Ismael Martínez Liébana (Zamora, 23 de junio de 1958) es un filósofo y profesor de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

Representante destacado en España del llamado Realismo Volitivo, corriente filosófica que considera que el punto de partida de la Metafísica y de la Teoría del Conocimiento ha de fijarse en el encuentro del yo volente con el no Yo-resistente. Este encuentro solo es posible merced al tacto en movimiento, sentido háptico que se erige en el genuino medio para el descubrimiento y constitución del mundo, de la realidad y del ser.

Asimismo, y siguiendo las huellas de la filosofía racionalista de Occidente (Platón, Agustín de Hipona, Anselmo de Canterbury, Descartes, Malebranche, Leibniz, Hegel, etcétera) y, sobre todo, las ideas y principios básicos de Husserl en el tomo I de las Investigaciones lógicas y las enseñanzas de sus discípulos del Círculo de Gotinga (Adolf Reinach, Edith Stein, Theodor Conrad, Hans Lipps, Alexander Pfänder, Hean Hering, Alexandre Koyré, Dietrich von Hildebrand, Hedwig Conrad Martius, etcétera), se inscribe claramente en la corriente filosófica del Realismo Fenomenológico, habiendo hecho en este campo interesantes aportaciones en relación con el célebre argumento ontológico de la existencia de Dios.

Vida thumb|left|Ismael Martínez Liébana. Nació en (Zamora, España), el 23 de junio de 1958, aunque muy poco después un ascenso de su padre, Guardia Civil, conllevaría el traslado de la familia a diferentes destinos de la misma provincia zamorana: Castro de Alcañices, Nuez de Aliste y finalmente a Tábara, lugar de nacimiento del poeta León Felipe, en el que el filósofo pasa su infancia e inicia los estudios de Educación Primaria. Los años vividos en esta localidad zamorana son años que el filósofo recordará siempre con nostalgia y con cariño; son los años, escasos años (años sesenta) de su vida como persona vidente.

Un despertar a la adolescencia marcado por la pérdida de la vista

Sin embargo, la necesidad de recibir una educación especial tras quedar ciego a los nueve años debido a una meningitis infantil, le obligaría a continuar la Enseñanza Básica y a desarrollar la Secundaria en Pontevedra y en Madrid, en sendos centros educativos de la Organización Nacional de Ciegos Españoles, organización de la cual formará parte desde entonces como afiliado.

El brusco cambio que la ceguera introduce en su vida influirá decisivamente en su trayectoria personal e intelectual posterior. En los mencionados centros de la ONCE, aparte de cursar los estudios reglados que por edad le corresponden (completar la Educación Primaria y realizar el Bachillerato), Martínez-Liébana ha de adaptarse paulatinamente a su nueva situación sensorial, instruyéndose en el aprendizaje del sistema braille y adiestrándose en el manejo y utilización de diferentes técnicas de orientación y movilidad en el espacio y de desenvolvimiento en actividades comunes de vida diaria. Son años duros que van conformando un carácter fuerte y una voluntad decidida de superación y de adquirir cada vez más saber y conocimientos. Al final de este período, aflora ya con claridad su interés por la Filosofía y las Humanidades. En lo académico, la etapa culmina con la obtención del Premio Extraordinario de Bachillerato.

La figura de su padre, Juan Martínez Río, es clave en la formación personal y académica del filósofo. Su influencia sobre este es constante y absolutamente decisiva. Hereda de él un espíritu voluntarioso, metódico y disciplinado que le ayudará sobremanera en su lucha por la adaptación a una realidad exterior no pensada ni diseñada en principio para el desenvolvimiento en ella de las personas privadas de vista. Necesitado para sus estudios de lecturas permanentes y ante la imposibilidad de disponer en sistema braille de la totalidad de los textos correspondientes, su padre le lee incansablemente, aunque en no pocas ocasiones haya de leerle escritos que él (de formación académica básica y meramente autodidacta) no comprenda en absoluto.

Los estudios universitarios: el cultivo de una vocación filosófica

thumbnail|Fachada principal de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Cursó los estudios de Filosofía y Ciencias de la Educación en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, centro en el que completará los estudios de Educación Superior y desarrollará su posterior trayectoria docente. Obtuvo la licenciatura en 1982 con la calificación de “Sobresaliente” y Premio Extraordinario, recibiendo asimismo el Primer Premio Nacional de Terminación de Estudios, otorgado por el Instituto Nacional de Asistencia y Promoción del Estudiante del Ministerio de Educación y Ciencia,Ministerio de Educación y Ciencia y el Primer Premio Fin de Carrera, otorgado por la ONCE.

Habiendo conseguido previamente los títulos de suficiencia y aptitud en el idioma francés, logra en el mismo año (1982) el certificado de traductor en dicha lengua. El dominio que el filósofo adquiere de esta lengua será un factor relevante en la elección de la trayectoria investigadora que inicie a partir de entonces, que centrará en un principio en el estudio de la aportación del filósofo francés Étienne Bonnot de Condillac a la Teoría del Conocimiento. Con este objeto, viaja durante varios veranos a la ciudad francesa de Grenoble, lugar de nacimiento de Condillac, donde, además de profundizar en el conocimiento y manejo de la lengua aprendida, da comienzo a su investigación sobre la contribución condillaciana al problema gnoseológico de la aprehensión y constitución táctiles del mundo.

