La tanatopraxia (del griego θάνατος ‘muerte’ y πράξις ‘acción’) es el conjunto de prácticas que se realizan sobre un cadáver desarrollando y aplicando métodos tanto para su higienización, conservación, embalsamamiento, restauración, reconstrucción y cuidado estético del cadáver, como para el soporte de su presentación.

El proceso se realiza de acuerdo con las normas higiénico-sanitarias realizando las extracciones que formalmente se le soliciten, respetando los diferentes ritos religiosos y manejando las técnicas y habilidades en relación. La persona tanatopractora es aquella calificada para desarrollar las técnicas utilizadas en la tanatopraxia.

Historia miniaturadeimagen|Túmulo neolítico de Mousseaux en Francia El ritual funerario ha sido y es uno de los exponentes del nivel cultural y grado de desarrollo social, de las ideas filosóficas e inquietudes metafísicas de una comunidad. En una ojeada por diversos focos de culturas, podemos apreciar las relaciones entre grado de cultura y los ritos póstumos. Puede diferenciarse dos organizaciones socioculturales elementales:

La de los pueblos nómadas en continuo cambio de residencia, estructura social rudimentaria, pobres de ideario, y la de los pueblos sedentarios, cuyo sedentarismo precisamente crea el necesario reposo para desarrollar una cultura y una filosofía de mayor nivel, con desarrollo también más elevado. En los nómadas, el tratamiento dado al cadáver solía ser el abandono, jalonando rutas migratorias, o en el caso de jefes importantes, la sepultura y algún tímido intento de conservación como el embadurnamiento exterior con aceites o esencias, más bien como rito que como idea de conservación. En cambio, en las sociedades sedentarias, los ritos son más complicados, se erigen túmulos y tumbas, se hacen conservaciones en muchos casos cumpliendo sus creencias religiosas.

Resumen dividido en eras o períodos: Un período prehistórico general. Un período de pueblos primitivos en el albor de la Historia. Un período de las antiguas culturas y las civilizaciones clásicas. Un período oscuro, medieval. Un último período, desde el Renacimiento, decisivo a raíz del descubrimiento de la circulación y de los progresos técnicos actuales, obteniéndose unos resultados en la conservación, sumamente perfeccionados.

Prehistoria En la prehistoria llama la atención, que en lugares de diversos orígenes y muy alejados entre sí, existe el propósito de conservar los cadáveres en las más variadas culturas.

La idea de la continuidad de la vida eterna en otra vida más allá es la que ha impulsado el progreso de las técnicas de conservación. Las ideas religiosas establecían que el cuerpo era necesario para el alma, (o el espíritu del muerto), pudiera gozar de la otra vida, naciendo con ello la necesidad de que el cuerpo fuese conservado.

En la Prehistoria propiamente dicha, al menos no se han encontrado en las momias restos de sustancias conservantes, (aunque algunas momias llevaban envolturas y vendas de lino), sino que más bien se trataba de procesos de momificación natural, por agentes físicos atmosféricos, naturaleza de los terrenos (porosos y secos, con sustancias salinas, o aires muy secos y cálidos, o bien temperatura ambiente muy fría, etc., como en unas momias encontradas en Dinamarca, que datan de unos 8000 años A.C.

Los restos momificados del Neolítico que se han encontrado embadurnados con una pasta encarnada, se piensa que más que conservación, se trataba de intentos de purificación ritual del cadáver. De estas épocas, existen hallazgos de inhumaciones con sus armas y utensilios (para servirse en la otra vida), en posición de cúbito lateral, otras en posición fetal o sentados, otros en círculo; y otros incluso dentro de vasijas de cerámica, o en cajas de piedra.

En poblados palafíticos, se han encontrado momias envueltas en tramas de tejido o envueltas en papiro empapadas en sustancias resinosas, habiéndose favorecido el proceso de momificación por el ambiente húmedo, por la transformación grasa o adipocira, propia de los terrenos pantanosos.

