenta el 24 de septiembre de 1781 una representación que es el esbozo de un plan de independencia. En ella hace una crítica del gobierno y señala «el espíritu de la independencia», «el vehemente deseo de la independencia» que reina en todas partes de América. Señala que «La verdadera riqueza de un estado son los hombres» y creía que había que dejar que se formasen naciones propias en Hispanoamérica que «a la verdad no está hoy poblada», mientras que España se había convertido en mero tributario de riquezas para pagar "fábricas e industria" de los países vecinos de Europa.Monróe & Medina, 1995: 9

Se trataba de formar cuatro estados, vinculados a la Monarquía, pero independientes:

Según Abalos la independencia era inevitable, y tan solo proponía que se realizara pacíficamente, dentro del sistema. Su proposición llegó al Rey de la mano de José de Gálvez, secretario de Indias.

Conde de Aranda Un memorial de 1783 atribuido entonces al Conde de Aranda proponía también la independencia de los dominios americanos de España, convirtiéndolos en estados como monarquías independientes para contrarrestar especialmente la amenaza potencial de las Trece Colonias y otros movimientos coloniales emergentes. El plan proponía dividir España entronizando a infantes españoles en cuatro reinos, siendo éstos España (reteniendo Cuba y Puerto Rico), México, Perú y Tierra Firme (formado éste por todas las tierras que quedasen). El rey de España asumiría el título de emperador y el liderazgo nominal de los cuatro, que mantendrían una unión dinástica, una comunidad comercial y «la más estrecha alianza ofensiva y defensiva», por la cual «no habrá fuerzas en Europa que puedan contrarrestar su poder en aquellas regiones.»Morón & Medina, 1995: 10-12

Sin embargo, de acuerdo con una línea de investigación mayoritaria, el memorial probablemente nunca fue escrito por Aranda, citando que no se conserva ningún original del documento previo a 1825, que no aparece mención a él en la documentación real y que el contenido y forma de redacción del memorial no son congruentes con las maneras y políticas que Aranda llevaba a cabo. El historiador Richard Konetzke llegó a sugerir que en realidad fue falsificado por Manuel Godoy para controvertir la reputación de Aranda, pero tampoco esto se considera probable teniendo el cuenta que el mismo Godoy fue autor de un proyecto similar en 1804 y 1806.Escudero, J. A. (2020). El supuesto memorial del Conde de Aranda. Universidad Autónoma de México.

La verdadera propuesta de Aranda, recogida en un memorial de amplia existencia documental dirigido a Floridablanca en 1786, era de orientación similar en cuanto a la incapacidad de España de resistir a nuevas potencias, pero de contenido completamente diferente. Propuso llegar a un acuerdo con el reino de Portugal para anexionar toda la península ibérica a España a cambio de ceder al rey luso el Perú (y potencialmente Chile) para su integración con el resultante reino de Brasil, a la vez que se colocaría a un infante español como rey de un nuevo reino sudamericano con sede en Buenos Aires.

Este plan iba en la línea de las intenciones de Carlos III de lograr algún día la integración de Portugal por cualquier medio pacífico, aunque contaba con los dos reinos españoles para contener al nuevo reino brasileño de ser necesario. Aranda admitía que era un plan difícil de llevar a cabo y que no era segura la colaboración de Portugal, pero lo consideraba la mejor opción en un futuro en el que era probable que España perdiese el control de América.

Reinado de Carlos IV thumb|150px|Carlos IV de España. En dos ocasiones durante el reinado de Carlos IV de España se proyectó formar reinos independientes en América, primero en 1804 y luego en 1806. El supremo ministro Manuel Godoy en 1804 lo refiere en sus memorias:Morón & Medina, 1995: 13

Nuevamente en 1806 el Rey se reúne con su consejo para examinar otro nuevo proyecto escogiendo entre la familia real más próxima haciendo «virreyes perpetuos y hereditaria en su línea directa, en caso de faltar ésta, reversiva a la corona».

Carlos IV pretendía convertir a Chile en un quinto estado independiente además de los virreinatos de Nueva España, Nueva Granada, Perú y La Plata.Morón & Medina, 1995: 15-16

Proyectos posteriores a la revolución hispanoamericana thumb|150px|Fernando VII de España.