Tras realizar el curso de Doctorado con el que daría inicio al trabajo de investigación correspondiente a la tesis doctoral, disfruta durante el período 1983-1986 de una Beca de Formación del Personal Investigador, concedida por el Ministerio de Educación y Ciencia. Durante esta etapa comienza también su docencia práctica en el Departamento de Metafísica de la Facultad de Filosofía, desempeñando de aquí en adelante las tareas de dirección y coordinación de numerosos seminarios sobre temática y autores de acusada tradición metafísica y gnoseológica: Kant y la Crítica de la razón pura, Descartes y las Meditaciones, Brentano y el argumento ontológico, Condillac y el descubrimiento y constitución del mundo externo, etcétera. En 1988 dio inicio a su trayectoria académica profesional al ser contratado como Ayudante de Facultad.

thumbnail|left|Étienne Bonnot de Condillac (1715-1780). Filosofía del tacto revelador y del tacto educador. La pérdida de su novia, muerta en trágico accidente, dejará en Martínez-Liébana una huella indeleble, que tendrá consecuencias notables en la orientación de su pensamiento y en el modo de afrontar problemas clave de la reflexión filosófica: existencia de Dios [↓A] y su relación con el hombre, sentido y finalidad de lo finito [↓B], existencia y naturaleza del mal, límites de la cognoscibilidad humana, muerte [↓C] e inmortalidad, etcétera.

En 1989 leyó su tesis doctoral, titulada Tacto y constitución del mundo. La teoría del conocimiento de Condillac, calificada de Apto “Cum Laude” por Unanimidad y dirigida por el filósofo Sergio Rábade Romeo, obteniendo por ella el Premio Extraordinario, otorgado por la Universidad Complutense de Madrid, y el Premio Fin de Etapa Educativa, otorgado por la ONCE. En este primer trabajo serio de investigación, se contienen ya en germen algunas de las principales tesis filosóficas del pensador zamorano en torno a su realismo volitivo y a la constitución volitivotáctil del ser y la realidad .

Fue contratado como Profesor Asociado en 1993, quedando desde entonces adscrito al Departamento de Filosofía I (Metafísica y Teoría del Conocimiento). Será en 2002 cuando logre la plaza de Profesor Titular de Universidad, convirtiéndose en la primera persona invidente que alcanza la titularidad en una universidad española, acontecimiento que tendrá la correspondiente repercusión en los medios de comunicación, de prensa escrita, radiada [↓D] y televisada [↓E].

Docencia e investigación universitarias y actividad en el ámbito de la discapacidad

Tanto en la esfera de la docencia práctica como en la de la docencia teórica, la cual comenzó en 1990, su magisterio se verá siempre expresado en la impartición de seminarios y asignaturas cuya temática abarcará cuestiones fundamentales de la Filosofía, la Metafísica y la Teoría del Conocimiento. Por otro lado, su actividad docente no solo se ve compaginada con la consecuente actividad investigadora, encarnada en la participación, ya como organizador, ya como ponente, en numerosos programas de investigación y congresos, así como en la publicación de diversas obras y artículos científicos, sino que además ambas tareas académico-filosóficas se complementan con un intenso trabajo, tanto práctico como teórico, llevado a cabo en el campo de la discapacidad. Dicho trabajo se concreta en el desempeño desde 1993 del cargo de Asesor de la ONCE en materia de publicaciones educativas y de relaciones con universidades, y en la reflexión continuada y la participación activa relativas a los ámbitos políticos y sociales de la promoción de la educación especial, la superación de las barreras, la lucha contra la discriminación de las personas discapacitadas y la comprensión de las categorías fundamentales de la integración y la discapacidad en general [↓F].

Pensamiento

Las aportaciones e intereses filosóficos de Ismael Martínez-Liébana pueden concretarse esencialmente en tres líneas diferentes de investigación metafísica:

Fundamentos de Filosofía

La primera de ellas, de índole básica y general, se refiere a la precisa y explícita dilucidación de grandes problemas clásicos de la Metafísica, como el de la posibilidad, esencia y fuentes del conocimiento, el estatuto ontológico de los universales, la relación mente-cuerpo, la existencia de libertad en el hombre, el principio supremo de la moralidad o la existencia de Dios. En esta dirección, es de notar cómo la reflexión del filósofo se verá siempre azotada por el ánimo de enfrontar directamente y en sí mismas las grandes cuestiones planteadas desde siempre a la reflexión filosófica, examinando y valorando escrupulosamente las tesis alternativas al respecto. Es de destacar en esta línea el interés del filósofo por el argumento ontológico de la existencia de Dios, argumento que él plantea y analiza sobre todo a la luz del llamado Realismo fenomenológico (ver más adelante). Las obras Introducción a la teoría del conocimiento (1996) y Fundamentos de Filosofía (1999) son buen reflejo de esta intensa labor crítica y analítica.

Realismo Volitivo y Ontología Volitivotáctil thumbnail|Análisis filosófico de tres problemas fundamentales del conocimiento.

La segunda línea de investigación filosófica es, tal vez, aquella en la que el pensador se nos muestra con mayor originalidad. Ante todo, tiene que ver directamente con el problema del conocimiento del mundo externo y el intento de superación de las dos posiciones antitéticas correspondientes: el realismo y el idealismo.

Tacto y constitución del mundo externo