El movimiento antitabaco en la Alemania nazi surgió después de que los médicos alemanes fueran los primeros en identificar y demostrar la relación entre fumar y el cáncer de pulmón. Este descubrimiento llevó a la primera campaña pública antitabaco de la historia moderna.
Los movimientos antitabaco crecieron en muchos países desde inicios del , pero tuvieron poco éxito, excepto en Alemania, donde la campaña fue apoyada por el Gobierno tras la llegada de los nazis al poder. Fue el movimiento antitabaco más poderoso en el mundo durante los años 1930 e inicios de los 40. La dirigencia del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo condenó el acto de fumar y varios de los líderes del Gobierno alemán criticaron abiertamente el consumo de tabaco. La investigación sobre el tabaco y sus efectos en la salud prosperó bajo el régimen del Partido Nazi, y fue la más importante de este tipo para la época. La aversión personal del régimen nazi, Adolf Hitler, hacia el tabaco y las políticas reproductivas de Alemania durante la época fueron algunos de los factores motivadores detrás de esta campaña contra el tabaco, que estuvo asociada tanto con el antisemitismo como con el racismo.
La campaña antitabaco alemana incluyó la prohibición de fumar en tranvías, autobuses y trenes urbanos. Asimismo, promovió la educación sanitaria, limitó las raciones de cigarrillos en el Ejército Alemán, organizó conferencias médicas para los soldados y aumentó el impuesto al tabaco. El régimen nazi también estableció restricciones a la publicidad del tabaco y a fumar en espacios públicos, restaurantes y cafeterías. El movimiento antitabaco no tuvo gran efecto en los primeros años del régimen de Hitler y, de hecho, el uso del tabaco se incrementó entre 1933 y 1939, pero su uso por parte de personal militar declinó de 1939 a 1945. Incluso para fines del , el movimiento antitabaco en Alemania de la posguerra no ha alcanzado la influencia de la campaña antitabaco de las décadas de 1930 y 1940.
Preludio Existía un movimiento antitabaco en Alemania a inicios del , por el cual se organizó el primer grupo antitabaco en el país denominado Deutscher Tabakgegnerverein zum Schutze der Nichtraucher (Asociación Alemana contra el Tabaco para la Protección de los No Fumadores). Establecida en 1904, esta organización existió solo por un breve período. La siguiente organización antitabaco, la Bund Deutscher Tabakgegner (Federación Alemana de Opositores al Tabaco) fue establecida en 1910 en Trauntenau, Bohemia. En 1912, se fundaron otras organizaciones antitabaco en las ciudades de Hanóver y Dresde. En 1920, se formó una Bund Deutscher Tabakgegner in der Tschechoslowakei (Federación Alemana de Opositores al Tabaco en Checoslovaquia) en Praga, luego de que Checoslovaquia fuera separada de Austria al final de la Primera Guerra Mundial. Asimismo, en 1920, se estableció en Graz la Bund Deutscher Tabakgegner in Deutschösterreich (Federación Alemana de Opositores al Tabaco en la Austria Alemana).
Estos grupos publicaron revistas que abogaban contra el uso del tabaco. La primera de tales revistas en idioma alemán fue Der Tabakgegner (El opositor al tabaco), publicada por la organización bohemia entre 1912 y 1932. El Deutsche Tabakgegner (Opositor alemán al tabaco) fue publicado en Dresde de 1919 a 1935 y fue la segunda revista sobre este tema. Las organizaciones antitabaco también estaban en contra del consumo de bebidas alcohólicas.
