El cartucho de 8 pistas (también llamado "magazine" en Argentina u "ocho pistas" y "cartucho" en España) es un dispositivo para la reproducción y grabación de sonido, basado en una cinta magnética de de ancho, popular desde mediados de los años 1960 hasta principios de los 1980.

Fue creado en 1964 por un consorcio encabezado por Bill Lear de la Corporación Learjet, en unión con las empresas Ampex, Ford, Motorola, Inc. y RCA Records.

Funcionamiento miniatura|Esquema mostrando algunos elementos básicos de un cartucho y del reproductor. 1: bobina de cinta. 2: sensor de fin de programa. 3: cabezal. 4: esponja. 5: cabrestante accionado por motor. 6: rodillo

El audio se encuentra codificado en una cinta magnética sin fin, es decir, una cinta cuyo extremo inicial y final se encuentran unidos, lo cual permite una reproducción ininterrumpida. Esta cinta se encuentra enrollada en una bobina o carrete en el interior del cartucho aunque es accesible a través de unas ventanas en un extremo del cartucho. A través de estas ventanas el reproductor arrastra la cinta ayudándose de un rodillo, y mediante un cabezal realiza la transducción de la información codificada magnéticamente a señales eléctricas. Estas señales son posteriormente amplificadas.

La cinta se encuentra dividida en 8 pistas (franjas) cada una de las cuales podría codificar una señal de audio diferente. Normalmente estas pistas se consideran agrupadas en 4 pares de dos pistas (programas estereofónicos), o bien en 2 grupos de 4 pistas (programas cuadrafónicos). Una muesca en el extremo del cartucho le indica al reproductor si el cartucho es estereofónico o cuadrafónico. El reproductor modifica la posición del cabezal dentro de la ventana del cartucho para seleccionar qué programa se reproduce. Entre el inicio y el final de la cinta hay un rectángulo metálico adherido a esta que cuando pasa por la ventana hace que el reproductor cambie de programa automáticamente. De esta forma se van reproduciendo todos los programas cíclicamente.

Cartuchos estereofónicos miniatura|Los 4 programas de un cartucho estéreo miniatura|300px|Esquema de las pistas de un cartucho estéreo Estos cartuchos cuentan con 4 programas estereofónicos, es decir, las 8 pistas de la cinta están agrupadas en 4 pares de 2 canales (el canal del altavoz de la izquierda y el de la derecha). Estos cartuchos son los más comunes.

Cartuchos cuadrafónicos (Q8) miniatura|300px|Esquema de las pistas de un cartucho cuadrafónico Estos cartuchos cuentan con 2 programas cuadrafónicos, es decir, las 8 pistas están agrupadas en 2 grupos de 4 canales cada uno (el canal del altavoz frontal izquierdo, el del altavoz trasero izquierdo, el del altavoz frontal derecho, y el del altavoz trasero derecho).

Historia Originalmente, para la grabación y reproducción de sonido mediante cinta magnética fue usada la grabadora de carrete abierto, ampliamente disponible al público a finales de los años 1940. Sin embargo, insertar la cinta en las grabadoras era más difícil que reproducir un disco de acetato de vinilo. Para soslayar esta dificultad, los fabricantes presentaron diversas cajas o cartuchos que contenían la cinta dentro de un contenedor metálico o plástico, lo que eliminaba el manejo directo de la cinta. El primero de estos fabricantes fue RCA, empresa que en 1958 introdujo un sistema de cartucho de cinta conocido en idioma inglés como RCA Tape Cartridge (Cartucho de cinta RCA), pero hasta la introducción del casete en 1963 y el Cartucho de 8 pistas en 1965, ninguno de los formatos presentados al mercado fue exitoso.

Desarrollo de cartuchos de cinta left|thumb|El interior de un cartucho de 8-pistas.

