Italia, bajo la República romana y durante el posterior Imperio, era el nombre que se daba a la península itálica, la cual constituía, de iure, el territorio metropolitano de la antigua Roma y que, en cuanto extensión natural del Ager Romanus, gozaba de un estatus administrativo, fiscal y jurídico único, privilegiado y distinto de los de las provincias y de cualquier otro territorio bajo dominio romano situado fuera de ella.

Bajo la República y la organización de Augusto miniaturadeimagen|thumb|Moneda en plata del acuñada en Corfinium (Corfinio) durante la guerra Social, exhibiendo la inscripción ITALIA, al borde de la personificación de Italia, representada como una diosa con corona de laurel, símbolo de victoria. Durante la República, Italia, que se extendía entonces desde los ríos Rubicón (al este) y Arno (al oeste) hasta la punta más meridional de Calabria, no era una provincia, sino más bien el territorio de la ciudad de Roma, teniendo así un estatus especial: por ejemplo, los comandantes militares no podían llevar sus ejércitos dentro de ella y, por ello, cuando Julio César pasó el Rubicón con sus legiones, marcó el comienzo de una guerra civil. miniaturadeimagen|La Italia romana y sus regiones (en color salmón), tras la organización de Augusto. Inicialmente, en época griega, el nombre de Italia abarcaba una porción peninsular que cambió a lo largo del tiempo. Según Estrabón (Geografía, v 1), al principio el nombre indicaba la tierra entre el estrecho de Mesina y la línea que unía el golfo de Salerno y el de Tarento; más tarde, en época romana, Italia se amplió hasta incluir toda la península, así como el norte de Italia continental hasta los pies de los Alpes y parte de la península de Istria, teniendo como límite costero oriental la ciudad de Colonia Pietas Iulia (ex ciudad italiana de Pola) y, como límite occidental, el río Var (el cual hacía de frontera entre las provincias galas e Italia y, en épocas posteriores, de frontera histórica entre los antiguos Estados italianos y Francia).

Con el final de la guerra Social, al comienzo del , y más exactamente en el año 89 a. C., Roma había permitido a todos sus aliados itálicos (socii) entrar con pleno derecho en la vida política romana, otorgando la plena ciudadanía romana, a través de la Lex Plautia Papiria, a todos los habitantes de la península itálica residentes al sur del río Po: es decir, a todos aquellos itálicos que no la habían ya recibida en los siglos anteriores y residentes dentro de los límites de la Italia propiamente dicha (constituida por los territorios peninsulares situados al sur de los ríos Arno y Rubicón) y, al mismo tiempo, a todos los habitantes de la llamada «Galia Cispadana», correspondiente a la porción meridional (comprendida entre los ríos Arno y Rubicón, al sur, y el río Po al norte) de la que hasta entonces se conocía como Galia Cisalpina (Italia septentrional).

Finalmente, Julio César, en el año 49 a. C., a través de la Lex Roscia,Gardner, J. F., The Dictator, in Griffin, M., A Companion to Julius Caesar. The Lex Roscia was introduced in 49 BC by the praetor Lucius Roscius Fabatus on behalf of Julius Caesar. (2009), p. 65 otorgó la plena ciudadanía romana también a todos los habitantes libres de la «Galia Transpadana» (esto es, la parte de la Galia Cisalpina comprendida entre el río Po, al sur, y los Alpes al norte), la cual, en el año 42 a. C., junto a la «Galia Cispadana» —los dos territorios que componían la Galia Cisalpina— deja definitivamente de ser una provincia y de ser conocida con este nombre, siendo anexada al territorio de Italia y volviéndose, desde entonces, la más septentrional de las tierras itálicas,<ref> Siempre a finales del , tras las reformas de Diocleciano, fueron añadidas al territorio de Italia dos ex provincias senatoriales: la de Sicilia y la de Sardinia et Corsica (siendo estas dos entidades administrativas, Sicilia y Sardinia et Corsica, también los primeros dos territorios romanizados fuera de Italia, hacia la mitad de ), confluyendo así ambas en la Diócesis Italiae y más exactamente en la subdivisión de Italia Suburbicaria, administrada directamente por el vicario de Roma. En la misma época fueron añadidos a la Diócesis Italiae también otros dos territorios externos a la Italia romana propiamente dicha: los de Alpes Cottiae y Raetia, los cuales confluyeron en la subdivisión de Italia Annonaria, administrada por el vicario de Mediolanum (Milán).

