El combate de Arroyo de la China, fue parte de la Campaña naval de 1814, ocurrió el 28 de marzo de 1814 en la boca del arroyo de ese nombre, cercano a la actual ciudad de Concepción del Uruguay donde la escuadra realista al mando de Jacinto de Romarate con una fuerza sutil de las Provincias Unidas del Río de la Plata, comandada por el capitán Tomás Nother. La victoria realista ocasionó numerosas y dramáticas pérdidas a la división enemiga, no tuvo mayor impacto en el resultado de la campaña.
Antecedentes thumb|300px A fines de 1813 el ejecutivo de las Provincias Unidas enfrentaba una situación crítica en todos los frentes: en el norte el ejército retrocedía sobre la línea de La Quiaca, en el oeste Chile era invadido por las tropas de Lima y se encaminaba al desastre de Rancagua, y en el frente oriental, Montevideo encerraba una parte que duplicaba el ejército sitiador mientras que José Gervasio Artigas sublevaba la campaña promoviendo la defección de la Provincia de Entre Ríos y Corrientes. Se decidió intentar definir la situación oriental, considerada la más urgente por su cercanía a la capital, por como afectaba los recursos de aduana, por el impacto de una victoria en la influencia de Artigas y por la amenaza que suponía el puerto de Montevideo ante una eventual expedición española. A esos efectos se dio curso al proyecto de creación de una unidad militar naval. A comienzos de 1814 se concentró el poder ejecutivo en el llamado Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, siendo electo Gervasio Antonio Posadas quien mantuvo el proyecto. La nueva escuadra estuvo lista con extraordinaria rapidez y fue puesta al mando de Guillermo Brown.
El 30 de enero de 1814 la Junta de Montevideo presidida por Gaspar VigodetLa Junta estaba compuesta del Capitán General que la presidía, el Ayuntamiento Capitular, Tribunal del COnsulado, Comandante General de Artillería y Marina, Jefes principales de los cuerpos, teniente vicario, ministro general de hacienda, administradores de aduana y tabacos, sargento mayor de la plaza y 16 "ciudadanos honestos y de reputación". envió a Antonio Domingo Costa y al capitán de dragones Luis Larrobla para entrevistarse con Artigas y su segundo Fernando Otorgués respectivamente. Larrobla quedó en el campamento de Otorgués mientras Costa se dirigió a Belén para reunirse con Artigas. Las expectativas de Montevideo se centraban en el lugarteniente del caudillo: "Halagó las expectativas de la multitud el paso de Larrobla, pues se tenía confianza en la docilidad de Otorgués para convenir un arreglo". Los comisionados regresaron a Montevideo en el falucho Fama el 9 de marzo. Artigas había recibido con recelo a Costa pero Otorgués fomento a las esperanzas de la ciudad sitiada e hizo a Larrobla manifestaciones de amistad expresando en un oficio dirigido al Cabildo: "Yo me interesaré cuanto soy para dar a esta obra su más perfecto equilibrio, pero toca a V.E. suministrar los materiales que han de llevarla a su última perfección."
140px|thumb|Jacinto de Romarate Salamanca. Ante el riesgo de perder el dominio de la estratégica isla Martín García, y con el objetivo de tener una base de ataque a Colonia del Sacramento, ocupada por los revolucionarios, a principios de 1814 Jacinto de Romarate fortificó la isla y estacionó una flota de 9 embarcaciones artilladas con piezas de 18 y 24. Alarmados por las noticias de la formación de la nueva flota porteña, se había propuesto en Montevideo atacar en Buenos Aires antes de que estuviera en operaciones, pero la rapidez en su formación y puesta en batalla tornó inviable el plan.
El 6 de marzo habían arribado a Montevideo el Paloma y el Queche de la escuadra de Romarate con el objetivo de solicitar refuerzos de hombres y buques. A esos fines se dieron órdenes de alistar el Paraná, el Mercurio, el Invencible, el Cisne y el mercante Neptuno. Pero los preparativos no se terminarían a tiempo de auxiliar a Romarate.
Combate de Martín García, del 10 al 15 de marzo
Entre el 10 y el 15 de marzo se produjo el Combate de Martín García. En la primera jornada las fuerzas navales al mando de Romarate se impusieron ante el varamiento de la fragata Hércules que resultó tan severamente dañada que el comando realista consideró el triunfo como definitivo. En efecto, en su parte del día 11 al Comandante del Apostadero de Montevideo, Miguel de la Sierra, juzgaba que dadas las pérdidas sufridas, apenas estuviera en condiciones la flota patriota navegaria rumbo a Buenos Aires, por lo que solicitó a su comandancia, aparte de pólvora y municiones de todos los calibres, refuerzos urgentes para aniquilarla antes de que se refugiaran en el puerto, suponiendo que ya estarían movilizadas las fuerzas de Montevideo:
thumb|160px|right|Brown (óleo de F.Goulu, 1825). No obstante, Brown reparó rápidamente su capitana y volvió al ataque realizando el día 15 un sorpresivo y exitoso desembarco que le permitió ocupar la isla. La escuadra realista, fondeada en el canal del Infierno,Canal situado al este de la isla. no pudiendo acudir en defensa de las tropas de la isla, embarcó a los sobrevivientes y se retiró aguas arriba en espera de refuerzos, ya anteriormente solicitados con insistencia. El combate sería decisivo para definir la lucha en el frente oriental: tras la victoria en el Combate de Martín García y la recuperación de la isla, se cerró a los realistas el acceso al litoral del Río de la Plata y de los ríos Uruguay y Paraná, posibilitando a los patriotas cerrar el cerco sobre Montevideo y finalmente capitular la plaza.
