La literatura nicaragüense comprende toda aquella expresión artística, escrita o hablada, elaborada en Nicaragua. miniaturadeimagen|Facsímil del poema "Pax" de Rubén Darío La literatura nicaragüense se encuentra en constante crecimiento, y se remonta desde antes de la llegada de los españoles a América, pasando por distintas generaciones de escritores y poetas que ha sumado aportes importantes al resto de la literatura hispanoamericana.
Sus registros culturales van desde Rubén Darío, pasando por los poetas Pablo Antonio Cuadra, José Coronel Urtecho, Manolo Cuadra, Joaquín Pasos, Ernesto Cardenal, Ernesto Mejía Sánchez y Carlos Martínez Rivas, y entre los narradores más destacados se encuentran Lizando Chávez Alfaro, Sergio Ramírez, Rosario Aguilar y Gioconda Belli.
Inicios
La literatura nicaragüense tiene sus comienzos en la era prehispánica, cuando las civilizaciones indígenas de origen nahuatl y chibchas poblaban la región. Uno de los poemas más antiguos es el Canto al Sol de los nicaraguas, escrito en idioma nahual, que se ha preservado oralmente:Nicaragua: Literatura . Enciclonet. Consultado el 20 de abril de 2009.
Cuando se mete el sol, mi señor,Me duele, me duele el corazón.Murió, no vive el sol,el fuego del día.Te quiero, yo te quiero,fuego del día, no te vayas,no te vayas fuego.Se fue el sol.Mi corazón llora.Versión recogida por Ángel María Garibay, citado por Jorge Eduardo Arellano, Antología general de la poesía nicaragüense, Managua, 1984, tomado del sitio Cantos indígenas . Panorama de la literatura nicaragüense. Consultado el 20 de abril de 2009.
También se conservan lamentos chorotegas, de la era colonial, que cantan sobre los extenuantes trabajos que debían realizar al servicio de los españoles conquistadores:
| align="center" |Aquéllos son los caminos
| align="center" |por donde íbamos a servir a los cristianos;
| align="center" |y aunque trabajábamos mucho,
| align="center" |volvíamos al cabo de algún tiempo
| align="center" |a nuestras casas
| align="center" |y a nuestras mujeres
| align="center" |e hijos;
| align="center" |pero ahora vamos sin esperanza
| align="center" |de nunca más volver,'
| align="center" |ni de verlos, ni de tener más hijos.Tomado de Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, 1522, citado por Jorge Eduardo Arellano, Antología general de la poesía nicaragüense, Managua, 1984, tomado del sitio Cantos indígenas . Panorama de la literatura nicaragüense. Consultado el 20 de abril de 2009.
De la época colonial es la obra El Güegüense más correctamente escrito Güegüence (El Viejo, en náhuatl), o Macho Ratón.Gloria M. Sánchez Zeledón de Norris. [ El Güegüense]. Consultado el 20 de abril de 2009. De autor anónimo, es una comedia bailada, la única obra teatral de origen prehispánico que se conserva hasta la actualidad, que trata sobre un drama dinástico Maya del .UNESCO declara al Güegüense patrimonio oral de la humanidad . El Nuevo Diario, 25 de noviembre de 2005. Consultado el 20 de abril de 2009. Cantada originalmente en náhuatl, fue evolucionando, incluyendo partes en castellano, y expresa en las versiones posteriores el rechazo local a la dominación hispana, de manera burlesca y creativa:El Güegüense o Macho Ratón. Vianica. Consultado el 20 de abril de 2009.El Güegüence o Macho Ratón consta de 314 parlamentos.
[...] 60. Güegüense: Pues, ¿qué es lo que quiere, señor Capitán Alguacil Mayor? 61. Alguacil: Reales de plata, Güegüense. 62. Güegüense: ¡Ah!, redes de plato. ¡Ah!, muchachos: ¿allí están las redes de plato que trajimos de la Conchagua? 63. Don Forcio (hijo de Güegüense): Ahí están, papito. 64. Güegüense: Señor Capitán Alguacil Mayor: tenemos muchos platos. ¿De qué clase los quiere: de China o de barro. 65. Alguacil: Ni de China ni de barro. Yo no quiero platos, Güegüense. 66. Güegüense: ¿Y qué cosa, pues, señor Capitán Alguacil Mayor? [...]
La obra es considerada un símbolo de identidad por el pueblo nicaragüense, llegando a ser declarada por la UNESCO Patrimonio Vivo, Oral e Intangible de la Humanidad. En la actualidad se representa en las calles, durante la tercera semana de enero, durante la celebración de San Sebastián. En 1942 fue recopilado e impreso en un libro por primera vez, siendo sus canciones fueron grabadas en 1950.
Colonia
Aunque tuvo un comienzo excepcional, la literatura nicaragüense no se desarrolla de la misma manera que sus pueblos vecinos. Se mantiene eminentemente rural y oral, destacándose las leyendas y los cuentos de camino (como el del Tío Coyote y el tío Conejo), donde los animales antropomorfizados protagonizan historias claramente relacionadas con las deidades indígenas.
La literatura escrita se mantuvo casi exclusivamente en manos de extranjeros, que narran sus viajes por la región. En este sentido se puede destacar Décadas del Nuevo Mundo, de Pedro Mártir de Anglería, escrito entre 1494 y 1526, Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552), de Fray Bartolomé de las Casas, y Los viajes de Tomas Gage por La Nueva España (1648), escrito por el fraile irlandés Tomás Gage.Gustavo Adolfo Montenegro. Penurias coloniales . Revista D, 2004. Consultado el 21 de abril de 2009.Sergio Ramírez. Enciclopedia de Literatura Nicaraguense. Nicaraguaportal. Consultado el 21 de abril de 2009.
