La toma de Menorca (del al ) fue un enfrentamiento bélico entre tropas británicas y una coalición de fuerzas españolas y francesas por el control de la isla de Menorca (parte del archipiélago balear). El conflicto, vinculado con el desarrollo de la guerra de Independencia de los Estados Unidos, se saldó con la victoria del ejército hispano-francés, y supuso el retorno de la isla a la corona española, hecho ratificado en 1783 en el Tratado de París.
Antecedentes
El 12 de abril de 1779, España y Francia renovaron el Tercer Pacto de Familia mediante el Tratado de Aranjuez, a raíz del cual la primera intervendría en la guerra de Independencia de los Estados Unidos junto a la segunda, que ya estaba inmersa en este conflicto contra Gran Bretaña. Uno de los puntos de dicho acuerdo establecía la cooperación militar de los dos reinos para la recuperación de la soberanía española sobre la isla de Menorca, que había sido ocupada por los británicos en 1708 durante el transcurso de la Guerra de Sucesión Española, y reconocida oficialmente como territorio bajo soberanía británica a raíz del Tratado de Utrecht de 1713.
Aunque considerado un objetivo secundario con respecto a la reconquista de Gibraltar, la otra fortaleza británica en el mar Mediterráneo, evitar el control británico de Menorca fue importante porque albergaba una próspera flota de corsarios, con licencia del gobernador británico (el teniente general James Murray) para apoderarse de buques mercantes que pudieran hacer negocios con los enemigos de Gran Bretaña.
Preludio Planes de reconquista thumb|300px|Plano del Fuerte de San Felipe (1780)
El intento de recuperar Gibraltar en 1779 condujo a un asedio prolongado y, a finales de 1780, los líderes militares españoles aceptaron que tendrían que embarcarse en algunos de sus otros proyectos en paralelo a las operaciones en curso para tomar el peñón. Por lo tanto, durante los primeros meses de 1781 se planeó una invasión de Menorca, iniciativa liderada por un militar francés (el duque de Crillon). En teoría, estaba trabajando con el ministro de Guerra y con el de Asuntos Exteriores de España (el Conde de Floridablanca), pero en la práctica la relación entre los dos hombres parece haber sido algo tensa, y quizás De Crillon no siguió tantos consejos como debería haber hecho.
Flota de invasión El 25 de junio de 1781, una fuerza naval francesa integrada por unos 20 buques de guerra, comandados por el almirante Guichen, partió desde Brest para realizar una patrulla costera, que resultó implicar navegar hacia el Mediterráneo. Iban a proporcionar protección adicional a la flota invasora, pero, para engañar a los británicos, no se unirían a sus aliados españoles hasta que estuvieran cerca del objetivo. La flota de invasión española (51 transportes de tropas, 18 buques de suministros, 3 barcos hospital, 3 de víveres, 2 barcos de bombardeo, un brulote y 13 barcos de escolta armados) partió de Cádiz el 23 de julio de 1781, inicialmente en dirección oeste para aparentar que su destino era América. Pero la flota viró por la noche y atravesó el estrecho de Gibraltar el 25 de julio. Ante vientos contrarios en el Mediterráneo, el 29 de julio el convoy empezó a fragmentarse y se vio obligado a refugiarse en la cala de La Subida, cerca de Cartagena. En algún momento de los días siguientes, los buques de guerra franceses se unieron discretamente a los españoles. La flota combinada salió de La Subida el 5 de agosto, estuvo a la vista de Alicante el 14 de agosto y después, en la noche del 17 de agosto, se alejó de la costa española y navegó en paralelo hacia la isla de Formentera. El 18 de agosto, al pasar por la pequeña isla de Cabrera, situada al sur de Mallorca, a la flota se unieron otros 4 buques de guerra, procedentes de Palma. Esa noche, el viento sopló del sureste y la flota tuvo que tomar precauciones para evitar encallar en Mallorca, pero a la mañana siguiente se avistó Menorca.
Plan de invasión Una fuerza principal debía desembarcar en la bahía de Mesquida, justo al norte del objetivo principal, el Puerto de Mahón, y una fuerza secundaria debía dirigirse a la bahía de Alcaufar, al sur del puerto, mientras que los otros dos puertos importantes de la isla, en Ciudadela y Fornells, serían bloqueados. La fuerza de Mesquida debía trasladarse rápidamente a la ciudad de Mahón, donde vivía el gobernador, para capturarlo a él y a cuantos soldados británicos fuera posible. La fuerza de Alcaufar debía bloquear la carretera que conducía desde el suburbio británico de Georgetown (actualmente Villacarlos), al fuerte del Castillo de San Felipe. Aproximadamente al mismo tiempo, una tercera fuerza iba a desembarcar en la playa Degollador en Ciudadela, para bloquear la carretera principal que cruzaba la isla. Finalmente, un destacamento desembarcaría en Fornells, para tomar allí un pequeño fuerte de artillería.
Desarrollo real de la invasión mini|300px|right|Elementos clave de Menorca (1781)
Este plan tenía un defecto básico: la suposición de que los británicos creerían que un gran convoy que se acercara a Menorca tenía intenciones amistosas. Además, hubo que modificar el planteamiento inicial a causa del viento, que obligó a la mayor parte de la flota a navegar por el sur de la isla, en lugar de hacerlo por el norte. Además, el desembarco en Ciudadela también fue temporalmente imposible. Así, sobre las 10.30 horas, la flota rodeó la isla de Aire, en el extremo sureste de Menorca, e inició la aproximación al puerto de Mahón, mientras el contingente de Alcaufar se dirigía a tierra. Poco después de las 11:30, el buque líder de la flota, el "San Pascual", pasó por el Castillo de San Felipe, con su tripulación en los puestos de batalla (no se esperaba una batalla inmediata, pero era una tradición naval). Finalmente, alrededor de las 13:00 horas, el buque "San Pascual" llegó a Mesquida, y poco a poco el resto de la flota fue llegando y se iniciaron los preparativos para el desembarco. A las 18.00 horas se izó la bandera española en la playa, a la que se rindió honores con una salva de 23 cañonazos.
