Duitama es un municipio colombiano, ubicado en el departamento de Boyacá, en el centro-oriente de Colombia, en la región del Alto Chicamocha, del valle del Río Surba y del antiplano cundiboyacense. Es la capital y centro urbano de mayor tamaño en la provincia del Tundama. Se le conoce como "La Capital Cívica de Boyacá" y "La Perla de Boyacá". Es el puerto transportador terrestre más importante del oriente colombiano, localizado sobre varias de las principales vías de la región, incluida la carretera Troncal Central del Norte, lo que lo convierte es un punto estratégico para la prestación de servicios y el desarrollo de las actividades industrial y comercial en esta región del país. De acuerdo con el DANE, solo el 3,36% de la población presenta necesidades básicas insatisfechas (DANE, 2018), lo que la ubica como una de las ciudades de mayor calidad de vida a nivel nacional. Cuenta con una población estimada de 132 894 habitantes a 2024, de acuerdo con las proyecciones del censo DANE.

Su localización geográfica la ha consolidado como una de las ciudades de mayor proyección en el oriente de Colombia. Es uno de los tres principales centros urbanos en el Departamento de Boyacá, siendo parte fundamental del Corredor Industrial de Boyacá, la principal área económica del Departamento. Presenta una diversidad productiva, principalmente en lo que se refiere a las actividades educativa, comercial, industrial transportadora y de servicios, formando con Sogamoso y otros municipios de las Provincias de Tundama y Sugamuxi una conurbación de facto, con una población superior a los 350,000 habitantes, con influencia en amplias regiones del centro, norte y oriente de Boyacá. Hace parte del eje histórico y patrimonial donde se escenificó la guerra de independencia de Colombia. Muy cerca, aproximadamente a 8 kilómetros, se encuentra el Pantano de Vargas, donde se llevó a cabo una de las mayores batallas sobre el ejército español, lo que se refleja en las tradiciones históricas y el patrimonio cultural de la región.

Toponimia

El nombre de Duitama significa "a mi el tributo" en muyskkubun (idioma muisca).http://www.duitama-boyaca.gov.co/?idcategoria=1987 Nombre de Duitama En sus inicios, Duitama correspondía a un caserío muisca gobernado por el cacique Tundama, vocablo que cambió por Duitama, señor absoluto y poderoso que tenía por jefes tributarios a los caciques Onzaga, Soatá, Chitagoto, Susacón o Cabita, Icabuco, Lupachoque, Sátiva, Tutazá y Cerinza. Los naturales vivían en bohíos, buscando las alturas del llano de los Indios, Tigua, hoy cerros de La Milagrosa, Cargua, La Tolosa, San José (La Alacranera) y Tocogua.

Historia

En la conquista se produjo una inmensa disminución de los pobladores por muerte en combates y por huida de otros, luego de haber sido sometidos a tratamientos humillantes. El abandono de las fértiles tierras por parte de los indígenas, atrajo la ocupación inmediata de los conquistadores, quienes iniciaron un ordenamiento urbanístico acorde a las reglamentaciones expedidas por el imperio español.

Duitama se fundó como encomienda en el año 1539 y su encomendero fue Baltazar Maldonado, Después de la muerte de Baltazar, Duitama se convirtió en Corregimiento.

Los primeros misioneros educadores que llegaron a Duitama fueron los de la orden de Santo Domingo, ellos consagraron el lugar como centro doctrinal hasta 1775, cuando ésta fue erigida como Parroquia. En Duitama se instauró por primera vez el servicio militar obligatorio, por orden del Libertador Simón Bolívar en 1819, año en el que también se erigió Duitama como Municipio.

En la primera mitad del , Duitama se fortalece como una región eminentemente agrícola y se consolidan empresas molineras como Molino Tundama y posteriormente lo hacen los Molinos del Sol y el Cóndor, e igualmente la Fábrica Bavaría.

Estos hechos, al lado de la llegada del ferrocarril en 1923 y la terminación de la carretera a Bogotá, marcaron un punto importante en el desarrollo de la economía local, gracias a la generación de empleo que motivó el desplazamiento de pobladores de la zona rural y de otros municipios cercanos al centro de la ciudad, consolidando de esta forma el casco urbano.

