La fue la evacuación de las fuerzas japonesas de Guadalcanal durante el final de la campaña militar del mismo nombre de la Segunda Guerra Mundial. La operación tuvo lugar entre el 14 de enero y el 7 de febrero de 1943 e involucró tanto a fuerzas del Ejército Imperial Japonés como de la Armada Imperial Japonesa, ambos bajo el mando del Cuartel General Imperial. Entre los comandantes de la operación se encontraban Isoroku Yamamoto y Hitoshi Imamura.
Los japoneses decidieron abandonar y ceder Guadalcanal a los Aliados por diversas razones. Todos los intentos del Ejército Imperial Japonés por recuperar el Campo Henderson, un campo de aviación en Guadalcanal utilizado como base por los Aliados, habían fracasado con graves pérdidas para los japoneses. Las fuerzas navales de Japón en el área también habían sufrido numerosas bajas en el intento de abastecer y reforzar a las tropas que se encontraban en la isla. Dichas pérdidas, sumadas a la cantidad de recursos necesarios estimados para continuar con los intentos de recapturar Guadalcanal, afectaban la seguridad estratégica y las operaciones en otras áreas del Imperio del Japón. La decisión de evacuar a las tropas fue tomada por el Emperador Hirohito (conocido después de fallecido como Emperador Shōwa) el 31 de diciembre de 1942.
La operación comenzó el 14 de enero con el desembarco de un batallón de infantería en Guadalcanal, el cual actuaría como retaguardia durante la evacuación. Aproximadamente al mismo tiempo, el Ejército y la Armada de Japón comenzaron una campaña de supremacía aérea alrededor de las Islas Salomón y Nueva Guinea. Un crucero estadounidense fue hundido en el trascurso de la batalla de la isla Rennell, parte de la campaña. Dos días después, una aeronave japonesa hundió un destructor estadounidense cerca de Guadalcanal. La evacuación real tuvo lugar las noches del 1, 4 y 7 de febrero por destructores. Aparte de los ataques aéreos y por parte de PT boats a los destructores que evacuaban al personal, las fuerzas aliadas no intentaron activamente impedir la operación, debido a que sus mandos creían que se trataba de un nuevo intento de reforzar la posición.
En total, los japoneses evacuaron 10 652 soldados de Guadalcanal con el coste de un destructor hundido y tres averiados. El 9 de febrero, los Aliados se dieron cuenta de que los japoneses se habían ido y declararon la isla segura, dando fin a la campaña de seis meses de duración por el control de la isla.
Contexto Campaña de Guadalcanal
El 7 de agosto de 1942, fuerzas aliadas —principalmente estadounidenses— desembarcaron en Guadalcanal, Tulagi y las islas Florida, parte de las Islas Salomón. Su objetivo era imposibilitar el uso de tales islas como bases militares por parte del Imperio del Japón, con el objetivo posterior de neutralizar la base japonesa de Rabaul, así como, al mismo tiempo, apoyar la campaña de Nueva Guinea. Los desembarcos dieron comienzo a una campaña en la isla que duró seis meses.Hogue, p. 235–236.
Los 2000-3000 militares japoneses destacados en las islas fueron atacados por sorpresa, y al anochecer del 8 de agosto, 11 000 soldados aliados, bajo el mando del teniente general Alexander Vandegrift, aseguraron Tulagi, pequeñas islas cercanas y el campo de aviación que se encontraba en construcción en Lunga Point, en Guadalcanal. Los Aliados renombraron dicho campo como Campo Henderson, desde donde operó un grupo aéreo conocido como Fuerza Aérea Cactus (FAC) en honor al código aliado utilizado para referirse a la isla. Para defender el campo de aviación, marines de los Estados Unidos establecieron un perímetro defensivo alrededor de Lunga Point. Refuerzos adicionales llegaron durante los siguientes dos meses, incrementando el número de soldados estadounidenses en el lugar hasta sumar más de 20 000 efectivos.Morison, p.14–15; Miller, p. 143; Frank, p. 338; Shaw, p. 18.
thumb|left|350px|Las Islas Salomón. El estrecho de Nueva Georgia, conocido por los Aliados como «The Slot», corre desde Bougainville y las islas Shortland (al centro) hasta Guadalcanal (esquina inferior derecha). En respuesta al desembarco aliado en Guadalcanal, el Cuartel General Imperial asignó al 17.º Ejército, con base en Rabaul y comandado por el teniente general Harukichi Hyakutake, la tarea de retomar Guadalcanal. Tropas de dicha unidad comenzaron su despliegue en la isla el 19 de agosto.Griffith, p. 96–99; Dull, p. 225; Miller, p. 137–138.
