miniaturadeimagen|263x263px|Bandera de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). En el centro, resalta la estrella de cinco puntas que representa los cinco puntos del APRA. Según Carlos Roca, la utilización del símbolo de la estrella por Víctor Raúl Haya de la Torre, presumiblemente se debió en parte a la influencia que ejerció su visita a la Unión Soviética en 1924, específicamente a la estrella roja, que era el símbolo de los partidos socialistas El aprismo (del acrónimo «APRA») es la ideología política asociada al pensamiento del peruano Víctor Raúl Haya de la Torre y al movimiento político continental denominado Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), liderado también por Haya. Se trata de una ideología latinoamericanista, antiimperialista, anticomunista y, según algunos criterios, populista.De la Torre Reyes, Carlos. 1994. Los significados ambiguos de los populismos latinoamericanos. En Alvarez Junco, José & González Leandri, Ricardo (editores) El populismo en España y América. Madrid: Catriel, pp. 39-60. https://www.researchgate.net/profile/Carlos-De-La-Torre-2/publication/268371866_LOS_SIGNIFICADOS_AMBIGUOS_DE_LOS_POPULISMOS_LATINOAMERICANOS_1_k_k_k_k_k_k_k_k/links/56e07e1208aec4b3333d0e02/LOS-SIGNIFICADOS-AMBIGUOS-DE-LOS-POPULISMOS-LATINOAMERICANOS-1-k-k-k-k-k-k-k-k.pdf En diversos momentos de la historia, el aprismo ha sido considerado como emparentado o clasificable dentro de corrientes políticas como el socialismo, la socialdemocracia,Martín, Américo. "De la ideología a la política. El APRA y la Socialdemocracia en Acción Democrática." Nueva Sociedad 74 (1984): 58-68. https://static.nuso.org/media/articles/downloads/1210_1.pdfToche, Eduardo, y Martín Paredes. 2005. "El Apra en su laberinto: una entrevista con Javier Barreda." Revista Quehacer 157 (2005): 20-28. https://www.desco.org.pe/recursos/sites/indice/1/3.pdf el marxismo, el indigenismo, el liberalismo o el conservadurismo. Actualmente, el único partido político en actividad que se autodenomina aprista es el Partido Aprista Peruano.

Originalmente, el fin del APRA era el de formar un pensamiento auténticamente latinoamericano que funcionase como alternativa a la cosmovisión eurocentrista americana, adaptado y adaptable a su realidad espacio-temporal y como foco de lucha antiimperialista y antioligárquica en el que se uniesen en un frente único los «Trabajadores Manuales e Intelectuales», término por el cual se incluían a todas las clases sociales. Con la concepción de alcanzar la emancipación mental indoamericana de los moldes y dictados europeos, Haya de la Torre quiso que el aprismo fuera, como doctrina política, una línea de interpretación histórica del proceso latinoamericano, capaz de descubrir las leyes de su desenvolvimiento social, que comienza en la antigüedad y culmina en la era del proletariado. miniaturadeimagen|Variante de la estrella roja y blanca del aprismo

Historia del aprismo y su formación Fundación política y Programa Máximo thumb|250px|Apristas en la Plaza de Acho durante las elecciones generales de Perú de 1931 en donde postulaba Haya de la Torre. El nacimiento del aprismo nace como tal el 7 de mayo de 1924, día en el cual Haya de la Torre, cercano colaborador del político y educador mexicano José Vasconcelos, entrega al presidente de la Federación de Estudiantes de México la bandera Indoamericana, siendo este acto considerado como la fundación oficial del APRA.

