Juan Fugl () (Horslunde, Dinamarca, 24 de octubre de 1811 – Copenhague, Dinamarca, 25 de enero de 1900)Larsen de Rabal, pág. 77Larsen de Rabal, pág.498 fue uno de los primeros inmigrantes de la ciudad argentina de Tandil y ocupó el cargo de intendente de esa ciudad.

Su padre era labrador, por lo que para ayudar a su familia tuvo que trabajar desde niño desempeñando esa misma labor en una estancia. Tras recuperarse de algunas enfermedades, estudió magisterio en un seminario. Con ideas colonizadoras arribó a Argentina y se instaló en Tandil, dedicándose a la docencia y a la agricultura; allí fundó la primera escuela del pueblo y construyó la primera panadería. En Tandil aún se conserva el molino que él mismo fabricó. Fue intendente y juez de paz, además de ocupar otros cargos políticos.

En un viaje de visita a Dinamarca contrajo matrimonio con una sobrina. Tuvo ocho hijos, un varón y siete niñas, de las cuales seis fallecieron a temprana edad. Su hijo se trasladó a Copenhague para recibir allí su educación secundaria; esta ciudad fue la elegida por Fugl para terminar sus días.

Trayectoria Llegada a la Argentina

thumb|270px|Escuela fundada por Fugl. Fugl llegó a la Argentina a fines de 1844 junto a tres personas: un médico amigo de apellido Jacobsen, con quien leyó en el periódico Berlingske Tidende un artículo acerca de un marino que viajaba frecuentemente a la Argentina, y Christopher Holer, quien fue recomendado a Fugl por sus padres, que lo conocían de su trabajo en una escuela de la isla de Falster. Saxild, un médico de Dinamarca residente en Buenos Aires, les hizo una carta de recomendación.Bernasconi, pág 47

Saxild fue una fuente de información y económica para los recién llegados a pesar de que el trato no fue del todo cordial. Se hospedaron en una pensión aledaña al puerto. Allí hicieron contactos con unos marinos connacionales suyos y otros alemanes para emplearse en la ciudad de Buenos Aires, gobernada en ese entonces por Juan Manuel de Rosas. Consiguieron después de varios intentos un empleo como peones de campo en la chacra de Beider, un inmigrante alemán. Este señor prometió asociarlos como agricultores aparceros, cosa que no cumplió en el tiempo estipulado. Fugl se asoció entonces con Gjersing, quien arrendaba una chacra lechera al norte de la ciudad, y trabajó como lechero. Una anécdota que se recuerda es que confundió la palabra peso por beso y le vendió a una dama un litro de leche a cambio de un beso.

A principios de 1846 dejó de lado la sociedad con Gjersing y volvió a encontrarse con Jacobsen, con quien arrendó una chacra agrícola en Maldonado; este emprendimiento duró poco porque Jacobsen optó por ejercer su profesión como médico rural en el interior de la provincia de Buenos Aires. Fugl lo ayudó económicamente para que pudiera instalarse con su familia en la campaña del sur. La amistad continuó y, cada cierto período, se encontraban en Buenos Aires, donde Jacobsen se proveía de medicinas.

Llegada a Tandil Fugl pensó que tenía que hacer lo mismo que su amigo si quería conseguir campos agrícolas: mudarse a las pampas. Primero se estableció en Barrancosa, donde se dedicó a la carpintería y conoció a la viuda de Mosqueira, quién se atendía con Jacobsen y vivía en Tandil. Esta señora conocía a Felipe Vela, que tenía estancias, y a quien Rosas había nombrado juez de paz. En ese entonces el gobierno estaba haciendo campaña para colonizar la zona de Tandil y ofrecía tierras a los colonos a cambio de sembrar trigo; Fugl aprovechó la oportunidad a finales de 1847 y se radicó en el entonces pueblo, donde construyó una casa de paja y barro y trabajó como agricultor. Vela le otorgó una estancia de cuatrocientas varas.

