Martín Tritschler y Córdova (San Andrés Chalchicomula, Puebla, 26 de mayo de 1868-Mérida, 15 de noviembre de 1942) fue un arzobispo de Yucatán. Su periodo episcopal se caracterizó por las conflictivas relaciones Iglesia-Estado que lo obligaron al exilio dos veces. Emprendió la construcción y mejoramiento de muchos templos como los de Samahil, Muna, Xanaba, Oxkutzcab y Kinchil. Bajo su gobierno se elevó la Diócesis de Yucatán al rango de arzobispado, por lo que fue su último obispo y primer arzobispo. Gobernó su diócesis por espacio de 42 años y murió siendo el decano del Episcopado Mexicano. En la actualidad (2010), hay iniciativas para su canonización. Origen Su padre, Martin Tritschler, había llegado a México desde Alemania en 1833 tomando la ciudadanía mexicana y recibiendo posteriormente la ciudadanía poblana honorífica por su destacada participación en la guerra con Estados Unidos otorgada por el Congreso del Estado,Castilla, Manuel, pp. 33-34 desde su llegada a México se dedicó a la fabricación de relojes siguiendo el modelo de la Selva Negra, y con el tiempo se hizo famoso como un hombre filántropo y humanitario además de un consagrado alpinista.Velarde, Gustavo, p. 67 Su madre Rosa María Córdova y Puig era hermana del canónigo de la catedral de Puebla Prisciliano José de Córdova quien fue quien lo bautizó y posteriormente lo enviara al Colegio Pio Latino Americano de Roma.Castilla, Manuel, p. 31 Dos hermanos suyos seguirían también la profesión eclesiástica, Rosa María que perteneciera a la orden de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres fundado por el padre Yermo y Parres y Guillermo quien fuera el sexto obispo de San Luis Potosí y después el séptimo arzobispo de Monterrey, actualmente en proceso de canonización.
Estudios En Chalchicomula recibió su primera educación con las Beneméritas Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul. En 1879 partió para Puebla llamado por su tío Prisciliano Córdova ingresándolo en el Seminario Palafoxiano del que fue rector el mismo Prisciliano Córdova. En 1881 el novel sacerdote Ramón Ibarra y González dejaba un lugar vacante en Roma correspondiente a la diócesis de Puebla, y el Obispo Francisco de Paula Verea y González lo promovió para ocupar la mencionada vacante. En 1883 a la edad de 15 años, partió para Roma y ahí se doctoró en Teología y Derecho Canónico. Entre sus condiscípulos se contaron el Cardenal Rafael Merry del Val, José María Caro, Leopoldo Ruiz y Flores, Núñez Orozco y José Juan de Jesús Herrera y Piña.Castilla, Manuel, p. 36 Lo ordenó de sacerdote el Cardenal Lucido Maria Parocchi,Castilla, Manuel, p.45 mismo que había consagrado obispo al que fuera después el sumo pontífice Pío X, el 19 de diciembre de 1891 en San Juan de Letrán y al día siguiente celebró su primera misa en la Basílica de Santa María la Mayor asistiendo a ella sus hermanos Guillermo y Alfonso. El 30 de agosto de 1893 emprendió su regreso a México a tiempo para asistir a su padre moribundo, pero antes visitó varias ciudades europeas y en América asistió a la Exposición Mundial Colombina de Chicago.Castilla, Manuel, p. 50 Muerto su padre, el arzobispo de Puebla Francisco Melitón Vargas y Gutiérrez lo designó profesor de Derecho Canónico y Padre espiritual del Seminario, a la muerte de aquel, la sede vacante fue ocupada por Perfecto Amézquita Gutiérrez quien nombra al padre Martín a los cargos de Consiliario para los bienes del Colegio Seminario, Prosecretario de la Mitra y su secretario particular.Castilla, Manuel, pp. 39-49Velarde, Gustavo, pp. 148-154
