Vientre de alquiler, o gestación subrogada, es la práctica por la que, con un previo acuerdo con otra persona o pareja, una mujer queda embarazada y da a luz a un bebé para esa otra persona o pareja, las cuales se convierten en padres del bebé. El embrión gestado suele ser resultado de la fecundación de un óvulo por un espermatozoide de la mencionada persona o pareja comitente, sea porque han generado biológicamente esos gametos (fecundación homóloga) y/o porque los han recibido de una donación (fecundación heteróloga).

Desde su comienzo como práctica comercial en los años 1970, suscitó controversias éticas, legales y sociales. Las distintas posiciones respecto a esta práctica se diferencian principalmente entre aquellas que la consideran como el ejercicio de la libertad individual y alternativa gubernamental contra la baja natalidad y las que la consideran una forma de explotación y denigrante hacia la mujer.

Esta práctica solo está permitida en un número reducido de países, y en algunos solo en algunos estados o provincias y no en todo el país. La situación legal de esta práctica es diferenciada y va desde la prohibición expresa hasta la reglamentación detallada, pasando por la ausencia de legislación que la mencione de manera directa en algunos países.

Historia Práctica inicial: desde 1970 En los años 1970, gracias a la inseminación artificial se abrió una nueva y polémica forma de crear una familia gracias a la maternidad subrogada. Uno de los pioneros de esta práctica en Estados Unidos fue el abogado Noel Keane. En 1976, Míchigan, un amigo de su hermana preguntó a Keane si podía conseguir que una mujer fuese inseminada por un hombre y gestase un bebé para él y su propia mujer que no podía concebir. Keane puso un anuncio en periódicos para estudiantes y contactó con una mujer dispuesta a dicho acuerdo. Fue entonces cuando Keane negoció y escribió el primer acuerdo formal entre una pareja casada y una gestante subrogada en Estados Unidos. Keane abrió una clínica para dedicarse al negocio de la gestación subrogada.

En 1984, en Nueva Jersey, Mary Beth Whitehead contactó, por un anuncio en prensa, con el Centro de Infertilidad de Nueva York, dirigido por Keane. En este caso, una pareja (los Stern) llegaron a un acuerdo de subrogación por el que la Whitehead se sometería a un proceso de inseminación artificial con el esperma de William Stern. Whitehead dio a luz en 1986 y entregó el bebé, conocido a partir de entonces como Baby M. Un día después de la entrega, Whitehead se arrepintió e intentó recuperarlo. En 1987 los juzgados dieron validez al acuerdo de subrogación y concedieron la custodia legal a los Stern. Un año después, en 1988 la Corte Suprema de Nueva Jersey revocó la validez del acuerdo de subrogación pero mantuvo la custodia legal para los Stern considerando que era en el mejor interés para el niño y concedió a Whitehead un régimen de visitas.

En 1988, debido a la repercusión del caso Baby M, el estado de Míchigan aprobó una ley para prohibir completamente la gestación subrogada. Lo cual llevaría a Keane a cerrar su clínica en Michigan y continuar el negocio en otros estados. Entre 1976 y 1997, Keane arregló alrededor de 600 acuerdos de este tipo, en los que él cobraba 10.000 dólares y la gestante otros 10.000 dólares, además de unos 5.000 dólares en gastos médicos.

El alquiler de vientres o subrogación gestacional: desde 1980 A partir de los años 1980, los avances tecnológicos de la fecundación in vitro permitieron un nuevo tipo de subrogación: la subrogación gestacional. Esta se caracteriza por dividir los roles de la madre biológica en dos: la gestante y la madre genética. La madre genética, que puede ser madre intencional o una donante, aporta sus óvulos que son fecundados in vitro con el esperma de un padre intencional o un donante. Los embriones son transferidos a la gestante, que gesta y alumbra al niño sin tener ninguna relación genética con este. Esta posibilidad fue ganando popularidad respecto a la subrogación tradicional, ya que la falta de relación genética de la gestante reduce los problemas legales en la filiación. Estudios recientes de epigenética indican que, aunque la secuencia genética como tal no sufre alteraciones, durante los nueve meses de embarazo la madre gestante es capaz de modular la expresión génica de su futuro hijo. Este intercambio que se da entre el endometrio y el embrión explica por qué muchos bebés nacidos gracias a la ovodonación se parecen a sus madres.

El primer caso publicado se dio en 1984 cuando una pareja recurrió a una amiga para que gestase para ellos.

En 1994 se dio a conocer el primer caso de subrogación gestacional en India. Desde entonces la subrogación gestacional comercial en India fue en aumento debido a distintos factores. Por un lado, tras en 2003 comenzó un plan gubernamental para promocionar el país como destino turismo médico con incentivos financieros y visados especiales. Por otro lado, los costes son mucho más bajos que en los países de origen (entre 59.000 y 80.000 dólares en Estados Unidos y entre 10.000 y 35.000 dólares en India). Además, también jugó un importante factor el hecho de que las leyes en la mayoría de los países occidentales eran más restrictivas que en India.

La subrogación está prohibida o altamente restringida en la mayoría de los países industrializados, con la notable excepción de algunos estados de Estados Unidos. Por otro lado, algunos países como India, Ucrania, Georgia o Nepal carecen o han carecido hasta recientemente de regulación suficiente. Esto, junto a los bajos costes respecto a países más ricos, los han convertido en destinos de turismo reproductivo.

