En la terminología del filólogo clásico alemán Georg Wissowa, los dioses indigetes («originarios del país, oriundos», en latín: di indigetes) eran un grupo de dioses, númenes y genios romanos no adoptados de otras mitologías, oponiéndose así a los di novensides («dioses recién llegados»).August Pauly & Georg Wissowa, eds. Paulys Realencyclopädie der classischen Altertumswissenschaft: neue Bearbeitung, Stuttgart: J. B. Metzler, 1894-1980. en línea. V. t. Kurt Latte, Roemische Religionsgeschichte (Munich, 1960), pp. 44-45. Se llamó en Roma indigetes a una categoría de divinidades numerosísimas, cuya función se limita al cumplimiento de un acto determinado y que en general no poseen mitología. Estaban por todas partes y algunos indigetes acompañaban a la persona desde su mismísimo nacimiento.
El término Indiges («Indígena») es un epíteto del latín clásico, aplicada a la deidad solar Sol (Sol Indiges) y a Júpiter de Lavinio, más tarde identificado con Eneas. Wissowa interpretó que significaba «indígena», pero se trata de una deducción que no está unánimemente aceptada. El verdadero significado del término indiges permanece en la incógnita.
Una teoría supone que significa «hablante interior», y que es anterior al reconocimiento de las personas divinas. Otra teoría, por su parte, a la que se adhiere el Oxford Classical Dictionary, apunta a que significa «invocado» («dirigido a», como en la palabra relacionada indigitamenta, referida a las listas de deidades que mantenía el colegio de pontífices para asegurar que se invocaran los nombres divinos correctos en las oraciones públicas). Sin embargo, la clasificación como conjunto de divinidades autóctonas antes que importadas es la más habitual.
Las Indigitamenta son himnos en honor de los dioses romanos, particularmente de los indigetes. La Indigitamenta es un término colectivo con el que los romanos designaban a un grupo de divinidades. Divinidades menores que realizaban funciones muy concretas y particulares y que reflejaban el pensamiento mágico de la religión romana. Según los Padres de la Iglesia, que nos han conservado principalmente el recuerdo de los dioses indigetes, se trataba de una muchedumbre de dioses ocupados. Actuaban desde el principio hasta el final de la vida de un ser humano: el primero de ellos, Vitunno, daba vida al niño para que pudiera nacer, y el último de ellos, Viduus, separa el alma del cuerpo cuando muere. En la época clásica solo sobrevivieron en el pensamiento de los pontífices y en las letras de los historiadores como Varrón, cuyas obras son la fuente de autores cristianos. Su estudio está más cerca de la historia de las religiones que de la mitología.
W.H. Roscher recopiló la lista moderna estándar de la indigitamenta.W.H. Roscher: Ausführliches Lexikon der griechischen und römischen Mythologie (Leipzig: Teubner, 1890–94), vol. 2, pt. 1, pp. 187–233. Roscher, sin embargo, no considera que Robigus ni Maya (Maia) formaran parte de los indigitamenta. Maya es «una deidad conocida aparentemente sólo por los sacerdotes y los sabios», según MacrobioMacrobius, Saturnalia 1.12. una indigitación de la Bona Dea.Fowler, Roman Festivals, p. 99. Otras menciones son dudosas: Orco y Vejove son de origen incierto pero probablemente indigetes. Mercurio es tardío aunque etimológicamente uno de los indigetes. A continuación se mencionará a los dioses de las indigitamentas recopilados por Roscher: están marcados en negrita una sola vez.
