Francisco Hermógenes Ramos Mejía Ross (Buenos Aires, 11 de diciembre de 1773-Tapiales, 5 de mayo de 1828) fue uno de los más importantes hacendados bonaerenses de principios del y un defensor de los aborígenes pampas. Participó brevemente de la política de Buenos Aires y de la firma del entre el gobierno y los indígenas ubicadas al sur de la línea de frontera. Su condena a la violación del tratado por parte del gobierno motivó su detención y aislamiento en una de sus estancias. Defendió una postura religiosa personal, lo que le valió ser considerado por sus contemporáneos como un hereje.
Biografía
Nació en Buenos Aires el 11 de diciembre de 1773. Era el séptimo hijo de los trece de una familia de buen linaje pero escasa fortuna. Su padre era Gregorio Pedro Joseph de Santa Gertrudis Ramos Mejía, natural de Sevilla, y su madre María Cristina Ross, hija de un escocés protestante.
A los diez años de edad inició sus estudios en el Real Colegio Seminario de la Purísima Concepción de la Virgen, donde estudió gramática y latín. Completó luego sus estudios en el Real Colegio de San Carlos, que finalizó en 1797
El Alto Perú y matrimonio Luego de finalizar sus estudios en el Real Colegio de San Carlos partió a Chuquisaca, en el Alto Perú, en busca de trabajo y de profundizar sus estudios en la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca.
thumb|250px|Tomina, Chuquisaca.
En 1797 ocupó un cargo en la localidad de Tomina del departamento de Chuquisaca. En 1801 fue nombrado Juez subdelegado en la Provincia de Pacajes, uno de los partidos del departamento de La Paz. El territorio contaba con una numerosa población indígena sometida al régimen de la mita, lo que le permitió conocer el trato del aborigen y probablemente formar su percepción de la cuestión indígena que marcaría su vida.
En La Paz el 5 de mayo de 1804 se casó con María Antonia de Segurola y Roxas, de 15 años de edad, hija de María Josefa Úrsula de Rojas y Foronda y de Sebastián de Segurola Çelayarán y Oliden, gobernador intendente de La Paz a fines de y uno de los principales represores del movimiento de Túpac Amaru. Su esposa aportó como dote 150 mil pesos fuertes en dinero y joyas y extensas y valiosas fincas rurales ubicadas en lo que hoy es Bolivia. En 1806, luego del nacimiento y temprana muerte de su primer hijo en La Paz, vendieron sus bienes y se trasladaron a Buenos Aires, haciendo la larga y lenta travesía desde el Alto Perú acompañados por ayudantes y 200 esclavos, y transportando una fortuna en plata y oro amonedado.
Los Tapiales thumb|250px|Cartel informativo sobre Francisco Ramos Mejía en la estancia Los Tapiales El 25 de octubre de 1808, adquirió por 32.000 pesos de plata corriente al Comisario de Guerra y Juez Real Martín José de Altolaguirre una estancia de más de seis mil hectáreas en la zona de La Matanza, que se extendía desde el río Matanza hasta los montes de tala que llegaban al Palomar de Caseros. Entre sus límites se hallaba todo lo que hoy constituye el ejido urbano de la ciudad de Ramos Mejía.Como detalle "costumbrista", la operación incluía la propiedad de seis esclavos negros "los cuales se ponen a 50 pesos cada uno con derecho de poderse libertar en este precio cuando puedan".
thumb|right|250px|La estancia Los Tapiales, propiedad de Francisco Ramos Mejía.
La estancia contaba con numerosas arboledas y potreros cercados con tapias de tierra revestidas por ambos lados con tunas de penca, lo que probablemente dio lugar a su nombre posterior "Los Tapiales". Altolaguirre, su anterior dueño, había efectuado una intensa actividad de forestación. Allí también se efectuaron las primeras plantaciones de lino, así como cultivos de olivares y 100 hectáreas de nogales. El terreno adquirido también incluía un amplio caserón situado frente a lo que hoy es la autopista a Ezeiza. Cuando en 1808 los Ramos Mejía compraron la estancia no se practicaba aún el alambrado de los campos, por lo que el perímetro estaba marcado con ciento cuarenta mojones de piedra.
thumb|250px|El actual Partido de La Matanza, en la Provincia de Buenos Aires.
