La historia del fútbol en el Estado de Jalisco suele considerarse a partir de 1906, año de fundación del Unión Football Club, aunque sus orígenes en este estado se pueden remontar a varios años antes, con la introducción del deporte por parte de inmigrantes europeos y religiosos de las órdenes maristas y jesuitas.

Los primeros juegos del fútbol en Jalisco de los que se tengan registros, fueron organizados en la ciudad de Guadalajara y su área metropolitana, capital de dicho estado. Estos juegos se caracterizaban por ser de carácter agresivo, fuerte y con poca técnica, pero en poco tiempo fueron convirtiéndose en el pasatiempo favorito de varios jóvenes en los primeros años del y dieron como fruto la fundación de varios equipos destacándose el Unión que más adelante pasaría a llamarse Club Deportivo Guadalajara, club que actualmente sigue disputando partidos en la Primera División de México.

Con hechos como la fundación del Club Deportivo Nacional y el Club Atlas en 1916 y del Club Deportivo Oro en 1923, así como la organización de la Selección Jalisco en 1940, este deporte ha llegado a consagrarse como el más importante y popular en el estado.

Era amateur

Inicios Desde finales del surgen los primeros hombres que con arrojo impulsaron el fútbol en la patria mexicana. Los primeros registros de indicios de juegos datan del año 1897, siendo los hermanos de las órdenes Maristas y Jesuitas, y los trabajadores emigrantes ingleses que llegaron al país para trabajar en la industria textil y minera, quienes empezaron a rodar el balón en territorio mexicano.

El fútbol como deporte organizado en México, surge en el año de 1901, cuando el primer equipo formal de fútbol es fundado por un grupo de trabajadores, técnicos y mineros ingleses de la Compañía Real del Monte, de Pachuca, Hidalgo. En ese mismo año, en el estado de Veracruz, un grupo de hilanderos de Orizaba encabezados por Duncan Macomish de nacionalidad escocesa, organizarían al primer equipo de fútbol del Orizaba Athletic Club, grupo que venía practicando actividades deportivas desde 1898, y fue así como este grupo de pioneros sembró la semilla del fútbol que pronto germinaría en las distintas regiones del país, entre ellas Guadalajara.

Fútbol sin reglamentos, fútbol alebrestado, apasionante y accidentado; fútbol de románticos, pero sin técnica alguna, teniendo como cuna las aulas de los planteles universitarios, escuelas secundarias y seminarios, pasando después a los polvorientos llanos donde domingo a domingo el pueblo se divertía correteando el esférico de cuero, de trapo o una simple vejiga de res, el fútbol en Jalisco se había sentado, aprisionando los corazones y el entusiasmo de los tapatíos.

Nace el Club Deportivo Guadalajara El 8 de mayo de 1906 es la fecha exacta en la que el fútbol de Jalisco vio nacer a su primer hijo, el Club Deportivo Guadalajara, quien en un principio llevaría el nombre de Unión Football Club, para así rendir tributo a la hermandad que se dio entre sus jugadores, quienes fueron y representaron la viva imagen de una sociedad jalisciense de principios de siglo llena de inmigrantes, dispuestos a triunfar en una ciudad llena de potencial.

Pero la historia de los guadalajaristas da inicio un par de años antes, la fecha clave para el fútbol jalisciense fue el 15 de septiembre de 1904, cuando en la vieja estación ferroviaria de Guadalajara descendería del vagón, un joven de nacionalidad belga cuyo nombre era Edgar Everaert. Pronto se estableció en la Casa Gas, familia propietaria de los "Almacenes la Ciudad de México", donde obtendría su primer trabajo con un sueldo de 5 pesos mensuales, teniendo también los beneficios de habitación y alimentación.

De forma inmediata, Everaert hizo amistad con el francés Calixto Gas, quien también laboraba en los almacenes y había residido durante un corto período en Europa. Entre pláticas lograron conocerse, y se dieron cuenta de que ambos ya habían practicado el fútbol con anterioridad, por lo que les surgió la idea de formar un equipo en Guadalajara.

