thumb|200px|Soldados judíos alemanes en Rosh Hashaná, 1914.Tarjeta de salutación enviada durante el Año Nuevo Judío (fuente de la imagen). La historia de los judíos en Alemania es emblemática de la historia de los judíos en la Europa occidental, pues ha abarcado desde el antijudaísmo, la integración relacionada con el universalismo de la Ilustración hasta el antisemitismo moderno.

Llegada a la región de Renania durante el Imperio romano, la comunidad judía prosperó hasta fines del . A partir de la Primera Cruzada, debió atravesar un largo período tormentoso, marcado por masacres, acusaciones de crímenes rituales, extorsiones diversas y expulsiones. Su condición jurídica se degradó y se prohibió a los judíos ejercer la mayor parte de oficios. En el , filósofos de la Ilustración, como Moses Mendelssohn, se indignaron por esta condición miserable e iniciaron una campaña de denuncia. Sin embargo, el camino que llevó a la emancipación fue largo y duró cerca de un siglo, tras lo cual la comunidad judía fue integrada a la sociedad. Su asimilación permitió un éxito económico e intelectual que despertó recelo en ciertos sectores, dando lugar también al antisemitismo. La llegada al poder de Adolf Hitler en 1933 puso a los judíos al margen de la sociedad alemana. A las persecuciones, siguieron la deportación y, luego, el exterminio durante la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra, la comunidad judía se reconstituyó lentamente gracias al apoyo del Gobierno federal alemán.

Hacia el año 2014, la comunidad judía de Alemania rondaba las 118 000 personas, haciendo de ésta la tercera comunidad judía más grande de Europa detrás de las de Francia y el Reino Unido.

Los orígenes de la comunidad judía en Alemania thumb|left|Mapa de los dialectos yídish entre los siglos XV y XIX. Los judíos llegaron en tiempos del Imperio romano a las provincias de la Germania Inferior y Germania Superior, que identificaron con el nombre de la tierra de Askenaz, de ahí su denominación de askenazíes. Estos judíos eran originarios de la Galia o de Italia, entre los que se encontraban algunos comerciantes venidos de Palestina. También había conversos venidos de todo el Imperio, con poblaciones importantes de Asia Menor, Grecia, Egipto, África del Norte y la propia Germania que abrazaron la fe de Moisés.

La primera evidencia oficial de su presencia data de 321, en Colonia. Se trata de un texto que indica que el estatus legal de los judíos es el mismo en todo el Imperio: poseen la plenitud de derechos civiles con la única restricción de estar impedidos de poseer un esclavo cristiano o acceder a una función pública. Trabajaban en la agricultura, la artesanía, los negocios y como prestamistas. Heinrich Graetz estima que los judíos estuvieron presentes en Alemania antes que los cristianos, y Jits Straten, en su libro Los judíos asquenazíes y los israelitas bíblicos (Ashkenazic Jews and the Biblical Israelites), afirma que en todo caso los judíos habitaban la cuenca del Rin antes de la llegada de las tribus germánicas (ambos sugieren que las invasiones bárbaras no cambiaron sus condiciones de vida). Según Straten, la evidencia de que en 321 ya hubo en Colonia una comunidad judía desarrollada y arraigada (el decreto de Constantino de este año deja entender que los judíos estaban representados en el consejo de la ciudad, o curia) sugiere la presencia de judíos en siglos anteriores.

A inicios de la Edad Media, las comunidades judías se encontraban sobre todo en la cuenca del Rin, principalmente en Colonia, Worms, Espira y Maguncia; pero también en Ratisbona, Fráncfort y Passau. En esta época, vivían principalmente del comercio y gozaban de una gran autonomía. Los mercaderes judíos comerciaban con el Oriente y con los países eslavos vecinos.Levi, Liana (1989). Encyclopédie de l'histoire juive, p. 72 Las comunidades judías se desarrollaron hasta fines del gracias a la tolerancia de los soberanos merovingios y carolingios. En los siglos y , muchos judíos franceses se refugiaron en Alemania. Los judíos alemanes hablaban un dialecto germánico cercano al alsaciano: el yídish, que se convertirá en la lengua de todos los judíos de la Europa Central.

De los carolingios a la primera cruzada thumb|200px|Judíos alemanes del . thumb|Judensand, el cementerio judío de Maguncia. En el Imperio carolingio, los judíos debían pagar el diezmo sobre las mercancías, como lo hacían todos los demás. Los comerciantes judíos o radhanitas aseguraron las relaciones indispensables entre el cristianismo occidental y el Islam. Isaac el Judío se convirtió incluso en embajador de Carlomagno ante el califa Harún al-Rashid en 797. Así, los carolingios protegieron a las comunidades judías. A diferencia del resto de hombres libres del Imperio, los judíos estuvieron exentos del servicio militar. Como la Iglesia católica prohibió el préstamo a interés, los judíos acabaron monopolizando esta actividad. Bajo los carolingios y hasta fines del , los mercaderes judíos exportaron a Italia y España esclavos, pieles y armas, e importaron especias, bálsamos, dátiles y metales preciosos. Contribuyeron a que los valles del Rin y del Danubio alto conformaran ejes de circulación de mercancías importantes. Los contactos entre las comunidades del Imperio franco y las de España o África del Norte fueron numerosos, ya sea en el plano comercial o en el religioso.Doehaerd, Renée (1971). Le Haut Moyen-Age occidental, économies et sociétés. París: PUF, p 255

