Blanca Alfonso de Molina (c.1243-Molina de Aragón, mayo de 1293) fue la quinta señora de Molina y Mesa, hija del infante Alfonso de Molina y de Mafalda González de Lara, señora de Molina y Mesa.

Fue nieta del rey Alfonso IX de León.

Orígenes familiares Era nieta por parte paterna del rey Alfonso IX de León y de la reina Berenguela de Castilla, y por parte materna de Gonzalo Pérez Manrique y su esposa, Sancha Gómez de Traba.

Fue hermana de Fernando Alfonso de Molina, que falleció en su juventud, y también fue hermanastra de la reina María de Molina, esposa de Sancho IV de Castilla, y de Juana Alfonso de Molina, que fue señora consorte de Vizcaya por su matrimonio con Lope Díaz III de Haro, señor de Vizcaya.

Biografía Juventud y actuaciones como señora de Molina (1243-1285) Se desconoce su fecha exacta de nacimiento, aunque debió de ocurrir hacia 1243, pues en fecha posterior a 1244 su padre contrajo matrimonio con Teresa González de Lara, hija del conde Gonzalo Núñez de Lara y de María Díaz de Haro.Jaime de Salazar y Acha señaló que Mafalda González de Lara falleció en septiembre de 1242. Cfr. Salazar y Acha (2021), p. 258. Y alrededor de 1268, Blanca Alfonso de Molina contrajo matrimonio, previa dispensa matrimonial por consanguinidad de los contrayentes, con Alfonso Fernández el Niño, que era hijo ilegítimo del rey Alfonso X de Castilla y de Elvira Rodríguez de Villada. Su esposo era sobrino suyo, ya que Blanca Alfonso de Molina era prima hermana de Alfonso X.thumb|205px|right|Retrato imaginario de Alfonso IX de León, abuelo de Blanca Alfonso de Molina. José María Rodríguez de Losada. (Ayuntamiento de León).

El día 26 de enero de 1269, Blanca Alfonso de Molina, que ya estaba casada con Alfonso Fernández el Niño y contando con la aprobación de este último, llegó a un acuerdo con Gómez González para repartirse ambos a medias los heredamientos del conde Gómez. Y dos años después, el día 15 de julio de 1271, y hallándose en la ciudad de Burgos, Blanca Alfonso de Molina confirmó al lugar de Llamas el fuero que le había sido concedido por el rey Alfonso X el Sabio.

Blanca Alfonso de Molina heredó del señorío de Molina a la muerte de su padre, ocurrida a principios de 1272, y poco después, el 4 de marzo de 1272, y a petición del concejo y de las aldeas de Molina de Aragón, ella y su esposo, Alfonso Fernández el Niño, ampliaron y mejoraron el fuero de dicha ciudad, y revocaron la disposición de que no fueran naturales de allí el merino, el arcediano o deán, y el alcalde del municipio. Y conviene añadir que el 27 de marzo de 1272, y hallándose en Molina de Aragón, Blanca Alfonso de Molina y su esposo ordenaron a los arrendadores de sus salinas que los monjes del monasterio de Santa María de Huerta pudieran sacar toda la sal a la que tenían derecho en las salinas de Tercega.

El 23 de marzo de 1272 ella y su esposo realizaron una donación al monasterio de Piedra Buena de Molina de Aragón, y en un documento fechado el 15 de julio de 1272, se refieren a Alfonso Fernández el Niño como «fijo del rey e sennor de Molina». En 1275, Blanca Alfonso de Molina amplió y mejoró nuevamente el fuero de Molina de Aragón, aunque sin contar con la colaboración de su esposo, y en el documento aparece mencionada como «Doña Blanca, Señora de Molina y Mesa». Desde la época del conde Manrique Pérez de Lara, que fue el primer señor de Molina, los caballeros de esta ciudad siempre habían desempeñado los principales cargos concejiles, como el de alcalde o juez, y Blanca Alfonso de Molina ratificó lo dispuesto por el conde y les reservó los principales oficios del concejo. Y en 1293, Blanca Alfonso de Molina, que falleció en mayo de ese año, amplió nuevamente el fuero de Molina.

