Abdeljalek Torres (عبد الخالق الطريس), o Abd El Jaleq Torres (26 de mayo de 1910 - 27 de mayo de 1970) fue un hombre de estado y líder nacionalista marroquí que desarrolló su actividad política durante el protectorado franco-español de Marruecos.
Nació el 26 de mayo de 1910 en Tetuán, en el seno de una familia de origen morisco que formaba parte de la burguesía tetuaní. Es el séptimo y último hijo de Ahmed Torres, Bajá (o Pachá) de Tetuán, y de Achoucha (Aicha) Attar, y nieto de Mohamed Torres, figura destacada por haber representado al Sultán de Marruecos en la Conferencia de Algeciras en 1906. Además de su figura política, es destacable su labor como escritor. Su obra de 1934, Intisar Al-Haq (La victoria de la justicia), se considera la primera obra teatral marroquí.
Educación: infancia y juventud Como indica Jean Wolf, Torres tenía tan solo 3 años cuando las tropas del general Felipe Alfau Mendoza invadieron el norte de Marruecos, por lo que durante su juventud se verá fuertemente influenciado por las hazañas de Abdelkrim el-Jattabi, héroe y figura modelo para Torres, del cual habla y registra cada suceso en su diario personal. alt=Retrato de Torres en Rabat|miniaturadeimagen|Cuadro-retrato del líder nacionalista situado en la sede del partido del Istiqlal en la ciudad de Rabat. En julio de 1925, ingresa en la escuela Al Ahlia, donde destaca rápidamente por su inteligencia y su inquietud. El director de la escuela le escribirá tiempo después una carta augurándole un futuro brillante en el que, dice, elevará alto a su patria. En 1927 parte a Fez para estudiar en la Universidad de Qarawiyyin, donde se quedará únicamente durante un año, puesto que considera el sistema de estudio algo arcaico, a lo que se suma su necesidad personal de hacer algo por su país de manera activa. En 1928 se desplaza al Cairo para estudiar en la Universidad Al-Azhar, la cual abandona nuevamente para inscribirse en marzo de 1929 en la Facultad de Letras de la Universidad Fouad Premier, en la que permanecerá 26 meses, beneficiándose de las enseñanzas de prestigiosos profesores como Taha Hussein y Ahmad Amîne.
Torres decide ir a París, encontrarse con el colonialismo en su propia casa, como indica él mismo. Tras una breve estancia en la Universidad Sorbona de París, desde octubre de 1931 a marzo de 1932, momento en que regresa a Tetuán.
Trayectoria política
Inicios en la política : La proclamación de la Segunda República Española Considerado un personaje carismático desde su pronta juventud, se impregnó de las ideas nacionalistas y panarabistas de dos grandes personalidades de la época: su padrino espiritual y político, Hajj Abdessalam Bennuna en Tetuán, y el Emir Shakib Arslan, exiliado en Génova.
Tanto es así que, teniendo apenas 20 años, comienza a participar en eventos políticos de cierta relevancia, como fue la organización de acogida de Chekib Arslan en Tetuán el 16 de agosto de 1930, la fundación de la Agrupación Nacionalista en Tetuán y la presidencia en El Cairo de la Asociación de Defensa de Marruecos.
El 14 de abril de 1931 se proclama la República, en Tetuán, capital del protectorado, se producen en la ciudad manifestaciones que presionarán al que era en ese momento Alto Comisario, figura que representaba la máxima autoridad política en el protectorado español en Marruecos, el General Francisco Gómez-Jornada Sousa, quien decidirá marcharse a Madrid.
Desde el movimiento nacionalista, Hajj Abdessalam Bennouna, líder nacionalista en el norte, concibe este gobierno de izquierdas como la posibilidad de obtener ciertos derechos fundamentales para el país.
En este mismo año, Torres y otros nacionalistas elaborarán la llamada Carta de Reivindicaciones, que supone el punto de origen de la batalla política que se desarrollará posteriormente en el país. Fue escrita en árabe, traducida al español, y publicada en la revista “Al Maghreb”.
