miniatura|Disertación sobre el sistema de Linneo, que en el jardín botánico de Madrid dixo... Vicente Alonso Lorente, médico de número de los Reales Exércitos.... el día 13 de mayo de 1805, Valencia, 1806. Real Jardín Botánico. Vicente Alfonso Lorente y Asensi (Jarafuel, Valencia, 22 de enero de 1758-Valencia, 1 de diciembre de 1813). Médico y botánico valenciano, catedrático de botánica en la Universidad de Valencia, organizó y enriqueció el jardín botánico de la ciudad, del que, además, fue director.
Biografía
Nacimiento y formación Nació el 22 de enero de 1758, en Jarafuel (Valencia), siendo su padre Alfonso Lorente, oriundo de Jarque (Teruel) y de oficio jalmero, y su madre, Josefa Asensio, de la cual no hay constancia de donde nació. Fue bautizado el 24 de enero, por el padre dominico Francisco Belenguer, que lo hizo con licencia de Juan Bautista Saubá, rector de Jarafuel, y actuaron como padrinos Francisco Medina y María Villanueva, siendo sus abuelos paternos Tomás Lorente y María Ancón, y maternos, Francisco Asensio y María Ricos.
A los catorce años ingresó en la Universidad de Valencia donde comenzó a estudiar Filosofía, carrera menor similar a nuestra enseñanza media, y en los tres años que duraron los estudios acreditó probada capacidad para la lengua latina. Durante el último curso 1874-75 asistió a las explicaciones matemáticas del Dr. Gaspar Pérez Gómez. Terminados los estudios de filosofía se matriculó en la facultad de Derecho, donde sólo siguió dos cursos: de 1775 a 1777. En aquellos años en la Universidad de Valencia había cuatro facultades mayores, dos profesionales que eran Derecho y Medicina y dos eclesiásticas que eran Teología y Cánones. En 1806 el 39% estudiaba carreras eclesiásticas de alguna manera pues la universidad era un institución al servicio de la Iglesia.
Tal vez por el auge que en Valencia adquirían los estudios botánicos o quizás la tendencia innata por las ciencias de observación y experimentales, Lorente abandonó los estudios de leyes y ese mismo año 1777, se matriculó en la facultad de Medicina, en cuya carrera estaba incluida en aquel entonces la Botánica. Cuatro años después, el 25 de mayo de 1781, obtuvo el título de bachiller en Medicina, y el 2 de julio del mismo año, obtuvo el de doctor en Medicina ambos con la honrosa calificación de tamquam benemeritum valde condignum et nemine discrepante.
Carrera científica
En 1783 fue aprobado por la Subdelegación del Real Protomedicato, siéndole otorgada la licentia operandi. Cinco años más tarde, en 1786, opositó sin éxito a una de las cátedras médicas “de curso” presentando unas thesis abiertamente basadas en la obra de Andrés Piquer: Positiones Medicae ad menten clarissimi viri Andreae Piquerii, aunque para entonces ya estaba claramente interesado en la botánica y acababa de aparecer su Nova Generum Polygamiae classificatio, dedicada a facilitar la clasificación de las especies pertenecientes a la clase Polygamia del sistema de Linneo. En 1788 publicó un folleto polémico acerca de «la yerba llamada Pentaphyllum», es decir, de la planta medicinal "Cincoenrama". Un año más tarde fue comisionado por el Jardín Botánico de Madrid para herborizar en el Reino de Valencia y luego en el de Murcia, mereciendo su labor un cálido elogio en la segunda edición del Curso elemental de Botánica(1795) de Casimiro Gómez Ortega.
