thumb|Representación del profeta Isaías, realizada por Miguel Ángel. Se conoce como canto del Siervo o cantos del Siervo a un conjunto de textos tomados de la profecía de Isaías que hablan de un «siervo» que padece una serie de sufrimientos con valor redentor. Los pasajes son los de Is 42, 1-4; 49, 1-6;Algunos exegetas como Fischer afirman que solo hasta el versículo 4 sería parte del canto. 50, 4-9; 52:13 - 53:12.
Según la crítica más aceptada entre los exegetas cristianos, el libro de Isaías habría sido compuesto en realidad por dos o tres profetas diversos. Los textos del «canto del Siervo» se encuentran incluidos en la parte que se adjudica al llamado Deuteroisaías o Libro de la Consolación (cap. 49-55).Para una explicación detallada de los motivos que llevan a separar el libro en dos partes, véase además, Emanuele Testa (1990:440ss). Las interpretaciones sobre a quién se refiere el escritor sagrado con el «Siervo de Yahvéh» son muchas y discutidas, dado el carácter polifacético de la persona a la que refiere: siervo, profeta, mártir, sacerdote y rey.«Hay elementos suficientes [...] para afirmar que este profeta singular es también rey», Penna (1958:384). En el cristianismo se ha aplicado tradicionalmente este conjunto de profecías a Jesús de Nazaret.
Fue el teólogo Bernard Duhm quien propuso la relación entre los textos y los unió en una sola profecía a pesar de encontrarse separados en el libro. El punto de partida fue distinguir las veces que la palabra «Siervo» se aplica a Israel y las veces que esto no se podría y que, por tanto, habría que acudir a una interpretación personal.Cf. Bernhard Duhm, Das Buch Jesaja übersetzt un erklärt, Göttingen 1892. Con su estudio se iniciaron una serie de discusiones para intentar aclarar otras problemáticas relacionadas: si se han de considerar solo esos pasajes u otros, si se trata de una sola persona a quien se refieren los cantos o varias o un sujeto colectivo, cuál es la relación de esta profecía con el resto del libro y si pertenecen al Deuteroisaías o son parte de otras profecías añadidas por sus discípulos. Estos temas, relacionados con su unidad y autor, han resultado tan estudiados y discutidos que ya en 1958, un exegeta como Angelo Penna afirmaba:
El «Siervo» y lo que se afirma de él miniaturadeimagen|Fragmento del Gran Rollo de Isaías, que data del , encontrado en Qumrán. Muestra el capítulo 53 en hebreo, un pasaje que describe al "Siervo Sufriente". Este manuscrito, uno de los más antiguos y completos de los textos bíblicos, es esencial para el estudio de las interpretaciones históricas y religiosas de este pasaje. La expresión Siervo de Yahvéh se encuentra unas 19 veces en el Deutero-Isaías, sea referido a un personaje anónimo como al pueblo de Israel o a uno personal como Jacob. La misma expresión es usada para referirse a otras personas en el Antiguo Testamento (por ejemplo, a Moisés en Ez 4, 10; o los profetas en Is 20, 3 o Jr 7, 25. Finalmente es usada también en mitos ugaríticos aunque como «Siervo del dios Él». Desde una perspectiva cristiana, indica una especie de «ministro» o «enviado» con una misión particular, destinado a cumplirla, en este caso a pesar de terribles adversidades y de la propia muerte,La traducción del texto de Is 53, 8 «fue arrancado de la tierra de los vivos» es muy discutida: si fue violenta o no, si por mano de otro o por muerte natural, etc.; pero no se duda de que de algún modo el «Siervo» murió y de alguna manera vuelve a la vida para recibir la recompensa que mencionan los versículos inmediatamente posteriores. es decir, alguien que ha de cumplir la voluntad de Yahvéh por encima de todo y que será recompensado por ello.
