La Alianza Libertadora Nacionalista fue un grupo argentino nacionalista de extrema derecha, notable por sus acciones violentas.Caviglia, Mariana (2006) Dictadura, vida cotidiana y clases medias: una sociedad fracturada. Fue fundada como Alianza de la Juventud Nacionalista en septiembre de 1937 por Juan Queraltó y el ingeniero Carlos Burundarena, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA).Muy ligado a la la Iglesia Católica Argentina (ver Amuchástegui, Martha Dictaduras y utopías en la historia reciente de la educación argentina (1955-1983), y que participó en la autodenominada Revolución Libertadora que derrocó a Juan Domingo Perón (ver Falleció el Ing. Carlos Burundarena. Necrológica en el periódico La Nación, 24 de junio de 1998).Spinelli, María Estela (2005) Los vencedores vencidos: el antiperonismo y la "revolución libertadora". Los dos fundadores militaban en la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES), fundada por el mismo Queraltó luego del golpe militar de 1930 para apoyar al gobierno de José Félix Uriburu. La Alianza de la Juventud Nacionalista estaba destinada a contener la militancia de los jóvenes de la UNES después de terminados sus estudios secundarios. La UNES continuó existiendo como organización secundaria de la Alianza hasta 1955.
En mayo de 1943, luego del golpe de Estado, la AJN cambió su nombre por el de Alianza Libertadora Nacionalista. Desde octubre de 1943 hasta 1955 publicaron el periódico "Alianza". Si bien los orígenes de la mayoría de sus miembros se vinculan al nacionalismo católico, el grupo se identificó con el peronismo.
En su accionar político la Alianza Libertadora Nacionalista mantenía en sus inicios el saludo fascista, sus militantes utilizaban uniformes de camisa gris con un correaje de cuero y su símbolo era un cóndor negro en un cielo azul tras un fondo rojo, sosteniendo un martillo y una pluma en sus garras, que simbolizaba la unión de los intelectuales y los trabajadores. A nivel ideológico eran corporativistas, antiliberales, antisemitas y antiimperialistas. Criticaban al sistema político corrupto de la democracia y a la oligarquía conservadora que había gobernado el país en los años de 1930. También rechazaba por igual el comunismo y el capitalismo promoviendo la instauración de un Estado corporativo autoritario. Fue una de las primeras organizaciones nacionalistas que apoyó al peronismo aunque participó de las elecciones de 1946 con su propia lista. Mantuvo una relativa autonomía frente al peronismo hasta que en los años 50 cuando Guillermo Patricio Kelly desplaza a Queraltó, la organización queda completamente subordinada al gobierno de Perón.
El 21 de septiembre de 1955, producido el golpe de Estado autodenominado Revolución Libertadora, tanques del Ejército cañonearon y demolieron la sede de Alianza Libertadora Nacionalista, en el centro de Buenos Aires, matando a algunos de sus integrantes.Larraquy, Marcelo, Marcados a Fuego, De Perón a Montoneros 1945-1973, Aguilar ISBN 978-987-04-1489-6 Pags. 56/57 Luego del golpe de 1955 varios militantes de la Alianza Libertadora Nacionalista formaron parte de manera inorgánica de la Resistencia Peronista.
La Alianza Libertadora Nacionalista vuelve a reaparecer en los años 1973 con el regreso de Juan Queraltó a la dirección.