Las ideas animistas, aparecidas en estos pueblos posteriormente, adjudican a todo lo que les rodea, sea persona, vegetal o animal, un espíritu que puede ser bueno o malo y a los cuales hay que tener contentos y no ejerzan influencia maligna, siendo esta una idea básica que impulsa al hombre a efectuar la conservación, que realiza con los burdos procedimientos de que dispone, para contentar al “tótem”, y así realizaban:

Colocación en plataformas y desecación (pieles rojas y parsis). Momificación por ahumado con resinas, previa desecación por calor, como los primitivos de Nueva Guinea. Embadurnamiento con aceites y ceras, como los precolombinos. Colocación en cuevas secas y frías (incas). Extracción de vísceras y relleno con paja, piedra pómez molida o resinas, como los guanches.

Sociedades primitivas En las sociedades más primitivas, se efectuaba: El abandono fuera del poblado (algunas tribus africanas). La inmersión, incluso con su barco (Oceanía y antiguos nórdicos) La cremación, reservada a los señores de la tribu: Arios de Asia. El descarnamiento, para hacer amuletos (África y Oceanía). El canibalismo, para aprovechar las virtudes del difunto.

Antiguas culturas históricas En las antiguas culturas históricas, la religión ejercía una gran influencia, lo que explica la extensión y perfección que llegaron a alcanzar los embalsamamientos.

Sumerios Los sumerios, en Asia occidental, 5000 años a. C. que gozaban de una civilización muy importante para aquella época, nos han dejado en Ur, en la antigua Caldea, las tumbas reales, con enormes tesoros, principalmente la de la reina Shundart. Igualmente, se han encontrado tumbas reales en el territorio de Asia menor, ocupado por los tertesios, que datan de 3500 años a. C. Usaban una escritura jeroglífica de 560 signos. Estas momias estaban embalsamadas con aceites, perfumes, esencias vegetales, mirra, azafrán, etc., previa evisceración, envolviendo después el cuerpo con gasas. Indudablemente, esto influyó en los rituales faraónicos posteriormente.

Colonias norteafricanas Las colonias norteafricanas, como Cartago, empleaban técnicas de embalsamamiento y sarcófagos, similares a los de los egipcios, poniendo el nombre del difunto a la cabecera del mismo, para que el alma no tuviese dificultad en encontrar su cuerpo.

Judíos Entre los antiguos judíos, no se efectuaban embalsamamientos. Únicamente lavaban los cadáveres y los aromatizaban y envolvían en una mortaja fajándoles brazos y piernas, previa unción con mirra y áloes, así como hierbas diversas, pero más como ritual que como idea de conservación.

Persas Los persas utilizaban la cera, recubriendo totalmente el cadáver.

Etíopes Los etíopes lo hacían con goma transparente.

Griegos prehelénicos Los griegos prehelénicos no usaban la conservación, sino la cremación, aunque en el caso de Alejandro Magno, su cuerpo fue conservado en miel, así como el de Argesialo. Y a veces, copiando a los persas, envolvían el cuerpo con cera. Si conservaban el cadáver era por disponer de más tiempo para rendir honras fúnebres, o para trasladarlo.

Romanos Los antiguos romanos tenían muchos puntos de contacto con los griegos. Los Patricios lavaban el cadáver, lo perfumaban, lo vestían con sus galas y eran expuestos en el camino, para que los amigos pudieran verlos y despedirse de ellos. En la época de la República se ordenó la cremación y las cenizas se colocaban en columbarios.

Era tal el galimatías religioso en Roma, según las castas sociales, e incluso dentro de una misma familia, que cada uno tenía sus dioses y cada uno rendía honras fúnebres de distinta manera.

Pueblos euroasiáticos En los pueblos euroasiáticos, los ocupantes de las llanuras de Asia Central, embalsamaban a sus reyes, como los escitas, rellenando sus cavidades con plantas aromáticas, azafrán, incienso y enebro, cosiéndolo y recubriéndolo con cera. A los lacayos, que enterraban con el rey, los rellenaban de paja, así como a los caballos, como se han encontrado en los Kurganes (enterramientos esteparios).