En aquellas fechas, las constituciones de cada una de las universidades españolas eran tan distintas, tanto respecto a la manera de estudiar cada carrera como al número de facultades como al modo de proveer las cátedras, la expedición de títulos, etc. Con tal motivo, la autoridad real publicó varios decretos tendentes a centralizar la autonomía que disfrutaba cada universidad y a uniformar los estudios, y uno de ellos es una R. O. de 1770 mandando a los claustros a presentar un plan de estudios conforme con las necesidades de cada universidad. En la Universidad de Valencia, la R. O. de 1770 comenzó a cumplirse catorce años después, o sea, en tiempos del rector fray Vicente Blasco García. Entre las distintas disposiciones del plan Blasco, que comenzó a observarse a partir de 1787, estaba la referente a la oposición a la cátedra, en la que se exigía al aspirante una especie de grado previo, llamado candidatura, así como la de establecer cátedras temporales por tres años y mediante oposición, con el objeto, lo primero, de probar la suficiencia del aspirante a cátedras perpetuas, y lo segundo, de tener un plantel escogido que sirviera en lo sucesivo para obtener buenos profesores ya ejercitados.
Poco tiempo después comenzaron a anunciarse las oposiciones para varias cátedras temporales y, entre ellas, la de botánica, que firmó Lorente el 11 de febrero de 1788, comenzando los ejercicios el 10 de junio y, una vez ultimados, se procedió a la votación, resultando nombrado por mayoría de votos Raimundo Muñoz, siguiéndole en número Lorente.
Tenía entonces Lorente treinta años; en plena juventud, con impulsivo carácter y con un espíritu combativo e inmediatamente protestó por la votación, haciéndolo también su maestro, don Tomás Vilanova Muñoz Póyanos(1737-1802), que indirectamente había intervenido en el asunto, y llevando sus gestiones primero hasta el ayuntamiento y luego al real acuerdo, entonces se entabló entre ambos la consiguiente polémica, si bien fracasó en su empeño, y el doctor Muñoz continuó tranquilo al frente de su cátedra por el momento, pues el 23 de noviembre del mismo año, o sea, un mes después de abierto el curso acudió al claustro quejándose de que un estudiante llamado Josef García le mortificaba con preguntas, réplicas y discusiones sobre los ejercicios que hizo Muñoz en el examen y que esto era motivo de bromas y burlas por parte de los alumnos. El profesor Lorente no cejó en su empeño y llegó el momento en el cual el agraciado no pudo defenderse de los argumentos con que le atacaba Lorente, viéndose obligado, si bien algunos años más tarde, a solicitar otra cátedra.
Por este tiempo el doctor Lorente desempeñaba una plaza de médico titular de las Reales Cárceles de Corte, Torres de Serranos. Con la nueva organización que por entonces se dio a los jardines botánicos, especialmente al de la Corte, se crearon treinta plazas de comisionados o correspondientes del mismo en provincias, siendo agraciado nuestro Lorente con una de ellas en 1789.
Asimismo el caballero intendente (autoridad provincial) le encargó la honrosa comisión de hacer una colección de semillas para Rusia, cuya colección, ordenada y clasificada con arreglo al sistema de Linneo, y compuesta de 200 especies distintas, presentó a dicho señor.
Habían pasado los tres años de vigencia que tenía la cátedra temporal de Botánica que antes hemos aludido, y se publicaron los edictos para proveerla nuevamente mediante oposición. La junta de patronato de la Universidad, visto lo ocurrido la primera vez, creyó conveniente modificar los ejercicios, reduciéndolos a dos, y suprimiendo el tercero, que era el práctico o de determinación de plantas, causa y origen de las cuestiones que se siguieron entonces. Esta vez Vicente Lorente se presentó a las oposiciones cuyos ejercicios comenzaron el 14 de febrero de 1791 y la votación se llevó a cabo el 3 de marzo siguiente en la que le salió elegido por mayoría obteniendo la anhelada cátedra temporal de Botánica la cual comenzaría a desempeñar al curso siguiente.
