La Segunda Guerra Cristera, también llamada Segunda Guerra de los Cristeros o Segunda Cristiada, fue un conflicto armado en México que duró desde el 22 de noviembre de 1934 al 24 de febrero de 1941, surgiendo como una continuación de la Guerra Cristera. Este conflicto tuvo lugar como una reacción de los remanentes de la primera guerra contra el modelo de educación socialista.
La guerra tuvo su apogeo en 1935, con una serie de enfrentamientos en los estados de Jalisco, Michoacán, Colima, Aguascalientes y Zacatecas. Sin embargo, fue gradualmente perdiendo fuerza hasta su desvanecimiento en 1941.
Antecedentes
Las reformas educativas y la escalada del conflicto A pesar de los acuerdos del 21 de junio de 1929, en los que se acordaba la "amnistía a todo cristero que rindiera las armas y devolviera a la nación templos o casas no pertenecientes a alguna administración gubernamental", el gobierno continuó persiguiendo y ejecutando a exlíderes cristeros que se habían amnistiado. Este hecho se convirtió en algo común y provocó descontento entre los antiguos cristeros, lo que llevó a planear un nuevo movimiento armado para el 31 de mayo de 1932. A pesar de algunos levantamientos en Michoacán y Zacatecas que fueron rápidamente sofocados, la guerra no se reinició con mayor intensidad hasta 1934. El 20 de julio de 1934, el general Plutarco Elías Calles hizo un llamado para que la revolución, que ya había triunfado en lo militar, se extendiera al ámbito de la conciencia y la educación, con un enfoque particular en la educación de los niños. Este llamado se conoció como el "Grito de Guadalajara" y marcó el inicio de una serie de reformas al sistema educativo mexicano. Estas reformas se centraron en la creación de una educación más laica, científica y nacionalista, con la intención de romper con la influencia de la Iglesia Católica en la educación y promover valores patrióticos y progresistas. El 10 de octubre de 1934, el Congreso de la Unión realizó modificaciones al artículo 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, las cuales incluyeron el siguiente texto introductorio:http://www.diputados.gob.mx/bibliot/publica/inveyana/polint/cua2/evolucion.htm
Esta nueva educación socialista encontró fuerte oposición de algunos sectores de la sociedad, incluyendo la Iglesia católica, cuyo líder, el Papa Pío XI, publicó la encíclica Firmissimam constantiam en 1937 en la que expresaba su oposición a la "escuela impía y corrupta" y su apoyo a la Acción Católica. Aunque no hubo fracturas en el seno del episcopado, quienes incluso condenaron la guerra, estos cambios fueron vistos por los cristeros como una amenaza a la educación religiosa, lo que llevó a una nueva escalada en el conflicto armado.
Las causas no religiosas que alimentaron el levantamiento En Michoacán, además del llamado a la lucha armada por cuestiones religiosas, se publicó otro plan que convocaba a los agraristas a unirse al movimiento debido al incumplimiento en la repartición de tierras. En Durango, se destapó el escándalo nacional por la venta de los terrenos de Santa María Ocotán y Xoconoxtle por parte del exgobernador Alberto Terrones Benítez a Eduardo Rosas, representante de diversas compañías madereras que intentaban reforestar el municipio de Mezquital. La expropiación de los territorios comunales del pueblo originario Tepehuanes del sur, en el predio conocido como La Montaña, sustraído de la dotación de ejidos del poblado La Tinaja, exacerbó la lucha cristera.
El anticomunismo fue otra razón por la que surgieron guerrillas como la de Odilón Vega, cuyo objetivo era luchar contra la expansión del comunismo. Esta lucha no solo se debió a la connotación antirreligiosa del comunismo, sino también a preocupaciones sobre su supuesto "adoctrinamiento en los niños", "satanismo", así como la protección de la propiedad privada y el temor a perder tierras.
La Guerra
Inicio del levantamiento armado En 1933, Rafael Ceniceros y Villarreal, representante de la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas, convocó al ex general cristero Aurelio Acevedo para nombrarlo Jefe del Comité Especial, encargado de organizar el movimiento armado a nivel nacional.
