Renales es una localidad española del municipio de Torremocha del Campo, perteneciente a la provincia de Guadalajara, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.Página web del Instituto Nacional de Estadística español con los datos de referencia. Consultado el 29 de agosto de 2020.

Geografía Renales está a 1081 m sobre el nivel del mar, en latitud 40°54′46″ N y longitud 2°31′35″ O. Su término abarcaba 24,5 km², y su principal vía de acceso es la carretera comarcal GU-928.

Tiene un clima continental del tipo serrano, con abundantes precipitaciones y nevadas entre los meses de octubre y marzo, y temperaturas que en invierno pueden alcanzar en invierno hasta los -15 °C, mientras que en verano es raro que al mediodía se superen los 30 °C.

Desde el punto de vista geológico, su término municipal está dividido en dos áreas. La primera correspondiente a las zonas de cultivo intensivo situadas al oeste y norte del pueblo, se corresponde con el Lías o Jurásico Inferior. Se desarrolló en el ambiente marino del mar de Tetis (origen del Mediterráneo actual), y conserva abundantes fósiles marinos. La segunda corresponde al Mioceno terrestre, formada por los depósitos previos a las glaciaciones y por las cuatro grandes glaciaciones que formaron las terrazas del río Tajuña y el cañón por el que este discurre en la actualidad.

Su fauna y flora son las propias de la serranía de Guadalajara, abundando como especies silvestres el ciervo, el corzo, los jabalíes, tejones y gatos monteses; entre la flora destacan los montes de roble, con enebros, sabinas y espinos, saúcos y fresnos, así como las especies de plantas silvestres ajedrea, ruda, salvia, tomillo y espliego, entre otras. Ocasionalmente aparecen los buitres negros que habitan la cercana reserva natural del río Dulce, en busca de alimento.

Historia El poblamiento en su entorno ha sido continuado desde tiempos prehistóricos hasta la actualidad. En el propio casco urbano han aparecido restos neolíticos y visigodos, así como un castro celtíbero en sus cercanías.

Prehistoria y protohistoria Neolítico y Segunda Edad del Hierro

Los restos neolíticos aparecidos bajo los cimientos de las casas en el casco urbano hacen pensar en un primer poblamiento de aldea neolítica, favorecido por la abundancia de agua, propicios para la ganadería, y las características de los terrenos de aluvión que rodean Renales, óptimos para la agricultura. Cabe pensar que este poblamiento terminara desapareciendo cuando las sociedades surgidas de la Edad de los Metales adquirieran culturas belicistas, ya que la localización geográfica no facilita el refugio ni la defensa. En este sentido, son significativos los restos celtíberos que permitieron identificar un castro sobre el Tajuña, abandonado durante la romanización de la península.

Siglos a  d. C. Antecedentes hispanorromanos y fundación visigoda

Las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo por Enrique de Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo, permiten seguir el establecimiento de los sucesivos pueblos cuyos restos se hallan ubicados en el área geográfica del municipio de Renales. La datación de los hallazgos visigodos en Renales, hoy en el Museo Arqueológico Nacional y en colecciones privadas de los vecinos, nos remiten a la factura artística del primer período, de acuerdo con el esquema de datación de Menéndez y Pidal.

De acuerdo con el autor, los restos más antiguos datan de los años comprendidos entre el 466 y el 485, período durante el cual el rey visigodo Eurico se establece en la península ibérica, obligando a los terratenientes hispanorromanos a adoptar el tratado de hospitalitas. En virtud de éste, los propietarios de tierras agrupadas en torno a una villa romana debían dividir la totalidad de su extensión en tres áreas, cediendo dos a un nuevo señor visigodo, y conservando la villa junto a un tercio de las tierras. Podemos afirmar que la villa hispanorromana hallada por el marqués de Cerralbo en el vecino pueblo de La Fuensaviñán fue el lugar de residencia del terrateniente hispanorromano, y que Renales se estableció en su emplazamiento actual dominando los dos tercios cedidos. Es decir, la villa de La Fuensaviñán se extendió por los actuales términos municipales de Torremocha, La Torresaviñán, La Fuensaviñán, y parte de Laranueva, mientras que la nueva villa goda abarcaba Laranueva, Renales, y Abánades. Cabe pensar que las fronteras vinieran determinadas por las vías romanas, a saber, la emérita augusta (NII) —que discurría al oeste de su actual trazado, cercana a Pelegrina—; la vía que une Cifuentes con Saelices de la Sal; y finalmente los restos de una vía trazada entre Saelices y Villaverde del Ducado, destinada a llevar la sal hasta la Emérita Augusta (NII).

La Baja Edad Media Común de Villa y Tierra de Medinaceli

Cabe suponer que Renales, como villa visigótica, permaneció hasta el año 711, momento de la conquista árabe, sin que dispongamos de datos arqueológicos o históricos que nos permitan llenar el vacío hasta el . Precisamente en 1301 encontramos Renales consignado en el Libro Becerro de las Behetrías, mandado compilar por Pedro I de Castilla para conocer sus posesiones. Allí se consignan también, dentro del actual término municipal, dos pueblos más: Villacabras y Pozuel, hoy despoblados, cuyas tierras fueron divididas e incluidas en los términos municipales colindantes: Laranueva, Renales, Abánades y Torrecuadrada.

Es importante destacar que el Becerro de las Behetrias no habla de Renales, pues únicamente aparecen las Las 15 merindades que son: Cerrato, Infantazgo de Valladolid, Monzón, Campos, Carrión, Villadiego, Aguilar de Campoo, Liébana-Pernía, Saldaña, Asturias de Santillana, Castrojeriz, Candemuñó, Burgos-Ubierna, Castilla Vieja y Santo Domingo de Silos.

