El Reino Mutawakkilita del Yemen fue un estado árabe independiente que surgió en 1918, tras la derrota del Imperio otomano en la Primera Guerra Mundial.
Su primer gobernante fue el imán Yahya Ibn al-Husayn, quien reinó entre 1918 y 1948. El reino no fue reconocido por el Imperio británico como tal hasta 1925. En 1932, el rey saudita Ibn Saud reconoce la independencia de Yemen, pero dos años después, surgen conflictos entre ambos reinos por la región de Asir. En 1930, el reino saudita se anexa la región. En 1945, junto a Egipto, Siria, Líbano, Jordania y Arabia Saudí, el reino yemení forma la Liga Árabe. En 1947 ingresa a la ONU,consiguiendo así el pleno reconocimiento internacional.
La intención de Yahya Ibn al-Husayn era convertir la monarquía, que hasta entonces había sido electiva, en hereditaria, imponiendo como su sucesor a su hijo Ahmad. La oposición de la nobleza condujo en 1948 a un intento de golpe de Estado, en el que el rey fue asesinado. Su hijo, Ahmad ibn Yahya, reprimió con dureza la oposición al régimen. Ahmad inició una política de confrontación con el Reino Unido, a causa del contencioso por la posesión de Adén, todavía colonia británica. Firmó un acuerdo de unión con Egipto y Siria (entonces la República Árabe Unida), con los que formó parte de los "Estados Unidos Árabes" entre 1958 y 1961. El Rey Ahmad murió en septiembre de 1962. Le sucedió su hijo Muhammad al-Badr, pero fue poco después depuesto por fuerzas revolucionarias, que tomaron el control de la capital e instauraron la República Árabe de Yemen. Se produjo un conflicto entre varias naciones árabes, ya que Egipto apoyó a la naciente república, mientras que Jordania y Arabia Saudí respaldaban a los seguidores de la monarquía. El conflicto se prolongó hasta 1967, con enfrentamientos esporádicos; ese año las tropas egipcias se retiraron de Yemen. En 1968, tras un último asedio de la capital por los partidarios de la monarquía, se alcanzó por fin la reconciliación. Arabia Saudí reconoció oficialmente la república en 1970.
Historia
Yemen bajo el control otomano La historia de Yemen bajo control otomano se divide en dos periodos: el primero, de 1515 hasta 1635, y el segundo, de 1848 a 1918. Este último precede al Reino Mutawakkilita de Yemen.
El segundo periodo de control otomano en Yemen Entre 1831 y 1833, los egipcios y los otomanos libraron una guerra (Guerra egipcio-otomana de 1831-1833) desencadenada por la incursión egipcia en Palestina y Siria. Aprovechando la debilitación del Imperio Otomano después de la guerra ruso-otomana de 1828-1829, Mehmet Alí lanzó una ofensiva y avanzó en territorio turco. Frente a esto, Rusia ofreció defender Estambul. Como respuesta, los ingleses y franceses se implicaron para evitar que Rusia tomase el control del Imperio Otomano. miniaturadeimagen|Mehmet Alí en 1840, retrato de Auguste Couder Bajo la presión de las potencias occidentales, los egipcios firmaron la Convención de Kütahya en 1833, asegurando así el control sobre Siria. Seis años más tarde, los otomanos intentaron, sin éxito, recuperarla.
Por su parte, los británicos, buscando evitar un colapso del que podrían aprovecharse otras potencias y amenazar las rutas que llevaban a su propio Imperio, tomaron Beirut y Acre, puntos claves para el abastecimiento de las fuerzas egipcias, para cortar la línea de suministros de Ibrahim Pachá con Egipto.
En este contexto, Yemen vuelve a tomar protagonismo y atraer el interés de las potencias. La campaña contra las tropas de Mehmet Alí se traslada a Yemen y la East India Company toma el control del puerto de Adén en 1839, que mantendrían durante 128 años.
