miniatura|300px|Principales Cañadas Reales de Castilla y sus equivalentes en los otros reinos españolesNº 5: Cañada Real Segoviana Cañada Real Segoviana es una Cañada Real, una vía pecuaria, del centro de la península ibérica de alrededor de 500 km de longitud. Arranca en la comarca histórica de las Cinco Villas (hoy Las 7 Villas), en el suroeste de La Rioja, cerca de Neila, y finaliza en Granja de Torrehermosa, provincia de Badajoz.
La cañada recibe diferentes denominaciones al paso por las diferentes comarcas de las provincias de Burgos, Segovia, Madrid, Toledo, Ciudad Real y Badajoz: Cañada de Rabanera del Pinar a merinas de Moncalvillo, Cañada Real de Merinas, Cañada de Merinas, Cañada Real de Merinas, Cañada de Ganados, Cañada Real de Ganado, Cañada Real Segoviana, Cañada Segoviana, Cañada Real de Ganados, Cañada del Marchés, Camino de Puebla de Alcocer a Garbayuela y Cordel de ganados.BELLOSILLO, Manuel. Castilla merinera: las cañadas reales a través de su toponimia. Madrid: Turner, 1988
Esta vía pecuaria ha sufrido, como todas, daños. Sobre su situación actual puede verse La Cañada Real Segoviana.La Cañada Real Segoviana. Madrid: Colectivo Cicen-Chrysaetos, 1996 Existe una descripción de ella hecha en el .Descripción de la Cañada Segoviana desde Carabias al Valle de Alcudia
Itinerario
Valdeande, Aranda de Duero, Carabias (Pradales), Santo Tomé del Puerto, puerto de Somosierra, Buitrago del Lozoya, Miraflores de la Sierra, Valmojado, Torrijos, La Puebla de Montalbán, San Martín de Montalbán, Horcajo de los Montes, Villarta de los Montes, Helechal, Peraleda del Zaucejo.
Tramo en Burgos thumb|Laguna Brava, en la Sierra de Neila, (Burgos) España
El extremo es difuso, abarca las Sierras de la Demanda y Neila. Las poblaciones de mayor tradición trashumante son Huerta de Arriba, Neila y Valle de Valdelaguna, arropadas por cumbres de hasta 2000 m, con lagunas de origen glaciar. Los dominios del pino silvestre alternan en orientaciones norte con los hayedo, acebos, melojos y en los bajíos fresnos servales, así como los prados de montaña que ha permitido el mantenimiento de la cabaña trashumante.
Poblaciones como Barbadillo de Herreros, Pineda de la Sierra, Vallejimeno, Tolbaños de Arriba, Huerta de Arriba, Huerta de Abajo y Neila, que han constituido históricamente el área de cabecera de la cañada sin demarcación ni rutas definidas, quedan hoy incluidas en la Reserva de la Sierra de la Demanda. Sigue hacia el sur en Moncalvillo, con puentes secos y calzadas empedradas, entre sabinas dispersas robledales y pinares de repoblación. El río Saelices nos avisa para preparar el salto sobre las vías del ferrocarril Santander-Mediterráneo, línea hoy día abandonada. Tras La Gallega, otro cauce con gran personalidad: el río Lobos, que, aguas abajo da nombre al parque natural, refugio de la Ermita Templaria de San Bartolomé, vigilada desde siempre por las legiones del buitre leonado que allí anidan y la visita estacional del alimoche.