Fue así que a principios del año 1906, en los escaparates de la casa comercial de "La Ciudad de México", un grupo de jóvenes empleados, impulsados por su gran afición y las historias contadas por Everaert y Gas, se lanzaron a la aventura deportiva, emulando con ella la acción de otros jóvenes con la misma pasión futbolera de las ciudades de Pachuca, Orizaba y de la propia Ciudad de México.

Quedó registrado entonces la fundación del "Club Unión", que con su uniforme inmaculado, totalmente blanco, iniciaría competencias con un equipo formado por hombres como Calixto Gas, Max Woog, Bowmark, Ernesto Caire, Esteban y Francisco Palomera, Alfonso Cervantes, Ramón Gómez, Augusto y Calixto Teissier, Julio Bidart, J. Bonmarck, Luis Pellat, Pedro, Pablo y Juan O'Kellard, y dos de los personajes más relevantes en la historia del club Gregorio y Rafael H. Orozco.

En febrero de 1908 el club decidió tomar otro giro, por lo que se organizó una reunión en una casona de la calle Pedro Moreno, que pertenecía a la señora Nicolasa Sainz, abuela de los hermanos Orozco. Gregorio Orozco, después de tener una plática con Everaert, propuso la iniciativa para hacer un cambio de nombre al equipo, el nombre propuesto fue Club Deportivo Guadalajara y además sugirió que su hermano Rafael fuera nombrado como primer presidente.

Los asistentes aceptaron la mención y el club por fin llevaría el nombre de la ciudad que lo vio nacer, además se llegó al acuerdo de integrar un nuevo equipo exclusivamente formado por mexicanos. Entre los asistentes a la junta se encontraban Everardo Espinosa, José Fernando "Tata" Espinosa, Guillermo Enríquez, Juan José Flores y Ángel Bolumar.

Primera competencia oficial Por los años de 1908 y 1909 se jugaron los primeros campeonatos ante la admiración de la gente que desconocía el deporte inglés, iniciando las acciones los jóvenes del Guadalajara, el Liceo para Varones, el Eclair y el Atlético Occidental, incluso otros de menor categoría clasificados en segunda.

Más tarde apareció en la pelea el famoso equipo Excélsior, formado en las aulas de los padres jesuitas que tenían a su cargo la educación en el Instituto de Señor San José. El Excélsior llegó a ser uno de los equipos más poderosos de la ciudad.

Al comenzar el fútbol en Guadalajara, las reglas eran poco conocidas, las decisiones se desobedecían a menudo, los offsides no contaban y los jugadores se concretaban a atacar en avalancha las porterías, metiendo a los porteros en verdaderos aprietos o en última instancia con todo y balón.

Se veía un juego personalista en el cual el jugador se dedicaba a "combinar", entendiéndose esto por la habilidad del jugador para engañar a los contrarios, salvándose a costa de grandes esfuerzos para llegar más tarde a la puerta del portero en donde el corredor que llevaba la pelota era ayudado por sus compañeros y juntos penetraban hasta el fondo del arco.

El "shoot" o sea el tiro largo o remate, no se consideraba como aprovechable, lo que sí hacía distinguir a los jugadores era su habilidad para el golpe sobre los contrarios, esto era lo que se llamaba "caballazo", y claramente ensució el juego durante sus primeros años.

Los encuentros se desarrollaban en los terrenos de la Colonia Reforma, más tarde en el "stand" de la Cervecería La Perla, y años después en terrenos del Hipódromo de El Rosario.

En el año de 1908 apareció el Club Deportivo Colón, formado por jóvenes del sureste de la ciudad, constituyéndose en el paladín de la clase popular. Vino enseguida el desmembramiento de clubes por causa de la lucha interna, en la que multitud de jóvenes deportistas quedaron inertes en los campos de batalla.

