El Cementerio de la Recoleta es un famoso cementerio de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Está ubicado en el barrio de Recoleta y contiene las tumbas de personas muy reconocidas. Se inauguró el 17 de noviembre de 1822, durante la gobernación del brigadier general Martín Rodríguez, siendo ministro de Gobierno Bernardino Rivadavia. Se transformó así en el primer cementerio público de la ciudad. Fue diseñado por un grupo de ingenieros y arquitectos franceses Próspero Catelin, Charles Henri Pellegrini y Phillipe Bertrès, reservándose el gobierno parcelas para personalidades ilustres en la formación del Estado nacional.Fue de las primeras obras que quisieron darle un estilo francés a la ciudad de Buenos Aires, deseosa de ir transformando su estilo colonial español. En 1880, Torcuato de Alvear—el primer intendente de la ciudad de Buenos Aires—encomendó al arquitecto Juan Antonio Buschiazzo para la remodelación del cementerio. Se rodeó con un muro de ladrillos, se pavimentaron sus calles y se construyó una entrada de estilo neoclásico.
Es uno de los atractivos turísticos más populares de la ciudad, famoso por sus numerosos e imponentes mausoleos y bóvedas adornados con mármoles y esculturas. Su valor arquitectónico es una muestra de los tiempos en que Argentina era una potencia económica emergente a fines del , y las familias más acomodadas de la ciudad comenzaron a mudarse a la zona de Recoleta y a construir panteones esplendorosos en el cementerio. Muchos de sus mausoleos y bóvedas son obra de importantes arquitectos y más de 90 han sido declaradas Monumento Histórico Nacional. El cementerio en sí es considerado Museo Histórico Nacional desde el año 1946.
Historia thumb|276px|El Cementerio de la Recoleta en 1841, por Charles Henri Pellegrini. Los frailes de la orden de los franciscanos recoletos descalzos llegaron a la zona en la que se ubica actualmente el Cementerio de la Recoleta, entonces en las afueras de Buenos Aires, a principios del . Construyeron en el lugar un convento y una iglesia, en 1732, que colocaron bajo la advocación de la Virgen del Pilar. Actualmente la Basílica de Nuestra Señora del Pilar es un Monumento Histórico Nacional. Los lugareños terminaron denominando a la iglesia de los recoletos en simplemente la Recoleta, nombre que se extendió a toda la zona.
Cuando la orden fue disuelta en 1822, el 17 de noviembre de ese año, la huerta del convento fue convertida en el primer cementerio público de la Ciudad de Buenos Aires. Los responsables de su creación fueron el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires Martín Rodríguez (sus restos descansan en el Cementerio) y su ministro de Gobierno, Bernardino Rivadavia.
Sus dos primeros moradores fueron el niño negro liberto Juan Benito y la joven María Dolores Maciel. Entre las primeras lápidas de patriotas está aún en pie la de Remedios de Escalada , joven esposa de San Martín fallecida en 1823.
En 1863 perdió su condición de camposanto debido a un conflicto con los masones: ese año falleció el francmasón Blas Agüero, quien se había negado a recibir los sacramentos, por lo que la iglesia le había negado la sepultura, pero a pedido de su sobrino el presidente Bartolomé Mitre le dio el permiso, a lo que el arzobispo protestó retirando al cementerio su condición de santo, que nunca recuperó.
Durante la década de 1870, como consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla que asoló la ciudad, muchos porteños de clase alta abandonaron los barrios de San Telmo y Montserrat y se mudaron a la parte norte de la ciudad, a Recoleta. Al convertirse en barrio de clase alta, el cementerio se convirtió en el último reposo de las familias de mayor prestigio y poder de Buenos Aires. Al mismo tiempo se inauguraba el Cementerio de la Chacarita o Cementerio del Oeste, por oposición al Cementerio del Norte nombre menos común que recibe la Recoleta.
En el ingreso al cementerio hay tres fechas grabadas sobre el piso: 1822 (año de su creación), 1881 (fecha de su primera remodelación) y 2003 (segunda remodelación).
Descripción thumb|Uno de los callejones del Cementerio de la Recoleta. thumb|Cementerio de la Recoleta, vista desde arriba. El Cementerio de la Recoleta es un monumento funerario emblemático de Buenos Aires, reconocido por su valor artístico e histórico. Su entrada principal cuenta con un pórtico formado por cuatro columnas de orden dórico griego, completado durante una reforma en 1881 bajo la supervisión del intendente, Torcuato de Alvear. El frontis exterior e interior están adornados con inscripciones en latín: "Requiescant in pace" (Descansen en paz) en el exterior, y "Expectamus Dominum" (Esperamos al Señor) en el interior, simbolizando el diálogo entre los vivos y los muertos.
En el frente, sobre las columnas, se inscriben los primeros símbolos de la vida y de la muerte, representados en once alegorías: El huso y las tijeras: el hilo de la vida que se puede cortar en cualquier momento. La cruz y la letra P: la paz de Cristo en los cementerios. La corona: voto de recuerdo permanente. La esfera y las alas: el proceso de la vida y de la muerte que gira incesantemente como la esfera. La cruz y la corona: la muerte y el recuerdo. La abeja: la laboriosidad. La serpiente mordiéndose la cola: el principio y el fin. El manto sobre la urna: el abandono y la muerte. Las antorchas con llamas hacia abajo: la muerte. El búho: el vigilador, y según algunas creencias, anuncia la muerte. El reloj de agua o Clepsidra: el transcurrir del tiempo o el paso de la vida.