Entre sus puntos fundamentales se encuentran:
1. Creación de consejos municipales que permitan a la nación dirigir sus asuntos internos.
2. Creación de un consejo superior con miembros elegidos por los marroquíes.
3. Libertad de prensa y de expresión y de constitución de asociaciones que ayuden a educar en conciencia, opinión y valores a la población.
4. Apertura de escuelas primarias en cada aldea o localidad, institutos de secundaria en los núcleos urbanos. La base de la enseñanza deberá ser en árabe, aunque se deje lugar a la lengua y cultura españolas.
5. Llamamiento de atención sobre las terribles circunstancias en que se encuentran los agricultores y la necesidad de ayudas para su labor.
En la nueva España republicana, liderada por Manuel Azaña y Díaz, el ministro de obras públicas y miembro del Comité Revolucionario, Indalecio Prieto y Tuero, llegaría a declarar públicamente que España debía retirarse de Marruecos y dejarlo a cargo de la Sociedad de Naciones.
Sorprendentemente, el anuncio de la noticia lleva a la reacción inesperada de Torres quien, desde El Cairo, envía un memorándum a todos los responsables de Marruecos oponiéndose a la retirada española del país. Dicha oposición viene justificada por el temor a que, si España abandonaba el Norte de Marruecos, este fuera ocupado por los franceses. En Tetuán, por lo tanto, la llegada de la República Española suponía por primera vez la aspiración a conseguir derechos e igualdades para los ciudadanos marroquíes que, en caso de una ocupación francesa, no estaba clara.
Regreso de Torres a Marruecos Torres regresa de El Cairo el 16 de junio de 1931, coincidiendo con el regreso desde Madrid de la delegación nacionalista. Abdeljalek Torres va poco a poco siendo reconocido por todos como el heredero político de Bennouna.
El 5 de julio reciben al nuevo Alto Comisario asignado en Tetuán desde Madrid, Luciano López Ferrer, queriendo, como indica Torres en su discurso, no sólo recibirle, sino darle a entender la necesidad de poner en práctica las reivindicaciones que demandaron en su Carta. Ante ese discurso, López Ferrer responderá el 31 de julio en declaraciones a la prensa que lo que sucedió en Madrid no fue un acuerdo del cumplimiento de las reivindicaciones por parte de España, sino un viaje destinado a felicitar a ésta por su cambio de régimen. La lucha mediática y pública continuará hasta que, el 13 de octubre de 1932, López Ferrer disuelve el Consejo municipal de Tetuán con el pretexto de que los consejeros municipales no realizaban una gestión financiera coherente.
Tras su estancia en la Sorbona, Torres regresa el 6 de marzo de 1932 a Tetuán y funda la Asociación de Estudiantes Marroquíes, que le permite a él y a sus compañeros estudiantes realizar actividades y preparar acciones nacionalistas sin ser atacados, puesto que podían atribuir sus reuniones siempre a cuestiones sociales, literarias o artísticas.
En conmemoración del Dahir Bereber, organiza el 16 de mayo de ese mismo año una manifestación que logra reunir a 5.000 personas, en razón de la cual pronuncia un discurso contr
a la política francesa de segregación en Marruecos, y envía telegramas de protesta a la Sociedad de las Naciones, al presidente Paul Doumer y a Yvon Delbos, Ministro de Asuntos Extranjeros.
En agosto, a su regreso de Argelia, donde asistía a la reunión de la Asociación de Estudiantes Norteafricanos, es arrestado en Uchda durante 48 horas debido a su coloquio en dicha reunión, que promovía ideas antifrancesas. La policía le informa de que no podrá volver a entrar en la zona sur de Marruecos.