Debido a la amenaza de las aeronaves estacionadas en el Campo Henderson, los japoneses no pudieron utilizar, salvo en raras ocasiones, buques de transporte grandes y lentos para desembarcar a las tropas y suministros en el lugar, empleando en su lugar buques de guerra con base en Rabaul y las islas Shortland. Los buques japoneses, principalmente cruceros ligeros y destructores de la 8.ª Flota, al mando del vicealmirante Gun'ichi Mikawa, pudieron atravesar, la mayoría de las veces, el estrecho de Nueva Georgia (conocido por los Aliados como «The Slot») hacia Guadalcanal y regresar en una sola noche, minimizando por tanto el riesgo de un ataque por parte de las aeronaves del Campo Henderson. Transportar las tropas de esta forma, sin embargo, impidió que gran parte del equipo pesado, suministros, artillería pesada, vehículos, comida y municiones de los soldados pudieran ser enviados junto con ellos. Estos rápidos envíos en Guadalcanal ocurrieron durante toda la campaña, y fueron conocidos por los Aliados como «Tokyo Express», y «transporte de ratas» por los japoneses.Frank, p. 202, 210–211. El término «transporte de ratas» se utilizó porque, al igual que las ratas, los barcos japoneses estaban activos por las noches.
Los japoneses intentaron en varias ocasiones, entre agosto y noviembre de 1942, recapturar el Campo Henderson y expulsar a las tropas aliadas de Guadalcanal, aunque fue en vano. El último intento por parte de los japoneses de llevar tropas a la isla falló durante la batalla naval de Guadalcanal, del 12 al 15 de noviembre.Morison, p.108–287; Frank, p. 141–143, 156–158, 228–246, 337–367, 428–492, 681.
A mediados de noviembre, fuerzas aliadas atacaron a los japoneses que se encontraban en Buna-Gona, en Nueva Guinea. Los líderes de la Flota Combinada japonesa, con cuartel general en Truk y bajo el mando del almirante Isoroku Yamamoto, consideraron que el avance del enemigo en Nueva Guinea era una amenaza mayor a la seguridad del Imperio del Japón que la presencia militar aliada en las Salomón del sur. Por lo tanto, el personal de la Flota Combinada comenzó los planes para abandonar Guadalcanal y cambiar prioridades y recursos hacia las operaciones alrededor de Nueva Guinea. Para entonces, la Armada no había informado aún al Ejército acerca de sus intenciones.Frank, p. 499.
Al comenzar el mes de diciembre, los japoneses experimentaron dificultades para mantener abastecidas a sus tropas emplazadas en Guadalcanal debido a los ataques aéreos enemigos sobre sus barcos de suministro y sus bases. Los pocos suministros que pudieron ser entregados en la isla no resultaban suficientes para alimentar a las tropas, las cuales para el 7 de diciembre perdían cerca de 50 soldados cada día debido a la malnutrición, enfermedades y a los ataques en tierra o desde el aire por parte de los Aliados. Los japoneses habían enviado a Guadalcanal casi 30 000 soldados del Ejército desde el inicio de la campaña, pero para estas fechas sólo 20 000 seguían con vida, con alrededor de 12 000 en condiciones de entablar combate, estando el resto incapacitado para la batalla debido a heridas, enfermedades o malnutrición.Frank, p. 493–527; Hough, p. 364–365; Morison, p. 324–325.
