José María Vergara y Vergara (Bogotá, 19 de marzo de 1831-Ibidem,9 de marzo de 1872) fue un escritor, periodista, historiador y político colombiano.

Conocido como el primer autor en publicar una historia literaria en Colombia.

Cofundador y primer director de la Academia Colombiana de la Lengua. Considerado como uno de los más importantes literatos, filántropos y escritores de Colombia, el de mayor prestigio en la segunda mitad del .

Participó en la creación de múltiples periódicos literarios, entre ellos El Mosaico (1858-1872), por medio de los cuales publicó obras de autores románticos y costumbristas europeos y colombianos como Jorge Isaacs y Eugenio Díaz Castro, también creó el periódico La Siesta junto a Rafael Pombo.

Biografía Nació en una familia de ascendencia distinguida, descendiente del gaditano Antonio de Vergara Azcárate y Ávila, quien llegó a Santa Fe en 1622. Su infancia transcurrió en la hacienda Casablanca, en el actual municipio de Madrid, Cundinamarca,herencia familiar por parte de su línea paterna, José María Vergara y Vergara pasó muchos años de su infancia allí y fue un motivo recurrente en su escritura de evocación. El predio había pertenecido a la familia desde los tiempos de la colonia, cuando a su familia le fue otorgada la real cédula de 1650, con el fin de concederle "la encomienda de indios del pueblo de Serrezuela". De esta manera pasó por varias generaciones de la familia vergara por más de 200 años hasta convertirse finalmente en un recuerdo cuando, José María, no pudo salvarla de la enorme hipoteca con la que se la entregó su padre. En 1900 esta mansión fue adquirida por José María Sierra Pepe Sierra y desde entonces ha pertenecido a dicha familia.

Desde joven sintió mucho interés por la literatura e historia nacional, se dio cuenta de que en los colegios de su época no se enseñaban estos temas, durante su formación académica tuvo muchas desilusiones con Colombia, en sus propias palabras, al buscar información sobre literatura colombiana, descubrió que "nada se había escrito en este ramo". Gracias a la biblioteca de su familia tuvo acceso a libros sobre la literatura española que lo llevó a investigar y a recopilar materiales, documentos y libros empezando así su propia biblioteca. Con los años colaboró con diferentes intelectuales como Ezequiel Uricoechea, José María Samper y José María Quijano Otero, quienes también coleccionaban y guardaban documentos.

Desde joven mostró inclinaciones literarias y fue educado en el Colegio de Nuestra Señora del Rosario y en el colegio de los padres jesuitas, donde destacó por su talento y sensibilidad poética. Aunque inició estudios en la Universidad Central, fundada por su tío Estanislao Vergara, ministro de Simón Bolívar, no completó una carrera universitaria y dedicó su vida al periodismo, la literatura y la investigación histórica.

En la década de 1850 se trasladó a Popayán, ciudad donde conoció a su futura esposa, Saturia Balcázar, con quien se casó en 1854 y tuvo cinco hijos

Intentó incursionar en los negocios, pero su vocación literaria lo llevó a desempeñarse como catedrático de literatura en Popayán, además de fundar y editar diversos periódicos. En 1862, fue nombrado tesorero de la Casa de Moneda y en 1867 publicó la primera y segunda parte de su obra más relevante: Historia de la literatura en Nueva Granada (1535-1820), un trabajo pionero en el estudio y análisis de las letras colombianas.

Vida Política José María Vergara y Vergara desempeñó un papel significativo en la administración pública de Colombia durante la segunda mitad del , ocupando diversos cargos en los ámbitos legislativo, ejecutivo y diplomático. Su trayectoria política refleja su influencia en el desarrollo de instituciones gubernamentales, su compromiso con la estructuración del Estado y su activa participación en los debates políticos y administrativos de su época.

Inició su carrera en la función pública como Secretario de la Gobernación de Popayán en Hacienda y Gobierno (1854-1855), cargo en el que tuvo la responsabilidad de supervisar los asuntos financieros y administrativos de la región. Posteriormente, en 1856, fue Diputado a la legislatura de Popayán, llegando a ocupar el cargo de jefe político del departamento. En el ámbito legislativo nacional, Vergara y Vergara fue Representante por Cundinamarca en el Congreso de la Confederación Granadina en 1858, en su autobiografía confiesa que allí no firmó la constitución federalista que estableció la Confederación Granadina y posteriormente Legislador del Estado de Cundinamarca en 1859, participando en la elaboración de leyes fundamentales para la organización política del país.

En el gobierno de Cundinamarca, ocupó el puesto de Secretario de Gobierno, desde donde tuvo una activa participación en la administración de los asuntos regionales. En 1861, asumió como Tesorero de la Casa de la Moneda, un cargo clave en la gestión económica del país, encargado de supervisar la acuñación y regulación de la moneda nacional en un periodo de profundas transformaciones políticas.

Durante la reorganización política del país en la década de 1860, fue designado Secretario de la Asamblea Constituyente de Cundinamarca en 1867, donde colaboró en la reestructuración política del Estado. Su influencia trascendió el ámbito nacional cuando el presidente Santos Gutiérrez lo nombró Secretario de la delegación diplomática de Colombia en Inglaterra y Francia en 1869, lo que le permitió fortalecer lazos con las potencias europeas y representar los intereses del país en el exterior.

En la última etapa de su carrera, fue designado Archivero Nacional de Colombia, un cargo en el que tuvo un papel fundamental en la preservación y organización de los documentos históricos del país. Esta labor se alineaba con su compromiso por la documentación de la historia y la construcción de una identidad nacional a través del rescate del legado cultural y político de Colombia.