Conformación del Partido Reformista Nacional (PRN) y el liderazgo de Torres La estrecha relación existente entre las familias de Abdeljalek Torres y Hajj Abdessalam Bennuna, figura clave de la lucha por el pueblo marroquí y el movimiento nacionalista, supone que, debido a la muerte del padre de Torres en 1920, Bennuna fuera para éste, no solo un líder espiritual y maestro, sino también una figura paterna. Fue Bennuna quien integró a Torres en la lucha nacionalista, siempre con prudencia y buen sentido.
Será, por tanto, la muerte de Bennuna en Ronda el 9 de enero de 1935, el suceso que eleva a Torres de forma provisional a la cabeza del movimiento nacionalista en el norte de Marruecos.
El 10 de agosto de 1935 Torres insiste al Alto Comisario de Tetuán en la obtención de autorización para fundar el Partido Reformista Nacional. Ante la inacción del Alto Comisario, quien además responde cerrando el periódico “Al Hayat ”, el 16 de noviembre de 1935 Torres viaja a Madrid para hablar directamente con Manuel Azaña y Díaz. Es recibido en España y en los medios de comunicación con curiosidad. Se le permite llevar a cabo una conferencia en la que Torres se centrará en la necesidad del pueblo marroquí de disponer su propio futuro y, sobre todo, de sí mismos.
Los indicios de mayores libertades e independencias, el respeto por los marroquíes y la libertad de expresión promulgada por la República, se verán truncadas por la guerra civil española.
Francisco Franco acude a Marruecos para solicitar “voluntarios” para luchar, a lo que Abdeljalek se opone tajantemente. Fiel al principio de neutralidad que había procurado llevar a cabo desde el inicio de la lucha, declara no poder admitir que se fuerce a sus compatriotas a luchar por una causa que no es ni musulmana, ni marroquí.
El proceso de formación oficial del Partido Reformista Nacional comenzó un año después de la muerte de Bennouna, en febrero de 1936, momento en el que se crea el Comité de Acción Nacional del Norte de Marruecos, liderado por Abdeljalek Torres, Thami El Wazzani y Abdesslam Benjelloun. En octubre de ese mismo año, dicho comité presentó a las autoridades coloniales unos estatutos para conformar el PRN, que fue aprobado y reconocido el 18 de diciembre de 1936. El reconocimiento del Partido Reformista Nacional por la nueva administración de Francisco Franco permitía una libertad controlada de prensa y movimiento a los nacionalistas norteños, debida, principalmente, a los intereses que manaban de su francofobia compartida. Como condición a esta aprobación, Franco pide a Torres ser Ministro de Hábices.
En relación con ello, a nivel interno, Torres tomará medidas para fortalecer el movimiento, una de las cuales será reforzar ese sentimiento antifrancés, mientras que, por otro lado, forma alianzas con su rival político Mekki Nassiri, líder del Partido de Unidad Marroquí, unificando así el bloque nacionalista.
El 31 de diciembre de 1936, el nuevo partido ya había registrado 8.888 afiliados, y una falange nacionalista, los Fityane, se había establecido el 4 de enero de 1937, la cual incluso desfiló el 21 de febrero siguiente como acompañamiento al cortejo oficial del Jalifa en la festividad del Aid el Kébir.
Torres finalmente resulta elegido presidente del PRN el 2 de junio de 1937, y el 3 de marzo de 1938, el partido presenta sus reivindicaciones a Juan Luis Beigbeder, nombrado alto comisario desde el 13 de abril de 1937.
La Segunda Guerra Mundial El ascenso en masa de la Alemania nazi y sus éxitos militares de principios de la Segunda Guerra Mundial ofrecieron una ocasión única a los nacionalistas árabes para liberar a sus países de la ocupación franco-británica. A la imagen de otros líderes nacionalistas árabes como Anouar el-Sadate en Egipto o Rachid Ali al-Gillani en Irak entre otros, Torres dirige sus intereses hacia Alemania con el apoyo del Emir Arslan y de España, amiga de Alemania. Expresará estos intereses de manera pública, junto con otro líder nacionalista tetuaní, Muhammad Tanyi, a través del periódico que el partido utilizaba como plataforma de expresión al-Hurriya.