A modo de breve resumen de cuanto los textos del Deutero-Isaías según los apologetas cristianos suponen hay que decir que el Siervo es llamado desde el seno materno con una misión especial: predicar el «derecho» a todo el mundo, instruir y enseñar con prudencia para fundar una religión auténtica. Para ello recibió el espíritu divino y le fueron abiertos los oídos. Aunque cumplió tal misión de manera mansa y dulce, al parecer habría sido derrotado y sufrió ultrajes, fue tratado como delincuente y, aunque inocente, padeció una muerte injusta. Se habla de que se cargó con los pecados de los hombres y que Yahvéh aceptó su sacrificio expiatorio. Por ello multitudes se unieron en torno suyo tanto judíos como gentiles y el Siervo verá una gran descendencia y será grande. Por tanto, la salvación que llega a través de él es universal y no circunscrita al pueblo judío.
Pero esta interpretación presenta muchos problemas, porque solo toma una parte del texto que pudiera coincidir con lo que dicen los evangelios canónicos, al relacionar la Pasión con los sufrimientos del Siervo, los cuales no son específicos de una crucifixión sino mucho más variados, por otro lado los evangelistas pueden haberse servido de los cánticos al redactarlo; otra parte fue tomada a posteriori como inspiración para crear la doctrina cristiana: por ejemplo, si se toman los evangelios se puede aceptar que Jesús como Mesías iba a salvar al Mundo, pero no dice que fuese a través de la muerte y el sufrimiento, que es una interpretación apostólica realizada a posteriori a través de buscar en los textos del Antiguo testamento. Finalmente otra parte no es consistente con Jesucristo: Por ejemplo, No puede ser Dios y siervo de sí mismo a la vez; defenderse a sí mismo; ser elegido por Dios, pues no hay otras opciones donde elegir a Jesús; no puede ser discípulo pues Jesús era maestro, etc.
La lectura desde un punto de vista mesiánico hace el texto oscuro y difícil de entender, a no ser que se tome al propio pueblo de Israel como Mesías de sí mismo. En cambio una lectura dentro del contexto en que fue escrito la hace más clara, por lo que haciendo el resumen desde una posición hebrea, el Siervo es "la parte del pueblo de Israel que sufrió el exilio en Mesopotamia", como sujeto pasivo dentro de la lírica narrativa del texto; hay un observador y hablante que es "el pueblo de Israel como comunidad histórica"; hay otro observador y hablante que es Yhwh, pero que no presenta problemas de comprensión. El contexto del libro de Isaías: Israel es el pueblo elegido, pero no es fiel a Yhwh, así que castiga a su pueblo utilizando a los mesopotámicos como herramienta de castigo que conquistan la Tierra Prometida y le exilian a Mesopotamia, allí el pueblo de Israel se arrepiente y soporta el castigo divino con resignación, por lo que Yhwh lo perdona y lo devuelve su territorio y su gloria para la que fue elegido. Cántico Primero: Yhwh presenta a su siervo, el elegido (El pueblo elegido de Israel) y no se revelará, ni se quejará (en el exilio) hasta que no recupere el derecho sobre la Tierra Prometida. Cántico Segundo: Habla Israel, pues el mismo cántico lo dice: "Tu eres mi siervo Israel" dice que fue elegido desde el primer momento para ser gloria de Dios, una nación fuerte. Pero esto no dependía de su esfuerzo como pueblo, sino de Dios (a quien se sobreentiende que Israel ha sido desleal) Cántico Tercero: Israel arrepentido escucha lo que le dice Yhwh, por eso acepta todos los castigos que le impongan (en el exilio) con resignación porque su defensor (Yhwh) está cerca y entonces nadie se atreverá a atacarlo. Adelanta que las otras naciones acabarán desechas. Cántico Cuarto: Es de nuevo Yhwh quien habla ahora, de su Siervo (El pueblo de Israel) tan terriblemente triunfante que da terror verle; los reyes se asombran que nadie les haya avisado de su poder, pero nadie les presto atención cuando estaban sometidos, tan poca cosa parecían. A partir de Isaías 53:4 es Israel quien termina hablando de sí mismo diciendo: El Siervo (El Pueblo de Israel en el exilio) cargó con nuestros pecados (el de los israelitas), aguanto el castigo que nos salva (a los israelitas) ya que por soportar los castigos (en el exilio) fue perdonado por Yhwh, vivirá muchos años (como pueblo, no como los otros que al final del cántico tercero terminan apolillados) verá crecer su descendencia ya que al ser perdonado a través del sufrimiento, también su descendencia es perdonada (los justos) y ahora que ha vuelto a su seno triunfará a través de él (Israel) el designio del Señor; y se prolonga en loas de esperanza de como después del sufrimiento viene la luz; pensaban que era pobre y sin valor pero es rico y fructuoso.