Debate "la cuestión española"con Manuel Murillo Toro El debate entre José María Vergara y Vergara y Manuel Murillo Toro tuvo lugar en el contexto de la Confederación Granadina y los inicios de los Estados Unidos de Colombia, en un período de intensa discusión sobre la identidad nacional y la relación con España.

A mediados de 1858 el senado de Colombia entró en un debate muy acalorado entre Julio Arboleda, presidente de la Confederación Granadina y Manuel Morillo Toro, presidente de los Estados Unidos de Colombia sobre la conveniencia de restablecer relaciones con España, rotas desde las independencias. Durante el debate, Vergara participó como senador y un día, al no estar presente, Murillo Toro publica en su periódico un resumen de su respuesta a Arboleda bajo el nombre "Señor José María Vergara i V." donde argumenta que tocaba mantener a España y a Colombia separados el uno del otro. Vergara, quien se autodenominaba "español americano" y muy resentido por el ataque público manifestaría una serie de escritos al líder liberal. El debate fue sostenido principalmente por medio del periódico de El Tiempo de Morillo y El Porvenir, dirigido por Vergara.

El debate entre José María Vergara y Vergara y Manuel Murillo Toro se centró en temas ideológicos y políticos de la segunda mitad del en Colombia como la visión de país y unidad nacional. Vergara y Vergara, siendo escritor y crítico literario, tenía una postura conservadora y defendía la identidad hispánica, sus rasgos culturales constituidos por la conquista como la religión, la lengua, costumbres y tradiciones. Por otro lado, Murillo Toro, periodista y político liberal, promovía la modernización del país mediante la secularización y la ampliación de derechos civiles.

Vergara publicó todas sus respuestas en su periódico llamado El Porvenir, luego las juntó en un folleto publicado bajo el nombre de Cuestión española. Cartas dirigidas al doctor M. Murillo (1859), en las que Vergara y Vergara defiende el legado cultural y religioso español en la formación de la identidad nacional, mientras que Murillo Toro era más afín a la separación entre Iglesia y Estado y a una visión más progresista de la sociedad. Argumentaba que Morillo repetía la leyenda negra anti española creada por los ingleses y los estadounidenses, intentaba explicar a sus lectores, Murillo lo negaba.

En sus cartas a Murillo, José María presenta una crítica a la influencia de las ideas liberales y anticlericales en Colombia. Sus argumentos principales eran que la cultura y la identidad de la nación estaban profundamente ligadas a la herencia española y católica. La adopción de ideas extranjeras (particularmente del liberalismo francés y anglosajón) ponía en riesgo la estabilidad moral y política del país.

Murillo Toro, por su parte, defendía una visión más progresista y secular del desarrollo nacional. Para él, la modernización de Colombia requería dejar atrás el modelo colonial y dar paso a un Estado más laico, donde la educación y la política no estuvieran subordinadas a la Iglesia.Sus posturas marcaron el rumbo de las políticas educativas, económicas y religiosas, cuyas consecuencias se vieron en la Constitución de 1863 y la radicalización del liberalismo y el conservadurismo en las décadas siguientes.

Este debate reflejó la polarización entre conservadores y liberales en Colombia. Sus ideas influyeron en la Constitución de 1863, que estableció un Estado laico y federalista, fortaleciendo la influencia del liberalismo radical. A su vez, la reacción conservadora consolidó el bipartidismo y marcó las luchas ideológicas del país en las siguientes décadas.

Durante los debates sobre la constitución de los radicales de 1863 se propuso establecer a Panamá como capitál de Colombia con el fin de tener más comercio, el propositor era el político Rafael Núñez. José María se opuso de inmediato, en sus textos mostraba sus burlas a Núñez como en periódicos como La Opinión.

El Mosaico

José María Vergara y Vergara no solo dejó un legado a través de su propia obra, sino que desempeñó un papel fundamental como mentor y promotor de nuevos talentos literarios en Colombia. Su influencia fue determinante en la carrera de escritores como Eugenio Díaz Castro y Jorge Isaacs, cuyas novelas Manuela y María se convertirían en referentes esenciales de la literatura colombiana del . Asumió el rol de patriarca intelectual y guía literario de ambos escritores. En el caso de Jorge Isaacs, lo introdujo en los círculos literarios bogotanos y facilitó su ingreso a El Mosaico, un semanario y su grupo literario o tertulia literaria que se convirtió en el principal órgano de difusión del costumbrismo en Colombia. El semanario que agrupaba a los más destacados escritores costumbristas de la época. Además, impulsó la publicación de sus primeras obras, ayudando a consolidar su carrera. Isaacs, tras su estadía en Bogotá, se trasladó al Gran Cauca, donde comenzó a escribir su única novela, que en un principio estaba concebida como un drama o una comedia. Fue por consejo de José María que decidió transformarla en una novela romántica, género en el que alcanzaría reconocimiento con María (1867), obra cumbre del romanticismo hispanoamericano. También guio la construcción de sus estilos narrativos, fomentando en ellos el desarrollo de una literatura nacional con identidad propia, inspirada en el costumbrismo y la realidad social de Colombia.

Desempeñó un papel crucial en la consolidación del costumbrismo y el desarrollo de la historiografía literaria en Colombia. Su influencia fue determinante en la vida cultural del , tanto por su producción literaria como por su labor como crítico, editor y promotor de nuevos talentos.