La literatura nicaragüense del inicia con ensayistas y estudiosos asociados a la Universidad cuya sede estaba en León, siendo Francisco Ayerdi su primer rector. Miguel Lareynaga (1772-1847) es uno de los primeros intelectuales que se destacan en el país. Fue prócer de la independencia y escribió su Discurso sobre las artes (1798), De la elocuencia (1835) y su contribución más importante, Memoria sobre el fuego de los volcanes (1843). Tomás Ruiz (1777-1820) es el primer sacerdote de origen indígena que se destaca por su formación académica en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Dio clases en el Seminario y es reconocido por sus sermones y su oratoria sagrada. Uno de los primeros poetas es Desiderio de la Quadra (1779-1849) quien escribió en Granada poemas de corte político. Entre los poetas románticos que surgen a mediados del debemos reconocer a Carmen Díaz (1835-1892) y a Antonino Aragón (1835-1896). La obra de ambos fue publicada por Franco Cerruti en el libro Dos románticos nicaragüenses. Colección Cultural Banco de América, 1994. Los prosistas destacados de la época son principalmente historiadores que ocasionalmente escriben narrativa de ficción y participan en la vida cultural del país. Jerónimo Pérez (1828-1884) fue autor de las Memorias para la historia de la revolución de Nicaragua y de la guerra nacional contra los filibusteros, 1954-1857, e inició la primera tertulia literaria en Masaya en 1875. Tomás Ayón (1820-1887) escribió su Historia de Nicaragua desde los tiempos más remotos hasta el año 1852, y el León fundó El Ateneo en 1881 desde el cual promovió las ciencias, artes y letras.
José Dolores Gámez (1851-1918) autor de la voluminosa Historia de Nicaragua desde los tiempos prehistóricos hasta 1860 en sus relaciones con España, México y Centro América. Seguido de Historia moderna de Nicaragua. Complemento a mi historia de Nicaragua. José Dolores Gámez también escribió la primera novela de la literatura nicaragüense, Amor y constancia (1878) donde encontramos un narrador extradiegético heterodiegético, con focalización panorámica. En realidad, el narrador de Amor y constancia se parece más al historiador que al novelista, ya que está más interesado en ser fiel a la verdad histórica y presentar el fondo contra el cual se desarrollan los eventos de la trama, que en desarrollar el perfil de sus personajes y profundizar en su desgracia. Se podría argüir efectivamente que Amor y constancia no llega a ser una novela propiamente dicha, La historia de Juan Briceño es apenas una línea narrativa dentro del tejido de narraciones históricas que evocan las luchas por la independencia y las guerras intestinas. El desinterés del narrador por sus personajes es tal, que la historia de los enamorados termina sin mayor gloria, y el narrador continúa narrando la historia de Francisco Morazán. Con sus defectos y su pobreza, Amor y constancia marca el inicio de una tradición narrativa que luego dará excelente narradores.
Enrique Guzmán (1843-1911) fue el gran intelectual de su tiempo en Granada. Escribió biografías, destacándose Retrato a pluma de Máximo Jerez (Tipografía Nacional, 1899) y muchas más. Escribió numerosos editoriales para el Diario La Prensa, y publicaba una columna conocida como las Gacetillas que aparecieron entre 1878 y 1894. Fue fundador de un grupo literario llamado La Montaña en 1876, y más adelante tuvo una polémica con un joven Rubén Darío. La primera antología de poesía nicaragüense vio la luz en 1878, publicada por Felix Medina bajo el título de Lira nicaragüense. Los poetas de la época cultivan el verso romántico y el ensayo, Mariano Barreto (1856-1927) publicó Política, religión y arte (1921), Carta histórica, filosófica y religiosa (1924), Prosas de combate (1925) y Páginas literarias (1925). Anselmo Fletes Bolaños escribió poesía, ensayos como Recuerdo de los treinta años, y en 1913 publicó la única novela epistolar de la literatura nicaragüense La última calaverada. Por definición la novela epistolar tiene un narrador intradiegético homodiegético, con la perspectiva del personaje. Aunque a menudo en la novela epistolar hay dos o más narradores, en La última calaverada. tenemos a un solo narrador, Alberto, que le escribe diecisiete cartas a su amigo Carlos. Esta es una novela relativamente breve y simplista, no obstante establece un precedente importante dentro de la historia de la novela nicaragüense. Como novela epistolar La última calaverada permanece sola en un campo en el que los narradores nicaragüenses no han vuelto a trabajar.
En un periodo en que la mayoría de la población es analfabeta,nació en Nicaragua uno de los más grandes escritores de habla hispana: Rubén Darío, que inicia el movimiento modernista.Rubén Darío. Los Poetas. Consultado el 23 de abril de 2009. Darío inició su carrera literaria en Nicaragua a muy temprana edad, publicando su primer poema en 1880, a los 13 años, en El Termómetro, el periódico que publicaba en Rivas José Dolores Gámez. El poema se titula "In memoriam" y es una elegía. Ese mismo año publica en El Ensayo versos con el seudónimo de Bruno Erdía y Bernardo I. U., pero hacia finales del año publica una lied con el nombre de Rubén Darío. Al año siguiente anuncia que tiene listo su primer libro, Poesía y artículos en prosa, pero no llega a publicarse. En los próximos años publicará muchos poemas sueltos pero será en Chile donde publicará en 1888 uno de sus más importantes libros, Azul....
EL MODERNISMO