thumb|300px|right|Los siete pueblos de las Misiones Orientales.
La conquista portuguesa de las Misiones Orientales del Uruguay (llamadas en portugués sete povos das Missões) fue el proceso por el cual las antiguas siete Misiones Orientales ubicadas al este del río Uruguay —que habían pertenecido a las misiones jesuíticas guaraníes hasta 1767, fecha en que fueron secularizadas por la corona de España e integradas al virreinato del Río de la Plata a partir de su creación en 1776— fueron ocupadas por la corona de Portugal en 1801. Se sitúan en el noroeste del estado de Río Grande del Sur en Brasil.
Antecedentes Hasta la firma del Tratado de San Ildefonso (1777) el territorio perteneciente a la Corona de España al este del río Uruguay llegaba hasta la indefinida línea del Tratado de Tordesillas, que lo separaba de las tierras ubicadas al este que pertenecían a la corona de Portugal. De acuerdo a la opinión española más recurrente esa línea pasaba por la isla Cananéia. Así, el dominio español incluía los territorios ubicados al este del río Uruguay. Pero Portugal situaba a la línea más al oeste del río Uruguay. Para España, todas las tierras al este de ese río quedaban en su jurisdicción: los actuales territorios del estado brasileño de Río Grande del Sur y de la República Oriental del Uruguay. El Tratado de Madrid (1750) había adjudicado a Portugal las Misiones Orientales y otros territorios hasta el río Ibicuy y el río Uruguay a cambio de la Colonia del Sacramento, hecho que dio lugar a la guerra Guaranítica. El tratado quedó sin efecto en 1761 por el Tratado de El Pardo y fue luego reemplazado por el Tratado de San Ildefonso (1777) y el Tratado de El Pardo (1778), que abrogó al de Tordesillas y dejó las Misiones Orientales en manos españolas, aunque a disgusto de Portugal. Los comisarios demarcadores de límites de ambas coronas solo lograron ponerse de acuerdo en el tramo entre el nudo de Santa Tecla y la Guardia de San Martín, difiriendo en la posición de los ríos Piratiní y Pepirí Guazú, por lo que la frontera quedó de facto en las líneas de ocupación efectiva.
Poblaciones de las Misiones Orientales Los 7 pueblos de las Misiones Orientales eran los siguientes: San Francisco de Borja San Luis Gonzaga San Nicolás San Miguel Arcángel San Lorenzo Mártir San Juan Bautista Santo Ángel Guardián thumb|350px|Ruinas de San Miguel.
El pueblo de San Borja dependía del departamento de Yapeyú, extendiendo este departamento su jurisdicción al este del río Uruguay hasta el río Negro por el sur. Los otros seis pueblos formaban el departamento de San Miguel, estando todos ubicados entre el río Uruguay, el Yacuy y el Piratiní.
La expulsión de los jesuitas Luego de que el rey Carlos III de España expulsó a la Compañía de Jesús de todos sus dominios entre 1767 y 1768, las Misiones Orientales formaron parte de la gobernación de los Treinta Pueblos de las Misiones Guaraníes, un gobierno militar ubicado en la frontera del luego virreinato del Río de la Plata, que tenía como finalidad frenar cualquier intento de avance de los portugueses en la zona del Río de la Plata.
El área de las Misiones Orientales incluía además el pueblo de Paysandú y dos pueblos de españoles de reciente fundación ubicados irregularmente en su territorio: San Gabriel de Batoví, fundado por el comandante y naturalista Félix de Azara el 2 de noviembre de 1800 al pie del cerro Batoví; y Belén, fundado el 14 de marzo de 1801. El fuerte de Santa Tecla protegía la frontera junto con una serie de guardias, como la de San Martín.
Guerra de las Naranjas y Tratado de Badajoz
300px|miniaturadeimagen|Mapa de las tierras ocupadas por los portugueses en el Virreinato de Buenos Aires durante la Guerra de las Naranjas (1801) hecho por Agustín Ibáñez y Bojons. El gobierno portugués de Río Grande del Sur aprovechó la nueva situación y continuó adelante con su política expansionista, fundando poblaciones a lo largo de la frontera y aportando soldados. En enero de 1800 fueron creados, con inmigrantes de las islas Azores, los pueblos de Caçapava do Sul y Canguçu.A Guerra de 1801 no Brasil
El 27 de febrero de 1801 España declaró la guerra a Portugal. Auxiliada con tropas de Francia, fuerzas españolas invadieron el territorio portugués de Alentejo el 20 de mayo, iniciando una breve campaña militar denominada guerra de las Naranjas. El 6 de junio de 1801 se firmó el Tratado de Badajoz que puso fin a la guerra:
Al ratificar los tratados previos, en relación con España, Portugal reconocía tácitamente el derecho de posesión de la Colonia del Sacramento y de las Misiones Orientales, que ya se había intentado solucionar a través de los tratados de Madrid y de San Ildefonso. El Tratado también estipulaba en su artículo IV que la violación de cualquiera de sus artículos conduciría a su anulación: (...) y si en este ú otro artículo hubiere infracción, se dará por nulo el tratado que ahora se establece entre las tres potencias, comprendida la mutua garantía (...)
Para reforzar Buenos Aires el virrey dispuso el 2 de mayo de 1801 que los destacamentos de fuerzas veteranas de Colonia del Sacramento, de la fortaleza de Santa Teresa y de Santa Tecla se dirigieran a esa ciudad, reemplazándolos por milicias.