Alfonso Fernández el Niño, que desempeñó el cargo de tenente del Alcázar de Sevilla, pasó la mayor parte de su vida en Andalucía, y al estar vacante en esos años el cargo de adelantado mayor de la frontera de Andalucía, ejerció parte de las funciones de dicho cargo, aunque nunca aparece mencionado en los documentos y privilegios de la época con ese título. Pero, a pesar de ello, diversos autores señalan que pudo desempeñar dicho cargo entre 1274 y 1281, y otros señalan que fue adelantado mayor de la frontera y que, según consta en los Anales Toledanos III, falleció en 1281, aunque algunos historiadores afirmaron que desapareció sin dejar rastro, y otros que probablemente falleció en Andalucía y fue enterrado en Sevilla. Tras la muerte de su esposo, Blanca Alfonso de Molina, que no tenía hijos varones, pasó a ser la única señora efectiva de Molina, como señalan algunos autores.

Blanca Alfonso de Molina, que según los antiguos cronistas era una mujer «bella, valerosa, enérgica, amable, inteligente y sufrida», residió continuamente en Molina de Aragón, donde fundó, en 1284, el monasterio de San Francisco, y la iglesia parroquial de Pero Gómez, que fundó en 1280, y en la actualidad es la iglesia del convento de Santa Clara de Molina de Aragón. Además, diversos autores señalaron que también había fundado el monasterio de San Francisco de Huete, que dejó establecidos en la iglesia de Santa María de la Antigua de Molina de Aragón dos óbitos o aniversarios en memoria suya y de su hija Mafalda, y que en dicho templo aún se celebraba en el una misa solemne de difuntos en memoria suya. También fundó otras capellanías y aniversarios que, en el , aún eran atendidos por el Cabildo de clérigos de Molina de Aragón.320px|thumb|Vista general de Molina de Aragón.

También repobló algunas zonas del sur del señorío de Molina, y terminó de construir el castillo de Molina de Aragón, en cuyo interior ordenó edificar una iglesia, y en el que se conserva la llamada Torre de Doña Blanca. Durante su etapa como señora de Molina, adquirió fama e importancia el Cabildo de caballeros de Molina de Aragón, que quedó establecido como un cuerpo permanente de cien caballeros, y que desde entonces fueron conocidos Caballeros de Doña Blanca, quien también fundó en 1284 el Cabildo de ballesteros de Molina de Aragón, que tenía como patrón a San Sebastián y estaba compuesto por veinticinco miembros, que la reina María de Molina amplió posteriormente a cincuenta.

En 1285, cuando el rey Pedro III de Aragón se encontraba en guerra con Juan Núñez I de Lara, señor de Lara y de Albarracín, las tropas aragonesas penetraron en el señorío de Molina, derrotaron allí al señor de Lara y, tras haberse apoderado de un cuantioso botín, intentaron regresar a su territorio. Pero Blanca Alfonso de Molina, que no mantenía buenas relaciones con sus vecinos aragoneses, les atacó cuando se retiraban, se apoderó del botín que llevaban y les causó numerosas bajas, y el historiador Jerónimo Zurita consignó en su obra, Anales de la Corona de Aragón, que los concejos de las ciudades de Calatayud, Teruel y Daroca «desafiaron a los de Molina y a los otros lugares de aquellas fronteras».

Conflictos con Sancho IV de Castilla (1286-1292) 230px|thumb|Retrato imaginario de Alfonso III de Aragón, de Manuel Aguirre y Monsalbe. Ca. 1851-1854. (Diputación Provincial de Zaragoza). En 1286, Blanca Alfonso de Molina pretendió casar a su hija y heredera, Isabel Alfonso de Molina, con el rey Alfonso III de Aragón, aunque el matrimonio no llegó a celebrarse. Y a finales de 1286 se dirigió a Valladolid, donde se encontraba su cuñado, Sancho IV, quien, según consta en el capítulo III de la Crónica de Sancho IV, la recibió muy bien, aunque, cuando fue informado de que ella pretendía casar a su hija con el rey de Aragón, ordenó que fuera encerrada en el Alcázar de Segovia hasta que su hija Isabel se encontrase en su poder y él dispusiera sobre su casamiento, ya que consideraba un peligro que el señorío de Molina, que había pertenecido siempre a Castilla y había sido gobernado por la casa de Lara o por miembros de la familia real castellana, como el infante Alfonso de Molina, entrara a formar parte del reino de Aragón.

