La Semana Santa en Vivero (en gallego y oficialmente: Semana Santa de Viveiro) es una celebración católica que tiene lugar en la ciudad española de Vivero (provincia de Lugo). Es una de las celebraciones religiosas más antiguas de Galicia, que se realiza anualmente y de modo ininterrumpido desde el . En esta se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret a través de los diferentes actos, celebraciones y procesiones que realizan las cofradías. Además de su carácter religioso, la Semana Santa vivariense es también considerada como un acontecimiento cultural, popular y de atracción turística.
La Semana Santa de Vivero es uno de los principales reclamos turísticos de la localidad consiguiendo año a año atraer a miles de visitantes que llegan llamados por el carácter único de estas celebraciones. Como reflejo de su importancia, la celebración de la Semana Santa vivariense ha alcanzado la declaración de Interés Turístico Internacional, reconocimiento que ha logrado en el año 2013. Esta Semana Santa destaca por el gran valor artístico de la imaginería y orfebrería, además de tener un carácter generalmente sobrio y austero, que hace que se asemeje más a la Semana Santa castellana, en comparación con ejemplos quizá más famosos, como la Semana Santa andaluza.
Los actos centrales de la Semana Santa vivariense dan comienzo el Viernes de Dolores y su celebración se prolonga durante más de una semana, finalizando el Domingo de Resurrección. En ella participan un total de ocho Cofradías y Hermandades que componen la Junta de Cofradías, encargada de coordinar los diferentes actos y desfiles procesionales que representan la Pasión de Cristo.
Historia miniatura|Portada de la traducción del Itinerarium ad Loca Sancta de la peregrina galaica Egeria al inglés (The Pilgrimage of Etheria) publicado en 1919 miniatura|Iglesia de San Francisco a comienzos del sigloXX miniatura|Iglesia de Santa María del Campo a comienzos del sigloXX
Los inicios de la Semana Santa en Vivero
Las primeras referencias a la celebración de la Semana Santa en Galicia provienen de un códice del , que encontró Gian Francesco Gamurrini en el año 1884, dentro de la Biblioteca de la Cofradía de Santa María de Laicos (Biblioteca Della Confraternitá dei Laici) en Arezzo, Italia.
Es un códice conocido como Itinerarium ad Loca Sancta o Itinerarium Egeriae, en el que se recogen las memorias de la peregrina galaica Egeria. Se sabe que visitó Tierra Santa, entre los años 381 y 384. En estas memorias, narra las ceremonias y cultos que presenció en los templos y las calles de Jerusalén, de los cuales dice que eran semejantes a los de Gallaecia. El historiador y miembro de la Real Academia Gallega, Juan Donapetry, afirma que al ser Vivero una de las poblaciones más antiguas de Galicia, ya disponía de celebraciones de Semana Santa, aunque no existe documentación que atestigüe dicha existencia.
Las primeras referencias documentadas sobre la Semana Santa de Vivero se remontan al , con la fundación de sus cofradías más antiguas, entre los años 1214 y 1219. En el Convento de San Francisco, se constituyeron las cofradías unidas de la Purísima Concepción y de la Vera Cruz, que empezaron a realizar diversas actividades de la Semana Santa. Estas dos cofradías se encargaban de que se oficiasen varios cultos, así como dos procesiones, una el Domingo de Ramos y otra el Jueves Santo. En este siglo, también fue creada la Venerable Orden Tercera Franciscana, cuyo origen también va ligado con la fundación del Convento, siendo constituida por seglares.
Años más tarde, en el , nació en el desaparecido Convento de Santo Domingo de la localidad la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario o de los nobles. Este sobrenombre venía dado porque de ella formaban parte los principales linajes nobiliarios de la villa de Vivero. Esta hermandad celebraba, las funciones del Domingo de Ramos, con procesión alrededor de la iglesia. El Viernes Santo realizaban el descendimiento de Jesús de la cruz, así como la procesión del Santo Entierro.
