thumb|450px|Inflación anual en Argentina (1955-1997).

La inflación en Argentina se mantuvo en general en un solo dígito entre 1900 y 1944, aunque con picos de dos dígitos en 1900-1901, 1917-1918, 1920, 1933, y con varios años de alta deflación. Entre 1945 y 1975, la tasa anual promedio fue de dos dígitos, con un gran pico de tres dígitos en 1959 (129,5%), y picos superiores al 30% en 1948 (31%), 1951 (36,7%), 1952 (38,8%), 1966 (31,9%), 1971 (34,7%), 1972 (58,5%) y 1973 (60,3%). En el período 1975-1988 se disparó un ciclo de altas tasas inflacionarias anuales de tres dígitos con picos en 1976 (444%), 1984 (626,7%) y 1985 (672,2%). Entre 1989 y 1990 hubo un pico de hiperinflación de 3079% y 2314% respectivamente. En la década de 1990, de la mano de la ley de convertibilidad del peso con el dólar, la inflación fue bajando hasta alcanzar niveles cercanos a cero. Con el estallido de la convertibilidad en diciembre de 2001 retornó la inflación, con tasas del orden del 20-25% para el período 2002-2017, aunque con dos picos de 47,6% y 53,8% en 2018-2019,http://www.mariorapoport.com.ar/uploadsarchivos/la_inflacio__n_en_pdf.pdf que llevó a que la economía argentina fuera categorizada como «economía hiperinflacionaria». En 2020 la inflación fue del 36,1%, en 2021 alcanzó el 50,9%, en 2022 cerró en 94,8%, en tanto que 2023 cerró con 211,4%, la cifra más alta desde 1991 que fue de 231,4%.

El país mide la inflación a través de diferentes índices, entre ellos Índice de precios al consumidor (IPC) que calcula el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Varias provincias tienen sus propios centros oficiales de registro de la inflación en sus territorios. El gobierno que más inflación tuvo en la historia argentina fue el de Raúl Alfonsín (1983-1989), con un promedio anual de 592,28% y un pico hiperinflacionario en 1989 que llegó al 3079,5%. El gobierno que menos inflación tuvo fue el segundo mandato de Carlos Menem (1995-1999), con un promedio anual de 0,025%.

La persistencia del fenómeno inflacionario en la economía argentina a lo largo del tiempo, junto con la incapacidad política de combatirla, hace que sea un tema de larga data en Argentina con graves daños en el poder adquisitivo de sus ciudadanos a lo largo de su historia. Al ser un problema económico tan persistente su reducción termina influyendo en la vida política. Como ejemplos positivos se cuentan la victoria breve de Alfonsín tras la implantación del Plan Austral o la reelección de Carlos Menem con la convertibilidad. En cambio, fue condicionante para la caída del radicalismo en las elecciones de 1989, del peronismo en las elecciones de 2015 y 2023, y del macrismo en las elecciones de 2019, una de cuyas promesas centrales de campaña incumplidas fue bajar la inflación a un dígito. Milei asumió la Presidencia en diciembre de 2023 con la promesa central de terminar con la inflación, sosteniendo que su única causa es el déficit fiscal y la emisión monetaria; desde el 10 de diciembre de 2023, razón por la cual el 13 de agosto de 2024 el vocero presidencial anunció que para el Gobierno "la inflación es un tema que, desde lo técnico, está terminado porque hicimos todo lo que había que hacer para solucionarla".

Historia

Entre 1900 y 1974 Los economistas Pablo Gerchunoff y Lucas Llach publicaron en 1998 los datos anuales, desde 1900, correspondientes a la inflación, la depreciación cambiaria y el resultado fiscal.

Los datos indican que 1900 y 1901 fueron años de muy alta inflación para el promedio de la época. En efecto, en dichos años hubo un 13,5% de inflación anual cada año. El dato contrasta con el período 1902-1914, en los que la inflación se mantuvo en un promedio anual de 2,47%, aunque con grandes oscilaciones, alcanzando un pico de 7,4% en 1906, mientras que en 1903 hubo una deflación de 2,9%.

