miniaturadeimagen|El cine de rumberas se caracterizaba por mujeres que trabajaban en cabarés como bailarinas exóticas o prostitutas. Debido a esto y en el contexto de la época en que se desarrolló, era considerado como un «cine inmoral» que «incitaba al pecado». En la fotografía, Evangelina Elizondo presentándose en el cabaré Tropicana, . El cine de rumberas es un género cinematográfico que floreció en México durante la Época de Oro del cine mexicano, entre los años cuarenta y cincuenta. Sus estrellas principales fueron las llamadas «rumberas», bailarinas de ritmos musicales afroantillanos. El género es una curiosidad fílmica, uno de los híbridos más fascinantes de la cinematografía mundialFinal de partida: Ninón Sevilla y el Cine de rumberas y encuentra sus raíces en diversos géneros cinematográficos.

Hoy en día, gracias a sus singulares características, es considerado dentro del llamado cine de culto. El cine de rumberas, al igual que el cine de luchadores, es una de las aportaciones del cine mexicano a la cinematografía internacional. El género también representó una mirada social del mundo de las trabajadoras de la noche del México de los 1940s y 1950s que confrontaban la moral y los convencionalismos sociales de su tiempo, y un acercamiento más realista a la sociedad mexicana de entonces. Se trató de melodramas sobre la vida de estas mujeres, a las que se redimía a través de los bailes exóticos.

Etimología Se conoce como rumberas a las bailarinas y actrices que se movían al compás de ritmos musicales afroantillanos, que florecieron en el cine mexicano en su Época de Oro en los años cuarenta y cincuenta. El término «rumbera», proviene del baile cubano conocido como la Rumba, ritmo musical que se puso de moda en gran parte de América desde finales del hasta los años cuarenta del . Las primeras rumberas bailaban al compás de este ritmo. Surgieron nuevos ritmos musicales afroantillanos que desplazaron a la Rumba como el ritmo favorito del público. Aunque las rumberas incursionaron en estos nuevos géneros y los plasmaron con sus danzas en el cine, el término «rumbera» siguió utilizándose para referirse a ellas.

Historia El cine de rumberas encuentra sus raíces en diversos géneros cinematográficos como el cine negro, género muy popular en Hollywood en los años treinta y cuarenta. El cine negro se caracterizó, entre otros aspectos, por mostrar regularmente entre sus principales protagonistas a la mujer fatal, la cabaretera que despertaba las pasiones de los hombres y en muchas ocasiones era el conflicto central del argumento. A este género se anexa el cine social o cine urbano, abordado en México con un estilo melodramático por el director Alejandro Galindo). Aunque no de una forma tan estilizada (porque operaba con presupuestos más limitados), el cine de rumberas trató de imitar en sus números musicales las pautas marcadas por el cine musical hollywoodense de los años treinta.Noticieros Televisa Final de Partida: Ninón Sevilla y el cine de rumberas]</ref>

En el argumento típico del cine de rumberas, la principal heroína es una mujer, generalmente de extracción social baja que, debido a una mala jugada del destino, se ve obligada a caer en el bajo mundo de la prostitución y a involucrarse con gánsteres, mafiosos y proxenetas. Y es que, en general, el cine mexicano se caracterizó por representar a la prostituta como la figura principal en numerosas ocasiones, comenzando con filmes como Santa (1932) o la La mujer del puerto (1934). La diferencia es que en el cine de rumberas, estas heroínas trágicas además también bailaban.

Las rumberas primero llegaron a México a través del teatro, y lo hicieron desde el , cuando llegaron acompañando a muchos cómicos y bufos de origen cubano que se establecieron en la Ciudad de México, en la época de las Carpas y los Teatros de revista. En las primeras tres décadas del , en pleno furor de las grandes Vedettes del teatro frívolo mexicano (Como María Conesa o Lupe Vélez), empezaron a surgir figuras que bailaban al compás de la Rumba. Se considera popularmente a Lolita Téllez Wood como la primera bailarina en popularizar este baile en los teatros. Durante el transcurso de la siguiente década, llegaron a México numerosas rumberas y vedettes provenientes de Cuba.SOMOS (1999), p. 6-8

La figura de la «rumbera» se plasmó en el Cine mexicano desde los inicios de su etapa sonora, a principios de los años treinta. La actriz Maruja Griffel, fue la primera en bailar rumba en la cinta ¡Que viva México! (Sergei Eisenstein, 1930). A ella le siguieron otras como Rita Montaner en La Noche del Pecado (1933), Consuelo Moreno en ¿Mujeres sin Alma: Venganza Suprema? (1934), y Margarita Mora en Águila o Sol (1937), además de la Puertorriqueña Mapy Cortés (llamada "La Rumbera Blanca"), famosa por bailar la Conga en numerosos filmes. La misma Lolita Téllez Wood participó en tres películas mexicanas: El rosal bendito (Juan Bustillo Oro, 1936), Mujeres de Hoy (Ramón Peón, 1936) y Honrarás a tus padres (1936), esta última dirigida por Juan Orol, considerado el "padre espiritual" del cine de rumberas, y de cuya imagen probablemente se inspiró para moldear a su futura musa: María Antonieta Pons.