Durango
1934: Inicio de movimiento El 22 de noviembre, los cristeros publicaron el "Acta de Cerro Gordo", nombrando al general brigadier Trinidad Mora como su líder y uniéndose a la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas. También fueron nombrados coroneles a Florencio Estrada, Valente Acevedo y Federico Vázquez.
Los primeros enfrentamientos entre los cristeros y las fuerzas del gobierno ocurrieron a mediados de diciembre de 1934, cuando los cristeros liderados por Florencio Estrada atacaron las localidades de Xoconoxtle, Río Grande y La Barranca de los Aguacates. Sin embargo, sus ataques fueron repelidos por las Defensas Rurales locales al mando del mayor Meza López.
1935: Apogeo cristero El 1ro de enero, se produce la Batalla del Cerro de Chachamoles, donde los cristeros liderados por Federico Vázquez emboscan a los 15º, 28º y Regimientos comandados por el teniente coronel Luis Barba Uribe. Los cristeros provocaron al menos 400 bajas en las fuerzas federales y asesinaron al teniente coronel Barba Uribe y al mayor Mateo Muñoz Martínez. Entre el 2 y 3 de marzo, 300 cristeros al mando de Federico Vázquez, Trinidad Mora y los hermanos Macario e Irineo Valdez, atacan San Francisco del Mezquital, pero fueron rechazados por el general Enrique Díaz.
Por las mismas fechas, Florencio Estrada mejoró las relaciones con el "Frente Único Militar del Ejército Nacional Libertador" de Lauro Rocha (quien era independiente al movimiento de la LNDLR), realizando algunas expediciones a otros estados en apoyo del frente. El 20 de abril, surge un nuevo levantamiento en Canatlán liderado por Francisco Chico García, quien tomó la cabecera municipal del mismo nombre. A finales de abril, las fuerzas de Trinidad Mora, Federico Vázquez, Valente Acevedo, Florencio Estrada y Chano Gurrola finalmente toman San Francisco del Mezquital. Sin embargo, la guerra se extendió a los llanos de Cacaria, y la Fuerza Aérea Mexicana envió aviones tripulados por los tenientes Jesús Garfias y Efrén Gutiérrez Nava para localizar los campamentos cristeros de Francisco Chico García. Una vez que los pilotos dieron con los campamentos rebeldes, los cristeros canatlecos fueron derrotados por las tropas del teniente coronel Alberto Bello Santa Ana en el Arroyo de Béstigos.
A mediados de año, algunos líderes cristeros, como Valente Acevedo, se amnistía ante las autoridades locales. A finales de año, se organizan nuevos levantamientos en San Luis del Cordero, San Juan del Río, Cuencamé y Poanas, liderados por Eduardo Saénz, Apolonio López, el coronel Buenaventura Valenzuela y Zacarías González. Entre el 18 y 19 de octubre, acontece el Batalla de Agua Zarca, donde los cristeros liderados por Vázquez derrotan a las fuerzas federales y les infligen 150 bajas. El 31 de octubre, Vázquez vuelve a emboscar a soldados federales provocando 200 bajas.
1936: Declive y amnistías En febrero, Federico Vázquez fingió amnistía ante el gobierno y logró engañar a algunas fuerzas federales. Sin embargo, en marzo, cincuenta cristeros atacaron la población de Canatlán, pero fueron rechazados por la guarnición federal de la localidad. El 15 de abril, los cristeros de Federico Vázquez y Pánfilo Reyes atacaron los poblados agraristas de reciente creación, como colonia Felipe Ángeles y El Chimal (hoy Plan de Ayala), así como las defensas de los Rurales de los dos poblados de colonia Pino Suárez y colonia Aquiles Serdán, junto con el destacamento de San Lorenzo Calderón, todos ubicados en el municipio de Durango. En la refriega cayó el teniente coronel cristero Pánfilo Gurrola. Durante el resto del año, las operaciones conjuntas entre la Fuerza Aérea Mexicana y el Ejército Mexicano lograron debilitar fuertemente al ejército cristero. Estas ofensivas provocaron una serie de amnistías de diferentes líderes cristeros y marcaron el declive del movimiento cristero en esta región.