Al comenzar la Primera Guerra Mundial, la inflación se disparó con tasas del 7,6% anual para 1915-1916. En 1916 resultó elegido por primera vez un presidente por voto secreto y obligatorio, Hipólito Yrigoyen. En sus dos primeros años de gobierno la inflación se triplicó alcanzando tasas de 21,6% anual para el bienio 1917-1918, con un pico de 26,2% en 1918, que no sería superado hasta 1949. En los años siguientes, la inflación mostró grandes oscilaciones: del 6,1% en 1919 aumentó a 17,1% en 1920, seguido de dos años consecutivos de una alta deflación (-11,1% y -15,9%). Este último año, Yrigoyen había sido sucedido por Marcelo T. de Alvear (1922-1928), a quién Yrigoyen volvería a suceder en 1928. Durante el gobierno alvearista (1922-1928) casi no hubo ningún año con inflación, promediando un 0,6% de deflación anual.

El 6 de septiembre de 1930, Yrigoyen fue derrocado en el primer golpe de Estado cívico-militar de Argentina, comenzando así una serie de interrupciones democráticas que se extenderían casi hasta fin de siglo. La década de 1930 mostró una tendencia más inestable que las dos anteriores. Mientras que el bienio 1931-1932 y el año 1934 tuvieron una inflación negativa sumada de 35,5% (-11,8% anual), el año 1933 y el bienio 1935-1936, tuvieron una inflación sumada de 27,3% (9,1% anual). A diferencia de lo que había sucedido durante la Primera Guerra, la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) no tuvo mayor impacto en el nivel de precios, con excepción del último año. Entre 1937 y 1944, la inflación se mantuvo en torno del 2% anual, con un pequeño pico de 5,6% en 1942.

En enero de 1943 se publicaron los primeros datos oficiales de inflación, durante la presidencia de Ramón S. Castillo. Esos tres primeros años (1943, 1944 y 1945), en los que gobernó Castillo hasta su derrocamiento en junio de 1943, para ser luego sucedido por Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell, la inflación fue del 1,1% en 1943 y -0,3% en 1944, subiendo al 19,9% en 1945. Según Gerchunoff y Llach, el pico de inflación de 1945 sólo había sido superado en 1918 (presidencia de H. Yrigoyen), cuando llegó a 26,2%.

Durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, la inflación se mantuvo en dos dígitos, con un promedio de 22,6% anual (1946-1951) y un pico récord de 38,8% en 1952. En la segunda presidencia de Perón, la inflación bajó notablemente en 1953 y 1954, con un promedio de 3,9% anual, aunque volvió a subir en 1955, al 12,3% anual. La persistencia del fenómeno a lo largo del gobierno del primer peronismo introdujo toda una batería de instrumentos de control.

En el período 1975-1988 se disparó un ciclo de altas tasas inflacionarias anuales de tres dígitos con picos en 1976 (444%), 1984 (626,7%) y 1985 (672,2%) antes de comenzar un proceso de inflación galopante en 1988. Entre 1989 y 1990 hubo un pico de hiperinflación de 3079% y 2314% respectivamente.

El gobierno constitucional presidido por Perón fue derrocado en septiembre de 1955 por la llamada «Revolución Libertadora». En sus dos años y medio de gobierno, la inflación volvió a subir, registrando 13,4% en 1956 y 24,7% en 1957.

El 1 de mayo de 1958 asumió Arturo Frondizi. En sus cuatro años de gobierno la inflación volvió a subir, alcanzando por primera vez en la historia argentina los tres dígitos, con 129,5% en 1959. Los demás años (1958 y 1960-1961), la inflación registró un promedio anual de 21,1%.

Frondizi fue derrocado por un golpe cívico-militar, asumiendo la Presidencia José María Guido, quien gobernó un año y medio (de marzo de 1962 a octubre de 1963). En ambos años la inflación fue del 26% y 26,1%, respectivamente.

El 12 de octubre de 1963 asumió Arturo Illia, quien gobernó casi tres años. La inflación se mantuvo alta tendiendo a subir, con 22,1% en 1964, 28,6% en 1965 y 31,9% en 1966, año en que fue derrocado por un nuevo golpe cívico-militar.