El fundamento de este formato se encuentra en el cartucho de cinta sin fin diseñado en 1952 por el inventor estadounidense Bernard Cousino, alrededor de un único carrete que contenía una cinta magnética estándar hecha de plástico, de 6,35 mm de ancho y recubierta de óxido de hierro que se desplazaba a 9,525 cm/s. Cada una de las partes en que es dividida la música grabada en estas cintas, se denomina programa. El programa de audio comienza y se detiene donde lo indique la señal producida por una pieza metálica delgada de 1 pulgada de largo que activa el sensor de cambio de pista.

El también estadounidense George Eash diseñó un cartucho en 1954, denominado comercialmente Fidelipac. La fabricación del cartucho de Eash fue posteriormente concedida bajo licencia a diversos fabricantes, en particular, la empresa Collins Radio Corporation, la cual presentó un sistema de cartuchos para radiodifusión en la exhibición anual de 1959 de la National Association of Broadcasters (Asociación Nacional de Radiodifusores de Estados Unidos). Los cartuchos Fidelipac (también llamados «carts» por los DJs e ingenieros de radio) fueron usados por muchas estaciones de radio para la difusión y grabación de pautas comerciales, jingles y otras aplicaciones de corta duración hasta finales de los 1990 cuando la reproducción digital tomó su lugar. Más tarde, Eash fundó Fidelipac Corporation para fabricar y distribuir cintas y grabadoras, así como lo hicieron muchos otros incluyendo Audio-Pak (Audio Devices Corporation).

Hubo varios intentos para vender sistemas de audio para automóviles, comenzando con el «Hiway Hi-Fi» de Chrysler a finales de los años 50, el cual usaba discos. Sin embargo, el empresario estadounidense Earl Muntz vio un potencial en los «cartuchos para radiodifusión» para crear un sistema de música para automóviles. En 1962, presentó su sistema estéreo Stereo-Pak de cartuchos de 4-pistas (dos programas, de dos pistas cada uno) y las cintas respectivas, en los estados estadounidenses de California y Florida. Él contrató el uso bajo licencia de álbumes de música popular pagando a las principales compañías de discos y los duplicó en esos cartuchos de 4 pistas, también llamados «CARtridges», como fueron anunciados por primera vez.

Introducción del cartucho de 8 pistas El cartucho de 8 pistas, llamado inicialmente Lear Jet Stereo 8, fue diseñado por un equipo de ingenieros que trabajó a las órdenes del empresario Bill Lear y su empresa Lear Jet Corporation en 1964. Bill Lear había tratado de crear un grabador de alambre sin fin en los años 40, pero renunció al intento en 1946, a pesar de que los cartuchos de 8 mm de película sin fin ya estaban en uso, entonces. Para su diseño de cartucho, se basó en el principio del Stereo-Pak de Earl Muntz. El principal cambio, respecto al diseño de Muntz, fue incorporar a la caja un rodillo de presión hecho de goma de neopreno y nailon, en lugar de convertirlo en una parte del reproductor de cintas, reduciendo así la complejidad mecánica. Asimismo, Lear eliminó algunas de las partes internas del cartucho de Eash, tales como el mecanismo de tensado de la cinta y un bloqueo que impide el "derrame" de la cinta. En los cartuchos de Cousino, Eash, Muntz y Lear, la cinta fue retirada del centro del carrete, pasada a través de la abertura en un extremo del cartucho y rebobinada en el exterior del carrete. El carrete giraba libremente y la cinta era impulsada solo por la tensión del cabrestante y del rodillo de presión.

Con un carrete girando a velocidad angular constante, la cinta alrededor de este tenía una baja velocidad lineal que la cinta en el exterior del carrete, de manera que las capas debían deslizarse mientras se aproximaban al centro. Para lograr esto, la cinta fue recubierta en su parte trasera con un material usualmente hecho de grafito patentado por Cousino. Aunque el diseño permitió la existencia de reproductores sencillos, económicos y móviles, a diferencia de los sistemas de dos carretes no permitía el rebobinado de la cinta. Algunos reproductores ofrecían el bobinado rápido hacia adelante al acelerar el motor al tiempo que bloqueaba la salida del audio, pero el rebobinado nunca fue ofrecido, porque era técnicamente imposible.

