La Iglesia de Nuestra Señora de las Gracias de la Orden de Frailes Menores de Popayán, más conocida como Santuario o Iglesia de San Francisco es uno de los templos católicos más importantes de Colombia por su estilo barroco tardío neogranadino. En su campanario posee una de las campanas más grandes de América denominada campana de San Antonio, fundida en oro y bronce. Cuenta con diez altares laterales con hornacinas con imágenes, entre las cuales sobresalen la de San Pedro Alcántara, el Señor de la Coronación, el Cristo de la Veracruz, el Señor de los Azotes, San Francisco de Asís, San Antonio de Padua y el Cristo conocido como "El Cachorro". Posee un púlpito de estilo plateresco, considerado el mejor de Colombia.
El templo fue declarado Monumento Nacional de Colombia por Decreto 2248 11-xii-1996.
El templo fue elevado a la categoría de santuario tras ser declarado su altar mayor como altar privilegiado por contener una reliquia de primer grado de San Magno de Anagni traída desde Roma. Dicho privilegio fue concedido por el Papa Francisco en ceremonia presidida por el Arzobispo de Popayán el 22 de enero de 2017.
Historia
La primera iglesia de San Francisco fue construida en el , la cual resultó destruida con el terremoto de 1736.
La construcción de la segunda iglesia comenzó en 1765, aunque los historiadores de la primera mitad del , afirman que fue en 1775.
Otro documento de 1771, afirma que en este año ya se había comenzado a construir la iglesia pero que debido a la falta de recursos hubo necesidad de solicitar una limosna a la casa de la moneda. El comisario General del Perú, en carta del 15 de junio de 1764, Fray Ramón de Sequeyra y Mendiburu, dio su autorización para la “fabrica de la iglesia en el sitio intentado con la extensión proporcionada a lo copioso del concurso de tan noble ciudad”. La iglesia y el convento se construyeron en el mismo sitio en donde están ahora, pero se agregaron dos solares aledaños para agrandar el lote. Estos solares fueron donados por Pedro Agustín de Valencia, quien los compró a Sebastián Lancha de Estrada con tal fin.
En 1764 el Virrey Mesía de la Cerda cedió a los franciscanos la calle intermedia entre el convento y la casa que donó al colegio don Pedro Valencia para la construcción de la iglesia. De 1776 aparece una carta de agradecimiento a don Francisco Antonio de Arboleda por la cal que donó para la construcción de la iglesia. Hay otro documento de 1777 en que los mineros del Choco, Popayán y Barbacoas dueños de cuadrillas de esclavos, se comprometen a ceder (según el rey lo disponga) los derechos que se les exigía del oro que sacaban para la construcción del templo y el colegio de Franciscanos. Como ya se anotó, la iglesia se comenzó a reconstruir en 1765, infortunadamente para 1771 los recursos se habían agotado. En 1778, según cuentas llevadas por los constructores de la iglesia, se habían gastado $80.000, faltando la mayor parte de la obra, provocándose una gran polémica acerca de si se debía o no continuar la construcción.
La bendición de la iglesia se llevó a cabo el 12 de julio de 1787, aún sin estar terminada. El templo fue diseñado por el arquitecto español Antonio García, quien también dirigió en Cali la construcción de la iglesia matriz de San Pedro. La construcción de la iglesia de San Francisco duró veinte años. Resultó la más bella, capaz y hermosa de la ciudad. Una de las partes más bellas la constituye el ábside, obra arquitectónica del español Fray Antonio de San Pedro. Fue enriquecido con tres camarines. La fachada, la más monumental que dejó en la Nueva Granada la arquitectura del , época floreciente del barroco neogranadino, fue concluida hacia 1788 por Roque Navarrete, quien terminó las estructuras en piedra de San Francisco de Asís y Santo Domingo, trabajo que duró veinte años, hasta que el 18 de noviembre de 1818 el obispo Salvador Jiménez de Enciso consagró el templo a San Francisco de Asíshttp://elnuevoliberal.com/el-legado-de-san-francisco-de-asis-en-popayan/#ixzz4WddWUG4K
Después del terremoto de 1983, en que el templo se vio muy afectado, comenzó la reconstrucción con la cooperación del gobierno de España. El Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón y Grecia, la visitó, ya restaurada, el 8 de agosto de 1998 en su visita a Popayán.