Haya de la Torre, influenciado luego de sus visitas al México posrevolucionario y a la naciente Unión Soviética, la cual fue producto de la revolución bolchevique de 1917, realiza la formulación de sus principios que están en un artículo publicado en un número de la revista inglesa Labour Monthly, intitulado "What is the A.P.R.A." (en inglés), de diciembre de 1926, donde se presentan los 5 puntos del APRA para la creación de un frente único latinoamericano (o Indoamericano según Haya de la Torre):

Lucha contra el Imperialismo. Búsqueda de la unidad política en América Latina. Nacionalización de tierras e industrias. Internacionalización del Canal de Panamá. Solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo. El sandinismo, corriente política nicaragüense de izquierda nacionalista y antiimperialista, tomaría al aprismo como parte de su influencia ideológica, tomando a los 5 puntos del APRA como parte de su ideario.

¿Por qué «Indoamérica»? Según Haya de la Torre, la idea de llamarle Indoamérica al espacio que comprende desde el Río Bravo (en el norte de México) hasta la Tierra del Fuego (al sur de Chile y Argentina), surge como la modernización del término por el que anteriormente se le conocía a esta parte del continente, Indias Occidentales. A los españoles (y europeos en general), que eran habitantes de Hispanoamérica, se les conocía como «indianos»; y a los habitantes originarios sin cruce con extranjeros se les conocía con el apelativo de «indios». Por lo tanto, y como forma de incorporar en el nuevo término a los indios, indianos, y a los habitantes de las West Indies, se forma el calificativo de indoamericano para todos ellos, pertenecientes a lo que José Vasconcelos denominó «la raza cósmica».

Antiimperialismo aprista thumb|250px|Víctor Raúl Haya de la Torre hablando a los campesinos de La Libertad, 1931. El antiimperialismo aprista se diferencia del comunista en que este último, según los apristas, pretende establecer otro imperialismo rival, y en que no se trata de un sentimiento racista o nacionalista contra el pueblo de los EE. UU. o alguna otra potencia capitalista. Es un movimiento de negación del imperialismo, pero no a base de demagogia. En El Antiimperialismo y el APRA —escrito en México en 1928 por Haya de la Torre, libro esencial donde se expone integralmente la doctrina aprista—, el fundador del aprismo dice: «Y el antiimperialismo es ante todo un gran impulso constructivo».

Los teóricos del aprismo dicen: la única forma de resistir al imperialismo, de resolver el problema de desequilibrio económico que determina una grande y compacta unidad económica, frente a 20 países débiles, es la unidad de éstos. El aprismo es, en este punto, radical: no hay antiimperialismo sin unionismo, no se puede ser antiimperialista si no se es unionista. El antiimperialismo no es queja, protesta o clamor. Es movimiento político unitario de todos los pueblos de Indoamérica. Los chauvinistas, los jingoísmos, los divisionismos de cualquier orden —desde los intelectuales hasta los populistas— son aliados del imperialismo. Esto no se debe a que los Estados Unidos sean malos o buenos, o tengan en su gobierno a gente mala o buena, sino a un fenómeno económico comparado al físico— «si la presión es más fuerte que la resistencia, no hay equilibrio».

De modo que el antiimperialismo aprista solo tiene una expresión concreta posible: la unidad económica y política de Indoamérica. El aprismo se sitúa en un plano de escueto realismo cuando dice que hacer del antiimperialismo una mera propaganda o tema de retórica o demagogia, es hacerle el juego al imperialismo. O hacerle el juego al imperialismo comunista que no necesita otro tipo de antiimperialismo en estos países, y que —como otro— no puede ver con simpatía el movimiento de unificación indoamericana.

Ideario aprista

Espacio-Tiempo Histórico thumb|250px|Una publicación en favor de figuras apristas relevantes que participan del Congreso Constituyente de 1931, víctimas de la represión del gobierno del presidente Luis Miguel Sánchez Cerro. La base filosófica del aprismo es, sin duda, la tesis de su fundador: Espacio-Tiempo Histórico. El fundamento de esta es la filosofía dialéctica y una concepción económica y relativista de la Historia. Como explicación a lo que intenta demostrar con ella, Haya de la Torre, en su libro homónimo, dice

Esto quiere decir, en términos prácticos, que los problemas sociales, políticos y económicos de un pueblo o continente (en este caso, el de Europa), son diferentes a la de otro (Latinoamérica); por lo que, en consecuencia, las soluciones deben ser también diferentes.

