thumbnail|right|Puesto de azotamiento en la Prisión Fremantle. La prisión fue construida para el trabajo de los convictos en la década de 1850.
Desde finales del un gran número de convictos británicos fueron transportados a las diversas colonias penales de Australia por el gobierno. Desde la independencia de las colonias norteamericanas en 1776, el gobierno británico había sondeado varias alternativas, una de las razones que había llevado a la exploración del continente australiano. Durante esta época las prisiones británicas estaban saturadas, y era necesario aliviar la presión demográfica. Durante más de 80 años unos 165.000 convictos fueron transportados a Australia.Convict Records , Ancestry.co.uk Los últimos convictos que fueron trasladados a la fuerza a Australia llegaron al estado de Australia Occidental en 1868.
La deportación en muchas ocasiones formaba parte de un proceso de selección física para el trabajo duro. En cierto sentido el sistema de convictos era una forma de esclavitud, aunque los convictos podían esperar su liberación tras haber cumplido su sentencia, y sus hijos eran libres desde su nacimiento. Muchos se enriquecieron y pasaron a formar parte de la clase de los colonos, y su turbio origen a menudo era convenientemente olvidado o encubierto.
Causas del traslado La miseria, la desigualdad social, el trabajo infantil y las duras y antihigiénicas condiciones de vida y de trabajo eran elementos extendidos en la sociedad británica del . Las novelas de Charles Dickens son varios ejemplos que ilustran esta situación, que también fue denunciada por algunos funcionarios del gobierno. En 1833 comenzaron a aplicarse las primeras leyes laborales (Factory Acts) de ámbito general en contra de la explotación infantil. "The Life of the Industrial Worker in Ninteenth-Century England".
De acuerdo con Robert Hughes en The Fatal Shore, la población de Inglaterra y Gales, que se había mantenido en un nivel estable de unos 6 millones de personas entre 1700 y 1740, se incrementó de forma especialmente dramática después de 1740. Cuando se produjo la rebelión de las colonias americanas, la ciudad de Londres se encontraba superpoblada, y el desempleo y el alcoholismo estaban muy extendidos. El crimen se había convertido en un problema acuciante. En 1789 un visitante francés afirmó que desde el crepúsculo hasta el amanecer Londres se convierte en el dominio de todos los bribones a veinte kilómetros a la redonda.Highes, ibid, p. 28 El gobierno Peel temía la influencia del crimen organizado y de la clase criminal y aprobó leyes draconianas contra todo tipo de crímenes, desde los robos más bajos.
Cada parroquia disponía de un vigilante, porque la administración británica no disponía de una fuerza policial tal y como la conocemos hoy. Jeremy Bentham propuso la idea de una prisión circular, pero las penitenciarías eran consideradas por los funcionarios del gobierno como un concepto americano. Casi todos los malhechores eran capturados por los denunciantes o denunciados en los tribunales locales por sus víctimas..
Gracias al Bloody Code (Código Sanguinario) en la década de 1770 en Gran Bretaña existían 222 tipos de crimen que conllevaban la pena de muerte, casi todos ellos crímenes contra la propiedad. Entre ellos se encontraban ofensas como el robo de bienes por valor superior a 5 chelines, cortar un árbol de otra propiedad, robar un animal o cazar conejos en otra propiedad. Por ejemplo, Michael Hammond y su hermana Ann, dos niños de 7 y 11 años fueron ahorcados en King´s Lynn el 28 de septiembre de 1708 por robo. Sin embargo, la prensa local no consideró excesiva la ejecución de los niños. El Bloody Code fue anulado a comienzos del porque jueces y jurados consideraban que los castigos eran demasiado severos. Sin embargo, como los legisladores seguían queriendo aplicar una ley ejemplarizante que desanimara a potenciales criminales, al mismo tiempo que necesitaban reducir su severidad, recurrieron al transporte forzoso a las colonias como el castigo más común.
Durante la Revolución industrial, y debido a las desigualdades sociales provocadas por la misma, así como el desplazamiento de la población rural a las ciudades, se incrementó el número de pequeños crímenes, por lo que los gobiernos europeos se vieron presionados para que encontraran una alternativa al confinamiento en prisiones cada vez más atestadas. La situación en Gran Bretaña era tan crítica que varios barcos en desuso, de la época de las guerras napoleónicas, eran utilizados como prisiones flotantes.
El transporte a las colonias se había convertido en un castigo habitual para crímenes de toda clase en Gran Bretaña desde el y continuó siéndolo hasta bien avanzado el . Durante la época se consideraba una alternativa más humanitaria a la pena de muerte. Unos 60.000 convictos fueron transportados a las colonias británicas de Norteamérica durante los siglos y . Tras la independencia de los Estados Unidos este destino dejó de ser viable, por lo que el gobierno británico comenzó a buscar otras alternativas. Después de los famosos viajes del capitán James Cook al Pacífico Sur en los que visitó numerosas islas y reclamó Australia en nombre de la Corona británica, estas nuevas colonias comenzaron a ser percibidas con vistas a su aprovechamiento como destinos penales.
Colonias penales en Australia Entre 1788 y 1868, unos 162 000 convictos fueron transportados desde Gran Bretaña e Irlanda a varias colonias penales en Australia a bordo de 806 barcos. La mayoría de los convictos eran ingleses y galeses (70%), irlandeses (24%), escoceses (5%) y el restante 1% procedían de asentamientos británicos en la India y Canadá, maoríes de Nueva Zelanda, chinos de Hong Kong y esclavos negros del Caribe.
En los primeros años todos los barcos fueron enviados directamente a Nueva Gales del Sur, pero ya en 1788, el gobernador Phillip, con la esperanza de aliviar la presión sobre la colonia de Port Jackson, envió un barco cargado de soldados y convictos a la isla Norfolk.