Númenes agrestes Númenes del medio rural Entre los indigitamenta Arnobio describe varias diosas importantes en el medio rural. Melona de la miel,Augustín de Hipona, De civitate Dei 4.34; Arnobio, Adversus Nationes, IV. 7 Bubona del ganadoAgustín de Hipona, De civitate Dei 4.24, nombra a Bubona, Belona, Cunina, Segetia y Pomona. y Rusina (Rurina) de los campos (rus, «de ahí rústico»).Agustín de Hipona, De Civitate Dei 4.8. Melona (Mellona, Mellonia, Melonia) fomentaba el suministro de miel (mel, mellis). Arnobio la describe en relación con las abejas, que cuidaba y protegía la dulzura de la miel.Arnobio: Adversus nationes IV 7-8Agustín de Hipona, De civitate Dei 4.24, que cita también a Belona, Cunina, Segetia y Pomona. Nemestrino (Nemestrinus) es el dios de las arboledas (nemora, singular nemus). Empanda o Panda (o Cela) es la ‘diosa de lo rústico’, la que da asilo (Juno) o de comer (Ceres).Festus, entrada sobre «Empanda», p. 67 en la edición Teubner 1997 de Lindsay. Puta era la diosa de la poda. Espiniense (Spiniensis) era el dios de las espinas.Agustín de Hipona: La ciudad de Dios iv, 21 Vermino (Verminus) protegía al ganado de las enfermedades.Corpus Inscriptionum Latinarum i 804; vi 3057. Verminus significa gusano en latín. Valonia (Vallonia, Vallona) tutelaba los valles,Agustín de Hipona, La ciudad de Dios iv, 8. Ascenso (Ascensus) los terrenos inclinados y las laderas (del verbo scando, scandere, scansus, «escalar, subir»),Tertuliano, Ad nationes 2.15; compárese con Escanso (Scansus), el dios llamado ab ascensibus, por su relación con las pendientes. Colatina (Collatina) las colinas (collis)Nombre conocido únicamente por Agustín, De civitate Dei 4.8. y Montino (Montinus) las montañas.Arnobio 4.9. Compárese a Montinus con Septimontio (Septimontius) o los Ourea
Asistentes de Ceres del grano Ceres era invocaba junto a a doce númenes asistentes menores especializados para asegurarse la ayuda y protección divinas en cada etapa del ciclo del grano. Estos eran, a saber: Vervactor (‘el que ara’), Reparātor (‘el que prepara la tierra’), Imporcǐtor (‘el que ara con surco ancho’), Insitor (‘el que planta semillas’), Obarātor (‘el que traza la primera arada’), Occātor (‘el que trabaja la tierra’), Serritor (‘el que excava’), Subruncinator (‘el que escarda’), Mĕssor (‘el que lo cosecha’), Convector (‘el que transporta lo cosechado’), Conditor (‘el que lo almacena’) y Promitor (‘el que lo distribuye’).Servio: Sobre las Geórgicas de Virgilio, I, 21.
Númenes de la fertilidad y la cosecha Rusor era invocado junto con Altor durante los sacrificios a Telus y Telumo (Rusor proviene de rursus, «de nuevo», debido a la naturaleza cíclica de la agricultura).Varrón citado por Agustín de Hipona, De Civitate Dei 7.23; Roscher, Ausführliches Lexikon, p. 219. Hostilina hace crecer uniformemente el grano.Nombre conocido únicamente por Agustín, De civitate Dei 4.8, donde deriva de un verbo del latín antiguo hostire «igualar». Lacturno (Lactans o Lacturnos) hace subir la «leche», en la espiga en formación.(Como Lactans): Nombrado únicamente por Servio, sobre las Geórgicas 1.315, citando a Varrón: «sane Varro in libris divinarum dicit deum esse Lactantem, qui se infundit segetibus et eas facit lactescere».(Como Lacturnus): Agustín de Hipona, De Civitate Dei 4.8; Roscher, Ausführliches Lexikon, vol. 2, pt. 1, p. 201, sugiere que los dos nombres se refieren probablemente a la misma entidad divina. Volutina induce la formación de «envolturas» (involumenta) o envolturas foliares.Named only by Augustine, De civitate Dei, 4. 8. Noduto (Nodutus, Nodutis) hace que se forme el nódulo (nodus, «nudo»). Patelena (Patellana, Patella, Patela) abre (pateo, patere) el grano. Runcina es la escardadora o segadora.Arnobio, iv, 7; Agustín de Hipona iv, 8.