Por lo tanto, la teoría aprista sugiere que la evolución histórica de Europa es la culminación de un desarrollo procesional —que Hegel llama “devenir”— y que permitió la interpretación dialéctica hegeliana, cuyo método adoptó Karl Marx para su determinismo histórico. El aprismo sostiene que tanto la concepción hegeliana, como la concepción marxista de la Historia, provienen de condiciones objetivas europeas extrañas a las de América Latina.

Para los historicistas europeos “la historia universal va de Oriente a Occidente: Europa es absolutamente el término de la historia universal, Asia es el principio”.Cita de Hegel en Espacio-Tiempo Histórico, Haya de la Torre, Lima, 1948 Y Marx declara en el prólogo de la primera edición de El Capital que:

De esto el aprismo dedujo, que aquellas realidades alemanas o inglesas que determinaron las concepciones filosóficas e históricas citadas, son diferentes de las americanas. “La aplicación de tales concepciones solo puede ser relativa al Espacio y al Tiempo americanos”. Coincidiendo con este planteamiento, Arnold J. Toynbee dice, en su obra Estudio de la Historia, que:

Y agrega que no es la humanidad como un todo, sino las sociedades las que constituyen el “campo inteligible del estudio de la Historia”. Concuerda, pues, con la concepción relativista einsteniana de la Historia.

El aprismo y el marxismo Si bien las bases iniciales del aprismo fueron y son marxistas, este cree que el marxismo como sistema filosófico, como una "concepción del mundo" según Plejánov, no es excepción del devenir, del proceso universal de contradicciones "inherente y consubstancial a todas las cosas". Para Haya de la Torre, como el marxismo negó al hegelianismo por continuidad dialéctica, ahora era el aprismo quien negaba al marxismo por las mismas razones. En su libro Enfoque aprista del Imperialismo, Antiimperialismo y Marxismo dice:

Por lo que para el aprismo, el marxismo debe pasar, ser negado y superado por otra nueva verdad científica-filosófica. Es por ello que la "revolución proletaria" y la "abolición de las clases" como fin de la lucha de clases propuestas por Marx y Engels, puede ser superada por la revolución científica, creyendo entonces que la verdadera y profunda transformación económica y social viene como consecuencia de la nueva ciencia y la nueva técnica. Es por ello que el aprismo se apoya en las siguientes proposiciones:

La esencia dialéctica de la filosofía marxista consiste en que no hay verdades científicas eternas; todas pasan, son negadas y mueren (Engels sobre Feuerbach). El aprismo sostiene que esta ley universal que Hegel recoge de Heráclito, y Marx de Hegel, se cumple con el marxismo. También debe pasar, debe ser negado y superado por otra nueva verdad científica-filosófica. Las concepciones científicas del —sustento del marxismo— han sido negadas y superadas: la materia, la energía, el movimiento, el Espacio y el Tiempo. El materialismo marxista, su concepción del mundo físico y sus aplicaciones de él a la sociedad y a la Historia, han perdido gran parte de sus bases, y sus mismas tesis económicas en la realidad americana, sólo se han cumplido en parte. El marxismo, como todas las grandes concepciones filosóficas y científicas, significa una aportación a la cultura y a los problemas sociológicos y económico-políticos, pero no una solución: ellos están limitados por el ámbito espacio-temporal europeo en que fueron concebidos. La profecía de la “revolución proletaria” y de una “sociedad sin clases” como fin de la lucha de clases, puede ser superada por la revolución científica. La transformación más profunda del mundo social y económico viene como consecuencia de la nueva ciencia y la nueva técnica.

El aprismo, el capitalismo y el comunismo