La batalla de Yatay fue librada el 17 de agosto de 1865 entre las tropas de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) y las del Paraguay en las cercanías de Paso de los Libres, actual departamento Paso de los Libres, provincia de Corrientes, Argentina.
La batalla de Yatay fue la primera gran batalla terrestre de esta guerra, y la más importante de la segunda fase de la Guerra de la Triple Alianza, transcurrida en territorio correntino.
Antecedentes
Tras la declaración de guerra a la Argentina por parte del presidente paraguayo Francisco Solano López,La declaración de guerra no fue conocida por el público argentino, y aún hoy es materia de discusión el hecho de que el presidente argentino Bartolomé Mitre hubiera sido informado de la misma antes del ataque a Corrientes. éste envió sobre territorio argentino dos columnas de ataque: una de ellas, comandada por Wenceslao Robles, ocupó la ciudad de Corrientes el 14 de abril de 1865; la segunda, formada por unos 12 000 hombres y comandada por el teniente coronel Antonio de la Cruz Estigarribia, se dirigió hacia el este de esa provincia para atacar territorio brasileño sobre el río Uruguay.
Originalmente, la idea era que la columna del río Uruguay fuera la más importante, ya que el objetivo central de López en su guerra era evitar el expansionismo del Imperio del Brasil; la columna que debía atacar Corrientes estaba destinada más bien a distraer al Ejército Argentino y asegurar las comunicaciones del Paraguay con el Océano Atlántico. Pero un cambio de planes de López determinó que dos tercios de las fuerzas fueran destinados a invadir la capital correntina, con la idea de avanzar desde allí en dirección sudeste y atacar territorio uruguayo.
En respuesta, el 1 de mayo se firmaba entre la Argentina, el Uruguay y el Imperio del Brasil la Triple Alianza.
Tras la exitosa captura de Corrientes, el general argentino Wenceslao Paunero se lanzó a un audaz ataque - el 25 de mayo - con el que recuperó la ciudad. Pero, ante la enorme superioridad numérica del enemigo, la evacuó dos días más tarde y se dirigió hacia el sudoeste de la provincia. Sólo después de haber fracasado en Corrientes, Paunero se enteró del avance paraguayo sobre el río Uruguay.
El presidente argentino Bartolomé Mitre encargó al general Urquiza, gobernador de la provincia de Entre Ríos, enfrentar la columna del Uruguay. Este llamó en su ayuda a Paunero, que se retiró a Esquina, esperando órdenes. A esas fuerzas se sumó un batallón de voluntarios correntinos, dirigidos por el coronel Desiderio Sosa, que habían participado en la reconquista de Corrientes; en este batallón figuraban muchos futuros protagonistas de la Historia de la Provincia de Corrientes, como Santiago Baibiene y Plácido Martínez.Castello, Antonio Emilio (1991): Historia de Corrientes. Buenos Aires: Plus Ultra, 1991. ISBN 950-21-0619-9.
Mientras tanto, se producía la batalla del Riachuelo, un combate naval en que la flota brasileña destruyó la escuadra paraguaya cerca de la ciudad de Corrientes.Tissera, Ramón (1971): «Riachuelo, la batalla que cerró a Solano López la ruta al océano», artículo en la revista Todo es Historia, número 46. Buenos Aires, 1971. Esa derrota impidió a la columna paraguaya del río Paraná prestar ayuda alguna a la del río Uruguay.
Los ejércitos
Tras haber invadido el noroeste de la provincia de Corrientes, el general Estigarribia envió el 5 de mayo al coronel Pedro Duarte al frente de una pequeña columna de avanzada, a controlar las costas del río Uruguay. Duarte ocupó la ciudad de Santo Tomé, siendo alcanzado en ese lugar por las fuerzas de Estigarribia cuatro días después. A continuación, cruzó el río Uruguay hombres y penetró en el estado de Río Grande del Sur, en Brasil. A sus espaldas dejaba a la columna de Duarte, con más de 3000 soldados.
thumb|300px|Combate de São Borja (10 de junio de 1865): 1º batallón de voluntarios brasileños defendiendo su bandera contra los paraguayos (de acuerdo con un boceto de M. Mynssen).