Historia El germen de la alianza se encuentra en la Legión Cívica Argentina, grupo político y paramilitar formado por el presidente argentino, general José Félix Uriburu, oficialmente como reserva de las fuerzas armadas argentinas.Robert A. Potasa. El Ejército y la Política en Argentina: 1928-1945; Yrigoyen a Perón. Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press, 1969. p. 67. Fue reconocida como entidad política el 20 de mayo de 1931, siendo la única autorizada a funcionar durante el gobierno de facto y recibió personalidad jurídica el 11 de enero de 1932.Alberto Ciria. Partidos y poder en la Argentina moderna (1930-1946). Traducción en inglés. Albany, Nueva York, EE. UU.: Universidad Estatal de Nueva York, 1974. p. 130. Los miembros del movimiento fueron autorizados a recibir entrenamiento militar. Uriburu los bautizó como los “Camisas negras argentinos”, siguiendo la base de las milicias de combate voluntarias de Benito Mussolini. La Legión se declaró integrada por "hombres patriotas" que encarnaran "el espíritu de la revolución de septiembre y que estuvieran moral y materialmente dispuestos a cooperar en la reconstrucción institucional del país".Alberto Ciria. Partidos y poder en la Argentina moderna (1930-1946). English translation. Albany, New York, USA: State University of New York, 1974. p. 154. La Legión fue la organización nacionalista más grande de Argentina a principios de la década de 1930. Se sabe que el movimiento cometió actos de violencia contra sus opositores políticos y torturó a los capturados.Paul H. Lewis. Guerrillas and generals: the "Dirty War" in Argentina. Westport, Connecticut, USA: Praeger Publishers, 2002. p. 5.
A diferencia de otras organizaciones nacionalistas argentinas de la época, la Legión tenía una sección de mujeres, mientras que otros grupos nacionalistas excluyeron a las mujeres de sus organizaciones.Sandra McGee Deutsch. Las Derechas: The Extreme Right in Argentina, Brazil, and Chile, 1890-1939. Stanford University Press, 1999. p. 236. La sección de mujeres de la Legión llamada Agrupación Femenina de la LCA promovía a las mujeres en el amor a las fuerzas armadas y el respeto por el orden, la autoridad y la jerarquía en el hogar y la escuela. Estas mujeres también tenían encomendada la misión de brindar ayuda a los pobres para ayudar a establecer la paz social.
Juan Queraltó creó en ese marco la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES), como organización estudiantil de la Legión. La Legión Cívica, si bien existió hasta 1940, perdió importancia inmediatamente a la muerte de Uriburu. El gobierno de Justo que le reemplazó no veía bien al nacionalismo ortodoxo y a su hermandad con el fascismo. Privada del apoyo estatal, la Legión inició un lento declive del que sólo quedaría exceptuada la UNES, organización que continuó captando jóvenes y desarrollando una militancia entusiasta hasta generar la necesidad de una nueva organización que permita la continuidad después de los estudios secundario. Fue ese el nacimiento de la Alianza de la Juventud Nacionalista. La UNES continuó existiendo como organización secundaria de la Alianza hasta 1955.
Bajo el primer peronismo En las elecciones de 1946, que verán el triunfo del candidato Juan Domingo Perón a la presidencia del Estado argentino, la Alianza Libertadora Nacionalista aunque siendo el más importante de los movimientos nacionalistas, sólo obtuvo unos treinta mil votos en las escasas circunscripciones electorales. donde presentó candidatos. De hecho, a pesar de que la ALN reconoció a Perón como su líder simbólico y apoyó su campaña presidencial, persistió en presentarse a las elecciones con sus propios candidatos. Algunos de ellos eran candidatos para el Senado: un alto oficial retirado de la marina, un exministro de Ortiz, León Scasso, y el médico nacionalista y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Plata, Frank Soler; para la Cámara de Diputados, entre otros, Juan Queraltó, el cura y escritor Leonardo Castellani, Bonifacio Lastra, Alberto Bernaudo, Arturo Palenque Carreras (marido de la escritora Silvina Bullrich), Carlos Ibarguren y José María Rosa. Entre los militantes se contaban Guillermo Patricio Kelly (quien llegó a presidirla),Murió Guillermo Patricio Kelly . Necrológica en el