El cartucho de Muntz usaba dos pares de pistas estéreo en la misma configuración que las entonces vigentes cintas de carrete abierto de 4 pistas (quarter track, en idioma inglés). Este formato fue pensado en paralelo a su material original, que era generalmente un solo disco LP con dos lados. El cambio de programa se lograba mediante el movimiento físico del cabezal de lectura hacia arriba y hacia abajo de forma mecánica mediante una palanca. El cartucho de 8 pistas duplicó la cantidad de programas en la cinta (cuatro), proporcionando así ocho pistas, es decir cuatro programas de dos pistas cada uno. Lear promocionó esto como una gran mejora, porque más música podía ser almacenada en el cartucho estándar, pero en la práctica se tradujo en una ligera pérdida de calidad del sonido y un aumento del ruido de fondo debido a la anchura más angosta de las pistas de la cinta. A diferencia del formato Stereo-Pak, el reproductor de cartucho podía cambiar entre las pistas de forma automática, debido a la utilización de una pequeña longitud de papel conductor en el empalme de la cinta, lo que haría que el reproductor cambiara de pista a su paso por el ensamblaje del cabezal.

El formato de cartucho también presentó el problema de división de la programación destinada a un disco LP de dos caras en cuatro programas. A menudo, esto dio lugar a canciones que se dividieron en dos partes, reorganizó el orden del repertorio u originó largos pasajes de silencio. Algunos cartuchos de 8 pistas incluyeron contenido extra para llenar estas pausas.

Lear Jet Corporation construyó 100 reproductores de cartucho de demostración para su distribución a los ejecutivos de las compañías automovilísticas y para RCA en 1964.

Éxito comercial La popularidad, tanto de los cartuchos de 4 pistas como los de 8, creció a partir del auge de la industria del automóvil. En septiembre de 1965, Ford Motor Company presentó reproductores de 8 pistas instalados en fábrica y por el concesionario como una opción en tres de sus modelos de 1966 (Mustang, Thunderbird y Lincoln) y RCA presentó 175 cartuchos de música pregrabada de sus artistas. Para los modelos de 1967, todos los vehículos de Ford ofrecían el reproductor para cartuchos de 8 pistas, como una opción de actualización. Gracias al apoyo de Ford, el formato de ocho pistas rápidamente se impuso sobre el formato de cuatro, que Muntz abandonó por completo a finales de 1970.

A pesar de sus problemas, el formato ganó popularidad constante debido a su conveniencia y portabilidad. Los reproductores para uso casero que fueron presentados en 1966 permitieron a los consumidores usar sus cintas en estos sistemas domésticos y los portátiles. Los reproductores de cartucho del tipo [boombox] también fueron populares. Con la disponibilidad de sistemas de cartuchos para el hogar, los consumidores comenzaron a pensar en estos como una alternativa viable frente a los discos de vinilo, no solo por su conveniencia para el automóvil. En el transcurso de un año, las ediciones pregrabadas en el formato de ocho pistas comenzaron a llegar dentro del período de un mes de lanzamiento de la edición en vinilo. Los grabadores de ocho pistas habían ganado popularidad al inicio de los años 70.

Con la introducción de los sistemas cuadrafónicos, surgieron cartuchos de 8 pistas de este tipo, presentados por RCA Records en septiembre de 1970 y llamados inicialmente Quad 8 y después Q8, los cuales fueron producidos a instancias de fabricantes ansiosos de promover reproductores especiales para automóviles como una opción costosa. Este formato disfrutó en Estados Unidos de moderado éxito por un tiempo, pero desapareció a mediados de la década de los 70. Estos cartuchos son muy apreciados por los coleccionistas, ya que proporcionan cuatro canales de sonido discreto, a diferencia de los formatos que requieren decodificación matricial como el SQ. La mayoría de los álbumes cuadrafónicos se mezclaron especialmente para el formato Quad 8.

Decadencia y desuso