miniaturadeimagen|Beethoven en 1820.La sonata para piano n.º 32 en do menor, Op. 111 fue compuesta por Ludwig van Beethoven entre 1820 y 1822. La partitura está dedicada al archiduque Rodolfo. Se trata de la tercera del grupo de las tres últimas sonatas para piano escritas por el compositor. Su segundo movimiento, Arietta, es a veces denominado "El adiós a la sonata". También es una de sus últimas obras para este instrumento junto con las Variaciones sobre un vals de Diabelli y las dos colecciones de bagatelas Op. 119 y Op. 126.
Historia
Contexto El año 1820 inauguró una década propicia para la música en Europa. Durante ese año Carl Maria von Weber completó la ópera El cazador furtivo. Frédéric Chopin, a los diez años, creó sus primeras piezas para piano mientras el joven Franz Liszt recibía formación con Salieri y Czerny en Viena. Seguidamente, el compositor austriaco Anton Diabelli propuso a sus colegas músicos un tema de vals sobre el cual crear variaciones y le respondieron unos cincuenta. En abril de 1823, cuando Beethoven entrega la sonata Op. 111 a su editor, Franz Schubert había escrito la Sinfonía inacabada y la Fantasía Wanderer para ponerse a trabajar en el ciclo de lieder La bella molinera. Al año siguiente el compositor español Juan Crisóstomo de Arriaga publicó sus tres cuartetos de cuerda y Beethoven finalizó las Variaciones Diabelli y la Novena Sinfonía. En aquella época la producción del maestro había disminuido considerablemente, quizá debido a su sordera y a las decepciones de su vida. Las únicas obras completas del periodo entre 1820 y 1823 son las tres últimas sonatas para piano, la Missa Solemnis y la Novena Sinfonía.
Composición miniaturadeimagen|300px|Primera página de la partitura autógrafa. En el margen superior está escrita a lápiz, apenas legible, la fecha de 13 de enero de 1822. Las notas a pie de página están firmadas por el editor August Artaria.
En el verano de 1819 Adolf Martin Schlesinger, de la editorial musical Schlesinger de Berlín, envió a su hijo Maurice a conocer a Beethoven para entablar relaciones comerciales con el compositor. Se conocieron en otoño de ese año en Mödling donde Maurice dejó una impresión favorable en Ludwig. Tras algunas negociaciones por carta y a pesar de los reparos de la editorial a que el compositor conservara los derechos de publicación en Inglaterra y Escocia, Schlesinger padre acordó la compra de 25 canciones por 60 ducados y tres sonatas para piano por 90 ducados en abril de 1820. Si bien, el compositor en un principio pidió una suma de 120 ducados por las tres sonatas. En mayo de 1820 el maestro alemán accedió, las 25 canciones escocesas, Op. 108 ya estaban finalizadas y se comprometió a entregar las sonatas en un plazo de tres meses. Estas tres piezas son las que hoy se conocen como Op. 109, Op. 110 y Op. 111; y son las últimas sonatas para piano escritas por Beethoven.
La composición del Op. 111 fue un proceso largo y complejo. Existen bocetos del primer tema del Allegro ed appassionato en cuadernos de anotaciones de 1801 y 1803, contemporáneos de su Sinfonía n.º 2. Zwei Skizzenbücher von B. aus den Jahren 1801 bis 1803, Breitkopf, p. 19 y 14 - citado en: Rolland, Romain (1947). Beethoven. Les grandes époques créatrices Vol. 3 Le chant de la résurrection. Editions du Sablier, p. 517. El trabajo sobre el trío de sonatas finales había comenzado con la sonata Op. 109 en la primavera de 1820. A lo largo de todo el año comunicó en repetidas ocasiones a Schlesinger que estaba trabajando sin interrupción y que pronto le entregaría las piezas. No se ha establecido de forma concluyente si Beethoven terminó la sonata en otoño de 1820 o en 1821. En cartas al editor de 1820, ya hablaba de "Fertigstellung" (finalización); pero no está claro si se refería a conceptos, borradores o una copia que ya pudiera despacharse. Después se dedicó a las Bagatelas Op. 119 y a la Missa Solemnis, Op. 123 (que debería haber terminado en marzo de 1820), descuidando así las otras dos sonatas. En marzo de 1821 Beethoven volvió a prometer a Schlesinger una pronta entrega de las dos sonatas restantes y achacó el retraso a su mala salud. Pero ni siquiera había empezado a trabajar en ellas. Es cierto que hubo cuestiones de salud que le impidieron trabajar: sufrió ataques de reuma en el invierno de 1820 y una grave ictericia en el verano de 1821.
La correspondencia muestra que la Op. 110 aún no estaba lista a mediados de diciembre de 1821 pero la partitura autógrafa completa lleva la fecha de 25 de diciembre de 1821. Es de suponer que la sonata fue entregada poco después, ya que Beethoven recibió 30 ducados por esta sonata en enero de 1822. Según los bocetos, empezó a trabajar en la Op. 110 en el verano del mismo año y en otoño se centró en la Op. 111. Ambas sonatas se solapan en los cuadernos de bocetos.
Publicación miniaturadeimagen|Portada de la primera edición.La primera publicación del Op. 109 había sido llevada a cabo por Schlesinger en noviembre de 1821 en Berlín. La edición contenía muchos errores porque Beethoven había enviado a Schlesinger la partitura autógrafa que era difícil de leer, en lugar de una copia fiel, y una enfermedad le impidió realizar una corrección adecuada de las impresiones. La primera edición del Op. 110 no había planteado dificultades. La sonata fue terminada el 25 de diciembre de 1821, la envió a Berlín dos semanas más tarde y se publicó en julio de 1822.