periódico argentino Clarín del 1 de julio de 2005. acompañado por su mano derecha Héctor Luis del Río, Jorge Ricardo Masetti, Rogelio García Lupo y, fugazmente, a Rodolfo Walsh, de quienes consiguió el dinero para publicar Operación Masacre.Fernández, Joaquín (2005) Rodolfo Walsh: entre el combate y el verbo.Hernández, Pablo José (1999) Compañeros: perfiles de la militancia peronista. Los resultados no fueron alentadores, pues en las cuatro circunscripciones en las que habían competido obtuvieron el 4% de los votos, y menos del 1% en la provincia de Buenos Aires, y ningún candidato fue electo. Sumado a esta debacle electoral, muchos activistas se alejaron de la Alianza, debido a su indecisión sobre su relación con el nuevo gobierno. Queraltó, esforzándose por mantener a flote el movimiento sin renunciar a su autonomía, ocupó una posición muy inconveniente, acusado, por un lado, de complacencia por quienes se oponían a Perón con criterios nacionalistas, y criticado, por otro, por quienes apoyaban al General Perón y quería un alineamiento incondicional de la ALN con la línea peronista. Ciertas fracciones, convencidas por Perón, llegarán a adherirse de lleno al peronismo, sin por ello renunciar a su lealtad a la Alianza; en la provincia de Buenos Aires incluso se vio a facciones aliancistas participar, aunque a través de su propia corriente, en las elecciones internas del Partido Justicialista –este fue el caso de Jorge Álvarez Ceballos y Víctor Asprella-.
Casi inmediatamente después de asumida la presidencia por Perón, surgirá el primer conflicto entre este y la ALN con motivo de la aprobación del Acta de Chapultepec. En esa ocasión, Perón declaró:“La Argentina es una parte del continente americano e, inevitablemente, se agrupará junto a Estados Unidos y las demás naciones americanas en todo conflicto futuro”.Esto motivó que los aliancistas, bajo la consigna "Patria Sí, Colonia No" invadieran las calles de Buenos Aires y provocaran disturbios durante varios días, intentado la quema de distintos cines. También trataron de descarrillar tranvías, apedrearon el Congreso cuando los senadores aprobaron el Acta por unanimidad y hasta intentaron estrellar allí un avión robado del aeroclub de La Matanza. Como consecuencia de ello, se desencadena a cambio una violenta represión con más de 200 detenciones. Este es sin duda el último acto de autonomía de la ALN; a partir de entonces, la actitud de subordinación de los aliancistas al gobierno seguirá reforzándose, pero al precio de convertirse en un simple grupo de choque, una especie de milicia dirigida contra el comunismo y la oposición en general, pero con poca capacidad para influir en el debate público. El gobierno peronista les proporcionaría recursos para esas acciones, además de asegurarles la colaboración policial, liberando zonas para sus atentados. En poco tiempo, la Alianza acabó renunciando a todas sus actividades de formación ideológica, las de propaganda y difusión, y casi todas las no relacionadas con la lucha callejera. Así miembros de la ALN atacaron la sede de varios diarios liberales y de izquierda, incluido La Hora el órgano del Partido Comunista, así como un bar en el centro de Buenos Aires, alegando que era frecuentado por refugiados republicanos españoles.
José Luis de Imaz, militante aliancista de la primera hora, llegó a escribir que "Todo lo mejor y más puro y más noble que había en la Alianza -y eran muchos- se desafilió entre marzo y abril de 1946; así la entidad (...) terminaría poco después por convertirse en un hato de matones, delincuentitos reales o potenciales, y de presuntos grupos parapoliciales, hasta el estruendoso final wagneriano de 1955".
La fracción de la UNES, la rama estudiantil de la Alianza, se fue marchitando cada vez más con los años. Sus actividades fueron proscritas desde las escuelas secundarias, admitiendo el peronismo en adelante solo la existencia de la Unión de Estudiantes Secundarios, pensada, apoyada y controlada por el gobierno. Por el tiempo de la Revolución Libertadora y la quema de iglesias, la UNES, entonces dirigida por Luis Demharter, terminó separándose de la Alianza para formar un grupo nacionalista católico separado, que se dio a sí mismo el nombre de la revista que editaba la organización: Tacuara.