Del al
Las cofradías de la Purísima Concepción y de la Vera Cruz alcanzaron su máximo esplendor en el y y. No obstante, durante la Contrarreforma, se tuvieron lugar diversas acciones para reducir las escenificaciones públicas de la Semana Santa, con el fin de oponerse al avance del Protestantismo en Europa. La popularidad existente entre los devotos, llevó al Obispo de Mondoñedo Fray Antonio de Guevara, a la prohibición de la que él denominaba «representaciones» y «farsas del mundo», dando en cambio su aprobación para realizar la Procesión de la Vera Cruz.
No obstante, a lo largo del las cofradías de la Purísima Concepción y de la Vera Cruz empezaron a apagarse, y a comienzos del acabaron por desaparecer. El 6 de febrero de 1728, el padre guardián del Convento de San Francisco, Fray Francisco Bonilla, expidió un certificado para constar dicha extinción. El que en aquel momento era Obispo de Mondoñedo, Juan Muñoz Salcedo, firmó un decreto al mes siguiente, por el que concedía a la Venerable Orden Tercera Franciscana todos los efectos de dichas cofradías, con la obligación de cumplir con los actos y celebraciones que estas habían dejado.
El inicio del también viene marcado por la ocupación de la península ibérica por parte de Napoleón Bonaparte durante la Guerra de Independencia Española. La ciudad de Vivero no se vio libre de esta invasión. En la mañana del 28 de enero de 1809 llegaron 74 «dragones», procedentes de Mondoñedo. El 2 de febrero de 1809 fueron reforzados por 400 voltigeurs, que ocuparon el Convento de San Francisco. En esta guerra, tiene lugar un hecho recogido por la tradición popular, ya que el general Treni, decidió mostrar misericordia y no fusilar a los devotos de un Ecce-Homo que se encontraba en dicho convento, permutando la pena capital por el saqueo de la ciudad. Ese Ecce-Homo, se le conoce desde aquel hecho como el «Ecce-Homo de los Franceses», que sale en procesión el Domingo de Ramos.
Después de la guerra napoleónica, y en un siglo de enormes cambios en la historia de España como fue el , continuó la celebración de la Semana Santa. Aunque esta no estaría exenta de problemas, ya que se vería afectada por eventos como los procesos de Desamortización. En el año 1840, se demolió la Iglesia parroquial de Santiago, cuya parroquia se trasladaría a la Iglesia de San Francisco. En el año 1851, fue demolido el Convento de Santo Domingo, pasando la Cofradía del Rosario a la Capilla de los Dolores, situada en la iglesia parroquial de Santa María del Campo.
El importante esfuerzo de la Tercera Orden Franciscana y de la Cofradía del Rosario por conservar estos actos, hizo que se pudiesen seguir celebrando la Semana Santa hasta finales de siglo. No obstante, en la última década del sigloXIX, hubo una importante crisis, debido al litigio personal que existía entre el sacerdote de la parroquia de Santiago en San Francisco, Manuel Rouco, y el Hermano Ministro de la Venerable Orden Tercera Franciscana, Robustiano Iglesias. La disputa llevó a que se suspendiesen algunos cultos y procesiones de la Tercera Orden, o que no se contase con el clero para los mismos.
No obstante, durante esta época se conservaron los actos y procesiones que organizaba la Cofradía del Rosario. El litigio no llegó nunca a resolverse de forma pacífica, y solo terminó tras el fallecimiento del párroco, en el año 1897. Sin embargo, ante los sucesos ocurridos, Robustiano Iglesias sería cesado de su cargo un año más tarde.
miniatura|A la izquierda se puede observar una Procesión de Semana Santa en el año 1927. A la derecha, las mismas escalinatas en el año 2010 Desde el año 1900 hasta el año 1940 Durante el inicio del sigloXX, se manifiesta en Vivero una corriente de anticlericalismo, que hace menguar el número de cofrades de las dos cofradías existentes en aquel momento. Ante esta situación, el párroco de Santa María del Campo hace un llamamiento para animar a la inscripción de nuevos cofrades. Estas inscripciones, junto a diversos donativos, fueron de suma importancia para la revitalización de la Semana Santa vivariense. Después de esta iniciativa, la Cofradía del Rosario le encarga al maestro valenciano José Tena la imagen del Cristo Yaciente, así como la imagen del San Juan y la de María la Magdalena.