Situación legal de la práctica por país miniaturadeimagen|500x500px|Regulación legal de la gestación subrogada en el mundo: Existe una gran diversidad de regulaciones entre los distintos países. Entre los países europeos que prohíben expresamente la gestación por sustitución se encuentran España, Francia, Italia, Alemania, Suiza y Suecia. Entre los que la han dotado de un marco legal se encuentran: Portugal,Presidente da República promulga decreto reformulado sobre gestação de substituição Grecia, Reino Unido, BélgicaLoi relative à la maternité pour autrui y Países Bajos,Surrogate mothers aunque con distintos matices. Así, por ejemplo, en Bélgica se exige que sea altruista, que haya una relación biológica de alguno de los dos padres, y que no haya sido posible la maternidad con alguna de las técnicas de reproducción asistida. Igualmente en los Países Bajos, es nulo el contrato económico, sólo lo puede ser altruista, la gestante puede quedarse con el hijo, el material genético debe provenir del padre y la madre intencionales, y deben ser aprobados por una Comisión Nacional.

Francia ha sido muy activa en este debate planteando una campaña internacional en apoyo de la decisión del Gobierno francés que ha legislado para evitar otorgar la nacionalidad a los niños concebidos por esta técnica con el fin de desincentivar esta práctica entre los ciudadanos franceses. Sin embargo, ha tenido que reconocer a estos niños debido a una sentencia firme del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo que obliga a todos los países que forman parte del Consejo de Europa a registrar a todos los niños nacidos por gestación subrogada siempre que haya relación genética con al menos uno de los progenitores.

Argentina En Argentina, no cuenta con una regulación específica y autónoma dentro del ordenamiento jurídico. Se realiza habitualmente mediante la judicialización previa o posterior del proceso, existiendo numerosa jurisprudencia que afirma su validez y legalidad.

Canadá En Canadá, es legal y está regulada y controlada por el Ministerio de Salud. La ley no hace distinción para las parejas heterosexuales como para parejas gay, lesbianas, hombres y mujeres solos. También se puede acceder sin necesidad de aportar carga genética alguna.

La filiación se obtiene mediante una sentencia judicial a favor de los padres de intención, permitiendo que les otorga el acceso directo, no solo a la nacionalidad española, sino también a la canadiense y también obtiene así los derechos de todas las partes que intervienen.* Una gestante en Canadá no puede recibir ninguna compensación económica, ya que esto implicaría un beneficio por gestar un niño. Esta forma de subrogación se llama "subrogación altruista". Según la "Ley de Reproducción Humana Asistida de Canadá", adoptada en 2004, la gestante solo puede recibir el reembolso de los gastos incurridos, previa presentación de las facturas a un organismo especializado, y limitados a una lista de bienes y servicios (medicamentos, procedimientos médicos, transporte a la clínica...).

Colombia En Colombia, no está regulado en la legislación colombiana, pero según la Sentencia T-968 de 2009 de la Corte Constitucional de Colombia, un caso en Colombia fue aceptado debido a que no existe una norma explícita en la legislación. Una de las situaciones que causó polémica en el país fueron dos casos de esta práctica realizados por James Rodríguez, aspecto que causó una demanda tanto nacional como extranjera de estos tipos de contratos civiles en Colombia.

Cuba A finales de septiembre de 2022, Cuba ratificó en referéndum la legalización de la "gestación solidaria" con un 66,87% de la población a favor del proyecto de ley con la condición de que no medie remuneración, dádiva u otro beneficio para lograrlo. El alquiler de vientres fue tajantemente descartado en las consultas populares previas a la elaboración del código.

Estados Unidos En los Estados Unidos esta práctica está permitida en algunos estados y prohibida en otros. Los estados en los cuales se consideran legales los contratos son Florida, California, Illinois, Arkansas, Massachusetts, Nebraska, Nevada y Maryland, mientras que otros estados, como Arizona, Míchigan, Indiana, Luisiana o Wyoming está prohibido. En los estados en los cuales esta práctica es legal, el proceso de gestación subrogada para un bebé puede costar entre 120.000 y 160.000 euros, mientras que para un embarazo de mellizos es necesario contar con un presupuesto mínimo de 200.000 euros.

Esta práctica alcanzó repercusión pública por primera vez con el caso "Baby M" en el año 1986. El caso tuvo su origen en el acuerdo que alcanzaron dos residentes del estado de Nueva Jersey, William Stern (marido de Betsy Stern) y Mary Beth Whitehead, por el cual esta aceptó quedar embarazada con el semen de Willam Stern (aportando ella el óvulo) y ceder sus derechos parentales a Betsy Stern. Sin embargo, una vez nacido el bebé, Mary Beth Whitehead huyó con él y el matrimonio Stern la demandó en los tribunales. En última instancia, el Tribunal Supremo de Nueva Jersey declaró que el acuerdo alcanzado —y la consiguiente cesión de los derechos parentales de Mary Beth Whitehead a Betsy Stern— era nulo y que, por consiguiente, los padres del bebé eran William Stern y Mary Beth Whitehead. Con todo, el Tribunal Supremo remitió la cuestión de la custodia al tribunal inferior, para ser decidido de conformidad con el interés superior del menor, y este decidió atribuir la custodia al matrimonio Stern.

Tras aquel precedente, en varios estados de los Estados Unidos, así como Washington D. C., hay leyes que la contemplan y regulan. En concreto, California cuenta con jurisprudencia desarrollada entre 1993 y 2013 que establecen los lineamientos para ésta práctica.