La inmigración alemana en Argentina dio origen a los germano-argentinos (en alemán: Deutschargentinier), es decir, a los alemanes emigrados a Argentina y los argentinos de ascendencia alemana. Entre 1857 y 1945, llegaron más de 152.000 alemanes a Argentina, y entre 1933 y 1945 emigraron más de 40.000, unos 80.000 alemanes y austríacos llegaron a Argentina tras finalizar la Segunda Guerra Mundial. Históricamente, el término "alemán" se refiere a los alemanes étnicos, los cuales no sólo provinieron de Alemania, sino también de otros lugares como el Imperio austrohúngaro (actual Austria, Hungría: alemanes de Hungría), Rusia (alemanes del Volga), Ucrania (Alemanes del mar Negro), Suiza, Luxemburgo, la ex Checoslovaquia (alemanes de los Sudetes), la ex Yugoslavia (alemanes de Yugoslavia), los países bálticos (alemanes del Báltico) y otros lugares de Europa. Esto dio como resultado que la mayor parte de los alemanes ingresados a Argentina no fueran registrados como alemanes, sino como rusos, húngaros, etc. Por ejemplo, el zoólogo alemán Carlos Berg (registrado como ruso en Argentina), el arquitecto alemán Johannes Kronfuss (a quien la prensa de Argentina ha llamado varias veces húngaro pese a que su lengua materna era el alemán, se radicó en Alemania, tradujo su nombre de pila al alemán, tomó la ciudadanía alemana y obtuvo sus titulaciones académicas en Alemania antes de emigrar a Argentina, además de relacionarse siempre con la comunidad alemana radicada en su nuevo país) o el compositor alemán Francisco Kröpfl (registrado como rumano al ingresar a Argentina). Más del 7% de los argentinos tiene ascendencia germana, con gran predominancia de descendientes de alemanes del Volga (que en los registros suelen figurar como "rusos" debido a que ingresaban con documentos de Rusia).https://ealem.cancilleria.gob.ar/es/node/5278 Esto quiere decir que hay más de 3.5 millones de argentinos con ascendencia alemana.

miniatura|izquierda|Argentinos con alguno de los 15 apellidos de origen alemán más comunes cada 100.000 habitantes por departamento o partido.

Sucede que en Europa, y especialmente entre la población germana, no era relevante el lugar de nacimiento, ya que se regían por el ius sanguinis o "derecho de sangre" (pudiendo existir así comunidades nacidas en Alemania que no fueran consideradas alemanas, mientras los alemanes étnicos nacidos fuera de las fronteras sí lo eran). En cambio, en los países de las Américas se implementó el ius soli o "derecho de suelo", definiendo la "nacionalidad" de acuerdo al lugar donde hubieran nacido (aunque en el fondo este sea un dato arbitrario o anecdótico, no vinculante con la etnia de una persona), como una estrategia para asimilar población de otras naciones (en países de inmigración). Entonces, cuando los inmigrantes llegaron, los empleados de migraciones interpretaron su identidad de acuerdo a criterios locales, pese a que los recién llegados no habían nacido en Argentina. En Rusia, por ejemplo, los conceptos de nacionalidad y ciudadanía también se mantuvieron bien diferenciados como en los países de habla alemana de entonces, no funcionado nunca como sinónimos. Es decir: la nacionalidad entendida en su sentido de pueblo o nación, una condición antropológica, sociológica y de psicología social, o sea, la conciencia de pertenecer a una nación y no a otra (condición que ningún Estado puede otorgar ni quitar, pues tiene carácter de extraterritorialidad y su existencia es incluso anterior al Estado en sí), mientras que la ciudadanía es la mera condición legal de pertenecer a un Estado o a otro. Así, en los documentos rusos, por ejemplo, alguien podía ser ciudadano ruso, pero de nacionalidad: alemana, o kirguisa, o calmuca. Se dan, asimismo, naciones que no tienen Estado (por ejemplo, los gitanos), lo que demuestra que los Estados no tienen real facultad para definir los alcances de una nación, sino solamente para otorgar o no una ciudadanía determinada. Actualmente, los Estados suelen estrechar los criterios para otorgar ciudadanías, pues de ellas se desprenden obligaciones y costos que en algún momento esos mismos Estados deberían tener que asumir. Esta situación implica que algunos miembros de una determinada nación puedan llegar a quedar fuera de la protección de su correspondiente Estado.