Nace el Club de Fútbol Atlas El año de 1916 fue trascendental en la vida futbolera de la ciudad, gracias a la aparición en el panorama deportivo del aristocrático cuadro rojinegro del Atlas, en el que figuraban peloteros que ya habían practicado el "Football" en las Universidades Británicas, como los hermanos Cortina, Fernández, del Valle, Collignon, entre otros.

Gracias a ellos, conocedores de las reglas, el fútbol tomó un carácter más leal y más noble, convirtiéndose en la diversión favorita de las familias tapatías.

Un año después (1917) se presentó en la contienda el equipo Águila, formado por el infatigable "Tuerto" Camba, constituyéndose los aguilistas en toda una pesadilla para los rojinegros del Paradero y los rojiblancos de las Colonias, quienes dominaban la liga en esos años. Poco tiempo después en ese mismo año nace otro club legendaria formado en los llanos por un grupo de jóvenes, el Club Morelos, que tendría constante participación en los torneos de distintas categorías.

El sexo femenino, factor principal en el auge futbolero La formación del equipo Águila trajo verdaderas ventajas al deporte futbolístico en Guadalajara, por su condimento con buenos elementos, residuos de aquellos que en tiempos anteriores fueron jugadores del Excélsior, del Jolly, del Junior y de otras asociaciones.

El conjunto aguilista estaba considerado como de primera línea, rivalizado en aceptación y simpatía con el Club Deportivo Guadalajara.

Para ese tiempo la fuerza del fútbol técnico-efectivo residía en los peloteros del Club Deportivo Colón, que contaba con famosos delanteros, entre ellos Justo García Godoy, Pedrito Rodríguez, Silvestre Chávez, quienes después de enorme esfuerzo lograron obtener el título de campeones en la temporada 1916-1917.

La evolución siempre constante y la fuerza de los deportistas tendiente a su mejoramiento, era alentada y acrecentada con la presencia del público en los sensacionales cotejos de primera fuerza, jugados ya en los campos del Hipódromo de El Rosario. El fútbol se constituyó más y más en la distracción favorita de la sociedad tapatía.

Numerosas familias asistían a estos encuentros, y las mujeres preferían presenciar la lucha esplendorosa del deporte inglés que les ofrecía verdaderas tardes de esparcimiento, a las morbosas complicaciones de una película dominguera de Menicheli o Bertini.

Era sin duda la presencia de tan bellas damas, algo que hacia a los jugadores aumentar su voluntad en las sesiones y su deseo de llegar a la perfección.

Así pues, los espectadores comprendiendo el círculo social en el cual estaba, rodeados de damas respetables y hermosas mujeres, jamás o muy rara vez lanzaban gritos u ofensas a los jugadores, pues sabían de antemano que si así lo hacían había elementos de justicia para llevar a cabo su inmediata reclusión.

En resumen se puede decir, sin temor a equivocación, que el conglomerado femenino fue el incentivo principal para el progreso futbolero en nuestra ciudad, aunado esto a los interesantes cotejos entre los equipos ligados Guadalajara, Atlas, Águila y Morelos, en los cuales el Atlas saldría avante logrando el campeonato de la temporada 1917-1918, primera corona de su carrera deportiva.

Nace el Club Deportivo Nacional Guadalajara vio nacer en el año de 1915 a un equipo deportivo formado por un grupo de jóvenes vecinos de la calle San Cristóbal en el barrio de Mexicaltzingo. Su nombre fue Club Victoria, nombre dado por ser el mismo que llevaba una fábrica de aguas gaseosas propiedad de los señores Ramírez residentes del barrio y quienes apoyaron al club en sus inicios.

Su principal actividad y afición era practicar el fútbol con pelotas de hilacha y vejigas de res. Entre los fundadores del Victoria figuraban jóvenes como los hermanos Arámbula, los hermanos Yesser, Simón García, Antonio Rosales y Mateo Zepeda.