Primitivo González del Alba (Burgos, 1849–Burgos, 1913) fue un jurista español, escritor legal y criminólogo originario de Burgos. En el curso de su carrera como Fiscal y Juez, estuvo involucrado en varias causas criminales famosas, que le llevaron a muchos lugares de España y que culminaron con su nombramiento en 1911, como Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia en la corte suprema de Madrid.

Siendo un destacado criminólogo de la época, sus escritos contribuyeron al debate sobre las causas subyacentes de los crímenes. En particular, puso el énfasis en la importancia de los factores sociales que alimentan los crímenes, mientras que mantuvo, a pesar de todo, que el libre albedrío individual también jugaba un papel crucial. Al formular este punto de vista y, también, al articular su creencia de que la criminología siempre sería una ciencia en evolución y nunca estática, desafió tanto a las principales escuelas de criminología (la Positivista y la [:en:Classical School|Clásica]) y sus rígidas ideologías opuestas.

Biografía Nació en 1849 en la ciudad de Burgos. Su padre fue teniente de infantería y Capitán de la recién formada Guardia Civil.

Universidad, política y periodismo Habiendo dejado Burgos para estudiar en Valladolid, Primitivo se graduó en Derecho por la Universidad de Valladolid el 19 de junio de 1869 – una época de la Revolución de 1868, que había llevado a la Reina Isabel II a exiliarse. Atraído por el periodismo, cuando todavía tenía veinte años, Primitivo fue uno de los ayudantes de editorial en La Conciliación, un periódico diario de Valladolid publicado entre noviembre de 1869 y abril de 1870. Su objetivo fue reconciliar a los Unionistas Liberales, Progresistas y Monárquicos Democráticos, que habían formado una precaria alianza tras la Revolución de Septiembre. Los escritos de Primitivo, y las afiliaciones políticas de los otros periódicos en los que contribuyó con artículos al final de su vida, indican una consistente simpatía con los puntos de vista democráticos, progresistas y liberales.

Carrera legal Los inicios de una carrera legal Primitivo volvió a Burgos para continuar sus estudios legales en el Ilustre Colegio de Abogados,icaburgos.com cualificándose como abogado y en diciembre de 1872, obteniendo la segunda mejor calificación en las oposiciones para entrar en el "Cuerpo de Abogados del Estado". Esto le llevó, en enero de 1873, a un puesto gubernamental en las Islas Baleares, como abogado del estado en Palma de Mallorca, durante el periodo de corta vida de la Primera República Española (1873-74). En junio de 1874 Primitivo realizó una solicitud para entrar en la judicatura, obteniendo la tercera mejor calificación en las oposiciones correspondientes. En diciembre de 1874 recibió su primer nombramiento judicial, como (Juez de primera instancia) en el pequeño pueblo de Castrojeriz (Burgos) donde permaneció hasta 1881.

El juez de Castrojeriz El nombramiento de Primitivo y su estancia de siete años en Castrojeriz tuvieron lugar cuando la ciudad necesitaba estabilidad, ley y orden. Las insurrecciones Carlistas habían causado recientemente brotes de guerra civil en el norte de España y el 3 de junio de 1874 un grupo de aproximadamente 40 soldados montados Carlistas habían entrado en Castrojeriz, haciéndose con dinero, bienes y rehenes. Más de veinte años después Primitivo escribió un artículo en el Diario de Cádiz, ‘Luchas Fratricidas’, describiendo una atrocidad particular que ellos cometieron – no está claro si fue una que él presenció personalmente, o si oyó sobre ella poco después del suceso – donde mataron a uno de los abogados más mayores de la ciudad y se mofaron de su mujer y joven hijo frente a su cadáver. Al final del artículo, Primitivo explica que lo escribió porque [‘el ayer en la historia es la provechosa lección del mañana’] y para advertir a aquellos que se van a convertir en hombres: [‘quisiera solo recordar a los que pronto habrán de ser hombres, el horror verdaderamente patriótico que deberán sentir en su alma hacia las tremendas luchas fratricidas’]. Estos comentarios suponen una trágica ironía ya que el propio hijo de Primitivo, que nació el mismo año que él escribió este artículo, iba a ser asesinado durante la guerra civil española en 1936.