Algunos alemanes étnicos se asentaron previamente en Brasil y más tarde emigraron hacia Argentina en busca de un clima más benigno, tierras aptas para el cultivo de trigo o un entorno más afín. Su desembarco previo en dicho país sudamericano también hizo que algunos grupos de alemanes fueran registrados como brasileños.

Como se ve, si bien Alemania como entidad política fue fundada en 1871, el idioma alemán y la cultura han sido tradicionalmente más importantes que el país de origen, como base de la conciencia étnica y nacional de los alemanes. A pesar de eso, los alemanes hablan diferentes dialectos en diferentes regiones específicas como el frisón, pomeranio del Este, bajo prusiano, suabo, plautdietsch, hunsrückisch, alemán del Volga y otros. Actualmente, los descendientes de alemanes constituyen el cuarto grupo étnico más grande de Argentina con más de 2 millones de descendientes de alemanes del Volga solamente, es decir, el 8% de la población argentina sólo contando a descendientes de alemanes del Volga, sin incluir los descendientes de otros grupos de alemanes étnicos y del resto de las comunidades germanas del país, ya que la mayor parte de los alemanes étnicos fueron registrados con otras nacionalidades. Entonces, si se contara la ascendencia completa y parcial de esta etnia, el porcentaje aumentaría más del doble.

Los científicos alemanes hicieron grandes contribuciones en los procesos de fundación y desarrollo de las universidades argentinas y muchas escuelas alemanas se hicieron un lugar en el país. También tuvo lugar la creación de periódicos en idioma alemán como el Argentinisches Tageblatt, que significa el "diario argentino" y continúa en circulación hasta nuestros días.Argentinisches Tageblatt - Página oficial (en alemán) Asimismo, durante su período de acrecentamiento en el , el ejército argentino reclutó un gran número de científicos y técnicos alemanes para el desarrollo de sus industrias. Hoy en día, los germano-argentinos desarrollan las más diversas profesiones. Muchos empresarios y profesionales alemanes creen que Argentina fue industrializada y que podrían estrecharse mayores lazos a través de la tecnología avanzada alemana.

Historia

thumb|180px| Ulrich Schmidl, el primer alemán en el Río de la Plata. Grabado de la edición por Levinus Hulsius de la Verídica descripción, 1599.

La inmigración alemana a Argentina tuvo lugar durante 5 períodos principales: antes de 1870, de 1870 a 1914, de 1918 a 1933, de 1933 a 1940 y posteriormente a 1945.

Anterior a 1870

El primer alemán en el Río de la Plata fue Ulrico Schmidl, mercenario, soldado, viajero y cronista famoso por la publicación en 1567 de su Verídica descripción,Título completo: Verídica descripción de varias navegaciones como también de muchas partes desconocidas, islas, reinos y ciudades... también de muchos peligros, peleas y escaramuzas entre ellos y los nuestros, tanto por tierra como por mar, ocurridos de una manera extraordinaria, así como de la naturaleza y costumbres horriblemente singulares de los antropófagos, que nunca han sido descriptas en otras historias o crónicas, bien registradas o anotadas para utilidad pública relato de su participación en la conquista y colonización de la cuenca del río Paraná a lo largo de veinte años.

La baja densidad poblacional que registraba el territorio argentino al momento de la independencia (1810-1816) impulsó un proyecto de desarrollo socioeconómico que consideraba a la inmigración como uno de sus fundamentos esenciales.

