La cultura de La Tène es una cultura perteneciente a la Edad del Hierro, también conocida como Edad del Hierro II.
Es una cultura mayoritariamente celta, cuyo núcleo está en los Alpes, aunque en su apogeo terminará por extenderse por el centro de Europa, Francia, oeste de la península ibérica, islas británicas y parte del este de Europa.
Esta civilización posee dos tipos de asentamientos: Fortificados, con un baluarte de piedras, rodeados por un foso. En su interior hay casas de madera, de planta rectangular. Hábitat rural: son pequeñas aglomeraciones de viviendas de madera, tanto de planta rectangular como cuadrangular. Son comunes los asentamientos en valles.
En el período final de esta cultura, el hábitat característico será el oppidum, que son auténticas fortalezas, según Julio César. Estos oppida se situaban cerca de yacimientos de materias primas o en vías comerciales, y eran un auténtico centro económico.
Con respecto a las necrópolis, son bastante comunes los enterramientos con carros de dos ruedas, y también los vasos cerámicos de procedencias griega y etrusca. En los ajuares masculinos predominan las armas, mientras que en ajuares femeninos lo normal son adornos y aderezos para el vestido. El rito funerario durante los siglos y es de inhumación sin túmulo mayoritariamente, mientras que en el aumenta el rito de incineración.
Periodización de La Tène
En 1885, el alemán Otto Tischler (1843-1891) ―sobre la base de la evolución de espadas, puñales y fíbulas― divide el período de Hallstatt en 2, y el de La Téne en 3.
En 1902, Paul Reinecke (1872-1958) lleva a cabo una periodización, hoy considerada clásica: sitúa a los grupos transicionales (grupos humanos que introducen la cremación) en la Edad del Bronce, estableciendo 4 períodos del Hallstatt (A, B, C, D). Los dos primeros corresponden al Bronce Final y el resto a la I Edad del Hierro. Se aprecia esa continuidad en el desarrollo de Hallstatt en esta nueva periodización.
El siguiente paso sería La Tène, con el sueco Hans Hildebrand (1842-1913) como protagonista, quien divide La Tène en 3 períodos (hoy en día se dividen en 4).<ref>Hildebrand, Hans (1876): «Sur les commencements de l’âge du Fer en Europe», artículo publicado en el Congreso Internacional de Antropología y de Arqueología Prehistórica (Estocolmo), págs. 592-601. Estocolmo: Norstedt, 1874. Ficha en el sitio web Google Académico.</ref>
La utilización del yacimiento epónimo (La Téne) para extrapolarlo a toda una cultura ocasiona dificultades. De estas 4 fases, en La Téne (el yacimiento epónimo) no existe la fase A, sino en otros.
Finalmente nos encontramos con el estadounidense Peter S. Wells (1948-), que divide La Tène en 4 períodos:
La Tène A: 475-400 a. C. La Tène B: 400-275 a. C. La Tène C: 275-130 a. C. La Tène D: 130-18 a. C.
Historia La Tène A. 475-400 a. C. Los principados hallstatticos declinan, desaparecen los grandes asentamientos y van apareciendo cada vez menos túmulos principescos. Vuelven las aldeas tradicionales. Estos individuos emprendedores se dedican ahora al pillaje y a la colonización. Al sur de Francia y en la zona entre el Rin y el Mosela se verá surgir un nuevo protagonismo. Aumenta la demografía en el Surgen extensas necrópolis, frecuentes elementos de estatus, en especial los vistos en periodos anteriores: carros, juegos de bebida y armas.
Importancia entendida desde distintas visiones. Primero se pensó en el concepto de principados que se extienden a las zonas más occidentales, evolucionando por el contacto. Por otro lado se piensa en el área de La Tène y el contacto mediterráneo, Italia y Grecia. Los productos llegarían con retraso, están más al norte, y por eso evolucionan más tarde. No obstante, parece que las causas han de buscarse en circunstancias internas. En esta zona se ve una concentración en áreas ricas en hierro. Este nuevo metal se aplica a la producción agrícola, aumentando la productividad. La mayor complejidad social llevaría a una concentración de poder.
Lo que más varía en este momento son las tipologías, no tanto los objetos. Aparece un modelo de armas singular, la espada de La Tène. Espada de 70 cm de hoja, propia de combates aislados, ineficaces en la formación cerrada. También se ven puñales de empuñadura antropoide, en tumbas más ricas.
La época de las invasiones. La Tène B (400-275 a. C.) y La Tène C (275-130 a. C.)
En el 400, aparecen las invasiones célticas, el rasgo más definitorio de este período. Son expediciones de indoeuropeos que se dirigen desde el norte hacia el mar Mediterráneo. Son mencionados por escritores clásicos. Llegan a saquear Roma (en la península itálica) y el santuario de Delfos (en Grecia), asentándose algunos en el Reino gálata (en la costa del mar Negro, en la actual Turquía). No hay que pensar siempre en un carácter militar.
En la actualidad se conoce los nombres de los invasores por los textos. También se sabe su origen por su cultura material. Procedían del este de Francia y el sur de Alemania.
No hay unanimidad en cuanto a fechas.
El historiador romano Tito Livio (59 a. C. - 17 d. C.) los ubica en el .
El escritor y militar romano Plinio el Viejo (23-79), en su Historia natural, los ubica entre el y el .
Sin embargo, ni la lingüística ni la arqueología corroboran estas fechas, sino que indican que eran más recientes.
Pompeyo Trogo habla de una disensión interna causante de esta migración, calculando en 300 000 los desplazados.
En la primera expedición, en el año 390 a. C., saquean Roma. Después se retiran a Panonia (al sur del río Danubio).