Fugl regresó a Barrancosa y más tarde a Buenos Aires, donde se alojó en la casa de Gjersing. Invirtió sus ahorros en bienes no perecederos para revenderlos en el pueblo. En compañía de un panadero apellidado Jorgensen inició el regreso a Tandil, a donde llegaron en marzo de 1849. El comandante Parejas le asignó a Jorgensen una chacra vecina a la de Fugl. Como los daneses construyeron sus casas de forma diferente a lo que se hacía en el lugar, recibían visitas de curiosos entre los que se encontraba el dueño de la pulpería, Narciso Domínguez.Bernasconi, pág. 48 Los agricultores no eran muy comunes en esta zona, había gauchos, ganado y malones. Fugl fue el primer agricultor danés de la zona y el primero en sembrar trigo, tuvo que construir surcos y alambradas, que no se conocían en ese entonces en esta zona, y además hacerle a frente a los gauchos, a sus animales y a los malones, para que no arruinaran sus sembradíos.

Trayectoria como comerciante y agricultor thumb|left|250px|Casa donde vivió. Fugl y Jorgensen comercializaban los productos que traían de Buenos Aires en el campo a cambio de cueros, plumas y cerdas, que a su vez revendían en la pulpería de Domínguez, quien los contactó con unos estancieros dedicados a la siembra de trigo. Estos estancieros le vendían fanegas para semilla, pero Jorgensen se fatigó de esta vida y regresó a Buenos Aires. Fugl se desempeñaba como carpintero o comprador de cueros para Domínguez mientras esperaba los resultados de la cosecha. El comandante Parejas le consiguió trabajo de carpintero en la estancia de la familia Gómez. Fue recibido por Ignacio Gómez con una advertencia:Bernasconi, pág. 49

En 1856, el entonces presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento, aprovechando su profesión docente le encargó que fundase una escuela en la ciudad, tarea que finalizó en 1857. Fue la primera escuela de la ciudad y por ese motivo se la denominó Escuela Nro. 1, actualmente la Escuela Nro. 1 «Manuel Belgrano». En la esquina de Maipú y 9 de julio estableció, en el año 1874, la primera panadería de la ciudad. La construyó él mismo en forma contigua a su casa. El frente medía ochenta metros de largo, las paredes eran de color blanco, el techo estilo colonial de tejas rojas y las ventanas en forma de ojiva de color verde. Allí vivió con su esposa y una pequeña hija llamada Valgerda.

Inicio de la construcción del molino hidráulico y primera visita a Dinamarca thumb|240px|right|Vista del molino hidráulico. En 1850 inició la construcción de un molino que accionó con energía hidráulica, alimentado con el agua de un arroyo que cruza la ciudad. Aún hoy se conserva un sector del edificio refaccionado. También construyó con piedras extraídas a golpes de martillo de los cerros cercanos la primera tahonaMolino de harina cuya rueda la mueve un caballo. tirada con mulas, con dos muelas con las que realizó la molienda de cereal. Viajó a Dinamarca en 1858 para buscar herramientas y planos para construir el futuro molino. Allí contrajo matrimonio con Dorothea, una sobrina suya. Domínguez quedó a cargo de las propiedades de Fugl durante su ausencia, que a esa altura ya incluían varios solares y chacras.Bernasconi, pág. 50

En 1862 construyó un terraplén de tierra y piedra con el objetivo de que la corriente de agua pusiera en funcionamiento el molino. Surgió un inconveniente, una tormenta de verano provocó una inundación y el desbordamiento del arroyo destrozó el trabajo de meses, que debió ser iniciado nuevamente. Una vez en funcionamiento, se colmó la capacidad del molino. A finales de 1862, el molino tenía una capacidad de molienda de 1023 kilos de grano, pero la herrería falló, y estuvo fuera de servicio hasta 1921, cuando fue reparado por la familia Mustin.