Montevideo, del 15 al 18 de marzo En Montevideo, la flota al mando del capitán José Primo de Rivera se componía de la corbeta Mercurio, la corbeta Paloma, el queche Hiena, el bergantín Cisne, el falucho Fama y el lugre San Carlos. No obstante Vigodet se veía en dificultades para proveer a la escuadra: el 9 de marzo el Cabildo entregaba 45 quintales de galleta y manifestaba no quedar más nada en sus almacenes. La situación de la ciudad era desesperada, pese al abastecimiento que llegaba de la península, de Lima y de Carmen de Patagones. El número de indigentes a cargo del franciscano fray José Ascalza rondaba los 3740, mientras que el número de soldados enfermos en los hospitales superaba los 600.
Las noticias de la victoria de Romarate en la primera jornada se tuvieron el día 15 por lo que el gobierno ordenó la salida para la noche del mismo día. A las 10 levaban anclas, pero la corbeta Paloma, destinada al hospital, varó en la rada interior de la bahía. Recién el 17 se vio libre y sin averías, pero la flotilla no pudo zarpar a causa del viento. Mientras, se habían agregado la balandra Castro y la goleta Mayol, tripulada por 30 soldados del Cuerpo de Guerrillas de Benito Chain. La noticia de la derrota final de Romarate se conoció en Montevideo el 17 y obligó a acelerar los preparativos de la flota, que finalmente zarpó el día 18.
División Primo de Rivera, del 18 al 25 de marzo Mientras tanto, sin pólvora y confiando bien en un rápido refuerzo, bien en la confianza cierta de poder repostar en territorio controlado por las milicias de Otorgués y posteriormente atacar en unión con las fuerzas de Montevideo a su contrincante, Romarate en vez de retornar a Montevideo decidió internarse en el Río Uruguay.
La segunda división se dirigía a reforzar a Romarate pero "no era Primo de Rivera oficial apropiado para batirse con Brown, y mejor se desempeñaba como correo de gabinete, según ya lo había hecho, que como jefe de escuadra"Francisco Bauzá, tomo II, página 459. La flotilla de Primo de Rivera puso proa al delta pero al tener noticias de la presencia de la escuadra de Brown, no se atrevió a seguir. Supo además de la parcialidad del capitán Heywood de la fragata Nereus y creyó tal vez que no fuera difícil prestara su concurso a las naves de Buenos Aires. En ese momento la posición de Romarate era de menos de 30 millas de Martín García.
Primo envió sólo un lanchón y regresó al puerto de Montevideo, adonde arribó el 25 de marzo, 8 días después de su partida, desembarcando sigilosamente en el sitio denominado Baño de los Padres al temer la ira de la población, especialmente los vicentinos.Así se designaba a los realistas más radicales, que imaginaban continuas victorias y refuerzos de la península, alimentando un convencimiento firme en el éxito de la causa, según un cronista de la época eran unos fanáticos vejancones inútiles pero charlatanes.
Río Uruguay, del 16 al 28 de marzo Mientras tanto Romarate seguía al norte hasta Soriano donde desembarcó el Alférez del Regimiento del Fijo José Benito de Azcuénaga como parlamentario solicitando de las fuerzas que obedecían a Artigas auxilios y víveres: "Habiendo llegado en retirada nuestra escuadrilla a Soriano, desembarcó Azcuénaga bajo parlamente, solicitando de los artiguistas auxilio de víveres. El jefe de aquel punto se excusó de hacerlo ostensiblemente por temor de las partidas argentinas que por allí andaban; pero con reserva les franqueó carne y verduras en abundancia."Francisco Acuña de Figueroa, Diario Histórico del Sitio de Montevideo, Tomo II, página 187.
Continuó a Landa desde donde el 21 de marzo envió al falucho Sebeiro a Montevideo con noticias de su situación y desembarcó la gente que había recogido en Martín García. En Landa fue amablemente acogido por las autoridades al extremo de pasar el comandante militar del puesto a bordo para comer con Romarate, manifestando proceder de acuerdo a las instrucciones del coronel Fernando Otorgués, segundo de José Gervasio Artigas.
La escuadra continuó al norte, llegando a la boca del Arroyo de la China en las proximidades de Concepción del Uruguay en la mañana del 28. Río arriba ya no era factible continuar mientras que por otra parte contaba con la protección de Otorgués y la entrada del Arroyo de la China que facilitaba la defensa de la posición. "Romarate había trabado relaciones amistosas con Otorgués, y este le servía tanto para proporcionarle víveres, como para conducir sus comunicaciones a la Plaza de Montevideo, y a él las que de esta se le dirigían."F.A.Berra, Bosquejo Histórico de la República Oriental del Uruguay, 1881, página 122.
Combate del Arroyo de la China, 28 de marzo Al mediodía un cañonazo del Belén dio la primera advertencia y Romarate que se hallaba en tierra recibió el aviso de que muy cerca de sus buques "por encima de las Islas se veían cinco velas al parecer enemigas navegando a vuelta de la división". Romarate volvió a la formación y vio que el comandante del Belén había ya dispuesto la línea acoderados a la misma boca del arroyo, amarrados los buques al bosque.
Fuerzas intervinientes