En el norte y el interior del país, la dominación zaidí se había vuelto insostenible: los puertos y las regiones agrícolas más prósperas estaban bajo el control de las tribus, dejando al imamato sin recursos para formar un ejército. El país estaba empobrecido. Además, aumentó la cantidad de enfrentamientos armados y conflictos entre los diferentes candidatos al poder. Estos estaban justificados por el principio zaidí de jurudj, que contemplaba que los levantamientos contra gobiernos ilegítimos o corruptos no sólo estaban permitidos, sino que también se aconsejaban. Yemen estaba sumido en una inestabilidad política grave.
Fue esto lo que provocó el regreso de los otomanos a Yemen. Existen dos versiones sobre cómo ocurrió. La primera sugiere que, en 1848, un grupo de notables de Saná enviaron un mensaje a la Sublime Puerta (el gobierno otomano), solicitando su vuelta para establecer el orden. La segunda dice que el imán Al-Mutawakil Muhamad fue el que pidió a los otomanos que intervinieran para ayudarlo a controlar las rebeliones de las tribus.
En 1849, desembarcó una fuerza imperial otomana que se hizo con el control de la zona costera de Tihama y de algunas zonas montañosas del sur. No fue hasta 23 años después que lograron tomar el control de la capital. Tras ese suceso, el jeque Al-Mutawakil al-Muhsin se retiró al norte, reclamó para sí el imamato y mantuvo una tensión rebelde con las autoridades otomanas. A esto se sumaron luchas internas en el norte por el control del imamato, a la vez que se producían rebeliones contra los otomanos.
En 1911, tras un nuevo alzamiento coincidente con la guerra italo-turca después del ataque italiano en Libia, se firma el Tratado de Daan. El Tratado de Daan otorgaba una nueva autonomía al imán, permitiéndole recaudar impuestos, controlar el waqf y nombrar autoridades religiosas, convirtiendo a Saná en algo parecido a un condominio. Por su parte, el imán reconocía la soberanía otomana.
Finalmente, en 1918, la derrota del Imperio Otomano en la Primera Guerra mundial forzó a los otomanos a retirarse de Yemen.
Primeros años. Imán Yahya miniaturadeimagen|Ilustración del imán Yahya Tras la salida de los otomanos de Yemen, el imán Yahya logró unificar Yemen del Norte, evitando que el territorio se dividiera entre jeques y sultanes. Para ello, tomó Saná y luchó por extender su autoridad: batalló para conquistar la provincia de Haraz; en el sudoeste, luchó por arrebatar el poder a los chiíes ismailíes; y, a su vez, movilizó a las tribus para tomar las áreas chafiíes (suníes). Durante estas batallas, aquellos que apoyaban al imán Yahya obtenían el estatus de “guerreros por la causa de Dios”, pasando a ser ansar al-haqq (“seguidores de la verdad”) o muyahidines. Por otro lado, los que se oponían al imán sufrían represión.
El frente más decisivo en la lucha por la unificación fue la guerra contra el emirato idrisí de Asir, liderado por el emir Muhamad ibn Alí al-Idrisi, enemigo del imán Yahya. Mientras que el imán Yahya mantenía una relación cercana con los otomanos, que vieron beneficioso acercarse a él al no poder soportar el peso de mantener varios frentes abiertos a la vez, los idrisíes habían establecido una alianza temporal con los italianos. Yahya utilizó este acercamiento entre italianos e idrisíes para desacreditar la legitimidad de sus enemigos: reforzando su posición como defensor del islam, acusó a los idrisíes de ser aliados de infieles. No solo mantenían vínculos con los italianos, sino con el bando aliado en general: algunos idrisíes habían, incluso, recibido entrenamiento militar de británicos.
En 1923, con la muerte del emir Muhamad ibn Alí al-Idrisi, los británicos dejaron de apoyar su causa y las fuerzas saudíes ocuparon el vacío que había dejado detrás la desaparición del emirato, anexionándolo como Estado saudí en 1930.
En 1926 se declara el Reino Mutawakkilita de Yemen.
En 1931, Yemen avanzó sobre la provincia saudí de Nayran, que el imán Yahya reclamaba como parte del Gran Yemen. Tras varios intentos fallidos de negociación, la guerra con Arabia Saudí estalló en mayo de 1934.