El predio tiene 4780 bóvedas distribuidas en 54 843 metros cuadrados, 80 de las cuales fueron declaradas Monumento Histórico Nacional. El cementerio alberga varios mausoleos de mármol, decorados con estatuas, en una amplia variedad de estilos arquitectónicos. Se halla organizado en manzanas, con amplias avenidas arboladas que dan a callejones laterales donde se alinean los mausoleos y bóvedas. Existe una amplia rotonda central de donde parten las avenidas principales, con una escultura de Cristo realizada por el escultor Pedro Zonza Briano, en 1914.
Los mausoleos, construidos en una variedad de estilos arquitectónicos, están generalmente marcados con el nombre de la familia en la fachada, y frecuentemente incluyen placas de bronce con los nombres de los individuos enterrados. Entre los famosos enterrados en este cementerio se encuentran figuras de la política, la cultura y la sociedad argentina.
El escritor Jorge Luis Borges expresó en uno de sus poemas el deseo de ser enterrado en este lugar, aunque finalmente fue sepultado en Ginebra.
thumb|upright=3|center|800px|Panorámica de un sector del Cementerio de la Recoleta.
El trazado urbano del cementerio El Cementerio de la Recoleta puede considerarse como una "ciudad dentro de la ciudad", ya que su configuración arquitectónica, trazado y esculturas lo convierten en uno de los lugares más emblemáticos de Buenos Aires. Este cementerio es un espacio único que, a través de su disposición urbana, refleja una organización semejante a la de una ciudad.
Su trazado se caracteriza por calles ortogonales que dividen el terreno en parcelas regulares, creando avenidas, callejones y diagonales. Estas características estructuran el espacio de manera que cada sección del cementerio tiene una identidad propia, mientras que las esculturas encargadas por las familias propietarias de las bóvedas enriquecen el entorno visualmente, con diversas representaciones artísticas de la vida y la muerte.
En el centro del cementerio, una amplia rotonda central sirve como punto de referencia, desde donde parten las principales avenidas. En este espacio se encuentra una escultura de Cristo realizada por el escultor Pedro Zonza Briano en 1914, la cual configura una gran cruz, símbolo de la sacralidad del lugar.
El espacio cementerial tiene desde el principio como los ensanches, elementos significativos y referenciales, que densifican la vivencia del lugar. El cementerio guarda una relación práctica de identificación con la misma ciudad: la ordenación espacial en cuadrículas, de la que resultan manzanas edificadas en el terreno de la Recoleta, un diseño geométrico con calles, avenidas y diagonales. Las murallas lo contienen, definen y protegen como recinto sagrado.
La realización del plano se le solicitó al Director del Departamento de Ingenieros Arquitectos de la provincia de Buenos Aires, Ing. Próspero Catelin. Con el plano aprobado y ya en ejecución, se emite el decreto de gobierno del 3 de septiembre de 1823 donde se estipula la escala de precios según la ubicación de los lotes e interesa al objetivo de este trabajo ya que determina que “las sepulturas preferentes sean ocupadas por los cadáveres de aquellas personas cuyas virtudes o relevantes servicios a la sociedad les hayan hecho un lugar distinguido en el aprecio de la autoridad y de sus conciudadanos, que siempre mirarán como un deber el de perpetuar la memoria de tan dignos ciudadanos al depositar sus cenizas.
Es de destacar que el gobierno siguiendo el tono de la fundamentación del decreto, retiene para sí”…algunas sepulturas para asignarlas oficialmente a aquellas personas que se distingan por sus méritos contraídos en cualquier ramo del servicio público…”, de este modo se reserva un espacio de lotes para sepulturas destinado al panteón de los ciudadanos meritorios, a la derecha de la calle principal de entrada al cementerio.
Personalidades sepultadas en La Recoleta
Bartolomé Mitre El mausoleo del general Bartolomé Mitre está emplazado frente a la calle que nace un viejo portón de la entrada en la calle Junín 1720. Ejecutado con mármol, sus esculturas fueron realizadas por Eduardo Rubino nacido en Turín y representan de “La libertad”, “El deber” y “La justicia”. Hoy en su parte superior se encuentran enmarcado entre figuras aladas el nombre del prócer. Mitre fue un militar, periodista, poeta e historiador coronando su actuación como presidente de la nación unificada en el período 1862-1868.
Eva Duarte de Perón En una de las calles de la sección 16 se encuentra la bóveda de la familia Duarte, de estilo Art Decó, destacada por el tratamiento de sus pilastras y el frontón que enmarca la puerta de bronce, ricamente ornamentada con festones, flores y hojas estilizadas. La construcción está coronada por un brasero encendido, símbolo de la eternidad. Eva Duarte de Perón, quien desempeñó una intensa labor social en favor de los más necesitados durante la primera presidencia de su esposo, el general Juan Domingo Perón, falleció en 1952 a los 33 años. Tras el golpe de Estado de 1955, sus restos fueron robados y ocultados por la Revolución Libertadora, hasta su restitución y traslado definitivo a esta bóveda en 1976.
Julio Argentino Roca Su bóveda se encuentra edificada en una esquina formada por una de las diagonales de esta necrópolis y una de sus principales calles, ubicación que permite distinguirla desde distintos sitios. Militar y estadista nacido en Tucumán en 1843 y muerto en Buenos Aires en 1914, luchó en la campaña al Paraguay llevó a cabo la conquista del desierto. Presidente de la república por 2 periodos 1880-1886 y 1898-1904. La bóveda posee rasgos manieristas, estando profusamente decorados tanto sus muros como la verja que la circunda, con arabescos, ángeles y antorchas caídas llama la atención el carácter doméstico de su puerta principal antecedida por un pequeño atrio; posee abundante decoración de repertorio clásico.
Juan Manuel de Rosas