El 28 de junio de 1966, asumió el poder el general Juan Carlos Onganía, en nombre de una dictadura autodenominada «Revolución Argentina», manteniéndose en el cargo cuatro años, hasta junio de 1970. En los seis años que van de 1967 a 1972, el promedio anual de inflación fue de 26,7%, con un pico de 58,5% en 1972, la segunda más alta de la historia argentina desde 1900 (la primera había ocurrido en 1959).

El 25 de mayo de 1973, volvió a asumir un gobierno constitucional elegido en elecciones libres. La presidencia la obtuvo el Partido Justicialista, que proclamó cuatro presidentes consecutivos: Héctor J. Cámpora (2 meses), Héctor Lastiri (3 meses), Juan D. Perón (8 meses), y María Estela Martínez de Perón (2 años y medio). En 1973 la inflación se mantuvo en el alto nivel heredado, alcanzando un 60,3%. En 1974 bajó al 24%, una tasa que no se alcanzaba desde 1970. Finalmente, en 1975 se produjo el «Rodrigazo», que inició un período de más de una década con tasas de inflación superiores al 100% anual.

Tasas de tres dígitos (1975-1991) «Rodrigazo» de 1975

Se denomina Rodrigazo a una crisis económica que sufrió Argentina el 4 de junio de 1975, durante el gobierno peronista de María Estela Martínez de Perón (n. 1931). La crisis se originó cuando el Ministro de Economía de entonces, Celestino Rodrigo (1915-1987), dispuso una emisión monetaria a gran escala. Con el objetivo de eliminar la distorsión de los precios relativos, esto causó una fuerte devaluación del 160% para el cambio comercial y del 100% para el cambio financiero. La tasa de inflación subió de 25% en 1974 a 182% al finalizar 1975, y comenzó un ciclo de dieciséis años con tasas de inflación anuales de tres dígitos. Se produjo el desabastecimiento de gran cantidad de productos esenciales, entre ellos alimentos, combustibles y otros insumos para transporte.

Dictadura 1976-1983

En marzo de 1976, tomó el poder una dictadura militar bajo el mando del entonces general Jorge Rafael Videla, quien nombró como ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz, uno de los principales empresarios y estancieros del país en aquel momento, así como un referente del pensamiento liberalismo económico en Argentina. Sin embargo, la política económica de su gestión fue calificada por algunos autores como de índole gradualista, desarrollista o neoliberal, no habiendo un consenso claro. Aunque en su libro el economista se declara gradualista, por no poder haber aplicado políticas más liberales o de shock por la intensa guerrilla que se vivía y que ponía la paz social en peligro. Por otro lado, la consideración de una política más moderada y sin reformas profundas, coincide con Videla que también describió a su gestión económica como condicionada por la guerrilla.

Al anunciar el plan económico, el 2 de abril de 1976, Martínez de Hoz precisó los objetivos básicos del mismo, colocando en primer lugar el «saneamiento monetario y financiero» para garantizar «el crecimiento no inflacionario de la economía». El ministro sostuvo que la causa principal de la inflación argentina era el déficit fiscal financiado con emisión monetaria. Para eliminar el déficit fiscal anunció cuatro líneas de medidas: 1) reducción de los empleados estatales; 2) eliminación del déficit de las empresas estatales; 3) reducción gradual hasta la eliminación del aporte federal para cubrir los déficits de las provincias; 4) reducir las obras públicas.

Gracias a medidas austeras y ajustes la economía detuvo su fuerte espiral que se traía en 1975-1976 con una inflación que llegó a duplicarse de 182% a 444%. Pese a ello durante los cinco años del gobierno de Videla, la inflación se ubicó siempre por encima del 100%: 1976 (444%), 1977 (176%), 1978 (171,4%), 1979 (163%), 1980 (100,8%), un promedio del 211% anual, más alto que cualquier gobierno anterior.

Al dúo Videla/Martínez de Hoz le siguieron tres dictadores que gobernaron poco tiempo, Roberto Viola (8 meses), Leopoldo Fortunato Galtieri (6 meses) y Reynaldo Bignone (un año y medio). En esos casi tres años la inflación se mantuvo en ascenso por encima de los tres dígitos, alcanzando su pico en 1983, con 343,8%.

Hiperinflación de 1989-1990