El 26 de septiembre de 1826, por decreto de Rivadavia, se crea la colonia Chorroarín, ubicada en la Chacarita de los Colegiales, sitio donde en 1887 se ubicaría el cementerio del Oeste o de la Chacarita. En ella se entregaron tierras el 11 de mayo de 1827, siguiendo el modelo de Enfiteusis, a alemanes arribados un año antes en el velero Kumbang Jattie, procedentes de la región de Maguncia bajo contrato firmado por Carlos Heine y el Gobierno de Rivadavia.Carta de Antonio María Lynch de Roo del 20 de abril de 1826 al Presidente de la Comision de Emigracion. El experimento fue un fracaso y todos los colonos se habían dispersado para 1830. La principal causa por la cual el pueblo no pudo formarse fue que se llegó al convencimiento de que la mayor parte de los solares que iban a formar el pueblo ya estaban ocupados por arrendatarios.

En 1853 ese proyecto tomaría cuerpo en la Constitución nacional, como un mandato terminante a los gobiernos de fomentar la inmigración europea para poblar el país.

Para 1855, según el censo de la ciudad de Buenos Aires realizado el 17 de octubre de aquel año, había en dicha ciudad unos 655 alemanes, 144 hamburgueses y 34 prusianos. Mas de las mitad de aquellos eran miembros de la Congregación Evangélica Alemana de Buenos Aires, fundada en marzo de 1842, según registros propios de la Congregación en 1854.

Hasta 1870 la inmigración alemana en la Argentina fue en general baja y fue creciendo con el tiempo.

De 1870 a 1914

thumb|left|Mujeres expendiendo cervezas en una fiesta del Club Alemán de Buenos Aires en 1904. thumb|200px|Reina de la colectividad alemana electa en la Fiesta Nacional del Inmigrante de 2005 en Oberá, Misiones. thumb|200px|Colectividad alemana durante el desfile de inauguración de la XXXIV Fiesta Nacional del Inmigrante en Oberá.

Durante el segundo período, desde 1870 hasta 1914, Argentina experimentó un gran auge de la inmigración debido a la expansión económica y a la producción de trigo y carne vacuna de las pampas. En este marco de tiempo, se desarrollaron varias instituciones, que a menudo son examinadas en los estudios académicos, como los periódicos, las escuelas y clubes sociales. A pesar de todo, una vez en la Argentina, los inmigrantes alemanes desarrollaron una nueva identidad germánica argentina. Un ejemplo de ello puede encontrarse en los estudios del Argentinisches Tageblatt, periódico fundado por un inmigrante suizo, pero que en la década de 1930 se convirtió en el principal foro de los alemanes contrarios a la Alemania nazi de la Argentina, y de los exiliados del Reich. En este período se dio también la llegada de los alemanes del Volga al país, un pueblo de agricultores que emigró en masa para establecerse en el interior de las provincias.

De 1918 a 1933

thumb|left|Colectividad alemana en Buenos Aires en 1923.

Durante el tercer período, después de una pausa durante la Primera Guerra Mundial, la inmigración a Argentina otra vez continuó y los voceros alemanes vinieron en sus números más grandes. Esto puede ser atribuido a un aumento de las restricciones de inmigración en los Estados Unidos y Brasil, así como a las condiciones declinantes en la post Primera Guerra Mundial en Europa. Este período es de interés particular porque mientras los grupos más viejos de germanoparlantes comenzaban a sentir la crisis cultural debido a las políticas de asimilación del estado argentino, las nuevas llegadas dieron una nueva vida a instituciones culturales alemanas, como el periódico ya mencionado, y se crearon nuevos. Entre 1905 y 1933, el número de escuelas alemanas se elevó de 59 a 176. La Primera Guerra Mundial puso a la comunidad alemana ante el dilema de tener que defender a su país de origen y enfrentarse a la población argentina y la mayoría de las comunidades inmigrantes que cuestionaba el comportamiento de Alemania en la guerra.

De 1933 a 1945