En reconocimiento de sus servicios mientras permaneció en Castrojeriz, que incluyeron el tratamiento del complejo juicio denominado El Proceso de Belbimbre en julio de 1880 de una banda de criminales acusados de 62 crímenes - una cadena de robos por las provincias de Burgos y Palencia y varios asesinatos, incluyendo el del párroco de Belbimbre - Primitivo fue condecorado, por real decreto de 18 de octubre de 1880, y a la edad de treinta y un años, con la Orden de Isabel la Católica (en 1906, en su promoción como Presidente de Sala en Madrid, se le otorgó el mayor nivel de esta condecoración, la Gran Cruz de Isabel la Católica).

Nombramientos sucesivos Después de 1881, Primitivo se mudó varias veces en una rápida sucesión a la vez que fue promocionado a puestos de creciente responsabilidad, principalmente en Andalucía. Desde Castrojeriz se fue a Cabra (Córdoba)), donde fue Juez de ascenso (1881-82); entonces se trasladó a Cádiz como Magistrado de la Audiencia de lo Criminal (1882-86), luego a Utrera (Sevilla) donde permaneció durante los años 1886-1892, primero como Fiscal y después como Presidente de la Audiencia. A partir de allí ostentó brevemente puestos en Granada (1892-93), Albacete (1893-94), Huelva (1894) y de vuelta en Cádiz (1895). En diciembre de 1895 lo mandaron a las Islas Canarias como Fiscal de la Audiencia Territorial de Las Palmas y permaneció allí hasta marzo de 1897, cuando fue trasladado al norte de España para ser Presidente de Sala de la Audiencia Territorial de Oviedo. Aquí estuvo solo nueve meses, siendo transferido tras su solicitud de vuelta al sur de España en diciembre de 1897, para asumir el puesto equivalente en Granada, donde permaneció hasta que una mayor promoción le llevó hasta Madrid en agosto de 1902.

Durante el resto de su carrera Primitivo estuvo en Madrid, primero como Presidente de Sección de la Audiencia Judicial de Madrid (1902-06) y después como Presidente de Sala de la Audiencia de Madrid (1906-1910). En noviembre de 1910 fue nombrado Presidente de la Audiencia Territorial de Madrid. Finalmente, en febrero de 1911 fue nombrado Magistrado del Tribunal Supremo, un puesto que le dio derecho a ser tratado como Excelentísimo, aunque su obituario realizado por Antonio Soto y Hernández relata que informalmente era conocido afectuosamente por todo el mundo como "Don Primitivo".

Algunos juicios Primitivo estuvo involucrado en un número de juicios de alto perfil reportados en la prensa regional y nacional. Entre ellos se incluye un complicado caso durante su estancia en Cádiz, conocido como El Crimen de la Algaida, acerca de un brutal asesinato en 1894 de un célebre criminal. Dos miembros de la Guardia Rural local, entre muchos otros, estuvieron implicados en el crimen, pero el jurado al final encontró a todos los acusados no culpables.

Mientras estaba en las Islas Canarias en 1896 Primitivo actuó como Fiscal en el caso de El Crimen de Taganana, un crimen pasional en la isla de Tenerife en la que Irene Ravelo Suárez fue acusada de matar a su amante - de quien tuvo un hijo mientras su marido estaba en América - con un hacha, causándole una enorme herida en la cabeza que le llevó a su muerte de meningitis encefalítica dos meses después. Fue declarada culpable de los principales cargos, pero circunstancias atenuantes causaron que recibiera una corta pena de prisión de un año y un día.