Italia en los siglos y En el Bajo Imperio, cuando los bárbaros se convirtieron en uno de los problemas más importantes, los emperadores se vieron obligados a salir de Roma y de Italia, e incluso a establecerse provisionalmente en las provincias, incrementando así aún más el declive de Italia. En 330, Constantino I, trasladó la capital del imperio a Constantinopla, con la corte imperial y la administración económica, así como las estructuras militares (como la Armada romana, que hasta entonces tenía sus flotas en los puertos italianos de Miseno y Rávena). miniaturadeimagen|izquierda|300px|Durante el Bajo Imperio, a la Italia Annonaria de Diocleciano se le agregó una parte del territorio de la Raetia, hasta el Danubio. De esta intensa latinización al norte de los Alpes, y externa a la Italia propiamente dicha, quedan los romanches de la actual Suiza oriental.

Tras la muerte del emperador Teodosio, en 395, Italia se convirtió en parte del Imperio romano de Occidente. Luego vinieron los años de las invasiones bárbaras, y la capital de todo el Imperio de Occidente, que por aquel entonces era Mediolanum (Milán), se trasladó a Rávena, en el año 402. Posteriormente, Alarico, rey de los visigodos, saqueó la misma Roma en el año 403; algo que no había ocurrido nunca durante siete siglos. La Italia septentrional fue atacada por los hunos de Atila, y Roma se vio nuevamente saqueada por los visigodos bajo el mando de Alarico, en el año 410.

Según la Notitia dignitatum, una lista de oficiales y funcionarios civiles y militares que se considera actualizada hasta los años 420 para la parte occidental del Imperio romano, Italia, en aquellos últimos años imperiales, estaba gobernada por un prefecto, el Praefectus Praetorio Italiae (que gobernaba al mismo tiempo tanto Italia como los territorios de Ilírico y de África), un Vicarius, y un Comes Rei Militaris. Más específicamente, las regiones italianas estaban gobernadas por ocho Consulares (uno en Venetiae et Histriae, uno en Aemiliae, uno en Liguriae, uno en Flaminiae et Piceni Annonarii, uno en Tusciae et Umbriae, uno en Piceni Suburbicarii, uno en Campaniae y uno en Siciliae), dos Correctores (uno en Apuliae et Calabriae y uno en Lucaniae et Bruttiorum) y tres Praesides (uno en Alpium Cottiarum, uno en Samnii y uno en Sardiniae et Corsicae).

Con los emperadores subordinados en la práctica a sus generales, muchos de ellos bárbaros, el gobierno imperial controlaba débilmente Italia, cuyas fronteras, en especial las costas, eran atacadas constantemente, particularmente por los vándalos desde el norte de África.

En 476, con la deposición del último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo, a manos del general hérulo Odoacro, y el retorno de las insignias imperiales a Constantinopla, terminó el Imperio romano de Occidente. En las décadas siguientes Italia permaneció unida; primero bajo el gobierno de Odoacro, y, luego, bajo los ostrogodos, cuyo rey, Teodorico, saneó las finanzas y promovió la cultura en todo el Regnum Italiae, manteniendo las antiguas instituciones romanas.

thumb|300px|right|«Prefectura del pretorio de Italia» en 395 A. D. (en amarillo). Utilizando como pretexto la sucesión de Teodorico, el emperador Justiniano envió a su general, Belisario, para "reconquistar" Italia. Tras largas guerras, que arruinaron a la península, los bizantinos derrotaron y expulsaron de Italia a los ostrogodos, sustituyendo su gobierno por un exarcado bizantino: el Exarcado de Italia. El territorio bajo control imperial fue, no obstante, reduciéndose progresivamente en favor de los nuevos invasores: los lombardos, que, a pesar de su reducido número (menos de 100.000 individuos, entre hombres, mujeres y niños, en comparación a los casi 7 millones de itálicos nativos), lograron hacerse con el control de las instituciones políticas y militares de Italia, también gracias al vacío institucional dejado por la administración bizantina, fundando en 569 el Reino lombardo de Italia, con capital en Pavia;Chris Wickham (1981). Early Medieval Italy: Central Power and Local Society, 400–1000. y donde, en el curso del tiempo, la nueva élite lombarda fue adoptando gradualmente la cultura, la religión, la lengua y las costumbres latinas de los itálicos autóctonos, hasta ser totalmente absorbida por estos últimos. Desde entonces, y después de casi 800 años de unión, Italia quedó dividida en varios reinos y Estados, y no volvería políticamente a reunirse de nuevo hasta el .

Véase también Pueblos antiguos de Italia Prefectura del pretorio de Italia

Referencias

Enlaces externos Espacios geográficos en la historia romana (en italiano) Mapa del estado romano alrededor del año 400 (Compilación 'notitia dignitatum')

Notas

Enlaces externos De Reditu, poema de Claudio Rutilio Namaciano, en The Latin Library, describiendo la decadencia de Italia y Roma alrededor del año 410

Categoría:Historia antigua de Italia Categoría:Provincias de la Antigua Roma