Se arrima la Cañada, tras un pequeño recorrido por tierras sorianas al arroyo Hocino, tocada de pinares, quejigos y enebros sobre un tapiz de gayuba. En Huerta de Rey el paisaje se suaviza, trasformándose en encinar y llanos de cereal. En Coruña del Conde, las ruinas de Clunia Sulpicia convocan al foro de su teatro, escalonado en estratos calizos, a la cañada. Perdidos por tierras pardas se llega a Hontoria de Valdearados. En la zona alta del pueblo las bodegas horadan el cerro formando un bosquete de torrecillas entre el carboneo de los sarmientos y el olor a cordero y vino del Duero. Desde aquí, en San Roque, una maraña de figuras adornan la cañada: entre escombros, un Vía Crucis de vértices geodésicos marca un curioso aprovechamiento alternativo de la vía pecuaria. Las sabinas, tupidas en su base, descubren la ausencia de pastoreo tradicional y de trashumancia que antaño perfilaba su porte.
Encinares y pinares esconden el camino hasta Aranda de Duero. Las vecinas Peñaranda y Peñafiel formaban parte de la barrera defensiva que velaba por el Valle del Duero en la Edad Media. La población avasalla la cañada que no reaparece hasta Fuentespina, donde entre palomares viejos y escombros, trepa el cerro hasta las bodegas. Desde lo alto se detiene para elegir sus siguientes pasos: hacia el sur vadeanado el arroyo de la Nava, por el Mojón del Roble y el cerro Valdobón, entra por las lomas margosas de Milagros hasta el río Riaza. Saliendo de Milagros por el arroyo del Val para subir a las lomas entre vides y barbechos.
Tramo en Segovia thumb|Río Riaza
El barranco del río Rodendo abraza las casas de Honrubia de la Cuesta, abriendo paso al sur la cordel, que, durante unos kilómetros más, se ve libre de la autovía A-1. Después de la Ermita de Nuestra Señora del Lirio, cañada y carretera se enlazan hasta cerca de Boceguillas. Quedaron atrás Carabias y Fresno de la Fuente. Al este de Boceguillas, las masas de roble jóvenes esconden el cordel. El cerro Carboneras (en Castillejo de Mesleón) que recuerda una actividad perdida. Aguas abajo del río Serrano y después del Duratón, se entraría en tierras de páramos, de sabinas y buitres, de paredes calizas, y de templarios, síntesis extrema del contenido del parque natural de las Hoces del río Duratón que preside la antigua población de Sepúlveda. Corriendo por los campos el cordel salta el barranco de Mansilla, para mirar añorante la Casa del Lavadero sobre el arroyo del Puerto y el Convento de la Orden (Orden de Malta) en Villarejo. Retrasa su paso al cruzar la carretera Soria-Plasencia; sabe que abandona las tierras segovianas para envolverse en el asfalto de la carretera de Irún. Desde el norte , bordeando la ladera de la Sierra de Guadarrama, llega la Cañada Real Soriana Occidental. Trae noticias de las Tierras de Cameros y de Osma. En la hondonada de la Cuesta de la Merienda, entre la carretera y la vía del tren, charlan antes de despedirse; la Soriana seguirá colgada en las faldas segovianas, mientras que la nuestra entra en Madrid por el Puerto de Somosierra.
Tramo en Madrid thumb|Puentes en Buitrago del Lozoya, (Madrid)
Desde el Puerto de Somosierra los trazados de la N-I y la cañada se confunden hasta Buitrago del Lozoya, custodiado por la muralla detrás de cuyas almenas se esconde su castillo, arropado por las aguas embalsadas del río Lozoya. Es la mal llamada Sierra Pobre, entre cuarcitas, suelos ácidos y deforestación. Los paisajes cambian acogiendo pequeñas poblaciones de pizarra. Numerosos arroyos buscan caminos entre las fracturas de los granitos y gneises confluyendo en el río Lozoya, recién nacido entre las cumbres de Peñalara y Cuerda Larga. Rebuscando entre las umbrías encontramos hayas dispersas que, en Montejo de la Sierra, se concentran formando un auténtico bosque. Tras Buitrago, la cañada escapa del embalse de Riosequillo y primero entre basuras, luego entre encinas, robles y prados, se encamina hacia Valdemanco entre el Cancho Gordo y el de las Zorras. Después vendrá Bustarviejo y por el arroyo del Collado Miraflores de la Sierra. Las urbanizaciones aparecen como forma relevante del paisaje, dominando los llanos y las faldas de la Sierra. A pesar de todo se mantienen y de forma casi milagrosa, muchos parajes de enorme riqueza natural. Muchos cauces siguen acotados por sus bosques en galería y las zonas más húmedas se llenan de praderas, valles y fresnos. En ellos se mantiene una importante cabaña de vacuno avileño. En las zonas más secas, los encinares forman sus dehesas y bosquetes; los robles, en las zonas más húmedas. Tras Soto del Real, antes Chozas de la Sierra, el embalse de Santillana impone su presencia. En invierno, acoge millares de aves acuáticas: distintas especies de ánades, cercetas, gansos, pato cuchara, además de grullas, cigüeñas, gaviotas reidoras, etc.