En Altái, en tumbas que datan de muchos siglos antes de Cristo, se ha podido constatar una conservación con embalsamamiento trepanando y vaciando el cráneo y relleno de sustancias aromáticas vegetales, reponiendo el hueso, cosiendo la piel con pelo de caballo o camello. Evisceraban las cavidades por cortes longitudinales y descarnaban todo lo posible, porque pensaban que para la resurrección sólo eran precisos los huesos y la piel, cosiendo luego por planos.

En las civilizaciones clásicas, culturas mediterráneas, culturas asiáticas y la América precolombina, el nivel sociocultural era muy superior. Sobre todo en Egipto, y dentro del país, las ciudades costeras, el nivel cultural fue extraordinario, en costumbres, modas, artículos de uso, intercambios comerciales, hábitos religiosos, etc. Existía el censo de población, e incluso la declaración de la renta, el contrato y su registro, etc.

Egipto Egipto carecía de arbolado, la madera era materia preciosa, que en un principio requería guerras para conseguirla (hasta que el desarrollo del comercio en el delta la hizo menos costosa). Por eso, los egipcios fueron los mejores constructores en piedra, los mejores canteros que jamás hayan existido. Las grandes construcciones rectas o escalonadas, templos y edificios públicos, palacios, etc., eran solemnes y monumentales.

La religión daba sentido a todos los actos de la vida egipcia, infundía a las gentes la noción del deber, engendraba manifestaciones artísticas y justificaba la potencia real. Así concebida, la vida de los egipcios alcanzó un alto nivel intelectual.

Todo el ritual religioso-funerario se inspiraba en el mito de Osiris, dios del agua (más preciada que el oro), de las inundaciones, de la Vegetación y de la vida (terrenal y la del más allá), de la resurrección, porque Osiris fue asesinado por su hermano Seeth, siendo resucitado por el amor de su esposa Isis y vengado por su hijo Horus, y acompañó después al gran Dios creador Ra, participando también de su poder creador.

Y así, todos los egipcios querían seguir el mismo camino y resucitar también como Osiris. El medio para conseguirlo es que el principio vital que ellos admitían (Ka), pudiera unirse al cuerpo (conservado para ello) volviendo a construirse una personalidad consciente, un alma: el BAA (KA + cuerpo = Baa). Y como así continuaba la vida en el más allá, se hacían las ofrendas al difunto, de todas las clases, incluso de sus animales domésticos.

Una de las causas de la caída del Antiguo Imperio fue que el pueblo exigió el embalsamamiento para poder gozar en la otra vida, cosa que hasta entonces estaba reservada a reyes y magnates, sacerdotes, etc., lo que produjo verdaderas revoluciones y luchas internas. Al fin lo consiguieron, pero como el embalsamamiento era caro, los pobres siguieron como antes.

miniaturadeimagen|Momia de Ramsés II

Se trataba de una conservación permanente, en la que desarrollaban gran arte y habilidad, habiéndose descubierto momias, como la de Ramses II, Seti o Sesostris, que mantenían la misma forma y volumen, e incluso las cejas y únicamente cierta desecación de las facciones. Había verdaderos especialistas, de varias categorías, maestros y oficiales con sus peones, tanto para la conservación general, sino también especializados en la de ciertas partes: vísceras, cabeza, tórax, etc.

El embalsamamiento era de diversas categorías; había de pagarse por adelantado, e incluso había pólizas de seguro para momificar, que en vida se iban pagando poco a poco. Las operaciones se efectuaban en la Casa de los Muertos. En el embalsamamiento más caro, de primera clase, se repetían las oraciones durante los trabajos, las mismas que Horus, Anubis, Tot y otros dioses habían pronunciado durante el embalsamamiento de Osiris, lo cual daba mucha garantía para encontrar la felicidad.