Guerra con Arabia Saudí (1934) miniaturadeimagen|Cambios territoriales durante la guerra saudo-yemení Después del estallido de la guerra en mayo de 1934, los saudíes avanzaron hasta tomar el importante puerto de Hodeida. Sin embargo, la topografía dificultó su avance hacia el interior, donde los yemeníes se desenvolvían con mayor facilidad en el terreno montañoso. Al no lograr obtener ventaja ninguno de los dos bandos, se iniciaron rápidamente conversaciones que concluyeron en junio: Arabia Saudí conservaría la provincia de Nayran, mientras que el puerto de Hodeida sería devuelto a Yemen.
Se firmaron varios tratados, como el Tratado de Saná en febrero de 1934, que determinaba una frontera con los ingleses establecidos en Adén. También destacó el Tratado de Taif, en mayo de 1934, que estableció una frontera negociada entre ambos países. De esta forma, se puso fin a varios conflictos, y se dio forma a las fronteras del estado.
Deterioro del poder zaidí El Reino Mutawakkilita de Yemen se enfrentaba a dos problemas:
La desvirtuación del modelo de estado zaidí, que dio lugar a un “imamato corrupto”. Esto se evidenciaba, por ejemplo, en la introducción de una monarquía y un principio dinástico, que contravenían la naturaleza del liderazgo tradicional de los imames zaidíes. La presión de la realidad internacional. Yahya había mantenido una política de aislamiento, pero la realidad era que era imposible mantener Yemen al margen de lo que sucedía en el mundo árabe y en el resto del mundo.
El nombramiento de su hijo Ahmed como príncipe heredero en 1927 tampoco fue bien recibido por la clase de los sada, que perdían con ello su papel tradicional decisivo en la elección del imán. Con el tiempo, aquellos que apoyaban al Imán Yahya, incluidos miembros de familias zaidíes y de destacados ulemas, comenzaron a volverse en su contra.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Yemen abandonó parcialmente su política de aislamiento para formar parte de la recién nacida Liga Árabe (22 de marzo de 1945). En 1947, Yemen se convirtió en miembro de la Organización de Naciones Unidas. Magnicidio y golpe de estado miniaturadeimagen|1946 - Ahmad Muhammad Numan (1909–1996) Distintos grupos de oposición se fueron creando desde mediados de la década de 1930. Entre la oposición, destacaron el poeta Muhamad al-Zubayiri y Ahmad Numan, un propietario suní de las montañas del sur que fundó su propia escuela privada, la primera escuela secular de Yemen. Ambos hombres habían estudiado en El Cairo, donde tuvieron contacto con los Hermanos Musulmanes. Tras fracasar en sus intentos de generar cambios en el Reino Mutawakkilita, decidieron partir hacia Adén. Fue allí donde continuaron con su activismo político, a pesar de los esfuerzos de las autoridades inglesas de evitarlo; Adén dependía del suministro de carne fresca del Reino Mutawakkilita.
Destaca también Abdulá al-Wazir por su activismo y por cuestionar la legitimidad del poder político del imán Yahya. En marzo de 1939, Muhamad al-Zubayri y Al-Wazir viajaron a El Cairo, donde tuvieron contacto con los Hermanos Musulmanes y con Fudayl al-Wartilani, un activista argelino antifrancés en el Magreb. Este último les aconsejó sobre cómo organizar la posibilidad de un golpe en Yemen e incluso redactó un borrador de Constitución, el Sagrado Pacto Nacional. Juntos, se coordinaron con los Yemeníes Libres del protectorado de Adén y crearon en 1946 la Gran Asociación Yemení.
En enero de 1948, un agente de la Gran Asociación Yemení intenta asesinar a Yahya, sin éxito. Creen erróneamente que el imán ha muerto y anuncian que Al-Wazir había sido elegido como sucesor. A continuación, llevan a cabo un segundo atentado que, finalmente, acaba con la vida del imán Yahya.
El Imán Ahmad miniaturadeimagen|Ahmad ibn YahyaLa situación del reino empeoró gravemente durante el mandato del Imán Ahmad. Además de haber asesinado a cuatro de sus nueve hermanos, su reinado se caracterizó por las asiduas ejecuciones públicas. Esta situación estaba a tono con el resto del mundo árabe, donde abundaban los golpes de Estado y los atentados en la época.