Estigarribia avanzó sin encontrar resistencia hacia el sur, ocupando sucesivamente São Borja e Itaquí. En el ínterin, una columna paraguaya fue atacada y parcialmente destruida en los alrededores de São Borja, en el combate de Mbuty.Zenequelli, Lilia (1997): Crónica de una guerra, la Triple Alianza. Buenos Aires: Dunken, 1997. ISBN 987-9123-36-0 Parte de las fuerzas paraguayas quedaron de guarnición en Santo Tomé y São Borja, mientras Duarte se dirigía hacia el sur.
Urquiza ordenó a Paunero reunírsele en Concordia, pero el jefe liberal retrasó el cumplimiento de sus órdenes. Fue en esas circunstancias que se produjo el 4 de julio el desbande – en Basualdo – de las tropas de Urquiza, que se negaban a luchar contra el Paraguay, al que consideraban su aliado natural. thumb|300px|left|Pedro Duarte cruzando con sus fuerzas hacia el río Uruguay. El general Venancio Flores, presidente del Uruguay desde su triunfo sobre el partido blanco, marchaba a incorporarse a Urquiza al frente de 2750 hombres. También las fuerzas brasileñas, al mando del teniente coronel Joaquim Rodrigues Coelho Nelly, compuestas de 1200 hombres, se dirigían hacia Concordia. Allí se reunieron el 13 de julio, donde recibieron la orden de Mitre de ponerse todos a órdenes de Venancio Flores. A su encuentro fue enviado el . Regimiento de Caballería de Línea "San Martín", con 450 hombres, más un escuadrón de artillería oriental con 140 hombres. En total, Venancio Flores tenía 4540 hombres, fuerzas que consideró escasas para enfrentar a las dos columnas paraguayas, en caso de que se reunieran.
Flores, Duarte y Estigarribia marcharon con lentitud a su mutuo encuentro, mientras los 3600 hombres de Paunero iniciaban una marcha acelerada a través de esteros y ríos, cruzando aceleradamente el sur de la provincia de Entre Ríos, para unirse a Venancio Flores. Además marchaban hacia allí 1400 hombres de caballería correntina al mando del general Juan Madariaga. Por último, el coronel Simeón Paiva, con 1200 hombres, seguía de cerca de la columna de Duarte, con orden terminante de no atacar, excepto a escuadrones desprendidos.
Estigarribia tenía la oportunidad de destruir a todos sus enemigos de a uno, pero la dejó pasar. También desobedeció las órdenes de López, que le indicaban continuar su camino hacia Alegrete:Rosa, José María (1986): La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas. Buenos Aires: Hyspamérica, 1986. ISBN 950-614-362-5. el 5 de agosto entraba a Uruguayana y ordenaba reorganizar sus fuerzas y aprovisionarlas, sin atinar a apoyar a Duarte. Las fuerzas brasileñas del general David Canabarro, demasiado escasas para atacar a la columna de 5000 hombres de Estigarribia, se limitaron a estacionarse cerca de la ciudad, sin ser atacadas por el jefe paraguayo, y establecer el sitio de Uruguayana.
thumb|300px|Pasaje del Ayuí por el Paso de la Patria, provincia de Corrientes, del primer cuerpo argentino. El 13 de agosto de 1865 el ejército atravesó el profundo zanjón o arroyo seco, el cual era sumamente pintoresco, por sus elevadas y caprichosas barrancas. — El general Paunero y el coronel Chenaut presencian el desfile, acompañados de algunos oficiales y del Doctor José M. Guastavino, Auditor de guerra.
El 2 de agosto, Duarte ocupaba la villa de "San José de Restauración", hoy ciudad de Paso de los Libres. Una semana más tarde, sus avanzadas fueron derrotadas y sufrieron 20 bajas en el combate de Capí Quisé. Ante la noticia de que todas las fuerzas enemigas iban en su busca, Duarte pidió ayuda a su superior, el teniente coronel Estigarribia, quien le mandó contestar:
Insultado, Duarte se preparó a dar batalla sin ayuda alguna.Rebollo Paz, León (1965): La Guerra del Paraguay. Historia de una epopeya. Buenos Aires, 1965, pág. 74.
El 13 de agosto, sin que Duarte lo pudiese evitar, Paunero y Paiva se incorporaron al ejército de Venancio Flores, reuniendo en total cerca de 12 000 hombres, casi cuatro veces la fuerza de Duarte. Este abandonó Paso de los Libres y tomó posiciones en las barrancas del arroyo Yatay, muy cerca de la villa.