El padre Martín es nombrado obispo thumb|left|270px|(Sentado) el Vicario capitular de Puebla Ramón Ibarra y González, de izq. a der. los hermanos Tritschler y Córdova: Alfonso, el pequeño Guillermo y el mayor Martín quien ya era un aventajado alumno de la Universidad Gregoriana de Roma. Por último el pequeño Luis de la Maza. Roma el 11 de mayo de 1888. La sede vacante dejada tras la muerte del Obispo de Yucatán Crescencio Carrillo y Ancona, que gobernó la diócesis de 1887 a 1897, produjo discordias entre el clero regionalista y el español que dilató la sucesión hasta 1900 con la llegada de Martin Tritschler después del fallido nombramiento de José Guadalupe Alva Franco;Castilla, Manuel, p. 53Menéndez, Hernán, p. 214, esta coyuntura representaba para la Santa Sede una oportunidad para fortalecer la autoridad de la jerarquía romana y del papado ante la influencia del Clero local y para contrarrestarlo un egresado de Roma devolvería teóricamente la paz al neutralizar el polarizado ambiente del cabildo eclesiástico. Fue frente a este cisma en el que se encontraba el cabildo de Yucatán que el 28 de julio de 1900 León XIII nombra como nuevo Obispo al padre Tritschler de la diócesis angelopolitana. Antes de partir, se decidió consagrarlo en la Ciudad de México, el 11 de noviembre de 1900, en la Colegiata de la Basílica de Guadalupe, actualmente denominada antigua Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, por el Arzobispo de México Próspero María Alarcón y Sánchez de la Barquera con la concurrencia de varios Obispos entre ellos Ramón Ibarra y González obispo de Chilapa quien más tarde sería el Primer Arzobispo de Puebla y el de Cuernavaca Francisco Plancarte y Navarrete, destacó la presencia a la solemne ceremonia de la Sra. Carmen Romero Rubio de Díaz esposa del presidente de la República.Castilla, Manuel, p.136
Progreso de la diócesis Yucatán vivía al comienzo del un progreso acelerado gracias al mercado del henequén pero sostenido por la explotación de la mano de obra del campo y en contra de los principios de las Leyes de Reforma, las relaciones Iglesia-Estado pasaban su mejor momento, esta coyuntura fue aprovechada por el nuevo obispo para transformar la diócesis a su cargo, no sin antes emprender un viaje a todos y cada uno de los pueblos y rincones de Yucatán.
En uno de estos viajes cae gravemente enfermo de fiebre amarilla y llegó a encontrarse al borde del sepulcro cuando le fueron administrados los últimos sacramentos el 9 de julio de 1901 pero el proceso natural de la enfermedad, la paciente atención de los doctores, José Peón Contreras, Augusto Molina Solís y Andrés Sáenz de Santa María. hace que lentamente recobre la salud.Castilla, Manuel, p. 58
Al restablecerse adquiere el antiguo colegio de San Ildefonso para dedicarlo al Seminario. En 1902 con la elección para gobernador de Olegario Molina, el Estado y la Iglesia entraron en un periodo de intensa y franca colaboración como nunca se había visto antes. Con esta apertura el obispo Tritschler se dio a la tarea de implementar un programa que contemplaba los aspectos político, económico, social y cultural de la diócesis. Comenzó fundando colegios en Mérida, Valladolid, Motul, Maxcanú, Ticul y en otras partes llegando a sumar 42 colegios con un alumnado de 6,500 niños, y para atenderlos los encargo a los padres Maristas y a las religiosas de Jesús María.
Construyó nuevos templos y reconstruyó otros como los destruidos por la guerra de castas que para 1910 sumaban 179 de 97 que conformaba la diócesis antes de su llegada. En solo dos años, de 1903 a 1904, se inauguraron los de Samahil, Muna, Xanaba, Oxkutzcab, y con más precisión la iglesia de Kinchil el 11 de enero de 1906; el 18 de febrero, la de las monjas de Mérida y el 28 de abril el templo parroquial de Acanceh. El 13 de enero de 1907 se consagró la iglesia de la Candelaria de Mérida; el 15 de marzo la reedificación de la iglesia parroquial de Peto; el 16 de julio, las obras de reparación del templo de Motul. El 4 de febrero de 1908, la iglesia de la Hacienda Tekit; el 9 del mismo mes consagró la iglesia de Lourdes y el 12 de marzo la iglesia de Pisté. En 1909, las iglesias de Chicxulub y la de Calotmul respectivamente.