El gobierno español entró en un estado de inmovilismo desde el momento de la invasión napoleónica. En su estrategia de Bloqueo Continental contra Inglaterra, Napoleón, con el fin de alcanzar sus objetivos, se comprometió a preservar la integridad del Imperio español tras decapitar la monarquía española y obtener la corona para si. La guerra de independencia española desencadenó una profunda crisis política y económica, seguida por la revolución liberal en todo el mundo hispano y la reacción absolutista. Sin embargo, ni los absolutistas ni los liberales fueron capaces de ofrecer una solución al proceso de desintegración del Imperio español, ni de restablecer relaciones con las antiguas provincias americanas mediante el reconocimiento de su independencia. Los últimos bastiones quedaron abandonados a su suerte, y como resultado, se produjo una ruptura traumática y definitiva del mundo hispano.

Sexenio absolutista de Fernando VII (1814-1820) El secretario de Estado José García de León y Pizarro propuso un minucioso plan de pacificación durante el desarrollo del conflicto americano que incluía el reconocimiento de la independencia ya obtenida por algunos países y la autorización del comercio exterior en los dominios americanos. No obtuvo el apoyo del monarca.

Trienio liberal (1820-1823) En el periodo del Trienio Liberal se emitió un proyecto del diputado novohispano Lucas Alamán a las Cortes de Cádiz para la formación de tres secciones de Cortes españolas en el continente americano: una para el virreinato de Nueva España y Centroamérica, otra para Nueva Granada y Costa Firme, y otra para Perú y La Plata reunidos. Con plenas facultades legislativas para sus territorios respectivos. El poder ejecutivo residiría en una delegación encabezada por una persona designada por el rey, inclusive los miembros de la familia real. La proposición del 25 de junio de 1820 fue sin embargo rechazada. Además en 1823 la restauración absolutista de Fernando VII de España acabaron con el Trienio Liberal.

Durante esta etapa llegó desde las Américas el revolucionario Francisco Antonio Zea con su propio proyecto de una confederación hispánica, pero no encontró apoyo ni en Cortes ni en el rey Fernando.

Década absolutista de Fernando VII (1823-1833) El rey Fernando VII aspiraba a una quimérica restauración absolutista en América, similar a la restauración en la península con el respaldo de las monarquías europeas continentales. España, en ese momento, carecía de la capacidad militar para mantener sus territorios americanos, y mucho menos para emprender una reconquista del continente. Sin embargo, frente a hechos consumados, el gobierno español solo ofreció acuerdos comerciales, sin presentar ninguna propuesta política viable de gran calado.

El principal obstáculo al reconocimiento fue la tenaz oposición del propio rey Fernando VII a todas las propuestas de pacificación presentadas por los ministros españoles. La presión diplomática de las potencias europeas, lideradas por una Francia monárquica que aspiraba recuperar su hegemonía continental, propugnaban la celebración de una conferencia legitimista en París. El plan consistía en colocar infantes españoles al frente de reinos americanos independientes, pero requería el frágil respaldo de Inglaterra. El Reino Unido mantuvo sin embargo una posición distante con estos compromisos europeos debido al enorme crecimiento de sus intereses comerciales en América, además de competir con el expansionismo imperialista de los Estados Unidos sobre las nuevas repúblicas hispanoamericanas y la Capitanía General de Cuba, que vulnerable se perfilaba como el próximo objetivo.

Véase también Francisco Antonio Zea Ejército Realista en América Guerras de independencia hispanoamericanas Paniberismo

Referencias

Bibliografía Morón, Guillermo & José Ramón Medina (1995). El proceso de integración de Venezuela (1776-1793). En Obra Escogida. Volumen 211. Quito: Fundación Biblioteca Ayacucho. Selección y Prólogo de José Ramón Medina. Cronología y bibliografía de Roberto J. Lovera de Sola. ISBN 98-027-6313-6 Botana, Natalio R. (2016). Repúblicas y monarquías: La encrucijada de la Independencia. Editorial EDHASA. ISBN 978-987-628-407-3.

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