Algunos autores manifiestan que, desde que Alfonso III de Aragón planeó casarse con la heredera del señorío de Molina, Sancho IV aprovechó las circunstancias para intentar apoderarse del mismo, ya que él estaba casado con la reina María de Molina, que por ser hermana de Blanca Alfonso de Molina era una heredera potencial del señorío y, además, el monarca castellano estaba irritado contra su cuñada por el apoyo que esta había prestado a su primo, Juan Núñez I de Lara, quien había realizado varias incursiones en tierras de Sigüenza.

Según consta en el mismo capítulo de la Crónica de Sancho IV, mientras el rey se encontraba en Toledo, fue informado de que Blanca Alfonso de Molina, que continuaba prisionera en el Alcázar de Segovia, había acatado sus órdenes con respecto al casamiento de su hija y estaba dispuesta a obedecerle y, a continuación, el rey se dirigió a Segovia, donde ella se encontraba, y allí ambos acordaron que Isabel Alfonso de Molina sería llevada a la Corte para que permaneciese junto a su tía, la reina María de Molina, y que debería casarse con quien el rey dispusiera. Posteriormente, Sancho IV y Blanca Alfonso de Molina se dirigieron a Sigüenza, y allí se reunió con ellos Isabel Alfonso de Molina, que se encontraba en Molina de Aragón, y la Crónica de Sancho IV señala que:

En el capítulo VII de la misma Crónica consta que, hallándose enemistados Sancho IV y Juan Núñez I de Lara, la reina intervino en las negociaciones entre ambos y acordaron que Juan Núñez II de Lara, hijo y heredero de Juan Núñez I de Lara, se casaría con Isabel Alfonso de Molina, y que el rey debería entregar al señor de Lara varios castillos como rehenes para garantizar la paz entre ambos, en los que deberían permanecer vasallos del rey que habrían de rendir homenaje a Juan Núñez I de Lara. thumb|220px|right|Retrato imaginario del rey Sancho IV de Castilla, cuñado de Blanca Alfonso de Molina. José María Rodríguez de Losada. (Ayuntamiento de León).

Además acordaron que hasta que los castillos estuvieran en poder del señor de Lara, el rey debería entregarle como rehenes a varios ricoshombres y caballeros del reino que deberían residir en el municipio conquense de Moya, que pertenecía a dicho magnate, quien solicitó además al rey que los rehenes fueran Alfonso Téllez de Molina, hermano de la reina María de Molina y hermanastro de Blanca Alfonso de Molina, Juan Fernández Cabellos de Oro, nieto del rey Alfonso IX de León y primo carnal de las anteriores, Esteban Pérez Florián, Alfonso López de Saavedra, Juan Rodríguez de Rojas, Alonso Rodríguez, y otros caballeros que permanecieron en Moya en poder del señor de Lara hasta que el rey le entregó los castillos de Castrojeriz, San Esteban de Gormaz, y Trastámara. Cuando dichos castillos fueron entregados a los alcaides que el señor de Lara estimó oportuno, este último liberó a los rehenes que le había entregado el rey, fue al encuentro del monarca, y posteriormente ambos se dirigieron a Toledo.

En 1289, Blanca Alfonso de Molina concedió al concejo de Cubillejo del Sitio el despoblado de Villarquemado para que quedara constituido en dehesa y, en 1290 o 1291, según algunos autores, Juan Núñez II de Lara, que llegaría a ser señor de Lara y Albarracín, mayordomo mayor del rey Fernando IV de Castilla y adelantado mayor de la frontera de Andalucía, contrajo matrimonio con Isabel Alfonso de Molina, y comenzó a titularse señor de Molina, y se acordó que los cónyuges heredarían los señoríos de Molina y Albarracín.

No obstante, Isabel Alfonso de Molina falleció en 1292 sin haber dejado descendencia, y a su muerte su madre volvió a ejercer el dominio efectivo sobre el señorío de Molina. Y en el capítulo IX de la Crónica de Sancho IV consta que cuando éste se dirigía a Tarazona para entrevistarse con el rey Jaime II de Aragón, fue informado de que Isabel Alfonso de Molina había fallecido sin dejar herederos y que, por tanto, la madre de esta última quedaba en análoga situación.