Hubo un breve encuentro de las avanzadas en la tarde del 16 de agosto, y al anochecer, los dos ejércitos quedaron enfrentados, a media legua uno del otro.
La batalla
thumb|350px|Planta de la Batalla de Yatay.
El campo de batalla estaba mayormente inundado, ya que tanto el arroyo Yatay, su afluente el arroyo Despedida — que limita por el este las cuchillas en que se libró la batalla — y el río Uruguay estaban desbordados. La mayor parte de las fuerzas de infantería paraguaya estaban atrincheradas entre árboles y en unas zanjas de la zona de quintas de la cercana villa, y protegidas por un lodazal que las cubría de ataques frontales; pero, al dejar el arroyo a sus espaldas, imposibilitaba su evacuación en el caso — que el propio Duarte consideraba muy probable — de una derrota.Zenequelli, Lilia, op. cit.
Las fuerzas de Duarte estaban formadas por 1980 hombres de infantería y 1020 de caballería,Zenequelli, op. cit., afirma que contaba en total con 3200 hombres. sin ninguna artillería. Los aliados contaban en total con 5550 infantes, 5000 jinetes y 32 piezas de artillería. Entre los jefes del ejército aliado se contaban jefes experimentados como los propios Venancio Flores y Paunero, los jefes orientales León de Palleja, Ignacio Rivas, Enrique Castro y Gregorio Suárez, y los argentinos Juan Bautista Charlone, José Miguel Arredondo, José Giribone, Ignacio Segovia, Joaquín Viejobueno, Leopoldo Nelson, Desiderio Sosa, Simeón Paiva y Madariaga.
La batalla comenzó a las diez de la mañana, con un apresurado ataque de la división de infantería de León de Palleja, que manifestó que no era «de hombres» disparar con artillería a un enemigo desarmado, y ordenó a sus soldados avanzar. Duarte aprovechó el error y contraatacó con casi toda la caballería, causándole cientos de bajas y obligándolo a retroceder. Por otro lado, la artillería - arma que podía haber decidido la batalla por sí sola - suspendiéndolos posteriormente para no masacrar a la división de León de Palleja, que se había ubicado justo en la línea de tiro.Ruiz Moreno, Isidoro, Campañas militares argentinas, tomo 4. Buenos Aires: Claridad, 2008, pág. 70. ISBN 978-950-620-257-6
thumb|300px|Derrota de los paraguayos en Yatay.
Frente a esa situación, la división de caballería de Segovia atacó a la caballería paraguaya, apoyada por los orientales de Castro y Suárez. Por más de dos horas, la batalla fue exclusivamente de caballería, a lanza.
Duarte ordenó una maniobra de repliegue, que finalmente permitió a la infantería aliada entrar en acción, y aunque la superioridad numérica era abrumadora, los paraguayos resistieron con una tenacidad que llenó de asombro a sus enemigos. Cuando la batalla estaba prácticamente perdida, Duarte intentó una desesperada carga de caballería, con el resultado de que su caballo fue muerto. El propio Paunero intimó la rendición a Duarte, a lo que este finalmente accedió. No obstante, Paunero debió insistir ante el general Venancio Flores para que este no hiciera fusilar a Duarte, ya que este había hecho ejecutar a un emisario enviado por el general en jefe a sobornar a Duarte.Ruiz Moreno, op. cit., pág 72.
Nueva luz sobre la batalla arroja la publicación en junio de 2015, de las memorias inéditas del Sgto. Mayor Pedro Duarte, preparadas para el Canciller argentino Estanislao Zeballos en 1888 y nunca editadas. En estas, Duarte detalla las fuerzas de que disponía:
También da una versión en primera persona de su captura, hecha por el coronel Magariños, y no por Paunero:
Los párrafos anteriores fueron redactados por Estanislao Zeballos en entrevista personal con Duarte, que entonces era ministro de Guerra de Paraguay, con grado de general.Brezzo, Liliana M. (editora): La Guerra del Paraguay en primera persona (págs. 83 a 100). Asunción: Tiempo de Historia, 2015. ISBN 978-99967-743-1-7.