Bajo el reinado de Ludovico Pío, se concedieron tres cartas a pedido de la comunidad judía, las cuales garantizaban a los judíos la protección de su vida y sus bienes, la libertad de comercio y la libertad religiosa (liceat eis secundum illorum legem vivere: «les fue acordado vivir según su ley»).Los textos íntegros de estas tres cartas fueron publicados en: Zeumer, Karl; ed. (1886). Formulae Merowingici et Karolini Aevi: Accedunt ; Ordines Iudiciorum Dei, Hanovre, Impensis bibliopolii Hahniani, 30, 31 y 52; versiones abreviadas y comentadas por Julius Aronius, Regesten zur Geschichte der Juden im fränkischen und deutschen Reiche bis zum Jahre 1273, Berlín: L. Simion, 1902, 81-83 Los judíos estaban, pues, bajo la protección directa del emperador y eran, por tanto, sus súbditos. Si un judío era asesinado, el asesino debía pagar la enorme multa de diez libras de oro, es decir, dos veces lo que debía pagar si mataba a un caballero cristiano. El importe de tal multa iba directamente al tesoro imperial.Hayim Yerushalmi, Yosef (2002-2003). "Serviteurs des rois et non serviteurs des serviteurs". Raisons politiques, n°7, p. 19-52 Fue designado un oficial, el Judenmeister, para defender sus privilegios. A mediados del , Enrique III amenazó con la pérdida de los ojos y de la mano derecha a quien matara a un judío. Los carolingios incluso favorecían su establecimiento. Ciertos señores laicos y eclesiásticos hicieron lo mismo.Nahon, Gérard (2007). Histoire du peuple juif, Encyclopaedia Universalis, DVD

En 1084, Rüdiger Hutzmann, obispo de Espira, invitó a los judíos a instalarse en su ciudad «para aumentar mil veces el honor de nuestra ciudad». Con esta finalidad, les concedió una serie de derechos conocidos bajo el nombre de privilegio de Rüdiger.El preámbulo de la carta precisaba: «En nombre de la Santa e Indivisible Trinidad. Cuando quise hacer una ciudad de la villa de Espira, yo, Rüdiger, apodado Huozmann... consideré que la gloria de nuestros asientos sería aumentada mil veces si llevaba judíos (putavi milies amplificare honorem loci nostri si et ludeos colligerem)». Se les cedió un barrio separado para que pudieran montar guardia sobre sus muros, «para que no sean importunados por la muchedumbre». El barrio judío, situado cerca del Rin, estaba rodeado por una muralla y comprendía un cementerio y una sinagoga. Los judíos también contaban con su propia policía, el derecho a contratar servidores cristianos y a vender carne cashrut a los no judíos. Asimismo, podían hacer venir a judíos extranjeros. Su burgomaestre tenía el mismo rango que aquel de Espira. Estos privilegios fueron confirmados por el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 1090, quien los extendió a Worms. La carta de Worms fue renovada en 1157 por Federico I Barbarroja que concedió igualmente una carta a la ciudad de Ratisbona en 1182.Weiland, Ludwig, ed. (1893). Constitutiones et Acta Publica Imperatorum et Regum, vol. 1, Hanovre, Impensis bibliopolii Hahniani, 16; Regensburg, 1182: J. Aronius, Regesten…

En el , la institución rabínica apareció en las comunidades renanas. Se basaba en la preeminencia del rabino, jefe espiritual de la comunidad o de una región entera. Ciertos centros renanos, como Espira, Worms, que poseían una sinagoga de estilo bizantino construida en 1034, o Maguncia dieron al judaísmo occidental una reputación de saber y piedad a semejanza de los centros franceses. Gracias a ellos, el Talmud se convirtió en una obra principalmente occidental. Surge la pregunta de por qué los judíos se beneficiaron de una tolerancia religiosa rara para la época. La respuesta se encontraría en que los judíos eran considerados testigos de la pasión de Cristo, conservadores de la Antigua Ley y como el pueblo llamado a la conversión en la cercanía del fin de los tiempos.Como lo sostiene Pablo en la Epístola a los romanos, 9, 27.Obra colectiva (1993). Histoire du christianisme, Desclée, p. 702 En el , la Semana Santa, que comenzaba a ser objeto de celebraciones religiosas, se convirtió en un periodo de acoso o, incluso, de persecución para los judíos.

Gershom ben Judah, apodado Meor HaGolah (Luminaria del exilio), nacido en Metz en 960 y muerto en Maguncia en 1028, reunió en torno a él a varios discípulos. Profundizó el estudio del Talmud y de la Torá, inspirándose en los métodos de las academias talmúdicas de Babilonia. Introdujo la prohibición de la poligamia, la prohibición de que los hombres se divorcien sin el consentimiento de sus mujeres y la prohibición de las burlas hacia los judíos convertidos a la fuerza que volvían a su fe. Su fama se extendió a todo el mundo judío medieval.Encyclopædia Britannica, artículo «Gershom ben Judah», 2007

De las cruzadas a la Reforma thumb|right|450px|Mapa de las expulsiones de judíos en Europa entre 1100 y 1600. En verde, la expulsión de judíos de los territorios alemanes. La época de las masacres