Tres diosa eran invocadas en época de plantar. Segetia (o Segesta), Semonia y Seya (Seia, Setia). Segetia se encarga de los tallos y las espigas. Semonia es la diosa tutelar de la siembraPlinio: Naturalis Historia, XVII, 2.2; Macrobio, Saturnales, I. 16; Agustín de Hipona, De civitate Dei, IV. 8 Seya (Seia, Setia) preside las semillas de trigo que habían sido prantadas.Plinio el Viejo: Naturalis Historia xxxvi, 46. Seya, como Fructesea, se deriva de fructus, «producir, fruto»).Augustín de Hipona, De Civitate Dei 4.21. Sator era el ‘dios sembrador’.Servio, nota a las Geórgicas 1.21: «a satione Sator», «Sator [recibe su nombre] de [el acto de] sembrar». Mesia (Messia), la segadora, asociada a Tutelina (Messia, femenina de Mĕssor).Tertuliano, De spectaculis, 8. Mesia, Secia y Tutelina tenían tres pilares con altares ante ellos en el Circo. Noduterense (Noduterensis o Terense, Terensis) el dios de la trilla. Tutelina (Tutulina, Tutilina) vela por los granos recolectados. Esterculino o Estercucio (Sterquilinus, Sterces, Stercutus, Sterculus, Sterculinus) abona los campos (‘estiércol’).Agustín, La ciudad de Dios xviii, 15; Lactancio, i, 20; Macrobio, Saturnales i, 7; Plinio el Viejo, Naturalis Historia xvii, 9; Servio, sobre la Eneida de Virgilio ix, 4; x, 76.
Númenes de la infancia y los nacimientos Una ingente cantidad de deidades cuidaban todos los aspectos de la concepción, el embarazo, el parto y el desarrollo del niño. Sorano de Éfeso aconsejaba a las comadronas que no fueran supersticiosas. En la Antigüedad, el parto seguía siendo una experiencia potencialmente mortal. Las listas más extensas de deidades relacionadas con el ciclo del crecimiento humano proceden de los Padres de la Iglesia, especialmente de Agustín de Hipona y Tertuliano. El propósito de los escritores patrísticos era desacreditar la religión romana tradicional, no obstante estos téxtos son útiles porque proporcionan información que no se encuentra en otras fuentes.
Antes de nacer el niño Los númenes principales dentro de esta categoría rigen el destino y propician la aparición de la vida. El primero de ellos, Vitumno (Vitumnus, Vitunno), es el vivificador, "creador de vida".Agustín de Hipona, De Civitate Dei 7.2–3; cf. Tertuliano, Ad nationes 2.11. Nona y Décima son las Parcas del embarazo y la duración de la vida.Aulo Gelio: Noches áticas II 16,11 Consevio (Consevius, Deus Consevius, Consivius), es el dios de la concepción (propagación e inseminación, de con-serere, "sembrar"; título de Jano).Festo, s.v. Opima; Macrobio. Saturnales i, 9; iii, 9. Jana (Iana) es la paredra de Jano y como tal diosa de los comienzos.Varrón, De re rustica 1.37.1–3
Les siguen los númenes que guían a las parejas de nuevos matrimonios para la procreación de una nueva vida. Jugatino (Jugatinus) es un dios conyugal (de iugare, "unir, yugo, casar").Agustín de Hipona, De Civitate Dei 6.9 Manturna es la diosa conyugal que hace que la pareja permanezca unida (del verbo maneo, manere).Augustín, De Civitate Dei 6.9. Viriplaca mediaba en los matrimonios conflictivos y propiciaba la reconciliación.Valerio Máximo 2.1.6 Cinxia está relacionada con el ceñidor o cinturón (cingulum) que lleva la novia para simbolizar que su marido está "ceñido y atado" (cinctus vinctusque) a ella.Arnobio, iii, 25; Festo, iii, p. 1143-44; Maciano Capela, ii, 149. Agustín llama a esta diosa Virginiensis (virgo, «virgen»), indicando que el desatarla es la pérdida simbólica de la virginidad. Unxia ungía el umbral o el poste de la puerta de su futuro hogar antes de que la novia entrara en la casa.Arnobio, Adversus Nationes iii, 25; vii, 21; Marciano Capela, ii, 149.