Razones Actitud de Hitler hacia el tabaco thumb|El presidente del Gobierno alemán,Adolf Hitler (1933-1945), fue el primer dirigente político del mundo en impulsar una política antitabaquismo en su país. El que sería presidente del Gobierno alemán entre 1933 y 1945, Adolf Hitler era un gran fumador en su juventud: solía fumar entre 25 y 40 cigarrillos al día; pero dejó el hábito al concluir que era un derroche de dinero. En años posteriores, Hitler consideró el hábito de fumar como «decadente» y «la ira de los pieles rojas contra el hombre blanco, en venganza por haberles dado licores fuertes»; por ello, lamentaba que «se hayan perdido tantos hombres excelentes por envenenamiento con el tabaco». No estaba contento con que tanto su novia y futura esposa, Eva Braun, como el presidente del NSDAP, el partido político que le daba apoyo parlamentario, Martin Bormann, fueran fumadores y estaba preocupado por el hábito frecuente del ministro de Aviación alemán, Hermann Göring, de fumar en lugares públicos. Se molestó cuando fue encargada una estatua que retrataba a Göring fumando un cigarro. A menudo, Hitler es considerado el primer líder nacional en abogar en contra de fumar.
Hitler desaprobó la libertad del personal militar de fumar y, durante la Segunda Guerra Mundial, el 2 de marzo de 1942, dijo que «fue un error, rastreable a la dirigencia del ejército de la época, al inicio de la guerra». También sostuvo que «no era correcto decir que un soldado no podía vivir sin fumar». Prometió poner fin al uso del tabaco en el ejército tras el fin de la guerra. Hitler, personalmente, incentivó a algunos amigos cercanos a no fumar y premió a aquellos que dejaron de hacerlo; sin embargo, la aversión personal de Hitler hacia el tabaco fue solo uno de varios catalizadores detrás de la campaña antitabaco.
Políticas reproductivas Las políticas reproductivas de los Gobiernos del Partido Nazi en Alemania fueron un factor significativo detrás de la campaña antitabaco. Se consideraba que las mujeres que fumaban eran más vulnerables a padecer envejecimiento prematuro y pérdida de atractivo físico; eran vistas como inadecuadas para ser esposas y madres en una familia alemana. Werner Huttig, de la Oficina de Política Racial (Rassenpolitisches Amt) del Partido Nazi, dijo que la leche materna de una fumadora contenía nicotina, una afirmación que se demostró correcta posteriormente en investigaciones modernas.
Martin Staemmler, un médico prominente durante el Tercer Reich, opinaba que las mujeres embarazadas que fumaban tenía una alta tasa de abortos espontáneos y aumentaban la posibilidad de dar a luz niños muertos. Esta opinión fue respaldada por una conocida higienista racial, Agnes Bluhm, cuyo libro publicado en 1936 expresaba la misma postura. El Gobierno alemán estaba preocupada por este tema debido a que quería que las mujeres alemanas fueran lo más fértiles posible. Un artículo publicado en una revista alemana de ginecología en 1943 sostenía que las mujeres que fumaban más de tres cigarrillos por día presentaban más posibilidades de no tener hijos, comparadas con las mujeres no-fumadoras.
Investigación La investigación y los estudios sobre los efectos del tabaco en la salud de la población estaban más avanzados en Alemania que en cualquier otra parte del mundo, para cuando el Partido Nazi llegó al Gobierno de Alemania. La relación entre cáncer de pulmón y el tabaco fue probada en primer lugar en la Alemania Nazi, al contrario de la creencia popular que los científicos estadounidenses y británicos fueron los primeros en descubrirla en los años 1950. El término «fumador pasivo» (Passivrauchen) fue acuñado en Alemania antes de la II Guerra Mundial. Los proyectos de investigación financiados por los Gobiernos del Partido Nazi revelaron que fumar tenía muchos efectos desastrosos para la salud. Alemania promovió la investigación epidemiológica sobre los efectos nocivos del uso del tabaco., Hitler en persona otorgó apoyo financiero al Wissenschaftliches Institut zur Erforschung der Tabakgefahren (Instituto científico para el estudio de los peligros del tabaco) en la Universidad de Jena, dirigido por Karl Astel. Fundado en 1941, fue el instituto antitabaco más importante de Alemania.