La Sonata Op. 111 estaba terminada el 13 de enero de 1822, según la partitura autógrafa conservada en Beethoven-Haus de Bonn, pero estuvo haciéndole algunas modificaciones hasta principios de la primavera del mismo año. En comparación con la anterior, esta última sonata tuvo un periodo de corrección e impresión bastante largo. El compositor insistió en recibir una serie de impresiones de prueba, que no envió de vuelta antes de febrero de 1823. La primera publicación del Op. 111 fue llevada a cabo por Maurice Schlesinger en abril de 1823 en París y por su padre en Berlín un mes más tarde. Pero esta edición contenía tantos errores que Beethoven ordenó airadamente al editor vienés Anton Diabelli que publicara una edición corregida.
La partitura del Op. 110 se publicó sin dedicatoria, aunque existen evidencias de que Beethoven tenía la intención de dedicar las Op. 110 y Op. 111 a Antonie Brentano, cuñada de Bettina von Arnim. Finalmente cambió de idea y cuando se publicó la sonata Op. 111, se la dedicó a su alumno y mecenas, el archiduque Rodolfo de Austria, para quien también había compuesto la Missa Solemnis. Como no pudo concluir esta última a tiempo para el nombramiento de Rodolfo como arzobispo de Olmütz, Beethoven pudo haberle regalado esta sonata para compensarlo, aunque no hay ninguna evidencia clara al respecto en las fuentes. Por su parte, Antoine Brentano recibió la dedicatoria de las Variaciones Diabelli en 1823.
En febrero de 1823 Beethoven envió una carta al compositor Ferdinand Ries asentado en Londres, en la que le informaba de que le había enviado los manuscritos de las Op. 110 y 111 para que organizara su publicación en Gran Bretaña. Ludwig indicó que, aunque la Op. 110 ya estaba disponible en Londres, la edición contenía errores que serían corregidos en la nueva edición. Ries convenció a Muzio Clementi para que adquiriera los derechos para publicar ambas sonatas en Gran Bretaña y Clementi las publicó en Londres ese mismo año.
El adiós al piano Con la excepción de las Variaciones Diabelli y las colecciones de bagatelas antes mencionadas, la sonata Op. 111 es la última obra escrita por Beethoven para piano. El compositor murió en marzo de 1827, más de cuatro años después de la finalización de esta obra. En este período, Beethoven continuó trabajando en importantes obras, como por ejemplo la Novena Sinfonía y los últimos cuartetos de cuerdas, y en proyectos que nunca vieron la luz, como su Décima Sinfonía, y una ópera basada en el poema dramático Fausto. Pero de entre todas estas composiciones ninguna está destinada al piano, que era su instrumento favorito, sino en general a agrupaciones instrumentales y corales, que parecieran ser más poderosos a la hora de expresar sus ideas musicales.
Estructura y análisis La sonata consta de dos movimientos: I. Maestoso – Allegro con brio ed appassionato, en do menor II. Arietta. Adagio molto, semplice e cantabile, en do mayor La interpretación de esta obra dura aproximadamente 26 minutos. Se trata de una obra final muy apropiada para la serie de 32 sonatas para piano que constituyen un pilar fundamental del repertorio para teclado. Su movimiento final es un extraordinario viaje espiritual, quizá sin parangón en la literatura pianística. Según Romain Rolland, se deduce de los bocetos la estructura final de la sonata fue significativamente distinta de aquella que ideó Beethoven en un principio. En lugar de dos movimientos, la sonata habría contado con tres: el primero de ellos habría sido empleado en el Cuarteto n.º 13, y el segundo, descartado. El tercer movimiento habría terminado mutando al Maestoso.Rolland, Romain. (1947) pp. 518-520.
I. Maestoso - Allegro con brio ed appassionato El primer movimiento, Maestoso - Allegro con brio ed appassionato, está escrito en la tonalidad de do menor y en compás de 4/4. Sigue con ciertas libertades la forma sonata ya que presenta elementos fugados, temas entremezclados y una reexposición poco convencional. Dura unos 8 minutos.
Introducción: La pieza arranca con una introducción, marcada como Maestoso, lenta, rítmica y de carácter grave que recuerda a la de las Sonatas n.º 8 y la célebre Appassionata. Se inicia en forte con un motivo de séptimas disminuidas. Va seguido de un pasaje cromático en pianissimo que, a través de la dominante, conduce al primer tema. centro|miniaturadeimagen|600x600px|Compases 1 a 3: Introducción al primer movimiento. Exposición: El primer tema del primer movimiento está elaborado sobre la base de un motivo que, al igual que en otras composiciones del maestro, es simple. Este es presentado en octavas paralelas en el registro grave del piano en fortissimo, y tras algunos compases, es repetido primero en piano, transpuesto dos octavas en el registro más agudo, y luego ligeramente modificado en la mano derecha, en forma fugada. Tras 13 compases, la fuga termina para dar lugar al segundo tema, más lento (meno allegro - adagio) y en modo mayor. Este es muy breve en comparación al primero (tan solo 5 compases). Le sigue la coda, basada en los temas antes escuchados, con el motivo principal sonando en el bajo, la cual concluye en la bemol mayor. thumb|600x600px|Primer tema del primer movimiento.|centroDesarrollo: Tras una breve alusión al motivo del primer tema, sigue una fuga y un desarrollo armónico sobre los temas de la exposición.
II. Arietta. Adagio molto, semplice e cantabile El segundo y último movimiento, Arietta''''. Adagio molto, semplice e cantabile, está en do mayor, en compás de 9/16 y adopta la estructura de tema con seis variaciones. Dura unos 17 minutos. El compás principal es 9/16, una métrica poco usual en este tipo de composiciones.