La Armada Imperial Japonesa continuó sufriendo bajas y daños en sus barcos en su intento de mantener Guadalcanal abastecida. Un destructor fue hundido por un buque de guerra estadounidense durante la batalla de Tassafaronga, el 30 de noviembre. Otro destructor y un submarino fueron hundidos y dos destructores dañados por PT Boats y ataques aéreos durante la subsecuente misión de reabastecimiento entre el 3 y el 12 de diciembre. Acrecentando la frustración de los líderes de la Armada, pocos de los suministros transportados en esas misiones pudieron llegar a las tropas japonesas estacionadas en la isla. Líderes de la Flota Combinada les aseguraron a sus homólogos del Ejército que los daños y pérdidas de buques de guerra durante los intentos de reabastecer a las tropas de la isla amenazaban los futuros planes estratégicos de defender el Imperio del Japón.Frank, p. 513–524; Morison, p. 318–321; Griffith, p. 268; Toland, p.424.
Decisión de retirarse thumb|right|Takushiro Hattori, oficial del Cuartel General Imperial. En el transcurso del mes de noviembre, los principales líderes del Cuartel General Imperial en Tokio continuaron apoyando abiertamente los esfuerzos por reconquistar Guadalcanal. Sin embargo, al mismo tiempo, oficiales de menor rango comenzaron a discutir discretamente acerca de abandonar la isla. Takushiro Hattori y Masanobu Tsuji, quienes habían visitado recientemente Guadalcanal, comentaron a sus colegas que todo intento posterior de hacerse nuevamente con la isla sería una causa perdida. Ryūzō Sejima aseguró en un reporte que el desgaste de las tropas del Ejército japonés en Guadalcanal había sido tan inesperadamente grave, que operaciones futuras serían indefendibles. El 11 de diciembre dos oficiales del Estado Mayor, el comandante Yuji Yamamoto y el mayor Takahiko Hayashi, regresaron a Tokio procedentes de Rabaul y confirmaron los informes de Hattori, Tsuji y Sejima. Además aseguraron que, al parecer, la mayoría de los oficiales de la Armada y del Ejército apoyaban el abandono de la isla. En torno a este momento, el Ministro de Guerra de Japón informó al Cuartel General de que no había suficientes barcos de transporte para apoyar tanto el intento de reconquistar Guadalcanal como para transportar los suministros necesarios para mantener la economía japonesa y sus tropas.Hayashi, p. 62; Griffith, p. 268; Frank, p. 534–536; Toland, p. 421–423.
El 19 de diciembre, una delegación del Cuartel General liderada por el coronel Joichirō Sanada, jefe de la sección de operaciones del Cuartel General Imperial, arribó a Rabaul para discutir los planes futuros concernientes a Nueva Guinea y Guadalcanal. Hitoshi Imamura, comandante del 8.º Ejército de Área y a cargo de las operaciones del Ejército en Nueva Guinea y las Islas Salomón, no recomendó directamente la evacuación de las tropas de Guadalcanal, pero describió clara y abiertamente las dificultades que tenían en ese momento para intentar recapturar la isla. Imamura además aseguró que si se tomaba la decisión de retirar las tropas, se debía evacuar la mayor cantidad de soldados posible.Griffith, p. 268; Frank, p. 536–538; Jersey, p. 384; Hayashi, p. 62.
Sanada regresó a Tokio el 25 de diciembre y recomendó al Cuartel General que Guadalcanal fuera abandonada inmediatamente y que la prioridad fuera la campaña en Nueva Guinea. Al día siguiente los principales líderes del Cuartel General aceptaron la recomendación y dieron instrucciones a su personal para que comenzaran a trazar los planes para la evacuación, además de que se fijara un nuevo anillo defensivo en las islas centrales de las Salomón.Jersey, p. 384; Frank, p. 538; Griffith, p. 268; Hayashi, p. 62–64; Toland, p. 426.
El 28 de diciembre, el general Hajime Sugiyama y el almirante Osami Nagano informaron personalmente al Emperador Shōwa de la decisión de retirarse de Guadalcanal. El 31 de diciembre, el emperador oficialmente aprobó la decisión.Hayashi, p. 62–64; Griffith, p. 268; Frank, p. 539; Toland, p. 426.
Plan y fuerzas