Franz H. Müller en 1939 y E. Schairer en 1943 usaron por primera vez los métodos epidemiológicos de caso-control para estudiar el cáncer de pulmón entre los fumadores. En 1939, Müller publicó un informe en una reputada revista sobre cáncer en Alemania, en el cual sostuvo que la prevalencia de cáncer de pulmón era mayor entre los fumadores. Müller, descrito como el «padre olvidado de la epidemiología experimental», era miembro del Nationalsozialistisches Kraftfahrkorps (NSKK) y militante del Partido Nazi (NSDAP). La disertación de Müller de 1939 fue el primer estudio epidemiológico controlado del mundo sobre la relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón. Además de mencionar la creciente incidencia de cáncer de pulmón y muchas de las causas detrás de él, tales como polvo, gas desechado por los automóviles, tuberculosis, rayos X y contaminantes emitidos por las fábricas, el documento de Müller señaló que «la significancia del humo del tabaco ha sido empujado más y más al primer plano».
Los médicos del Tercer Reich eran conscientes de que fumar ocasionaba cardiopatías, consideradas como las enfermedades más serias causadas por fumar. El uso de la nicotina fue, algunas veces, considerado como causante de crecientes tasas de infarto agudo de miocardio en el país. En años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, los investigadores consideraron a la nicotina como un factor detrás de la insuficiencia cardíaca padecida por una cantidad significativa de personal militar en el Frente Oriental. Un patólogo del Heer examinó a 32 soldados jóvenes que habían muerto de infarto de miocardio en el frente y documentó en un informe de 1944 que todos ellos eran «fumadores entusiastas». Citó la opinión del patólogo Franz Buchner sobre los cigarros como «un veneno coronario de primer orden».
Medidas El Gobierno alemán utilizó varias tácticas de relaciones públicas para convencer a la población alemana de no fumar. Revistas de salud reconocidas como Gesundes Volk (Pueblo saludable), Volksgesundheit (Salud del pueblo) y Gesundes Leben (Vida saludable) publicaron advertencias sobre las consecuencias de fumar para la salud y se publicaron carteles que mostraban los efectos dañinos del tabaco. Los mensajes antitabaquismo fueron enviados a los centros laborales, a menudo, con la ayuda de las Juventudes Hitlerianas y de la Liga de Muchachas Alemanas.
La campaña antitabaco llevada a cabo por los nazis también incluyó educación sanitaria. En junio de 1939, se formó una oficina contra los peligros del alcohol y el tabaco y la Reichsstelle für Rauschgiftbekämpfung (Oficina para la lucha contra las drogas intoxicantes) también ayudó en la campaña antitabaco. Se publicaron artículos en defensa del antitabaquismo en las revistas Die Genussgifte (Los estimulantes recreacionales), Auf der Wacht (En la mira) y Reine Luft (Aire limpio). De estas revistas, Reine Luft fue el principal periódico del movimiento antitabaco. El Instituto para el estudio de los peligros del tabaco de Karl Astel en la Universidad de Jena compró y distribuyó cientos de reimpresiones de Reine Luft.
Tras reconocer los efectos nocivos de fumar sobre la salud, se promulgaron varios artículos de legislación antitabaco. A fines de los años 1930, se vivió una creciente implementación de las leyes antitabaco. En 1938, la Luftwaffe y la Reichspost impusieron una prohibición de fumar. También fue prohibido fumar en instituciones de atención sanitaria, en varias oficinas públicas y en casas de reposo. Se prohibió que las parteras fumaran mientras estaban en ejercicio de sus funciones. En 1939, el Partido Nazi declaró fuera de la ley fumar en todas sus oficinas y Heinrich Himmler, entonces jefe de las Schutzstaffel (SS), restringió el hábito de fumar al personal policial y a los oficiales de la SS mientras estuvieran de servicio. También se prohibió fumar en las escuelas.