No disponemos de datos históricos que nos permitan determinar en qué momento se produjo la refundación del Renales medieval, ni si hubo una continuidad poblacional entre el final de la dinastía visigoda en 711 y la desaparición de la marca media en los inicios del . Tan solo disponemos de la datación de los elementos románicos conservados de la iglesia de la villa, que pueden fecharse en los inicios del . Sí existen referencias a la conquista del Señorío de Molina a principios del , y del establecimiento de la frontera en el próximo castillo de La Torresaviñán, lo que hace suponer que Renales quedaría incluido en el interior del Señorío, aunque en la peligrosa zona fronteriza entre árabes y castellanos.

En 1154, tras la reconquista de Sigüenza, el obispo Don Bernardo habla de las continuas escaramuzas con los destacamentos musulmanes de Algora y Torremocha, poblaciones situadas en las proximidades del castillo de La Torresaviñán. Éste se apoyaba, además, en una serie de torres defensivas, como Torrecuadrada de los Valles, Luzaga o Tortonda. Dada la historia de la repoblación en el norte de Guadalajara en esta época de la Edad Media, podemos asegurar que el Señor de Molina primero, y el conde de Medinaceli después, se ocuparon en establecer colonos en estos territorios fronterizos. Muchos de ellos, llegados de Navarra, el País Vasco, y territorios del norte de Burgos, eran campesinos guerreros, que disfrutaban de tierras en propiedad y ventajosas condiciones fiscales, a cambio de defender el territorio contra las continuas incursiones.

Hasta 1341 no volvemos a tener noticias de Renales, cuando en los documentos del Ducado de Medinaceli aparece como lugar dentro de la Sexma del Extremo, y comienza su desarrollo dentro del marco jurídico de las comunidades de villa y tierra, en este caso la de Medinaceli, y rigiéndose por su fuero. En 1341 se solicita desde la ciudad cabeza del señorío que acudan representantes de los lugares para fijar los impuestos que deberán pagar cada uno de ellos, tal y como figura en los Archivos del Ducado, en Sevilla.

A mediados del , la prosperidad económica del Ducado de Medinaceli se ve truncada por las guerras castellano-aragonesas, especialmente por las razzias que lleva a cabo Juan de Puelles en 1452, desde el castillo de Torija, llegando hasta Sigüenza. A ello se unen las epidemias de peste, y la emigración de los hijos de los colonos a los territorios fronterizos —desplazados más al sur— como factores desencadenantes de un descenso en la densidad de población. La pacificación permite, además, asignar territorios mayores en extensión a un único lugar o núcleo poblacional. De este modo, muchos lugares desaparecen, desplazándose sus habitantes a lugares vecinos.

Este proceso genera una gran abundancia de pueblos desaparecidos, los cuales fueron recogidos y estudiados magistralmente por Gómez Moreno. Renales integrará en su territorio a Villacabras, población erigida en los márgenes del río Tajuña, y a Pozuelo, en el cual perduraría durante siglos su iglesia, convertida en Cofradía de San Juan del Pozuelo, y a la cual acudían en romería los descendientes de Pozuelo, el día de San Juan. Un tercer pueblo, llamado Lazba, con una extensión no inferior al actual Renales, presenta sus ruinas en el paraje denominado Alto del Alba. El propio Gómez Moreno lo recoge en sus estudios, pero sin poder determinar a qué época histórica pertenece.

Este pueblo responde seguramente a la primera ubicación de Renales durante el , cuando las poblaciones tendían a alinearse con un castillo. Entre Villar del Gato (despoblado próximo a Sotodosos) y La Torresaviñán puede trazarse una línea casi recta plagada de poblaciones, existentes o desaparecidas, desde las cuales es visible la torre del castillo. Parece lógico que en el lo más importante fuera poderse comunicar entre los pueblos las ofensivas lanzadas por los musulmanes contra el nuevo territorio cristiano del Señorío de Molina.

El rey de Castilla Juan II cederá posesiones del Común de Villa y Tierra de Atienza a su cortesano Gómez Carrillo, el cual recibirá, entre otros, los lugares de Renales, Torrecuadrada de los Valles y Alaminos. El hijo de éste, Alonso Carrillo de Acuña, vende los tres lugares a Sancho García de Torres. Este caballero soriano, alcalde de Medinaceli, establece un señorío con los tres lugares, a los que concede el título de villa. Igualmente, deja establecido a su muerte un hospital para pobres y desamparados en Renales.

Al convertirse en Villa, Renales erigió una picota en el hoy denominado barrio de La Picota. Estableció además la figura del juez de villa en 1512, luego reconvertido en juez de paz, que sería derogado por decreto en 1969.

A la muerte de García de Torres, su hijo venderá las tres villas al duque de Medinaceli, y éste las cedió a su sobrina Juana de La Cerda. Desde 1512, Renales permanece como posesión del Ducado de Cifuentes, y en la actualidad, sigue perteneciendo al partido judicial de esta ciudad.

Siglos al Ducado de Cifuentes y Cofradías'''

Uno de los hijos de Juana de la Cerda, señora de Torrecuadrada de los Valles, Renales y Alaminos, se casó con una aldeana de Torrecuadrada, con la abierta oposición de su familia, motivando que el señorío segregado volviera a la larga a ser posesión directa del Ducado de Cifuentes, pero dejando establecido en el pueblo un hermoso palacio, hoy en ruinas, del que se conserva su espléndida fachada renacentista.

Desde el año 1600 podemos seguir la evolución de Renales hasta nuestros días, gracias a los archivos municipales y a los libros de fábrica de la parroquia. El es el momento álgido de consagración de cofradías y hermandades. En 1604 se termina la restauración de la antigua iglesia del Cerrillo, que pasará a ser desde ese momento ermita de la Virgen del Carmen.