El Jockey Club es un club de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, fundado el 15 de abril de 1882 por Carlos Pellegrini y un grupo de "caballeros representativos de la actividad política y económica del país".En 2016, contaba con 7600 socios,miembros de la élite que conforman la aristocracia argentina.

Arquitectura

Usos y funciones La casa, en su estado actual, es el resultado de la integración de dos mansiones de estilo ecléctico, que estuvo en boga en la ciudad a partir de los últimos años del . El interior de la residencia adecuando los espacios al desnivel producido por la pronunciada pendiente de la calle Cerrito

Ingreso principal

Al dirigirse hacia la izquierda se encuentran el guardarropa y los ascensores que facilitan el acceso a los pisos superiores. A través de amplias puertas se llega a un gran hall de recepción, que se comunica con el comedor y con diversos salones, entre ellos los denominados Belgrano y Dorado.

Primer piso

En este nivel está ubicada la Intendencia y un anexo de las salas de juego con acceso exclusivo para socios.

Segundo piso

En el ala que da hacia los jardines se encuentran la Presidencia y los despachos de las autoridades del Club. Muy cerca de estas dependencias encontramos el Salón Congrève, acogedor ámbito que, con su adyacente patio cubierto, de estilo romano, también puede ser utilizado por los socios para ofrecer comidas o recepciones privadas. En el sector del piso que se abre sobre la Avenida Alvear está ubicada la Biblioteca, a la que también se puede llegar por la monumental escalera que parte de la recepción de la planta baja. El ámbito también se prestigia con la exposición de una copia manuscrita de nuestro Himno Nacional, en versión completa, realizada de puño y letra por el propio don Vicente López y Planes.

Tercer piso

Se ubica en este piso la Sala de Ajedrez, que cuenta con una biblioteca especializada y un equipo de computación para el análisis y aprendizaje de esta disciplina. Durante el año se realizan en esta sala torneos internos e interclubes, con la participación de representantes de distintas instituciones afines.

Cuarto piso

En esta planta se encuentran las salas de juego y la de billares. En ambos sectores de desarrollan torneos en distintas categorías, siendo el más importante -a nivel interno- el Torneo Anual de Truco, y en la modalidad interclubes, el Torneo de Bridge.

Quinto piso

Comprende el Gimnasio, con clases grupales dirigidas; el Squash, donde también se desarrollan torneos a lo largo del año, y la Sala de Boxeo, bajo la supervisión de un profesional de ese deporte.

Historia miniaturadeimagen|222x222px|Carlos Pellegrini, primer presidente del Jockey Club. A partir de 1880 la República Argentina acometió su definitiva organización como nación bajo la guía del lema paz y administración, que caracterizó la primera presidencia del General Julio Argentino Roca (1880-1886) representante de la Generación del Ochenta- se abrió entonces un campo propicio para las realizaciones institucionales. Mucho era lo que había por hacer en el ámbito administrativo oficial, pero también mucho lo que podía y debía hacerse en la esfera privada, tanto desde el punto de vista social como cultural.

El Jockey Club de Buenos Aires, fundado el 15 de abril de 1882, surgió precisamente de ese contexto de euforia creativa. Su impulsor más decidido y primer presidente fue Carlos Pellegrini, secundado en la empresa por un entusiasta conjunto de caballeros representativos de la actividad política y económica del país. La idea que los animaba era la de dar origen en nuestro medio a una entidad capaz de organizar y regir la actividad turfística nacional, hasta entonces fruto de emprendimientos dispersos y poco redituables, pero que al mismo tiempo fuera un centro social como viajes por Francia e Inglaterra. Ambas premisas quedaron enunciadas claramente en el artículo primero del Estatuto de la institución, que expresaba que el Jockey Club sería un centro social, pero también una asociación que propendería al mejoramiento de la raza caballar.

En junio de 2022, la Inspección General de Justicia obligó al club a aceptar mujeres entre sus socios con el fin de que se respete la diversidad sexual.

La antigua sede social de la calle Florida 200px|thumb|El edificio inaugurado en 1897. 200px|thumb|Biblioteca del edificio de la calle Florida. La vida social del Jockey Club, durante sus primeros años, se desenvolvió en distintas residencias alquiladas, todas ellas ubicadas en la zona céntrica de la ciudad de Buenos Aires, pero una nómina societaria en constante aumento pronto aconsejó la edificación de una sede propia, que estuviera en un todo de acuerdo con la creciente jerarquía que el club había alcanzado en su etapa germinal.

Un paso capital al respecto se tomó en 1888, cuando se adquirió un predio en la calle Florida entre Lavalle y Tucumán, ubicación inmejorable del Buenos Aires de fines del . Después de llamar a concurso de proyectos, las autoridades del Jockey Club resolvieron la inmediata iniciación de las obras, según planos del arquitecto austríaco Manuel Turner. Durante el proceso constructivo, que se extendió por nueve años, el programa original fue completamente modificado, firmando la obra definitiva el ingeniero argentino Emilio Agrelo.

Una soberbia fachada sobre Florida, impactante recepción y escenográfica escalera; suntuosos salones, vasta sala de armas y acogedor comedor; sus elegantes características contribuyeron para que, desde el momento mismo de su inauguración, el 30 de septiembre de 1897, el palacio del Jockey Club se transformara en el centro predilecto de la actividad social más encumbrada de la ciudad. En su moblaje y adorno tuvo mucho que ver Carlos Pellegrini, quien se ocupó personalmente del arreglo definitivo de la casa hasta en sus mínimos detalles, contando para ello con la colaboración de Miguel Cané, que desde París, donde cumplía funciones como ministro argentino, remitió los lujosos cortinados, las espesas alfombras, las panoplias, las arañas de finísimo cristal e incluso los faroles para el frente del edificio.