Con la llegada de la Segunda República Española, reinó un panorama de cierta tranquilidad, ya que, aunque el anticlericalismo aumentó, no hubo quemas de iglesias, al contrario de lo ocurrido en otras zonas de España. Durante este periodo se celebraron las procesiones de Semana Santa con relativa normalidad, aún a pesar de que en el año 1936 se intentaron prohibir las celebraciones mediante su desautorización.
Desde el año 1940 hasta el año 1970 La Ilustre Cofradía del Rosario y la Venerable Orden Tercera, compartieron durante más de dos siglos la organización de los desfiles procesionales de la Semana Santa vivariense, hasta que, en el año 1944, se marcó un punto de inflexión en la Semana Santa vivariense, al incorporarse la Cofradía del Santísimo Cristo de la Piedad.
La llegada de la Cofradía de la Piedad trajo consigo aires de cambio a la celebración. Durante esta época, la Semana Santa de Vivero ya realizaba un importante esfuerzo publicitario, enviando carteles de anuncio por toda Galicia. En el año 1947 empezó a publicarse la primera revista sobre la Semana Santa vivariense, titulada «Pregón». Esta intensa publicidad sirvió para atraer no sólo a visitantes desde Galicia y Asturias, sino también para atraer a vivarienses en la emigración y a personas que elegían Vivero como destino para sus vacaciones de Semana Santa.
De la Piedad surgirían diversas filiales. La primera en el año 1947 con la Hermandad del Prendimiento, seguida en 1951 por la Hermandad de las Siete Palabras y finalmente, en 1953, la Hermandad de la Santa Cruz, estando esta última compuesta únicamente por mujeres.
Desde el año 1970 hasta el año 2000
El año 1973 ocurrió un hecho insólito en la Semana Santa vivariense, al producirse una «huelga de llevadores». Desde mediados de la década de 1950, los pasos eran portados por llevadores que recibían un jornal. Pero en 1973 decidieron plantarse con el fin de reclamar más dinero. La protesta acabó resolviéndose del modo contrario al que inicialmente se perseguía, ya que los jóvenes cogieron el testigo de llevadores, pasando a realizar el trabajo de modo gratuito y voluntario.
En la década de 1980, se erigió una nueva asociación, la Cofradía de O Nazareno dos de Fóra, constituida por cofrades que residen fuera de la ciudad de Vivero.
El 25 de febrero de 1988, Vivero ve recompensada la labor de varios siglos, al ser declarada su Semana Santa de Interés Turístico Nacional. Con la declaración de Interés Turístico, se multiplicaron las acciones promocionales, siendo habituales las retransmisiones televisivas. Asimismo, también se experimentó un crecimiento en el número de visitantes, así como de cofrades.
En la década de 1990, se decide fundar la llamada «Junta de Cofradías», con el objetivo de coordinar la organización de los actos de la Semana Santa, así como promover otros actos culturales, como conferencias, exposiciones, conciertos y otras iniciativas.
Siglo XXI
Desde el año 2000
La celebración de la Semana Santa de 2002 marcó un hito, ya que la Hermandad de las Siete Palabras, decidió que el paso con el grupo escultórico del «Calvario» fuese portado por primera vez a hombros, por un total de cien llevadores, aunque la primera mitad de la procesión se seguiría realizando sobre una carroza, debido a la estrechez del recorrido oficial por el casco viejo de Vivero.
El martes 15 de abril de 2003 pasó a la historia por ser el día en que se llevaba un paso por una colla compuesta únicamente por mujeres, con motivo del 50 aniversario de la Hermandad de la Santa Cruz.