Existen pruebas arqueológicas de su presencia en las necrópolis de la Etruria padana (en el norte de la península italiana) y de los montes Apeninos. La región de Celsina (en la actual Bulgaria) pasa a llamarse Bononia. Más al este están Hungría y Yugoslavia del 400 a. C., sobre todo entre el 300-200 a. C. En el siglo siguiente llegan a Bulgaria y de ahí pasan a Grecia y saquean la ciudad de Delfos. Un año después se instalan en Asia Menor (en la actual Turquía), convirtiéndose en los llamados gálatas.
La disensión, según Pompeyo Trogo se debería a la presión demográfica y el intento de solucionarla a corto plazo. No se intensifica la producción sino que se exporta un excedente de población.
El estadounidense Peter Wells (1948-) ―fijándose en la procedencia de los invasores, con mayor influencia griega en el -― considera que las incursiones se explican por la interrupción de las relaciones comerciales. A principios del el comercio cesa. La causa debió ser, según este, el establecimiento en el 520 de Adria y Spina. Se fundan para abrir las tierras de los Alpes. El valle del Po estaba más cercano que la colonia de Massalia (actual Marsella). El traslado era más barato y rápido. Además son épocas de rivalidades entre etruscos, cartagineses y griegos. Esta interrupción de relaciones debió ser catastrófica para aquellos emprendedores. Pierden su prestigio y poder al no controlar ya el comercio de lujo. Algunos individuos pensaron en organizar bandas de guerreros para, de nuevo, conseguir esos productos mediterráneos.
Las incursiones parecen ser llevadas por hordas guerreras. Las ciudades en la península italiana están prosperando y representan un botín deseable. Es difícil distinguir por la arqueología si fueron hombres armados o grupos inmigrantes. Podrían ser incursiones de guerreros como significado de migración tribal. Se enriquecían y volvían o se asentaban en las nuevas tierras. Algunos al norte de Italia. Las fortunas se hacían mediante incursiones, no comerciando. En la zona de Hungría no puede hablarse de grandes fortunas. Las incursiones en Grecia no dejan muchas huellas tampoco. Sin embargo se establecerían en Panonia (Hungría), Britania (Inglaterra) y Anatolia (Turquía) lo que demuestra que habían alcanzado un excedente poblacional importante para empujar a varios pueblos o nutridos segmentos de estos a buscar nuevos territorios más fértiles, o menos disputados, como lo harían casi mil años después los germanos y eslavos en el llamado período de las grandes migraciones.
Cultura material
Hay cierta uniformidad en cultura material en el continente. Enterramientos y objetos enterrados. Patente en las armas de tumbas masculinas. El hierro es más común. El 75 % de las tumbas incluyen largas espadas y puntas de hierro de lanzas. También restos de escudos e, incluso, cascos. El hierro iba desplazando al bronce, pero sigue empleándose, sobre todo, para objetos de lujo (fíbulas y brazaletes). Poco se sabe de cerámicas porque la mayoría de elementos son metálicos. Sí se conoce que empieza a generalizarse en Europa central el torno de alfarero. Por esto, la calidad de productos, menos los de hierro, declina. Además no existen centros productores o comerciales.
Poblados
Son comunidades autosuficientes a un nivel local. Se aprecian cambios en los modelos de habitación. En el es en lugares abiertos. Radovesice es el posible modelo en la región de Bohemia. De dos a cuatro aldeas con una población de entre 30 y 80 personas. Paisaje marcado por la proliferación de asentamientos rurales. Clasificación de Waldhausen que distingue granjas agrícolo-pastoriles y aldeas con actividades artesanales y de transformación de alimentos. En la zona norte se ha visto que el artesanado local es bastante frecuente y difícil encontrar sus productos fuera del área local.
Dürrnberg es otro posible modelo de comunidad de la época en zona austríaca, bastante peculiar por ser el continuador del hábitat por parte de las gentes del poblado de Hallstatt.
Enterramientos
La distribución de las tumbas es parecida a la de las de fase inicial del hierro. Casi todas contienen pocos objetos. Las tumbas más ricas sólo tenían unas docenas de objetos, pobre en comparación de las del Hallstatt D, y con pocos objetos exclusivos. Las pocas excepciones son de principios de la II Edad del Hierro. La única tumba rica es una en la que encontramos un collar de oro, pareja de brazaletes, una sítula de bronce de Italia y algunos elementos decorativos de bronce de un carro de dos ruedas. Otro lugar nos muestra una tumba excepcional, la 44/2. Sólo tiene dos brazaletes de oro, otros adornos de oro, una espada de hierro, dos puntas de lanza de hierro, una sítula, un casco de bronce, una kilix de cerámica ática y elementos de hierro de un carro.
El incremento de armas puede representar la importancia de la guerra en la sociedad. Pero no hay que olvidar la posibilidad de significados problemáticos. Hay una tendencia a la homogeneidad en la distribución de las tumbas, coincidiendo con un nuevo ritual funerario, las inhumaciones. Estos túmulos son diferentes en tamaño y profundidad. No se genera la misma riqueza y de ahí que no se encuentren tantos metales preciosos. Se han encontrado pocos depósitos metálicos. El más importante es el de Duchou, con un caldero de bronce junto a 200 objetos también de bronce, de finales del . Se puede definir esta sociedad como guerrera. Los libres consiguen bienes de las razzias y hay una jerarquía basada en jefaturas locales.
Los cementerios han aportado mucha información sobre la sociedad. Del al en el norte de Bohemia se calculan unos 30 000 hombres. A la cabeza hombres con ajuares guerreros. Sociedad por tanto con aristocracia guerrera sobre una amplia base de civiles.
La Tène D. (130-18 a. C.)