Otro caso, durante la estancia de Primitivo en Granada, fue el que se conoció como El Crimen del Castillo de Locubín, un asesinato en octubre de 1898. La víctima, muerto en una conspiración entre su mujer, su hijo - sacerdote - y su cuñado, fue atraído a un lugar solitario lejos de su pueblo, le envenenaron, apuñalaron y desfigurado hasta quedar irreconocible. Al muerto se le introdujeron documentos de identidad falsos para llevar a los investigadores a una pista falsa, y varias tarjetas postales fueron falsificadas y enviadas al domicilio real de la víctima desde Granada, diciendo que había muerto de causas naturales durante un viaje a esta ciudad. Su familia siguió el duelo, el hijo celebró un Réquiem por su difunto padre, pero vecinos sospechosos causaron la realización de una investigación policial que reveló que las postales fueron falsificadas y dieron lugar al arresto de los tres principales sospechosos, a quienes se encontró culpables y fueron condenados a muerte.

Asesinato en la calle Fuencarral

El caso más sensacional que sucedió estando Primitivo en el tribunal fue El Crimen de la Calle de Fuencarral, a propósito de un asesinato en Madrid en 1902. La recapitulación de Primitivo fue descrita en el periódico El Imparcial el 14 de febrero de 1903 como “un modelo de oratoria forense y de imparcialidad”. Cecilia Aznar, una criada para todo, fue acusada de asesinar a su excéntrico patrón, Manuel Pastor y Pastor, golpeándole repetidamente con una plancha plana, y robándole una gran cantidad de dinero en efectivo. Entonces se fugó a Barcelona en tren, donde fue a correrse una juerga con dos amigos varones antes de ser capturada, tras una cacería masiva en toda la nación, cerca de la frontera francesa. El caso recibió una enorme publicidad a causa del extraño carácter de la víctima, un adinerado y profundamente religioso hombre convertido al protestantismo que vivía una frugal vida acentuada por desesperados intentos de seducir a las mujeres. Llevada de vuelta a Madrid para el juicio, Cecilia - cuyo hijo ilegítimo de tres años, que ella había dado a su madre para que lo criara, fue traído dramáticamente a la sala de vistas en un intento de ganar la simpatía del jurado - alegó que lo había matado en defensa propia cuando Pastor había intentado violarla, pero se probó que él tuvo que estar recostado y durmiendo cuando empezó el ataque. Encontrada culpable, Cecilia fue condenada a muerte, pero su sentencia fue conmutada en una apelación por cadena perpetua. Una crónica novelada del caso, escrita por Blanca Bertrand, fue publicada en 1986 como "El Otro Crimen de la Calle de Fuencarral",iberlibro.com mostrando a Primitivo en los capítulos que trataban de la audiencia judicial y la sentencia.

Publicaciones: artículos, traducciones y ediciones A lo largo de toda su carrera Primitivo escribió extensamente sobre un amplio abanico de temas legales. Contribuyó con al menos cincuenta artículos (además de más de cincuenta revisiones de libros) al boletín profesional de la Revista General de Legislación y Jurisprudencia, empezando en 1871 cuando tenía 22 años. El tema de su primer artículo, en la necesidad de proporcionar ayuda legal a los litigantes pobres, [El beneficio de pobreza para pleitos], y el del último publicado cuarenta años después, en 1911, debatiendo que la vagancia y mendicidad son un problema social que no puede ser tratado como un crimen [Sociología criminal: la vagancia y la mendicidad no pueden ser material de delito], son una indicación de las preocupaciones sociales durante toda su vida. Otros de sus artículos tratan sobre asuntos como determinar la edad en la que un niño puede considerarse responsable de un crimen; matrimonio civil e hijos ilegítimos; sentencias provisionales; sonambulismo y si éste exime de responsabilidades criminales; accidentes en el trabajo y derechos de los trabajadores; el desahucio de inquilinos; la influencia de la pasión en los crímenes; fraude; locura e imbecilidad; y delincuencia juvenil. También contribuyó con muchos otros artículos en la Enciclopedia Jurídica Española y en otros boletines como La Revista de los Tribunales, sin embargo Soto y Hernández indica que Primitivo firmó muchos de ellos, solo con la inicial "A".