Cofradías Una tradición traída desde España, las cofradías coloniales surgieron por la necesidad de los fieles de agruparse en organizaciones en torno a una advocación de su devoción con el fin de promover su veneración, preservar su imagen tutelar y realizar las correspondientes fiestas patronales.
En el templo de los padres franciscanos desde sus etapas más primitivas, fueron fundándose juntas que tuvieron como sede este templo, al mismo tiempo que nuevas devociones llegaban al recinto.
Se tiene constancia de las siguientes cofradías:
Hermandad de los Españoles del Señor de los Milagros de la Veracruz. (Al parecer el Cristo perteneció primero a la Iglesia de la Encarnación, posteriormente se trasladó a este templo) Cofradía de San Antonio de Padua. (fundada en 1772 mediante breve pontificio del papa Clemente XIV, con sede permanente en esta iglesia) Cofradía de San Francisco. (Patrono y Advocación principal de la iglesia) Cofradía del Amo Sacramentado. (Corpus Christi) Cofradía de Nuestra Señora de las Nieves.
Lastimosamente casi la totalidad de las cofradías que algún día contaron con su sede en la iglesia en la actualidad ya no existen más, debido a diversos factores como la independencia, la expulsión de los franciscanos de Colombia o las guerras civiles que conllevaron la emigración de las familias aristocráticas.
Aunque actualmente aun tiene diversas juntas (que son entidades sucesoras de las cofradías) que tienen aun su sede en esta iglesia como lo son:
Junta de la Inmaculada Concepción. (Contando con su solemnidad el 7 de diciembre) Junta Permanente de Nuestra Señora de Belén. (Contando con sus fiestas el 2° y 3° domingo de diciembre) Junto Pro Culto al Santo Ecce Homo. (Contando con su festividad el 1 de mayo)
Retablos y Capillas
Altar Mayor thumb|Altar Mayor del Templo|izquierda|276x276pxSituado al fondo del presbiterio, es una monumental obra la cual está elaborada siguiendo los lineamientos establecidos en la arquitectura neoclásica con ciertas reminiscencias del barroco tardío, su estructura imita una fachada de un templo. Se constituye sobre sólidas bases entre las que destaca un sotabanco que sobresale en el centro y servía para como altar en las liturgias de antaño, por encima de este espacio se halla el elaborado sagrario donado por don Pedro Agustín de Valencia totalmente dorado en pan de oro y de un barroco espectacular, este sirve a su vez de soporte del nicho central en forma de arco de medio punto que da vista al camarín.
Sustenta todo el retablo sendas columnas de orden corintio con fustes estriados que sustentan el friso y el arquitrabe finamente decorados con motivos vegetales, como remate en lo alto hay una hornacina coronada por un frontón semicircular que contiene una pintura del Sagrado Corazón de Jesús.
En esto este conjunto se hayan variadas obras de arte sacra como lo son: la imagen del Santo Cristo de la Veracruz en el altar, una obra de Juan Martínez Montañés del (aproximadamente del año de 1600), o presidiendo el nicho central suele estar la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de las Gracias o San Francisco.
Altares de la nave de la Epístola
Capilla del Calvario miniaturadeimagen|Capilla del Calvario|275x275px Ubicada al fondo de la nave de la epístola, la capilla se constituye de un elaborado retablo barroco empotrado en la pared, cuenta con un sotabanco que servía como altar frente a él se levanta el sagrario que actualmente es utilizado durante las ceremonias religiosas y litúrgicas, este a su vez es flanqueado por la imagen de Santa Marta de Betania a su derecha.