En ese campo ya se habían extinguido los caballos baguales y las vaquerías de ganado cimarrón (descendientes de los yeguarizos y vacunos abandonados en la pampa por los primeros conquistadores españoles) por lo que Francisco Ramos Mejía se ocupó de acrecentar su ganado mediante una explotación racional, y registró una marca propia para su hacienda.Esa marca era reconocida y respetada por las tribus indios, hasta el punto que es tradición que años después de la muerte de Ramos Mejía, una carreta fue detenida por una tropa de indios y dejada seguir su rumbo sin incidentes porque sus captores, aún sin haber conocido a Ramos, reconocieron la marca en los caballos.
En la zona ya no había incursiones de indios pero aún se recordaba que en 1740Acta del Cabildo del 24 de noviembre de 1740. los pampas habían llegado muy cerca de Buenos Aires y habían sido detenidos por vecinos armados en el pago de La Matanza.
La parte de la estancia que hoy es jurisdicción de la ciudad de Ramos Mejía estaba atravesada por el Camino Real, que llevaba a la Guardia de Luján, actual Mercedes. Las carretas (y más tarde las diligencias) en camino a la Provincia de San Luis o a Córdoba (y de allí a Chile o al Perú), debían necesariamente transitarlo por ser el único camino existente.Ese tramo inicial del Camino Real se convertiría con el tiempo en la Avenida Rivadavia. Otro importante camino que cruzaba la estancia a poca distancia del Camino Real era el que hoy se denomina Avenida Gaona, y que desde la primera mitad del se conoció como "Camino de Gauna".El nombre de este camino recuerda para algunos al militar salteño Eduardo Gauna, muerto en la Batalla de Suipacha y para otros al coronel también salteño Calixto Gauna. También hay quienes afirman que la denominación corresponde al nombre de quien poseía hacia 1810 los terrenos por donde comenzaba el camino, en la zona que hoy es el Parque del Centenario de la ciudad de Buenos Aires.
Revolución de Mayo thumb|250px|Ildefonso Ramos Mexía, hermano de Francisco Ramos Mejía. Ocurridos en Buenos Aires los sucesos del 25 de mayo de 1810, los Ramos Mejía adhirieron en forma inmediata a los principios de la Revolución de Mayo.
Ramos Mejía contribuyó generosamente con sus recursos para equipar y financiar a las tropas de uno de los ejércitos que la Primera Junta formó para defender la causa.Gazeta de Buenos Ayres, 5 de julio de 1810. Fue designado regidor del Cabildo de Buenos Aires revolucionario electo el 17 de octubre de 1810 y cumplió las funciones de defensor de menores.Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Ayres, 17 de octubre de 1810. Luego se desempeñó como Alférez Real y desde mediados de 1815 alcalde Provincial dejando de actuar en la política de la ciudad y la nación en 1816.
Uno de sus hermanos, Ildefonso Ramos Mejía, siguió teniendo una intensa participación en la vida política.En 1820 Idelfonso Ramos Mejia (hermano de Francisco Hermogenes) ocupó circunstancialmente el mando de la Provincia de Buenos Aires, al presidir la Junta de Representantes y en 1826 fue elegido constituyente por la actual Ciudad Buenos Aires, al congreso que sancionó la Constitución Argentina de 1826, de carácter unitario.
Miraflores Tras la paz acordada en 1790, por el virrey del Río de la Plata Nicolás del Campo, II marqués de Loreto, con los indios de la frontera sur, donde se fijó como línea divisoria el río Salado, la población indígena gozaba con relativa tranquilidad del control de la llanura pampeana. La Revolución de Mayo no pudo cambiar esa situación: las autoridades de las Provincias Unidas del Río de la Plata estaban ocupadas en las guerras para asegurar su independencia y no podían distraer esfuerzos para sostener la expansión efectiva de las fronteras.
No obstante, la frontera era permeable y algunos estancieros dedicados a la cría extensiva de ganado vacuno se aventuraron poco a poco más allá del río Salado.