Muerte de líderes El 7 de junio, Florencio Estrada se encontraba junto a algunos de sus hombres en las cercanías del arroyo de El Paso Ancho, municipio de Valparaíso, Zacatecas, cuando fue emboscado por las fuerzas federales dirigidas por el teniente coronel Ignacio Tejeda. A pesar de que las intenciones del federal eran arrestar al coronel cristero con vida, Florencio fue alcanzado por un balazo en el tobillo, lo que le impidió huir, y posteriormente fue capturado. Los federales lo llevaron a Huejuquilla el Alto, Jalisco, donde su cadáver fue exhibido en la plaza del pueblo.
El 17 de noviembre se sucedió la Batalla de La Soledad, donde la Reserva Indígena de Santa María Ocotán derrotó a los cristeros de José Sánchez y se reportó el fallecimiento del comandante cristero Juan Andrés Soto.
El 27 de noviembre, los federales emboscaron y asesinaron a Trinidad Mora en su casa particular en Victoria de Durango. Ante el vacío de poder, Federico Vázquez tomó el lugar de Mora como general brigadier. Después de la muerte de Mora, las acciones cristeras se parecían más a bandidaje que a una guerra, lo que provocó la pérdida de todo el financiamiento en 1938 y prácticamente perdieron la guerra en Durango.
1941: Pacificación En 1940, Federico Vázquez se unió al movimiento almazanista y después de algunas escaramuzas finalmente aceptó una amnistía total ofrecida por el gobierno de México, encabezado en ese entonces por el presidente Manuel Ávila Camacho. A pesar de su aceptación de la amnistía, Vázquez continuó involucrado en la política local y se convirtió en un cacique con poder político en la región. En 1945, Vázquez fue ejecutado por el gobierno mexicano debido a las sospechas de que estaba organizando un nuevo levantamiento. A pesar de esto, la amnistía total concedida en 1940 puso fin a las guerras cristeras y permitió la reintegración de los ex cristeros a la vida pública.
Bajío miniaturadeimagen|José María Casillas. Comandante cristero asesinado en una emboscada en 1935.
1932: Primeros levantamientos y bandidaje El 20 de enero de 1932, Ramón Aguilar, Rubén Guízar y Nabor Orozco encabezaron un levantamiento armado en Michoacán. El 10 de julio de 1932, el coronel cristero Leocadio Llerenas murió a manos de los soldados federales en Campo Cuatro, cerca de Comala. Llerenas había intentado cruzar un río para escapar, pero fue alcanzado por las balas. Su cadáver fue llevado al jardín del pueblo para ser expuesto como escarmiento a los rebeldes.
El 7 de octubre, el coronel cristero Cayetano Álvarez fue emboscado y asesinado en Michoacán. Álvarez había sido perseguido por asesinar a un sargento en los alrededores de Atotonilco el Alto.
1933: Batallas en Michoacán En septiembre de 1933, Ramón Aguilar, comandante de las fuerzas cristeras en Michoacán, se desesperó por la impotencia de su ejército. Manifestó a la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas que se estaban "quedando solos" y que era urgente firmar un pacto con Antonio I. Villarreal, quien se rumoreaba planeaba un levantamiento armado en Zacatecas. Aguilar creía que este pacto podría redituar en mayores recursos bélicos. Posteriormente fue nombrado Jefe de operaciones militares en Michoacán, cargo que ocupó hasta su rompimiento con la liga en 1934.
1935: Rebelión Rochista La rebelión más destacada independiente de la LNDLR fue la encabezada por Lauro Rocha, un coronel cristero que había estado a cargo del regimiento de Ayotlán, incorporado a la Brigada de los Altos de Aristeo Pedroza. El 1 de abril, Rocha publicó su primera proclama en Altos de Jalisco, llamando a su movimiento: Frente Único Militar del Ejército Nacional Libertador.