Solo Australia del Sur y el Territorio del Norte nunca aceptaron convictos británicos de Inglaterra, aunque sí aceptaron la presencia de antiguos convictos de otros estados. A muchos convictos se les permitía viajar hasta Nueva Zelanda para comenzar una nueva vida tras recibir una libertad limitada, aunque no se les permitiera regresar a Inglaterra. Durante el período del traslado de convictos, la población australiana de origen europeo era escasa y necesitaba con urgencia mano de obra.
Nueva Gales del Sur Se barajaron diversas alternativas a las colonias americanas y finalmente se propuso la recién descubierta y cartografiada costa de Nueva Holanda. Los detalles proporcionados por James Cook y su expedición al Pacífico Sur en 1770 la convertían en el lugar más adecuado. El término Australia fue utilizado por primera vez por Matthew Flinders hacia 1800, derivado de la antigua referencia mitológica a la Terra Australis, la Gran Tierra del Sur.
El 18 de agosto de 1786 se tomó la decisión de enviar un grupo de colonización constituido por convictos, militares y personal civil a Botany Bay. Este primer grupo estaba formado por 775 convictos a bordo de 6 barcos de transporte. Iban acompañados por oficiales militares, miembros de la tripulación, familias e hijos que constituían unos 645 colonos. Aparte de los barcos de transporte de los convictos, se incluyeron dos barcos de guerra y tres barcos de carga.En total, 11 barcos constituían la llamada Primera Flota. La flota se reunió en el puerto de Porstmouth y zarpó el 13 de mayo de 1787.
La flota llegó a Botany Bay el 20 de enero de 1788, pero pronto quedó claro que no era un lugar adecuado para el establecimiento de una colonia, y el grupo se trasladó a Port Jackson. Allí establecieron la primera colonia europea permanente en el continente australiano, Nueva Gales del Sur, el 26 de enero. Desde este asentamiento se desarrollaría la ciudad de Sídney. Esta fecha todavía es celebrada como el Día de Australia.
Al principio hubo un elevado índice de mortalidad entre los miembros de la Primera Flota debido principalmente a la escasez de alimentos. Los barcos de transporte solo llevaban suficiente comida para los colonos civiles hasta que pudieran establecer cultivos agrícolas en la colonia. Por desgracia entre ellos no había suficientes granjeros, las plantas europeas no se aclimataron bien al nuevo continente, y el ganado doméstico era escaso, por lo que la colonia esperó la llegada de la Segunda Flota. A finales de 1788 Phillip se vio obligado a enviar un barco a Ciudad del Cabo en busca de provisiones, que regresó con trigo, cebada y harina, pero aun así tuvo que implantarse un estricto racionamiento.
El segundo cargamento de convictos y colonos constituyó un desastre sin precedentes, pues cuando llegó a Australia en junio de 1790 muchos de los convictos estaban enfermos o agonizaban, habían perdido muchas de sus provisiones y de esta forma la situación de la colonia de Port Jackson empeoró.
Hacia 1801 habían llegado a Australia 43 barcos de deportación con 7.486 convictos de los cuales 756 habían muerto a la llegada. Oficiales corruptos, soldados y tripulaciones sádicos contribuyeron a la alta mortalidad de los viajes. En 1802 la administración colonial tomó ejemplo del comercio de esclavos y comenzó a contratar cirujanos y ofrecer incentivos financieros por cada prisionero que desembarcara apto para el trabajo. En los primeros días de la colonización, las autoridades se mostraron poco preocupadas por el bienestar espiritual de los convictos y el gobernador Phillip se negó a ofrecer ayuda para construir un lugar de culto. Pese al gran número de prisioneros irlandeses, la observancia de la misa católica fue prohibida hasta 1821.
Sir Richard Bourke fue el noveno de los gobernadores de Nueva Gales del Sur, y durante su mandato (1831-1837), emitió The Magistrales Act (El Acta de los magistrados) que suavizaba los excesivos castigos infligidos a los convictos, estableciendo un límite de 50 latigazos a los castigos que un magistrado podía imponer (anteriormente no había límite). La administración de Bourke se enfrentó a la controversia, pues los magistrados y funcionarios enviaron una petición a la corona para que impidiera al gobernador interferir en sus derechos legales, temiendo que una reducción en los castigos redujera su control sobre los convictos.
Sin embargo, el gobernador Bourke continuó con sus controvertidas reformas en la colonia, combatiendo el trato inhumano que recibían los convictos, limitando el número de convictos que cada empleador podía tener bajo su mando a 70, e incrementando los derechos de los convictos liberados, como derecho a adquirir propiedades y actuar como jurados. Se ha discutido que la suspensión del transporte de convictos a Nueva Gales del Sur en 1840 fue provocado por las acciones de Bourke y otros hombres como el abogado australiano William Wentworth. Finalmente el transporte de convictos a la colonia de Nueva Gales del Sur fue abolido oficialmente el 1 de octubre de 1850.
Si un convicto se comportaba bien, podía recibir un billete de salida, que le proporcionaba algo de libertad. Al final del cumplimiento de su pena, siete años en la mayoría de los casos, el convicto recibía un certificado de libertad. Entonces quedaba libre para asentarse como colono en Australi o podía regresar a Inglaterra. Sin embargo, los convictos que intentaban huir o que mostraban un mal comportamiento eran enviados a colonias de castigo secundario como Port Arthur en Tasmania o la Isla Norfolk, donde sufrían castigos adicionales y aislamiento.
Tasmania thumb|Prisión colonial de Port Arthur. thumb|200px|Una fotografía de estudio del convicto Bill Thompson, con su uniforme de preso y sus grilletes tomadas en la década de 1880.