Con el correr del tiempo la casa sufrió diversas modificaciones. Ante todo se adquirieron varios solares vecinos, posibilitando la ampliación de las instalaciones y la construcción de un edificio anexo para las oficinas administrativas. Sucesivas reformas, llevadas a cabo en 1909 y en 1921, permitieron adaptar los salones a los cambios producidos en las modas y en el gusto, a la vez que, con asesoramiento especializado, se formó una valiosa colección artística, en la que se destacaban pinturas firmadas por Louis-Michel Van Loo, Goya, Bouguereau, Corot, Monet, Sorolla, Anglada Camarasa, Fantin-Latour, Carrière y Favretto. Junto a las de los artistas extranjeros también lucían numerosas telas de maestros argentinos como Sívori, Gramajo Gutiérrez, Bermúdez, Quinquela Martín, Gregorio López Naguil, Fader, Luis Adolfo Cordiviola y Aquiles Badi, formando el conjunto una verdadera galería de arte, que algunos socios del Jockey Club no vacilaban en considerar como "nuestro pequeño museo".

Por el lujo de sus salones, por su magnífica biblioteca permanentemente enriquecida y por el prestigio de su colección artística, el palacio del Jockey Club fue ambiente privilegiado para aristocráticas recepciones, y en él también se acostumbraba agasajar a los visitantes ilustres que arribaban a Buenos Aires. La nómina de quienes ingresaron por su pórtico de honor entre 1897 y 1953 incluye presidentes extranjeros como Campos Salles del Brasil y Pedro Montt de Chile, y miembros de la realeza europea, como la Infanta Isabel de Borbón, el príncipe Enrique de Prusia, el Duque de los Abruzos y el Príncipe de Gales (más tarde Eduardo VIII), pero también hombres representativos de la vida política y cultural internacional, como Georges Clemenceau, Theodore Roosevelt, Guillermo Marconi, Anatole France y Santos Dumont.

Por entonces, el Jockey Club disputaba su prestigio con el Club del Progreso, el otro destacado club de la élite porteña.

Los hipódromos de Palermo y San Isidro y el Campo de Deportes miniaturadeimagen|El Hipódromo de Palermo durante el esplendor de la "Belle époque". En lo que respecta al papel rector que se deseaba asumir desde el punto de vista hípico, ya en 1883 el Jockey Club tomó a su cargo la administración del Hipódromo Argentino, que existía desde mayo de 1876, implantando un nuevo reglamento de carreras que pronto tuvo validez en todo el territorio nacional. La creación del Stud Book (registro genealógico de los animales de sangre pura de carrera introducidos o nacidos en el país) completó la serie de importantes medidas iniciales que, muy pronto, comenzaron a dar promisorios frutos.

Hacia 1907 el Jockey Club encaró completas reformas en el hipódromo, que estuvieron a cargo del arquitecto Louis Fauré Dujarric. Las nuevas instalaciones fueron inauguradas en 1909, adquiriendo entonces el circo palermitano el aspecto elegante que aún hoy presenta, a excepción de ligeras modificaciones producidas con el correr del tiempo. Su renovada apariencia se lució en las carreras especiales que se dispusieron para celebrar Centenario argentino de la Revolución de Mayo en 1910, oportunidad en la cual el Jockey Club desplegó un nutrido programa de premios de relieve internacional.

Pero el gran emprendimiento hípico encarado por el Jockey Club consistió en la construcción de un nuevo y moderno Hipódromo de San Isidro en San Isidro, al norte de la capital. Con ese fin se adquirió una extensa fracción de tierras -aproximadamente 316 hectáreas-, operación que quedó formalizada el 5 de abril de 1926. Construido de acuerdo con los conceptos más modernos en la materia y dotado de soberbias pistas con un recorrido oval de 2.738 metros, el Hipódromo de San Isidro fue inaugurado el 8 de diciembre de 1935. Pistas de entrenamiento, boxes y un hospital veterinario completaron con el tiempo las instalaciones a las que rodean magníficos parques.

En esas tierras también se construyeron dos canchas de golf de 18 hoyos cada una -la colorada y la azul- diseñadas por el especialista británico Alister MacKenzie, que fueron abiertas al público en 1930. En 1940 se comenzó allí la construcción de un soberbio edificio social de estilo inglés, el Club House del Golf. Ese mismo año se inauguraron las dos primeras canchas de polo de un total de siete con las que se cuenta actualmente. Piletas de natación para mayores y niños y canchas de tenis y fútbol constituyen el área deportiva al aire libre que también se estableció en el inmejorable paisaje de San Isidro.

Luego de pasar a manos del estado en 1953, durante el peronismo, tras varios traspasos en 1978 el hipódromo quedó a cargo del Jockey Club. El resto del predio fue donado por Lotería Nacional al Jockey Club en 1977 por decreto del presidente de facto Jorge Rafael Videla. El Club dotó de importantes adelantos tecnológicos que, desde entonces, permitieron desarrollar la intensa y lucida actividad hípica con la que el Jockey Club lleva adelante el postulado inicial de su Estatuto.

Proyección social del Jockey Club