Los británicos tenían una torre de vigilancia en la costa sur de Menorca y habían avistado la flota que se acercaba. Inmediatamente se envió un mensaje urgente a Mahón, posteriormente reforzado por un informe más detallado de la torre de vigilancia del monte Toro, situado en el centro de la isla. Al mediodía, la mayor parte del personal británico en Mahón había sido trasladado dentro de los muros del Castillo de San Felipe, se había colocado una cadena a través de la entrada al puerto y se estaban hundiendo pequeños barcos en el estrecho canal, imposibilitando la entrada por mar. Algunas personas notables, incluida la familia del gobernador, hicieron preparativos para navegar hacia un lugar seguro en Italia a bordo de un barco veneciano, y se remitió un mensaje sobre la invasión al enviado británico en Florencia, asegurándose en la nota que la guarnición estaba "en buen estado de salud y ánimo" y que presentaría "una vigorosa resistencia".London Gazette, 11 September 1781 – gazettes-online.co.uk, accessed 2007-12-17 El barco llegó a Livorno el 31 de agosto.London Gazette, 15 September 1781 – gazettes-online.co.uk, accessed 2007-12-17 Cuando las tropas españolas entraron en la localidad de Mahón, la mayor parte de la población restante estaba de su lado, y los saludó con vítores. En Georgetown solo se hicieron 152 prisioneros y las tropas enviadas a Ciudadela y Fornells el 20 de agosto solo encontraron fuerzas británicas simbólicas de unos 50 hombres. Mientras se hacían arreglos para poner la isla bajo administración española, De Crillon y el gobernador Murray intercambiaron cartas y los invasores comenzaron a preparar sus propias defensas contra los contraataques. El 23 de agosto había más de 7000 soldados españoles en Menorca, y pronto se les unieron 3000 más. La mayor parte de la flota partió una vez que las tropas estuvieron firmemente establecidas y Guichen regresó a Brest el 15 de septiembre.
Cuando la noticia de la invasión llegó a Gran Bretaña unas cuatro semanas después, los periódicos informaron que la guarnición estaba formada por unos 5660 hombres. Sin embargo, de esa cifra, 1500 eran miembros de la milicia local y 400 eran trabajadores civiles. Muy pocos miembros de esos grupos entraron realmente en el fuerte, excepto unos pocos miembros de la comunidad empresarial internacional que los británicos habían acogido en Menorca, especialmente norteafricanos, judíos y griegos (los invasores expulsarían al resto de los africanos y a las comunidades judías el 11 de septiembre, y a varios otros ciudadanos extranjeros poco después). Además, el número de soldados incluía a los capturados en otras partes de la isla por los invasores, por lo que el total real de combatientes en el fuerte estaría más cerca de 3000, y parece que incluso eso fue una exageración para desalentar a los invasores.
Batalla
El asedio
Pronto comenzaron los trabajos en los emplazamientos de armas para sitiar el castillo de San Felipe, siendo los más importantes en La Mola, en el lado opuesto de la boca del puerto, y en Binisaida, cerca de Georgetown (actualmente, la localidad de Villacarlos). Los británicos no lo pusieron fácil; apuntaron sus propias armas a los lugares de trabajo y, ocasionalmente, también enviaron tropas fuera del fuerte. La más notable de estas salidas tuvo lugar el 11 de octubre, cuando entre 400 y (según los periódicos españoles) 700 soldados cruzaron el puerto de La Mola y capturaron a ochenta soldados con ocho oficiales. Se enviaron tropas españolas en su persecución, pero ya demasiado tarde. Los oficiales fueron liberados posteriormente después de dar su palabra de honor de que no volverían a entrar en combate a menos que los intercambiaran por oficiales británicos capturados. Tres soldados británicos murieron en la acción. las relaciones entre Murray y su adjunto, el teniente general Sir William Draper, se estaban volviendo tensas en ese momento debido a discusiones sobre sus respectivas áreas de autoridad, y más adelante se deteriorarían mucho más.
El descontento cundió entre las tropas de De Crillon, comparándose la situación con el inútil ataque español a la ciudad de Argel realizado en 1775. Por lo tanto, se habían solicitado refuerzos, y coincidió que el primer barco cargado llegó a Fornells desde Marsella al día siguiente del ataque británico. El 23 de octubre se habían añadido dos brigadas (una francesa y otra alemana) con un total de 3886 hombres, que se añadieron a los 10.411 que ya estaban en la isla. También en este momento, el gobierno español solicitó a De Crillon que intentara una estrategia alternativa. Entre los informes bastante confusos que se filtraron a Gran Bretaña desde Menorca, retrasados varios meses, había dos cartas publicadas en los periódicos de Londres a finales de enero de 1782. Una era de Murray a De Crillon, fechada el 16 de octubre de 1781, recordándole claramente que el árbol genealógico de los Murray es tan noble como el del duque, y que cuando su rey le pidió a un ex duque de Crillon que traicionara su honor, él se negó. La otra es la respuesta de De Crillon, indicando que él personalmente se consideraba feliz al aceptar las críticas de Murray. La fuente de este intercambio fue una oferta al gobernador de 500.000 pesos (que entonces equivalían a poco más de 100.000 libras, aunque algunas fuentes los equiparan a un millón de libras) más un rango garantizado en el ejército español o francés, a cambio de la rendición.
Gran bombardeo