El castillo de Manzanares El Real, de enorme complejidad ornamental, separa las torres graníticas de La Pedriza de los llanos del embalse. Estamos en una de las áreas de protección del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, un corredor verde que comunica la gran urbe con las zonas altas de la Sierra de Guadarrama. Incluye el Monte de El Pardo, el Soto de Viñuelas, La Pedriza y una amplia franja comprendida entre la carretera N-I y la autovía de Colmenar Viejo. Saliendo por el río Samburiel, se encuentra un descansadero que prepara para afrontar el complicado nudo de carreteras de Collado Villalba, orlado de urbanizaciones que distorsionan un paisaje antaño plasmado en los lienzos de Velázquez, Berruguete o Goya .
Hacia el sur por Galapagar y Valdemorillo, entre sierra y llano, manteniéndose paralelo al río Guadarrama. Especialmente interesante es el asentadero junto al viejo Puente del Herreño donde confluyen los términos municipales de Guadarrama, Alpedrete, Villalba, Galapagar, San Lorenzo de El Escorial y San Ignacio de El Escorial .La entrada en Quijorna marca el cambio de los granitos de Guadarrama a las arcosas donde vuelven los campos de cereal y las dehesas de encinas con pastos más secos, configuarndo un paisaje suave y luminoso. Reaparecen el chotacabras y los cárabos, entre olivos y vides. Tras Navalcarnero, cambiamos de provincia. Valmojado es la primera población toledana.
Tramo en Toledo Valmojado, antigua aldehuela en los "extremos" de la Tierra de Segovia, es hoy el primer pueblo de la provincia toledana que recibe a la Cañada Real, la cual pasa rozando sus paredes. Allí estuvo situado un importante paso y puerto de ganados a finales de la Edad Media. En terrenos arenosos se alinean las vides que van a dominar el área norte de la provincia de Toledo. En las proximidades de Portillo de Toledo, un huésped indeseable ocupa el cordel: los vertederos lineales que, muchas veces ayudan a reconstruir el trazado de la vía pecuaria. Pasado cerca de Fuensalida y hacia Torrijos, la cañada ahora respetando su paso por dicha localidad se está reponiendo de árboles, arreglando caminos y tiene un merendero. Cuando piensa volver a su desnudez y anchura, le colocan, en el término de Gerindote, otros tocados: un área recreativa para el disfrute de los niños y una repoblación de pinos. Sigue por Escalonilla y La Puebla de Montalbán, antiguo Puerto Real, para caer al Tajo entre olivos, saltando antes el Canal de Castrejón. Por el Tejar del Puente, cruzamos la carretera de San Martín de Montalbán internándonos por terrenos arenosos, cubiertos de jaras, hacia el barranco del Arroyo de las Cuevas. Por la zona de inundación entre tarais, barrizales y presas heridas por el tiempo. Habiendo dejado atrás las ruinas del Castillo de Montalbán, antigua ciudadela visigoda y musulmana reedificada por los templarios en el y posteriormente reformada en el . miniatura|Montes de Toledo