El gran nicho principal en forma de arco carpanel lo cercan dos columnas de fuste liso y de color marfil con capiteles de orden corintio que sustenten el arquitrabe y el friso desde donde surge el hermoso remate policromado en vivos colores y que en su centro se encuentra el monograma IHS en letras doradas.
En este retablo es venerado el conjunto escultórico denominado como El Calvario, formado por un Cristo Crucificado de posible procedencia española del (anteriormente era el Santo Cristo de la Veracruz, ahora está en el altar mayor), una Dolorosa y un San Juan ambas obras realizadas en la península ibérica de una antigüedad similar al crucifijo.
Nicho de la Inmaculada Concepción
izquierda|miniaturadeimagen|Inmaculada en su nicho|271x271pxEl primer espacio de veneración propiamente lateral en la nave de la Epístola se diferencia ampliamente de los otros recintos al no contar con algún retablo o altar que cuente con ornamentación sino ser un modesto y humilde nicho en forma de arco de medio punto seccionado en la pared, lo cual resalta a la vista teniendo en cuenta de estar en la iglesia más rica, lujosa y decorada de todo el centro histórico.
La imagen que se resguardada en esta hornacina es la de la Inmaculada Concepción, una talla ecuatoriana del que a su vez es una réplica a tamaño natural elaborada por Alcides Montesdeoca de la obra original de Nuestra Señora Alada del Apocalipsis, realizada por el maestro quiteño Bernardo de Legarda en el para la ciudad de Popayán (tomando como modelo a la famosa Virgen de Quito) y que hoy en día está bajo custodia del Museo Arquidiocesano de Arte Religioso, cuyas copias aun se veneran en la Catedral de Popayán y la Ermita de Jesús Nazareno, una en dimensiones exactas y otra en reducidas respectivamente.
En honor a esta advocación se celebra la festiva solemnidad de la Inmaculada Concepción de Popayán cada año en la noche del 7 de diciembre, fecha en la que toda Colombia festeja el conocido día de las velitas. Durante esta conmemoración se realiza una eucaristía y una procesión que recorre todo el centro histórico que es adornado con cirios y faroles en honor a la Santísima Virgen María.
Altar del Señor de los Azotes miniaturadeimagen|Retablo del Cristo flagelado|267x267pxEl segundo retablo ubicado en la pared lateral norte de la nave de la Epístola, es una destacada obra barroca payanesa, la cual está conformada por un altar en su parte inferior constituido en un sotabanco seccionado en tres partes, siendo la central más sobresaliente, estando adornado con motivos florares y vegetales dorados sobre un fondo rojo vinotinto con marcos azules.
El retablo se constituye en un tríptico en forma de biombo abierto, estando el nicho central flanqueado por dos secciones de pantallas hechas en madera con tres pisos de arcos dobles destinados para resguardar imágenes de menor tamaño, contando con un total de 12 pequeñas hornacinas. Coronando todo el conjunto hay una pintura de la pasión de Cristo enmarcada en finas molduras doradas, en la escena se representa a Jesús cargando la cruz con Simón de Cirene detrás, mientras que delante de él se encuentra su madre María Dolorosa.
La imagen central de este retablo es la de El Señor de los Azotes, una talla italiana, más concretamente de la ciudad de Pisa elaborada hacia el , haciendo parte del paso de Los Azotes que desfila durante la Procesión del Santo Cristo de la Veracruz en el Jueves Santo y con sede en esta iglesia.
Altar de San Pedro de Alcántara izquierda|miniaturadeimagen|Altar del religioso español|264x264pxEl tercer y penúltimo retablo situado en la pared lateral de la nave de la Epístola, se compone de una obra que sigue el estilo de transición de la época entre el barroco tardío y el neoclásico, contando con elementos característicos de ambos movimientos arquitectónicos.