Último período en Tandil Regresó en 1873 junto a su esposa Dorothea y muchos connacionales que vinieron con él para intentar probar suerte en la ciudad, por lo que se afirma que es el fundador de la primera colonia danesa en la localidad; actualmente es una de las más grandes del mundo. El matrimonio se instaló en una casa contigua a la panadería. Varios de los inmigrantes que llegaron con él se radicaron en Necochea y Tres Arroyos, ciudades donde varios agricultores son daneses. Fugl los ayudó a que se radiquen en la zona y que tuvieran su misma suerte. Fue criticado por brindar este tipo de ayuda; en sus memorias se puede leer:Larsen de Rabal, pág. 271

Con Fugl y su señora entraron al país dieciséis personas; uno solo con su familia, los restantes eran solteros. Algunos trabajaron con él como peones en sus chacras o construyendo el molino.Larsen de Rabal, pág. 430 thumb|left|230px|Frente de la Iglesia danesa de Tandil. Con el transcurso de los años, los inmigrantes solteros mandaban a buscar a sus novias, las familias a sus consanguíneos y éstos a sus amigos, lo que provocó un flujo migratorio entre los años 1860 y 1870 entre los archipiélagos sureños de Dinamarca (especialmente Mon) y Tandil. Fugl les ofrecía algunas casas que poseía en sociedad con Filip Mackeprang (el rubro inmobiliario fue otra fuente de ingreso para los Fugl), les prestaba dinero o les daba recomendaciones para que consiguieran un empleo. Una de las personas que les brindaba trabajo a los inmigrantes que recomendaba Fugl era Ramón Santamarina, futuro compañero político del danés.

Como los daneses que llegaron con Fugl no consensuaban del todo con la doctrina de la Iglesia Católica, proyectaron la formación de una Iglesia Luterana en este país. Los primeros oficios religiosos se realizaron en los domicilios particulares de los recién arribados. Como no había un pastor de esa religión, era Fugl quien los presidía actuando como ministro religioso en bautismos, casamientos y sepelios. En 1870 le solicitaron a su Rey que nombre un pastor en este pueblo. El pedido se cumplió con la llegada de Oscar Meulengracht, quién inauguró en 1877 el templo de esa religión en la calle Maipú 599, su ubicación actual.Forni, págs. 163 y 164

En 1873 le ganó por un voto (360 a 359) a Ramón Santamarina y asumió la intendencia de la ciudad, siendo el primer intendente de origen danés de la Argentina. Además, hasta que regresó a su país natal, fue juez de paz, concejal y presidente de la Comisión de Educación.

En 1890 regresó a Dinamarca y se radicó en Copenhague, en una villa de Østerbro a la que llamó «Villa del Tandil». Allí, redactó sus memorias a los 73 años de edad y prestó ayuda a todo aquel que quiso emigrar a la Argentina.

Trayectoria política y social Las buenas relaciones, y algunos conflictos con los miembros del poder y prósperos comerciantes lo introdujeron en la política local, ayudado además por su crecimiento económico y educación. En 1850 se formó la primera Comisión Municipal de Tandil, contando entre sus miembros a Narciso Domínguez como comisionado de obras públicas.

En el año 1854 ya era miembro de la Corporación Municipal y, junto a Narciso Domínguez, establecieron un servicio de transporte mediante diligencia entre Tandil y la ciudad de Dolores.

En el año 1855 los malones atacaron la ciudad, por lo que Fugl y Domínguez se dirigieron hacia la estancia "El Carmen" del general Eustoquio Díaz Vélez, el jefe de milicias, exigiendo mayor protección para el pueblo. Los pocos habitantes del poblado, aterrorizados, optaron por huir a Dolores ya que por entonces, dado las grandes distancias, la falta de comunicación y de caminos adecuados, la llegada de la guardia nacional se producía una vez que los indios habían efectuado el malón. Fugl declaró en esta ocasión:

Si bien el viejo general inició las tratativas para recomponer la debilitada línea fronteriza, debido a su fallecimiento, el 1 ya abril de 1856, continuó su labor el también veterano general Manuel Escalada, designado jefe del ejército de la frontera Sur, quien recién, el 15 de marzo de 1857, firmó un acuerdo de paz con el cacique mayor Catriel, otros caciques como Cachul, sus familias y demás capitanejos, logrando llevar una temporaria paz a Tandil.

Fugl, en 1857, fue nombrado procurador municipal (el cargo lo habilitaba para reemplazar al presidente de la Corporación ante un eventual fallecimiento) y encargado de educación y obras públicas.