No hubo en 42 años de gobierno eclesiástico, y durante el periodo de seis Pontífices, una sola iglesia o capilla que por lo menos no recibiera mejoras tanto arquitectónicas como artísticas.Castilla, Manuel, pp. 118-120
El nuevo arzobispado de Yucatán thumb|200px|Martín Tritschler y Córdova como nuevo obispo de Yucatán en 1900. El obispo Tritschler gobernaba una diócesis muy antigua, una vez asentada la presencia española en la península en el se logró obtener el nombramiento de un obispo, fray Francisco de Toral que inició su ministerio el 15 de agosto de 1562, a partir de ese entonces se sucedieron ininterrumpidamente los obispos de Yucatán, fue hasta el en que el obispo e historiador Crescencio Carrillo y Ancona trató la necesidad y conveniencia de implementar la elevación de la diócesis en arquidiócesis, para esto solicitó al Papa León XIII la división de su sede creando las diócesis sufragáneas de Tabasco y Campeche como primer paso para preparar y la erección de Yucatán como arquidiócesis, este lento proceso comenzó en 1886, hasta 1895 en que el obispo Carrillo y Ancona solicitó formalmente la mencionada elevación, pero pidió al Papa que en este caso no lo hiciera sino hasta después de su muerte la cual aconteció el 19 de marzo de 1897. Sin embargo esto sucedió hasta 1905 cuando conoció del asunto el delegado apostólico en México quien dictamino a favor y cursó la solicitud al arzobispo de Oaxaca monseñor Eulogio Gillow y Zavalza de enorme influencia en el clero mexicano y a cuya jurisdicción pertenecían como sufragáneas las diócesis de Yucatán, Tabasco y Campeche. Correspondía a este prelado dar su consentimiento porque se trataba de segregar de su jurisdicción a los tres obispados. El Papa Pio X por bula Quum, Rei Sacrae Procuratio de fecha 11 de noviembre de 1906 eleva la diócesis de Yucatán a arquidiócesis; como sede metropolitana. El 6 de marzo de 1907 se recibió en Mérida la bula papal para erigir la nueva provincia eclesiástica, cuyo Arzobispo sería Martín Tritschler y Córdova.Castilla, Manuel, pp. 85 Martín Tritschler implementó reformas entre el clero diocesano y trató de regularizar las prácticas religiosas populares, además apoyó al catolicismo social y estableció una buena relación con el poder político, especialmente con el influyente grupo encabezado por Olegario Molina.Savarino, Franco. "Religión y sociedad en Yucatán durante el Porfiriato" (1891-1911)", Historia Mexicana, xlvi, 3, 1996, pp. 617-651.
Exilio en La Habana, Cuba thumb|left|250px|El arzobispo Tritschler en La Habana en 1916, desde donde pedía al gobierno carrancista por la protección de los templos de su diócesis ante el expolio de que eran víctimas.
La Revolución no se hizo patente en Yucatán sino hasta la llegada del carrancismo cuando el gobierno culpó injustificadamente a la Iglesia Católica de haber apoyado al gobierno usurpador de Victoriano Huerta. En agosto de 1914 llegaron noticias alarmantes de la llegada de un comandante militar a Yucatán que implantaría medidas radicales en contra del Clero, rumores de secuestros, ultrajes y matanzas obligaron al arzobispo Tritschler a abandonar el país en compañía de algunos sacerdotes, embarcándose el 23 de agosto de ese año en el vapor americano "La Esperanza" el cual llegó a Cuba el 26 siguiente, también lo hicieron otros obispos desde el puerto de Veracruz con destino a Europa.Castilla, Manuel, p.123