Diversas interpretaciones Tres son las interpretaciones más comunes sobre a quién o quiénes se deba referir el profeta cuando habla del Siervo de Yahvéh.
Interpretación colectiva A partir del contexto de todo el libro del Deuteroisaías se recuerda que el título de «Siervo de Yahvéh» es referido de manera expresa al pueblo de Israel (cf. Is 49, 3.5.6; 53, 13; 53, 11, etc.) pues la misión del pueblo escogido es precisamente proclamar el juicio y enseñar a las demás naciones el «derecho»,La expresión en hebreo indica una ley particular pero el contexto hace pensar más bien en todo el «conjunto de normas jurídicas para la regulación de la vida social y religiosa de Israel, y que han de ser participadas por las naciones gentiles», cf. Maximiliano García Cordero (1961:265). ser «luz de las naciones» y ofrecer la salvación. También cuanto se dice del sufrimiento, de la muerte y resurrección se puede aplicar al pueblo de Israel que sufrió la derrota y desaparición y que luego volvió a Jerusalén.
Sin embargo, se ha criticado esta interpretación debido a que solo se aplica al primer canto y no para los demás que hablan de una restauración contra un Israel pecador y rebelde, etc. Además, como afirma Maximiliano García Cordero, su misión es «restablecer la alianza de este [Israel] con Dios» y por tanto, no puede ser Israel mismo.Cf. Maximiliano García Cordero (1961:264). Así, para salir de esta objeción, se ha propuesto que en realidad se trataría de un pequeño grupo de justos de Israel: los profetas, los sacerdotes y los escribas. Sin embargo, el contexto también indica que tal «Siervo» entraría en polémicas con los jefes. Así, finalmente se ha propuesto la teoría de que no se refiere al Israel histórico ni a un grupo elegido de justos sino al pueblo ideal, a la Sion de la que se habla en otros pasajes de los profetas (cf. Is 2, 1-4 y Mi 4, 1-3), el Israel que proclama el monoteísmo (cf. Is 41, 21-29). También esta distinción, sostenida por teólogos como Cölln, Thenius, Anger, Knobel, Vatke, Ewald, Kosters y Cheyne, ha sido criticada porque implicaría categorías platónicas que no podían ser parte del ideario del redactor probable del texto.Para toda la crítica del «Siervo» como personalidad colectiva, véase , He that Cometh, New York 1954, 187-466.
Se aducen también motivos de carácter filológico para descartar la hipótesis colectiva. El texto principal: «Tú eres mi Siervo, Israel, en quien me gloriaré» (Is 49, 3) parece que incluyó el «Israel» por una glosa, ya que falta en varios manuscritos e incluso en algunos de la Septuaginta. El añadido parece que refleja, Is 44, 21: «Recuerda esto, Jacob, y que eres mi Siervo, Israel», pero el texto corresponde al primer Isaías y no necesariamente se ha de identificar el uso de la expresión «Siervo» entre los dos (dando siempre por supuesta la doble o triple autoría del libro de Isaías).
Interpretación individual Con varias modalidades: Moisés o un Moisés resucitado. Dado que es como el prototipo del profeta y del siervo fiel del Señor. Además la misión que se afirma tiene este «Siervo» coincide con la actividad y con lo realizado por Moisés según los libros del Antiguo Testamento. Sin embargo, quedaría por explicar cómo se aplica a Moisés el tema del martirio, el sufrimiento y la muerte redentora.