En 1811, tras un desacuerdo, Ramos Mejía dejó su puesto en el cabildo de Buenos Aires y en compañía de algunos pocos hombres de su estancia -encabezados por el gaucho José Luis Molina, un baqueano criollo que hablaba perfectamente las lenguas indígenas, se internó tras el Salado hasta la zona de la laguna Kaquel Huincul y Mari Huinkul, que en lengua aborigen significa "diez lomas", situada en el viejo partido de Monsalvo, actual Partido de Maipú, al sur de Dolores, donde compró 64 leguas cuadradas de tierras a los indios pampas en 10000 pesos fuertes.Juan Carlos Sánchez Sottosanto, Francisco. El historiador Adolfo Saldías, en su Historia de la Confederación, plantea que Francisco fue el único estanciero de entonces en comprarle tierras a los indios, permitiéndosele a estos permanecer con sus tolderías en dicho territorio.
Concretada la transacción, por completo inusual para la época, regresó a Buenos Aires en busca de su familia, y emprendió la fundación de la estancia "Miraflores" así denominada en recuerdo a una finca que su suegro, Sebastián Segurola y Oliden, había poseído en el Alto Perú.
thumb|250px|Laguna Kakel Huincul. thumb|250px|Partido de Maipú.
El camino que seguían las tropas de carreta que unía el sur del Salado -y por ende Miraflores- con Buenos Aires era ya más directo que en el pasado: de Buenos Aires llevaba a Chascomús, desde allí cruzaba el Salado por el Paso de la Postrera y llegaba a Dos Talas, Las Bruscas, Monsalvo, Kakel Huincul (en Maipú), laguna del Vecino (actual Partido de General Guido), los Montes del Tordillo y Montes Grandes del Tuyú, donde se reunía con el que partiera de la Ensenada de Barragán corriendo por el este.
Pese a haberles comprado la tierra, Ramos Mejía fomentó la permanencia de los indios en su estancia. Quienes lo deseaban pudieron asentarse en las tierras de la estancia. Se calcula que unas 200 personas optaron por ese régimen. Allí aprendieron a sembrar utilizando el caballo para arar, cosecharon trigo, cebada y maíz, y plantaron árboles (cedros, robles, castaños y frutales). El excedente de lo que producían se vendía en Buenos Aires y su producto les pertenecía. Los aborígenes podían abandonar la hacienda en cualquier momento, ninguna servidumbre los ataba a la tierra o a su dueño. Por otro lado, aquellos que prefirieron no asentarse tenían garantizado el libre y pacífico tránsito por Miraflores.
Ramos Mejía estableció solo algunas reglas de convivencia para quienes habitaran sus tierras, que eran conocidas por estos como "la Ley de Ramos". Una de las primeras prohibiciones que estableció fue la del uso de armas.
El 10 de agosto de 1814 presentó al Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata Gervasio Antonio de Posadas, un plan para poblar pacíficamente la pampa llevando adelante una acción civilizadora y por completo prescindente del empleo de la fuerza militar.
A los indígenas le enseñaba algunos principios de moral cristiana, pero no propiamente los de la clásica doctrina católica, y los sábados dirigía un servicio religioso. Esto, sumado a la falta de imágenes sagradas, su interpretación personal de la Biblia y al rumor de que bendecía las uniones ilegítimas de los indios fue generando creciente alarma entre otros hacendados y las autoridades religiosas de Buenos Aires.
En 1815 Ramos Mejía recibió del gobierno en merced las tierras, pero no la propiedad.Relaciones fronterizas en las tierras del Monsalvo y Dolores, primera mitad del XIX. Ese mismo año se instaló en la laguna Kaquel Huincul, su territorio, un fortín al mando del capitán Ramón Lara. Si bien la frontera seguía en el Salado, el avance de las estancias y del apoyo militar y las autoridades civiles fijaron la frontera en el nuevo fortín y en el naciente pueblo de Dolores.
En las inmediaciones se estableció también el principal centro de detención de prisioneros realistas, conocido como Las Bruscas.