En 1793 se le nombra médico de los Reales Ejércitos, su biógrafo Fuster atribuye este nombramiento como recompensa de la colección de semillas con destino a Rusia, aunque no está claro que fuese así. Otros autores creen que en los graves sucesos del 1793 (la Revolución francesa) fueron muchos los médicos que se ofrecieron como tales para servir al ejército, entre ellos Alfonso Lorente, y si bien el gobierno no llegó a destinarlo a las operaciones de guerra le concedió el título de médico de los Reales Ejércitos.
En 1795 fue nombrado correspondiente del Real Jardín Botánico de Cartagena, con cuyo director, don Agustín Juan y Poveda, le unían lazos de amistad, a pesar de que alguien sostiene que fueron siempre enemigos.
Lucha y enfrentamientos por la cátedra titular
Transcurrido el plazo de tres años que debía desempeñar la cátedra temporal de Botánica, y habiéndose de proveer por nueva oposición, volvió o presentarse Lorente, obteniendo la cátedra en abril de 1795 para tres años más, al cabo de los cuales volvió a obtenerla en 1798, pero no pudo terminar este trienio que llegaba hasta el 1801 debido al real decreto de 20 de abril de 1799 y real orden de 22 de enero de 1800, en la que se establecía la enseñanza de la medicina y cirugía en colegios especiales, quedando suprimidas de las universidades a excepción de la de Santiago; pero revocadas aquellas órdenes por la del 18 de marzo de 1801 y restablecidos los estudios médicos a la universidad, ese mismo día se ordenó a D. Tomas de Vilanova y D. Vicente Alfonso Lorente y Asensio que se reincorporaran a sus clases y la Junta de Patronato sacó nuevamente a oposición la citada cátedra temporal de Botánica, ganándola Lorente nuevamente por cuarta vez consecutiva.
Un año después, o sea en 1802, falleció el doctor don Tomás Vilanova, que era el titular de las cátedra perpetuas de Botánica y Química, y el ayuntamiento publicó los edictos para proveer la vacante, anunciando las oposiciones. Lorente solicitó ser admitido en ellas, y al propio tiempo pedía no se considerasen como dos cátedras, con un profesor para Química y otro para Botánica (como, al parecer, insinuaba el ayuntamiento), sino que fuese un solo catedrático para ambas disciplinas, como había sido hasta entonces. De acuerdo con esta petición, en octubre de ese año la corporación municipal publicó los edictos, pero una real orden del consejo de 7 de marzo del año siguiente mandaba suspender dichos edictos hasta nueva providencia, y otra del 19 de julio del mismo año disponía que, en lo sucesivo y para ejercer la enseñanza de la Botánica, los empleos de profesor que vayan quedando vacantes se provean por la primera vez en los sujetos más beneméritos que la hayan atendido en el jardín botánico de Madrid. Esto era algo esperado pues D. Antonio José Cavanilles ya venía defendiendo esta posición desde hacía tiempo y dado que el 16 de junio de 1801 había sido nombrado único director y catedrático en el jardín botánico de Madrid y que desde la subida al poder de Godoy en 1792 contaba con muy buenas relaciones en las altas esferas gubernamentales, ya que era uno de los pocos científicos partidarios del "Príncipe de la Paz", lo que hizo que encontrase suficiente apoyo para acometer una reforma completa en la enseñanza de Botánica y de aquí nació la real orden que acabamos de citar. Por otra parte, el rector de la Universidad de Valencia, don Vicente Blasco, partidario también de Godoy y que por lo tanto también gozaba de mucha influencia en la Corte, y maestro que había sido de Cavanilles, a quien profesaba un afecto extraordinario, parece que le ayudaba en esta empresa, pues de este modo lograba cercenar las atribuciones de la junta de patronato de la universidad, que tal vez no aceptarían de buen grado sus proyectos y quizás intentarán hacerle frente. Publicadas, pues, estas reales órdenes, hizo que el claustro de esta universidad pensionase para estudiar en Madrid, y, por lo tanto, bajo la dirección de Cavanilles, al doctor don Vicente Soriano, quien de este modo adquirió un derecho indiscutible a la cátedra de Botánica, en perjuicio de Lorente.