Juan Orol nació en España, pero pasó su infancia en Cuba, donde se crio en los llamados "solares", como se le conoce en Cuba a las vecindades o barrios populares. Allí tuvo mucho contacto con gente de origen africano, quienes le enseñaron todas sus técnicas de baile, particularmente la Rumba.Muñóz Castillo, Fernando. Las Reinas del Trópico, México, 1993, ed.Grupo Azabache, p.211 Después de establecerse como director de cine en México, Orol se volvió famoso por importar numerosas figuras cubanas al Cine Mexicano. María Antonieta Pons fue uno de sus descubrimientos. Es común reconocer a María Antonieta como la primera rumbera del cine a raíz de su debut en la cinta Siboney (1938), dirigida por Orol, quien se percató de que tenía entre sus manos una mina de oro tras el éxito taquillero que resultó la cinta. De esta manera, poco a poco el Cine de rumberas se va perfilando y enriqueciendo. Quien inventó llevar las maracas en la cintura fue la bailarina Estela, con el objetivo de así hacer más llamativos los números musicales. Otra destacada figura fue la cubana Celina, quién montó las coreografías de numerosas películas.SOMOS (1999), p. 6-8 Aunque la rumba fue el género musical que inicialmente se bailó en estas producciones, pronto otros ritmos tropicales se integraron al repertorio, tales como el mambo, la conga, el calypso, la samba, el son cubano, el bolero o el Cha Cha Cha. Mención especial merecen cantantes como Dámaso Pérez Prado, Beny Moré, Agustín Lara, Kiko Mendive, Toña la Negra, Rita Montaner, María Luisa Landín, Olga Guillot, Pedro Vargas, Los Panchos, María Victoria y otros más, cuyas voces acompañaron a las rumberas en sus números musicales y contribuyeron a su lucimiento fílmico. Muchos populares boleros de la época (principalmente las canciones de Agustín Lara, dedicadas a las mujeres en la perdición), sirvieron como inspiración para los argumentos o títulos de las cintas de rumberas (La bien pagada, Pervertida, Aventurera, Traicionera etc.)

Auge del género Durante el sexenio del Presidente Miguel Alemán Valdés (1946-1952), el crecimiento de la Ciudad de México como una gran metrópoli, se reflejó en el enorme auge de los cabarets y vida nocturna por toda la ciudad. El cine mexicano se vio influenciado por este fenómeno. Las tramas de corte rural que marcaron la pauta durante la primera mitad de los años cuarenta, comenzaron a perder terreno frente a los nuevos melodramas de corte urbano, arrabalero. La célebre cinta Salón México (Emilio Fernández, 1949), marcó la transición del rol de la heroína del Cine mexicano. Las jóvenes campiranas e ingenuas, pasaron la batuta a las mujeres de clases bajas, pecadoras, mujeres "nocturnas" arrastradas por la revolución urbana a los arrabales y la perdición. En este sentido, aún con toda su fantasía y extravagancias tropical, el cine de rumberas fue un género que mostró de una forma más auténtica la vida social del México de la época, sin las falsas imágenes estilizadas que había mostrado el cine de corte mexicanista o indigenista de Emilio "Indio" Fernández y otros directores. No obstante, existe también otro tipo de heroína en el cine de rumberas. Ellas no pueden recibir el apelativo de "pecadoras", ya que pertenecen a un universo primitivo y amoral que desconoce el concepto de pecado. Son las "rumberas selváticas" (Tania, Sandra, Yambaó, Zonga, Tahími...), inspiradas en personajes de novelas ilustradas y llevadas al cine principalmente por Juan Orol.

María Antonieta Pons es considerada como la primera "rumbera" cinematográfica, en toda su extensión y la que marcó las pautas y bases para forjar el género, que luego otras cuatro destacadas figuras (Meche Barba, Amalia Aguilar, Ninón Sevilla y Rosa Carmina) enriquecieron con sus propios códigos y matices. Se considera a la cinta Humo en los ojos (1946), del cineasta Alberto Gout, y protagonizada por Meche Barba, como la que comenzó la producción masiva del cine de Rumberas. Por su parte, la cinta Aventurera (1950), también dirigida por Alberto Gout y protagonizada por Ninón Sevilla, es considerada la obra cumbre del género,El Rincón de la Añoranza: Vende caro tu amor...Aventurera pues tiene los ingredientes industriales perfectos que amarran a la cinta al género. Los tics genéricos más evidentes del Cine de rumberas son fácilmente identificables en Aventurera y no difieren gran cosa de otras muchas películas más.

El cine de rumberas, tan propio de México, alcanzaría en algunos años la atención de muchas plumas especializadas, e incluso el célebre director francés François Truffaut, todavía crítico de la revista Cahiers du Cinéma, escribiría un dosier sobre este subgénero exótico exclusivo de México y tan empapado en sudores como en lágrimas.Fantoscopía mexicana: Sensualidad En general, el cine de rumberas volvió locos a los cine-críticos franceses de Cahiers du Cinéma, que escribieron algunas de las páginas más ardientes que hayan sido dedicadas a cualquier actriz mexicana en esa revista.

Además, también es importante destacar que gracias al éxito del cine de rumberas, se financiaron muchas otras cintas, que en su conjunto, permitieron consolidar la industria fílmica mexicana, que al día de hoy no se recupera, pese a éxitos muy puntuales.

Las Reinas del Trópico De acuerdo con expertos y críticos cinematográficos, de todas las rumberas que transitaron por el cine mexicano, solo cinco de ellas han logrado pasar a la historia como las verdaderas forjadoras del género. Estas cinco figuras protagonizaron por separado varias decenas de filmes que en conjunto construyeron y sostuvieron toda la producción del cine de rumberas. En 1993, el periodista Fernando Muñoz Castillo las bautizó como las Reinas del Trópico. Ellas fueron María Antonieta Pons, Meche Barba, Ninón Sevilla, Amalia Aguilar, y Rosa Carmina.

María Antonieta Pons