A partir de 1950 la actividad puramente agrícola se ve modificada por la ocupación productiva-industrial sobre la región en el denominado corredor industrial de Boyacá. Fábricas e industrias como Paz del Río, Coca-Cola, Postobon-lux, Cementos Boyacá, Siderúrgica de Boyacá, Metalúrgica, Sofasa, Termopaipa, Maguncia, y otras, generaron empleos y desplazamiento de los pobladores rurales al casco urbano de la ciudad.

En la década de los ochenta, la construcción de la Ciudadela Industrial (Cooperativa Industrial de Boyacá - CIDEB- Ltda.) calificada como Parque Industrial por el Ministerio de Desarrollo Económico, y el rápido crecimiento del gremio transportador cobraron una inusitada importancia en la economía del municipio. Todo este proceso de industrialización, conllevó el crecimiento acelerado de la ciudad y configuró aún más el área de influencia de Duitama.

Cacique Tundama

Tundama (†1539) fue un cacique y señor de los territorios de Duitama. Gobernaba al momento de la llegada de los españoles y, pese a que los demás caciques muiscas se habían rendido en 1538, opuso feroz resistencia a los españoles.

Inicialmente atacó a Gonzalo Jiménez de Quesada, que estuvo a punto de morir en Bonza cuando regresaba de Sogamoso. Mientras el resto de los dominios Muiscas se sometían y hasta los Panches, y Guanes; Tundama continuaba desafiante. Un año después el 15 de diciembre de 1539 se enfrentó en una batalla al capitán Baltasar Maldonado que contaba además de sus hombres con unos 2 000 yaconas aliados, en las llanuras pantanosas de Duitama. Con unos 10000 soldados se atrincheró dentro de sus territorios, que parecían islas, rodeadas de pequeñas lagunas esta fortaleza militar anuló la ventaja de la caballería española.

Resistió varios días perdió más de 4 000 hombres y otros desertaron del campo de batalla. Pero aun así mantuvo firme sus posiciones. Los españoles lo tuvieron al alcance de comunicarse directamente con él e intentaron intimidarle, pero Tundama afirmó que aspiraba dar muerte a estos y a sus caballos para realizar ofrendas a sus esposas. Varios días después se le ofreció un tratado de paz pero lo rechazó, recordándoles que habían dado muerte a los zipas y zaques. Resistió cerca de 15 días y causó enormes bajas a los españoles y sus aliados, hasta que una carga de caballería destruyó finalmente una de sus fortalezas abriendo una brecha, los españoles tomaron Duitama y por último capturaron a Tundama quien fue muerto a martillazos por el mismo capitán Maldonado.

thumb|280px|Marco de la Plaza de los Libertadores de Duitama.

Colonia

La primera vez que los españoles oyeron hablar del cacique Tundama fue en 1537, recién llegados a las tierras muiscas del Altiplano Cundiboyacence. Cerca del poblado indígena de Iza, un grupo de españoles al mando del futuro conquistador de los llanos, Juan de San Martín se encontró con un anciano a quien le faltaba una mano y llevaba las orejas cortadas, pendientes a lado y lado del cuello. Ese castigo -dijo él- le había sido infligido de propia mano por Tundama por haber osado sugerir que se rindieran ante los españoles ya que don Gonzalo Jimenez de Quesada le ofreció la paz. Ante la conquista, los muiscas tuvieron varias opciones. Unos aceptaron el avasallamiento tras la derrota militar, como los hombres de Quemuenchatocha en Tunja o los de Tisquesusa en Zipaquirá. Otros, como los tunebos del norte de Boyacá prefirieron la muerte y optaron por lanzarse al vacío desde la peña de los Muertos, cayendo al río Nevado. Para Tundama, en cambio, la única salida fue la guerra a muerte. En palabras del historiador Javier Ocampo López, Tundama se convirtió temprano en la Conquista en el “héroe máximo de la resistencia indígena en el Nuevo Reino de Granada”. El cacique Tundama tenía una gran área de influencia. A él le rendían tributo docenas de caciques menores, muchos de ellos con nombres sonoros como Icabuco y Saquencipá, Sátiva y Socotá, Tibabita y Tibativa, Chitagote y Tocavita. Para enfrentarse con los españoles logró reunir un ejército de diez mil hombres, según refieren los tres grandes cronistas de Indias que narran su lucha: Juan de Castellanos, fray Pedro Simón y Lucas Fernández de Piedrahíta.

thumb|280px|Panorámica de la zona céntrica de Duitama.