Inicio de las hostilidades Sin saber que habían cesado ya las hostilidades en Europa, el 15 de junio llegó a Río Grande procedente de San Salvador de Bahía y de Río de Janeiro el bergantín Jupiter con la noticia de la declaración de guerra. Ese aviso había llegado al Brasil en la corbeta portuguesa Andorinha. La información fue confirmada el día 22, por otra embarcación llegada de Pernambuco. Sin haber recibido órdenes del virrey del Brasil, el 4 de julio el gobernador teniente general Sebastião Xavier da Veiga Cabral da Câmara publicó un edicto ordenando que se hiciesen todas las hostilidades que fueran posibles a los españoles. Como no había una declaración de guerra conocida y oficial entre los dos reinos fueron organizadas pequeñas tropas de milicianos, sin uniforme, pero armados por el gobierno, que realizaron los primeros ataques.
La Comandancia Militar de Río Grande del Sur estaba dividida en dos jurisdicciones separadas por el río Camacuá: al sur la Frontera del Río Grande, con sede en la villa de Río Grande en donde estaba el Cuartel General de la Comandancia Militar; y al norte la Frontera del Río Pardo, con sede en el fuerte Jesús, María, José de Río Pardo, base del Regimento dos Dragões do Rio Grande.
El comandante portugués de la Frontera de Río Grande, coronel Manuel Marques de Sousa (1°) (el 1.º de los varios del mismo nombre), ordenó al sargento mayor de caballería ligera Vasco Pinto Bandeira que atacara las guardias españolas ubicadas entre el río Piratiní y el río Yaguarón (en los actuales municipios brasileños de Piratini y Canguçu): San Sebastián, San José, Santa Rosa, Quilombo y San Antonio de la Laguna. Pinto Bandeira tomó por sorpresa la guardia de Quilombo el 14 de julio, le prendió fuego y luego liberó a la guarnición española. Las fuerzas españolas que protegían las guardias de San José, Santa Rosa y San Antonio de la Laguna, las incendiaron y se retiraron hacia el fuerte de Cerro Largo.Integração 2002. Volumen 3 de Coleção CONESUL. pp. 52. Autores: Hilda Agnes Hübner Flores, Arnoldo Walter Doberstein. Editor: EDIPUCRS, 2003. ISBN 85-7430-353-4, 9788574303536 Los portugueses avanzaron su campamento de São Joao do Herval hasta las márgenes del Yaguarón, estableciendo el de Nossa Senhora da Conceição.
En la Frontera del Río Pardo los dragones al mando de su comandante coronel Patrício José Correia da Câmara, primer vizconde de Pelotas, conquistaron y destruyeron Batoví el 27 de junio de 1801, retirándose los españoles hacia el fuerte de Cerro Largo (actual ciudad de Melo) y los de la guardia de San Sebastián en el Paso del Rosario del río Santa María (actual Rosário do Sul) hacia el pueblo misionero de San Borja. Los pobladores de Batoví fueron trasladados a 6 kilómetros al este en territorio considerado parte del Brasil. La guardia de San Rafael en el Tacuarembó, fue también evacuada hacia Melo. Pese a las hostilidades, el gobernador de Río Grande declaró la guerra recién el 17 de agosto.
A mediados de julio Correia da Câmara otorgó patentes de corso para asaltar los establecimientos españoles y arrear su ganado, a Manoel dos Santos Pedroso (el fazendeiro Maneco Pedroso) y a José Borges do Canto. Éste era un desertor portugués que se presentó ante el comandante de Río Pardo y fue perdonado. Se ofreció a liderar una partida de peones para tomar los pueblos misioneros, lo cual le fue concedido. En el camino se le sumaron grupos indígenas con quienes tenían relaciones previas debido al contrabando y que los recibieron como libertadores.Proyección americana de la Guerra de las Naranjas y Tratado de Badajoz. Por Alfonso Limpo Píriz
Conquista de Santa Tecla El fuerte de Santa Tecla se hallaba cerca de las nacientes del río Negro en el límite de la jurisdicción de la gobernación de las Misiones Guaraníes y la jurisdicción directa de las autoridades de Buenos Aires, cerca de las fronteras avanzadas portuguesas. El 21 de julio de 1801, 300 soldados del Regimento de Cavalaria de Dragões do Rio Grande do Sul al mando del coronel Correia da Câmara, avanzaron hacia el fuerte de Santa Tecla desde la frontera de Río Pardo. Al conocer que serían atacados, la guarnición del fuerte lo abandonó, siendo arrasado por los portugueses (por segunda y definitiva vez), que lograron capturar 6 carretas con pertrechos. El 26 de julio una partida portuguesa se apoderó de 400 caballos y 200 bueyes.
Conquista de la guardia de San Martín La guardia de San Martín protegida por 4 dragones fue tomada a mediados de julio de 1801, cuando una partida de 20 peones de la cercana estancia de Manoel dos Santos Pedroso, comandados por éste, la asaltaron. Los peones de Pedroso fueron armados en la cercana Guarda de São Pedro de Passo dos Ferreiros (Santa María) que defendía el campamento de la expedición demarcadora de Santa Maria da Boca do Monte, al mando del capitán del Regimento dos Dragões do Rio Pardo, Francisco Barreto Pereira Pinto.
Parte de la guarnición de 150 milicianos guaraníes que custodiaba la zona se plegó a los invasores y el resto huyó, esto se explica por el desencanto que sufrieron los indígenas durante la guerra Guaranítica en la cual los ejércitos españoles colaboraron decisivamente con los portugueses. Cuando el comandante de la guardia, el sargento de dragones Manuel Pérez, era conducido a Río Pardo fue liberado con sus hombres por un comandante portugués que interceptó a los captores. Luego las fuerzas regulares de Francisco Barreto Pereira Pinto aseguraron la posesión portuguesa de la guardia. Cuando Borges do Canto llegó a San Martín encontró la guardia ocupada por portugueses, por lo que desde ella se lanzó sobre los pueblos misioneros.
Conquista de los pueblos del departamento San Miguel