La gran batalla, que podría ocupar el primer lugar en número de víctimas entre todas las de la historia de la ciudad, ocurrió el 15 de diciembre de 1539 en el Pantano de la Guerra, en la llanura pantanosa que hoy ocupa Duitama. Al enfrentar a los hombres del capitán Baltasar de Maldonado, futuro encomendero de Duitama, murieron en combate cuatro mil de los hombres de Tundama, y otros tantos resultaron heridos. Los españoles eran solo cien, cuarenta de ellos a caballo, pero contaban con la ayuda de dos mil indígenas -yanaconas del Perú y de otras etnias locales- que se habían unido a su causa. Tundama, que corrió hasta el final de la batalla entre sus tropas para darles ánimo, fue capturado vivo y ejecutado a golpes de martillo por el propio Maldonado. Fue el fin de la resistencia muisca. El ‘pueblo de indios’ de Duitama, que fuera alguna vez la sede principal del cacicazgo de Tundama, no tiene acta formal de fundación, lo que ha preocupado siempre a los políticos locales que han querido un onomástico para sus desfiles. Para completar, Duitama fue durante toda la Colonia y casi un siglo de vida republicana un poblado secundario. Solo dos hechos destacables tuvo Duitama en tiempos coloniales. Por un lado, en sus tierras se estableció en 1789 el marqués de Surba y Bonza, una de las pocas familias criollas que presuntamente lograron adquirir títulos reales en España. Por otro, en 1778 visitó la recién creada parroquia de Duitama don Francisco Moreno y Escandón, en lo que sería la única visita de alguna de las grandes autoridades del virreinato.

Independencia En la guerra de Independencia Duitama sí tuvo papeles más importantes. Junto a la casona del marqués don Joaquín del Castillo acamparon los ejércitos de Bolívar la víspera de la batalla del Pantano de Vargas. Y del pueblo de Duitama salieron muchos de los reclutas de esta batalla y de la de Boyacá, reclutas que, en palabras del oficial de la Legión Británica Daniel O'Leary, para darles un aire marcial había primero que quitarles la ruana, despojarlos del sombrero y trasquilarlos, a más de “instruirlos en el manejo del arma y hacer que disparasen sin cerrar los ojos y volver la cabeza hacia atrás, poniendo en mayor peligro su propia vida y la de sus compañeros que la de los contrarios”. El punto de inflexión histórica en que Duitama empezó a convertirse en una de las grandes ciudades del departamento llegó más tarde, hacia el primero y segundo decenios del . Durante el quinquenio del gobierno de Rafael Reyes, nacido en la vecina población de Santa Rosa de Viterbo, Duitama tuvo un alcalde progresista, aunque un tanto dictatorial. Se llamaba Tadeo Prieto, y era tío del presidente Reyes. Un domingo, el alcalde hizo que la fuerza pública cerrara el camino a Santa Rosa, a donde la gente acostumbraba ir el día de mercado, para obligarlos a hacer sus compras en el pueblo. Prieto castigaba con cárcel el incumplimiento de normas menores como el desaseo; él mismo se puso preso alguna vez -cuentan- por caer en alguna de estas penas menores. En 1911 se conformó en Duitama la Industria Harinera del Tundama cuyo edificio, hoy abandonado, debería ser monumento nacional. Sus molinos eran movidos con moderna maquinaria a vapor y su sirena, que señalaba los horarios de los trabajadores, fue por muchos años el reloj público de Duitama. Con la construcción de la Carretera Central del Norte, inaugurada en 1928, Duitama quedó situada en una encrucijada de caminos e hizo del transporte público otro emporio industrial.

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